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Muy rara vez los esfuerzos humanos para identificar, evaluar y
controlar los riesgos progresan desde sus raíces en las leyes morales.
Sin embargo, el mundo parece seguir encaminado sincronizadamente hacia
una situación amoral de “economía, eficiencia y de un sentido de actuar
con diligencia”. Atrapados en esta suerte de “fuego cruzado” respecto de
nuestros propósitos, el control de los riesgos de la salud tiene que
decidirse por una alternativa. El abordaje sistemático (envolvente) de
los riesgos provee de una metodología funcional para la traducción de
los argumentos morales en el lenguaje tradicional de la gerencia bien
comprendida, tal como lo son el costo, el desempeño y los cronogramas.
La vida humana es tan efímera. Su duración varía de una cultura a otra,
de generación en generación y de acuerdo con la ocupación del individuo.
Mientras no se haya desarrollado una solución racional, para eliminar la
mortalidad humana, un esfuerzo considerable se ha desplegado a lo largo
de la historia para extender la expectativa promedio de vida.
Dado el hecho inexorable que todos debemos morir, preferimos controlar
tanto el tiempo como las condiciones en las que la muerte se advendrá.
Las fuerzas primarias están organizadas en un orden para que dicho
control pueda llamársele “riesgos de la salud” mientras que a la falta
de control de tales riesgos de la salud está representada por las
enfermedades y, ulteriormente, la muerte. Estamos asumiendo por
“enfermedad” la antítesis de la salud, entendiendo por ésta última
expresión a la afección de salud per se y las lesiones corporales. Tanto
la medicina preventiva como las precauciones tomadas contra la
ocurrencia de accidentes pueden ser consideradas como actividades de
control de los riesgos de la salud.
La Preocupación del Mundo Occidental
La herencia judeo-cristiana de la civilización occidental nos provee con
un riguroso basamento moral de preocupación por el bienestar del
individuo. Negar las raíces religiosas y morales de la preocupación por
los peligros y los riesgos de la salud, no solamente sería
históricamente inexacto, sino también, ciertamente de un gran
desconocimiento del tema. De hecho, la industria del cuidado de la
salud, como ejemplo en los Estados Unidos, todavía se encuentra fundada
en sus arraigadas preocupaciones judeo-cristianas por el individuo.
El cuidado de la salud humana podría haberse mantenido efectivamente
como una responsabilidad moral de no ser por las emergentes y crecientes
presiones económicas. Después de todo, una de las virtudes de la
preocupación moral es que ésta desconoce límites económicos algunos.
Salvar la vida de un niño bajo dificultad o apremio puede atraer a los
principales encabezados de los medios de comunicación y muy
frecuentemente resultará en el gasto a veces fútil e inoportuno de
cantidades ingentes de dinero. No se presenta alguien, empero, que
levante un reclamo por haberse incurrido en semejante gasto exorbitante.
Nadie pretende ser insensible ante la vida humana. El siquiera pensar en
establecerle un costo económico a la vida humana es abominable y
detestable para las gentes del mundo occidental. Todo lo que podamos
ver, tocar, oír, degustar y oler puede ser ulteriormente tarifado. Más
allá de ésto, aún la vida de una persona misma en cierta forma y en
alguna medida, dentro de una subjetividad sopesada pero inequívocamente
relativa, podría ser asimismo tarifada. De ese modo, parece que la
preocupación históricamente moral, a partir de la cual los cuidados de
salud brotaron, está en contraposición a la realidad del mundo económico
en el cual ahora vivimos.
Esta oposición entre la moralidad y los preceptos económicos le ha
presentado un dilema a aquellos responsables por dispensar la salud. En
la medida que la tecnología médica progresa, la tarifa por sus productos
y servicios también crece correlativa, exponencialmente y en valores
reales. Es cierto que mientras el avance médico, particularmente en
equipos electrónicos y, en especial, cibernéticos, alivia el sufrimiento
humano y extiende la vida propiamente dicha, parece no haber una forma
moral para medir la costo-efectividad de esos avances tecnológicos.
La Superestructura de la Moralidad
Dejar de reconocer el sutil desplazamiento, desde la moralidad hasta la
economía en estas últimas décadas y especialmente en aquellas esferas
responsabilizadas por la seguridad industrial, es insistir continuar
avanzando por el camino de un filosofar moralístico que no tiene
aplicabilidad práctica. Confiar casi exclusivamente en consignas y
afiches de los medios de comunicación, simplistas y ofensivos a la
inteligencia humana, continúa construyendo una superestructura
moralística sobre los verdaderos cimientos y fundaciones de la
moralidad. Azotar lo obvio en reuniones celebradas sobre la seguridad
(medicina preventiva e higiene ocupacional), sólo porque se trata, otra
vez, de esa “fecha rutinaria del mes”, y no, más bien, porque se refiera
a alguna nueva y útil información que es importante develar y asimilar,
no es actitud que contribuya con la reversión de la azarosidad de los
riesgos de salud.
No hay medida posible que nos permita tomar una lectura de la
efectividad de Superestructura del Moralismo, ni existe una herramienta
para justificar los presupuestos que a ésta se le atribuyen. Aparte del
precedente histórico, tampoco existe la racionalidad para mantener la
continuidad de su existencia. La Superestructura del Moralismo, hace
mucho involucrada con la seguridad ocupacional, se sostiene al borde de
un colapso.
Agresión Legal
Ha surgido, en años recientes, un factor que adicionalmente se interpone
con los conceptos de moralidad y economía. Éste se refiere a las leyes.
En los inicios de la década de los sesenta, el concepto de
responsabilidad de productos emergió, así como un corolario de
responsabilidades legales atinentes a los servicios. Hoy por hoy, hay
una explosión litigiosa que aliena a la sociedad estadounidense. El
temor por los litigios derivados de la mal praxis médica ha conducido a
facultativos y centros médico-hospitalarios, así como al personal de
apoyo de éstos, a tomar decisiones económicas que de otra manera
estarían injustificadas.
Obviamente, es en el precinto de los tribunales de ese país en donde se
establece el costo de la vida humana, una por una. Los habilidosos
abogados entretejen argumentos que se alejan de los puntos de vista
relativos a la moralidad y la economía tras la búsqueda del botín que
subyace a la vida de un ser humano.
Estamos, pues, en el centro de la organización de cuidados de salud.
Después de verse en la disputa de estas tres fuerzas, la moralidad, la
economía y la legalidad, no es de ninguna manera extraño observar que a
los trabajadores de la salud se le encuentre agotados, amargados y
cínicos. No parece que hubiere alguna expectativa de éxito para estos
trabajadores. Si ellos mostraren un gran aprecio y preocupación por sus
pacientes, o se irían a la quiebra o tendrían al gobierno acosándolos
para que optimizaran los costos de salud. Luego, si los médicos asumen y
ejecutan decisiones económicamente eficientes, a ellos se les atribuyen
actitudes despiadadas y frías. Finalmente, no importa qué hagan, moral o
económicamente, toda vez que ellos pueden ser demandados por las
motivaciones más caprichosas en la gran mayoría de las veces.
La Plantilla de Los Resultados de la Moralidad
Los cimientos morales para el control de los riesgos de la salud se
mantienen seguros y así debería ser. Ésto se demuestra con los altos
ideales y valores que nosotros mantenemos tan encarecidamente como que
si tratare de la impronta de una gran civilización. Si la moralidad
sirve bien como un cimiento, ¿por que no podría ser ésta la única
herramienta de control de riesgos? Hay varias razones.
Primero, todos estamos de acuerdo con el argumento moral de que “…nadie
debería ser una víctima de un riesgo de la salud…”. Con tan inobjetable
consenso, ¿por qué todavía entonces hay víctimas de los riesgos de la
salud? Porque este consenso no nos guía a conclusiones que
indefectiblemente deberían referirse a los riesgos de la salud
propiamente dichos. Queda ahí, de esta manera, una amplia brecha entre
el consenso general y la acción específica que debe implementarse.
Mientras tanto, los moralistas, equivocadamente, sienten que han
triunfado tan pronto como reciben un 100% de respaldo por el citado
argumento.
Los riesgos de la salud, desafortunadamente, continúan existiendo y
amenazándonos en forma progresiva como siempre lo han hecho.
Segundo, ese decir desgastado y moralista de que “…la seguridad es o
debe ser la preocupación de todos…” ha virtualmente garantizado que la
seguridad no le concierna a persona alguna. Después de todo, si algo
puede ser hecho por todo el mundo, ésto, en principio, debe ser muy
simple. Algo tan simple no parece ser importante.. Por consiguiente,
nadie le presta atención al asunto.
Tercero, dentro de una gama de consideraciones relacionadas al punto
previo, es muy difícil contratar personal altamente calificado en
organizaciones de seguridad, debido a que la gerencia frecuentemente
percibe al control de riesgo como algo que cualquiera puede hacer, toda
vez que “…a todo el mundo le preocupa…”, refiriéndose a “la seguridad”
y, en particular, a la aplicada a los riesgos de la salud. Mientras
tanto, la complejidad de este mundo está cambiando rápidamente,
introduciendo riesgos que se incrementan sutilmente en nuestras vidas,
en su frecuencia, severidad y complejidad, y, por ende, requiriéndonos
de un personal muy especializado y capaz que los controle.
Cuarto, éste quizás es el aspecto más importante, el cual se refiere a
quienes toman decisiones no pueden asignarles recursos cónsonos con el
argumento moral. Esta gente se frustra por un axioma que siempre está
presente y es irrefutable, uno que ellos personalmente respaldan,
juntamente con todos los demás, sin tener en sus mentes un recurso
práctico de cómo resolverlo en forma objetiva.
Los gerentes, ya sea de circos, iglesias o corporaciones, solamente
trabajan en tres dimensiones, tales como lo son el costo, el desempeño y
los cronogramas. La moralidad debe ser traducida dentro de estas tres
dimensiones antes de que el control del riesgo pase a formar parte
integral del proceso gerencial.
Estrategia Sistémica Contra el Riesgo
El fracaso de la moralidad como un recurso para controlar los riesgos de
la salud ha quedado establecido. Sin embargo, el reconocimiento de esta
situación de fracaso ha estructurado un escenario o ambiente para la
exitosa introducción y adaptación de la Metodología de Sistemas
(“sistémica”), para abordar este serio desafío, como una herramienta de
optimización para resolver las fuerzas conflictivas relativas a la
moralidad, la economía y la legalidad.
La idea central de la Metodología de Sistemas (“sistémica”) es el
concepto de observar todos los aspectos de una situación
simultáneamente, en vez de hacerlo de manera separada o secuencialmente.
Ésto es a veces denominado “Pensamiento Holístico”. Mediante la
implantación de esta herramienta, se procura superar la debilidad en la
especialización, a través del reconocimiento de que el “todo” es más que
la suma de sus partes y que las partes adquieren ciertas características
particulares debido a su existencia en ese “todo”.
La alteración parcial en los cuidados de salud de un paciente inducirá
al cambio, en diversos grados, en donde ese cuidado específico al
paciente esté involucrado, ya que todas las facetas están inexorable e
intrincadamente unidas entre sí.
Anteriormente, quedo establecido que el control de los riesgos de la
salud tenía dos vertientes: La Medicina Preventiva y La Prevención de
Accidentes. El primer criterio enfoca a la enfermedad y el segundo se
refiere a las lesiones corporales por accidente. Obviamente, bajo los
criterios de una Metodología de Sistemas y, para controlar una
enfermedad o dolencia, tiene que abarcarse a ambas vertientes y hacerlo
antes de la ocurrencia de la enfermedad o de la lesión inferida por el
accidente ocupacional.
La implantación de la Metodología de Sistemas en este tipo de ambientes
está ampliamente documentada por los colegios (gremios o asociaciones
profesionales) americanos de administradores de hospitales. En esta
aplicación en particular, la medicina preventiva no es abordada porque
la misma está fuera del alcance del administrador del hospital o
clínica. Sin embargo, en una aplicación industrial, a título de
ilustración, la misma metodología podría y debe ser extendida para
cubrir a la medicina preventiva como que si fuera la prevención de
accidentes ocupacionales.
Una Palabra de Precaución
Una palabra de precaución en relación a la medicina preventiva debemos
formular en este momento. Hay algunas razones por las cuales las
aplicaciones de la Metodología de Sistemas, para la medicina preventiva,
rezagaría a aquellas precauciones en relación con la prevención de
accidentes per se, a saber:
1) Las causas de enfermedad son generalmente más sutiles. Por ejemplo,
no se les puede identificar tan fácilmente como a las causas de
accidentes.
2) Nuestra sociedad está mejor condicionada. Como ilustración, a través
de un proceso de oposición que busca las causas de los accidentes, en
vez de delinear las causas de la enfermedad, especialmente dentro de un
entorno industrial.
3) Los accidentes que ocurren en el lugar de trabajo son observados como
relacionados intrínsecamente al trabajo mientras que una enfermedad de
un trabajador tiene menores probabilidades de ser vista de igual manera.
4) La mayoría de los gerentes estarían muy reticentes de aceptar la
responsabilidad por las enfermedades de los empleados, fundamentalmente
porque en su casi totalidad ellos no pueden imponer medidas de medicina
preventiva en una forma tan rápida como podrían controlar los factores
causantes de accidentes en el ambiente de trabajo. Antes de intentar la
aplicación de la Metodología de Sistemas para la estrategia del control
del riesgo de la salud, es crucial definir los conceptos de riesgo y
peligro. En un ambiente típicamente industrial, un peligro es “…una
condición, real o potencial, que puede generar lesiones o muerte al
personal o daños a o pérdidas de propiedad material o reputación…”.
Debido a que los riesgos de la salud son un sub-grupo de todos los
riesgos, entonces la definición aplicará solamente para la porción
concerniente a “lesiones corporales” y “muerte”.
El diseño de una Metodología de Sistemas para controlar los daños en la
condición de la salud debería estar basado en la siguiente lógica:
1) Cada situación (por ejemplo: empresa, trabajo, proyecto, función,
ubicación o sucursal) tiene riesgos de la salud.
2) Nadie jamás sabrá o podrá prevenir todo acerca de los riesgos de la
salud a los que alguien está expuesto.
3) Los riesgos de la salud no son igualmente consecuenciales.
4) Todas las situaciones requieren de un balance o equilibrio entre el
riesgo y el beneficio.
5) Los recursos para la identificación, la eliminación y/o el control de
los riesgos de la salud son siempre limitados.
6) Siempre debemos procurar que todos los riesgos de la salud sean o
eliminados o controlados en cada situación.
Se hace inmediatamente evidente que esta lógica requiere: [a] de que
haya algún método o medio para localizar los riesgos realmente serios en
una situación, y [b] que dichos riesgos serios sean eliminados o
controlados. La clave para la resolución de estas dos premisas es el
establecimiento de una estrategia sistémica para el control del riesgo.
Nunca debe haber dificultad alguna en garantizarle, a los gerentes, un
respaldo desde la óptica moral: “…Nadie en esta situación debe afectarse
por enfermedad, enfermedad propiamente dicha o dolencias como
consecuencia de lesiones corporales…”. Sin embargo, los centros de
decisión no tienen medios prácticos para gerenciar el argumento moral.
Obviamente, ellos están de acuerdo con este enunciado, pero ¿cuánto
deberían planificar los gerentes, dentro de un punto de vista
presupuestario, en previsión de este argumento? ¿Cómo mide un
administrador el desempeño en la satisfacción de este argumento? ¿Cómo
podría hacerse para que el esfuerzo satisfaga al argumento?
Las dimensiones gerenciales, previamente mencionadas, costo, desempeño y
cronogramas, surgen sin ninguna conexión con el argumento moral. Una
brecha existe entre la moralidad y la gerencia. Un puente es necesario
para convertir el alto y universal axioma dentro del lenguaje riguroso
de la gerencia. La Metodología de Sistemas (“sistémica”) o el sistema
estratégico para el control de los riesgos es ese puente.
Debe imaginarse que la gerencia se sienta en un banquillo de tres patas.
Esas tres patas son el costo, el desempeño y el horario. Es un banquillo
muy estable mientras que cada una de las patas del mismo soporten,
simultáneamente, la carga correspondiente a cada una. Si la gerencia
descuida una pata, independientemente de cuál de ellas se trate, el
banquillo se hace inestable.
Si el control de los riesgos de la salud debe apartarse de las
maravillas místicas de la moralidad y unirse a la gerencia metodológica,
entonces las fuerzas de la moral deben ser traducidas a costo, desempeño
y cronogramas. Cada una de estas tres patas es a continuación discutida
en forma separada.
Tareas Definidas - La Pata del Desempeño
El primer elemento para cerrar la brecha entre la moralidad y la
gerencia es una clara y contundente declaración sobre qué debe hacerse
para eliminar o controlar los riesgos de la salud. Generalmente, hay un
número de tareas, funciones, actividades o tipos de trabajos específicos
que son desempeñados para alcanzar a este propósito.
Tomemos las cuatro tareas definidas de un centro médico-hospitalario de
los Estados Unidos (aplicable a la realidad venezolana), a saber:
1.-- Reporte de Incidentes
Todos los incidentes, mal-funcionamientos, actividades y otros eventos
peligrosos deben ser reportados, analizados y procesados en un formato
el cual le permita visibilidad ante la gerencia. Tal sistema requiere:
[a] del diseño de una forma de reporte o informe que óptimamente
satisfaga los requerimientos diversos de todos los usuarios y los
receptores de la información procesada, [b] que las instrucciones de los
formatos sean idóneas para todas las partes que las contemplan, [c] el
análisis de la data sin procesarla en los formatos de reporte, [d] la
documentación de la data analizada para los propósitos del proceso de
toma de decisiones administrativas, y [e] la capacidad de interpretar a
la retroalimentación de la data analizada que debe ser sometida a la
evaluación de las partes involucradas, tanto internas como externas, en
el centro médico-hospitalario.
2.—Planes y Procedimientos de Emergencia
Los desastres causados por la naturaleza, tales como los terremotos, las
inundaciones, los rayos, los tornados, así como aquellas catástrofes
relacionadas con el ser humano, como los incendios o los accidentes
aéreos, no pueden ser predichos. Sin embargo, la gerencia responsable
requiere de la rigurosa planificación de planes de contingencias para
garantizar la optima utilización de los recursos del centro
médico-hospitalario y para así minimizar los daños y las pérdidas. Tal
planificación debe incluir: [a] las asignaciones predeterminadas del
personal médico, [b] la designación prioritaria de equipos y facilidades
para el uso de emergencias, [c] el re-ordenamiento de las prioridades
para el cuidado de pacientes, a fin de dispensar el acomodo en la
afluencia de víctimas de una catástrofe a ser clínicamente admitidas, y
[d] la representación del procedimiento de triage. Una parte vital para
la planificación de desastres es el ensayo periódico de los ejercicios
para asegurar la calidad y la prontitud en la capacidad de respuesta.
3.—Análisis del Peligro
Existe la necesidad, ocasionalmente, de aplicar técnicas analíticas
especiales para identificar ciertos peligros que, de otra manera, no
serían reconocidos, particularmente cuando no hay un registro previo a
la ocurrencia de los siniestros vinculados a este tipo de peligros. Una
de las principales razones para utilizar el análisis sofisticado de
riesgos es la de identificar los escenarios o situaciones multi-funcionales
donde la potencial y funcional interacción entre personal, eventos,
equipos o procedimientos, que crean peligros, efectivamente sí son
observados desde la única visión funcional integrada desde una posición
concreta dentro del organigrama organizacional. Ésto no sería detectado
sin las especificas técnicas analíticas, tales como el Análisis del
Efecto y Modo de los Riesgos (“Hazard Mode and Effect Analysis”) o el <<Fault
Tree Analysis>>.
4.—Investigación del Accidente
La investigación de accidentes se está convirtiendo, muy rápidamente, en
toda una ciencia. Ésta consiste de varias fases distintas del trabajo,
el cual generalmente es analizado en secuencia (aunque cuando podría
producirse una superposición de accidentes complejos), a saber: [a] la
selección o asignación de investigadores, [b] la verificación fáctica,
[c] el análisis de la evidencia, [d] la síntesis de conclusiones en
relación a los factores de causalidad, y [e] la conformación de
recomendaciones para evitar futuras repeticiones.
La importancia de definir las tareas es debido a que ello se constituye
en la “Pata del Desempeño” del llamado “banquillo” de la gerencia de los
riesgos de la salud. Por consiguiente, estas tareas deben ser descritas
en lenguaje explícito, que permita que alguien realmente pueda medir
cuán efectivamente se ejecuta el trabajo. El uso de un verbo suave y
amorfo, signado por términos como “coordinación”, “cooperación” y
“participación” debe ser evitado a todo evento. Estas expresiones
representan acciones que no son medibles, ni representan una
responsabilidad atribuible al que le corresponda.
Tareas Determinadas por el Personal - La Pata del Costo
Una vez que una tarea es definida en términos del desempeño, es posible
y de obligatorio recordar que la cantidad de la fuerza laboral
requerida, para la consecución de la tarea, sea correctamente estimada.
Puesto que la Metodología de Sistemas del Riesgo abarca todas las
herramientas que integran todos los esfuerzos gerenciales realizados
para el control del riesgo de salud, es importante que la fuerza laboral
sea conformada por todos los departamentos y no sea sólo representativa
de aquellos departamentos que directamente estén instrumentado la
Metodología de Sistemas. En otras palabras, el cúmulo de todo el
personal de todas las funciones no es el personal presupuestado por un
grupo dedicado a la seguridad y que puede ser responsable por su
ejecución en específico.
Las unidades de trabajo están basadas conforme a hombres-semana, pero
cualesquier otras unidades serían igualmente apropiadas.
La importancia de definir el número de empleados por cada tarea
realizada está representada en la “pata del costo” del “banquillo” de la
gerencia de los riesgos de la salud. Descomponer o arbitrar otro
criterio para establecer el plantel de personal debe ser evitado (por
ejemplo, ofrecerle a la función responsable una porción determinada de
otra función del presupuesto). Si una tarea está suficientemente
definida, el trabajo que se requiere desempeñar debería ser rápidamente
estimable, sin referirse al nivel de esfuerzo proveniente de otra
organización.
Tareas del Cronograma -- La Pata del Cronograma
Es obvio que el esfuerzo realizado para una tarea debe darse en términos
del tiempo previsto en un cronograma. En vez de tener un Plan de
Períodos de 1 a 24 espacios iguales, podría éste ser sustituido por
meses específicos y determinar, precisamente, cuántos y qué número de
gentes deberían estar trabajando en una tarea y mes determinados.
De esa manera, es posible correlacionar a las actividades realizadas en
función con sus respectivas fechas. Aquel personal que mantenga un
esfuerzo continuo será claramente diferenciado de aquellos con
actividades ad-hoc. Un auditor puede aparecer en cualquier momento y
confirmar que el trabajo se ciñe al cronograma.
La importancia de asignar personal a tareas específicas y supeditadas a
los tiempos en el cronograma está representada por la “Pata del
Cronograma” del “banquillo”. En consecuencia, es imperativo no sólo
estimar cuánto personal se requiere para acometer una tarea, sino
también considerar las implicaciones en términos de erogación.
Para sintetizar, el Sistema Estratégico de Riesgos, compilado en la
Metodología de Sistemas, es el mecanismo para convertir al argumento
moral, de que nadie debería enfermarse o lesionarse, en función de
unidades de costo, desempeño y cronograma que la gerencia puede
efectivamente usar en la asignación de recursos.
Gerencia de Riesgos de la salud
Un Sistema Estratégico de Riesgos no es realmente sistémico, salvo que
describa el reclutamiento y la asignación de personal y prevea los
concomitantes cronogramas de tareas para cada una de las cinco funciones
de la Gerencia de Riesgos. Hay una diferencia técnica entre “riesgo” y
“peligro”. Al riesgo generalmente se le considera a la combinación de un
peligro con sus probabilidades asociadas. Empero, para los propósitos de
esta discusión, las funciones de la gerencia de riesgos y peligros
pueden ser consideradas como intercambiables.
Las cinco funciones de la Gerencia del Riesgo están concebidas en un
orden secuencial y lógico, el cual progresa en el sentido de las
manecillas del reloj. Cada una de estas funciones es discutida, a
continuación y por separado.
Administración de Tareas Conexas a los Riesgos
El control de los riesgos de la salud debe ser gerenciado, en otras
palabras, planificados, organizados, dirigidos y motivados. Por
consiguiente, una política que comprometa los recursos para este
esfuerzo debe establecerse abiertamente, con suficiente difusión y una
correcta implantación. Adicionalmente, sólo una persona debe ser
designada como el “Supervisor en Jefe” de este esfuerzo gerencial,
independientemente del título que a él se le asigne.
El administrador designado, entre otras responsabilidades, debe
seleccionar las tareas específicas que controlarán los riesgos de la
salud y preparará la Metodología de Sistemas correspondiente. Él debe
asignar responsabilidades individuales a cada persona de la fuerza
laboral. Él también debe gerenciar la secuencia de las tareas a
realizarse, así como el nivel de desempeño que sea el más eficaz. Él
debe ejercer un liderazgo que garantice que las tareas son realizadas a
cabalidad, a tiempo y con efectividad, inspirando a todo aquel que
participe en el control de los riesgos con un gran entusiasmo.
Con la carencia de una política organizacional rigurosa, un ejecutivo
designado y activo en sus responsabilidades y un plan estructurado con
gran racionalidad, las demás funciones de la gerencia de riesgos de la
salud no podrán ser efectivamente realizadas.
Identificación de Riesgos
Los riesgos de la salud deben ser identificados antes de que alguna
acción se pueda emprender con respecto a ellos. La identificación es la
“espina dorsal” en el control de los riesgos de la salud. Los escenarios
de riesgos son una breve descripción de una combinación de factores
causales de accidentes que pueden guiar hacia la enfermedad propiamente
dicha. A dichos “factores causales”, podría describírseles como la
“anatomía de un accidente”. El propósito de los riesgos de la salud es
proveer un medio para acentuar condiciones que conllevarían o a la
enfermedad o a las lesiones corporales.
Obviamente, los escenarios de los riesgos no son una finalidad en si
mismos. La intención que existe en ellos es provocar acciones
preventivas y de esta manera permitirle actuar a la gerencia en vez de
reaccionar ante los riesgos. Considérense las acciones preventivas que
podrían ser propuestas para los tres siguientes escenarios, ocurridos en
la realidad y reportados dentro de un universo de 2.500 archivos, que
denotan siniestros consumados, en un centro médico-hospitalario, a
saber:
(1) Durante una fuerte lluvia tempestuosa y tarde en la noche, una
persona distraída, apresurada por entrar a la clínica para visitar a su
hijo que apenas había sido recientemente admitido por lesiones graves,
se aproxima hacia las puertas automáticas. Él hace una pausa ante la
puerta abierta, se vuelve hacia tras con la mirada en plena oscuridad
para localizar alguien que lo acompañe, pero las puertas, antes
aludidas, se cierran. Sus lentes se agrietaron, produjeron una severa
laceración en sus dos ojos, convirtiéndose invidente de por vida.
(2) Un paciente en una habitación semi-privada (con dos camas) es
confundido por una enfermera, que se encontraba en su turno nocturno en
sustitución de la enfermera que realmente conocía la condición del
paciente. Aquella inyectó un fármaco totalmente contraindicado. Al
paciente le sobrevino un <<shock>> y, en seguida, el deceso.
(3) Un médico, previo a la aplicación de un catéter de corazón en un
paciente, estaba verificando el equipo en un laboratorio para realizar
esta particular aplicación cuando él (el médico) alcanza un contenedor
de hidrógeno comprimido. En el proceso, pierde el control cuando
sostiene dicho contenedor y éste cae en el suelo, escapando todo el gas
y produciéndose una explosión debido al equipo eléctrico que opera
dentro del laboratorio.
Una de las ventajas de la “gerencia de escenarios de riesgos” es que
ésta no está limitada a los eventos que han acontecido. Esta práctica,
sin descartar la historia previa, la contribución del imaginable, pero
del no todavía sucedido siniestro, por ejemplo, bajo los rigores
adicionales de la Ley de Murphy.
Para garantizar que los escenarios de todos los aspectos de un sistema
estén preparados, es importante utilizar un “Flujograma Funcional de
Bloques” (FFB) para cada función en la situación que está siendo
controlada. Mediante la asignación de una cuota de escenarios a ser
escritos para cada “bloque” en el “FFB” por aquellos que ejecutan las
funciones, hay una baja probabilidad de que algún aspecto sea ignorado.
Hay otras obvias ventajas en la gerencia de escenarios de riesgos contra
aquellos métodos de identificación. Consideremos el siguiente ejemplo.
La mayoría de los programas de seguridad (como ejemplo, afiches,
señalizaciones, películas y programas de entrenamiento) son diseñados
para sensibilizar al personal para que observe y evite condiciones
peligrosas. Instrumentar tales programas muy raras veces alcanzan a un
porcentaje alto del personal a quien este tipo de actividad está
dirigido. Hay un contraste en el impacto de la planificación por
escenario de riesgos evitados que permea a cada persona funcional de la
cual se espera que prepare la planificación de escenarios de riesgos. En
vez de dar mensajes banales, con «slogans» relacionados con los
peligros, todo el mundo está ponderando las posibilidades reales de
riesgos que ellos mismos han planificado. La brecha de credibilidad
común entre un afiche de seguridad y quien lo observa simplemente no
puede existir entre un escenario planificado y su autor.
Mientras la identificación de miles de riesgos de la salud son críticos,
ésta es solamente el comienzo de una fundación. No hay una sola manera
en que un gerente pueda permitirse el lujo de descartar alguno de los
riesgos ya identificados. Estos riesgos tienen que ser identificados por
su significación.
Evaluación de Riesgos Identificados
Es importante que la identificación de los riesgos no se vea inhibida
por la importancia de cada riesgo. De otra manera, el pensamiento
creativo necesario para poner en perspectiva los riesgos posibles sería
interferido por la preocupación acerca del grado de importancia.
Por otra parte, llega el momento, en su oportunidad, de identificar,
clasificar y jerarquizar la importancia de los riesgos. Cada riesgo es
evaluado contra tres medidas de importancia. Como podría ser esperado,
estas tres medidas se corresponden con “El Banquillo de las Tres Patas
de la Gerencia ”, antes explicado. La severidad del peligro representa
al “desempeño”, mientras la probabilidad o frecuencia de la ocurrencia
está signado por el “cronograma”, así como los recursos requeridos para
establecer el control están representados por el “costo”.
El criterio de jerarquización muestra cómo estas medidas son utilizadas
en el entorno hospitalario. Cada escenario de peligro tiene asignado
tres letras, cada una para establecer la correspondiente medida de
importancia.
El método de asignación de letras comporta la realización de una
evaluación subjetiva, puesto que la data histórica de los escenarios
respectivos no existe. Sin embargo, todo proceso de toma de decisiones
depende de estimados subjetivos de riesgos.
Una vez que las tres letras han sido asignadas, es posible plasmar en
perspectiva todos los escenarios de riesgos bajo lo que se denomina
“Sistema Jerárquico de los Riesgos”. El concepto de Sistema Jerárquico
de los Riesgos ha sido aplicado en muchas diferentes situaciones. Por
consiguiente, mayores detalles sobre su elaboración pueden ser obtenidos
en otras obras de autores especializados.
La importancia del Sistema Jerárquico de los Riesgos reside en
utilizarlo como un instrumento decisorio para posibilitar la eficiente
asignación de recursos para la eliminación o control de peligros desde
un punto de vista sistémico y completo. Adicionalmente, los riesgos
identificados han sido evaluados con base a su significación.
Control de Riesgos Significativos
No es suficiente identificar los riesgos y jerarquizarlos de acuerdo a
su importancia. Si esta tarea se limita a estas acciones, los riesgos de
la salud serían tan severos tanto en el momento de su identificación,
como cuando el proceso comenzara.
Los riesgos de la salud o son eliminados o controlados aún cuando no se
pueda ejercer esta eliminación o control sobre cada uno de ellos. Es
económicamente inviable proponer el control de todos los riesgos de la
salud. El sexto fundamento lógico de la estrategia de los sistemas sólo
enfatiza que los riesgos deben ser eliminados o controlados. El Sistema
Jerárquico de Los Riesgos provee a la gerencia con una herramienta para
comenzar a destinar, bajo un basamento racional y previo a la ocurrencia
de los siniestros en una forma ordenada, comenzado por el más crítico de
cada uno de los riesgos de la salud.
El proceso de control de riesgos consiste de cuatro pasos secuenciales:
1) Gerencia de los Recursos.
El costo en la eliminación o control de los riesgos de la salud puede
ser fácilmente calculado a través del Sistema Jerárquico de los Riesgos.
Procediendo desde la sección superior hacia la inferior en tal
jerarquización, nos facilita la tarea de que los recursos evaluados para
cada riesgo identificado o debe ser asignado u obviado.
No habrán suficientes recursos para eliminar o controlar a todos los
riesgos identificados, por ello la gerencia debe evitar asignar recursos
en algún punto no especificado en el Sistema Jerárquico de los Riesgos.
El nivel de interrupción debe ser subjetivamente ponderado.
Adicionalmente, no es ni alterable ni fácil de determinar. Ésto
probablemente se basa en dos razones: [a] a que todos los recursos para
el control de los riesgos, que son económicamente factibles, ya han sido
utilizados, o [b] el estadio del riesgo ha sido reducido a un nivel
tolerable.
2) Implantación de una Acción.
Los recursos utilizados o dedicados al control de riesgos deben ser
traducidos, con los respectivos fondos apropiados, en acciones
preventivas específicas. La alta gerencia debe dirigir la implantación
de estas acciones. Esta implantación no puede ser ambigua y, a la vez,
debe garantizar que es capaz de objetivamente supervisar las acciones
antes aludidas. Sin la dirección de una gerencia activa hacia las
acciones preventivas y pertinentes, muy difícilmente tomará lugar un
proceso serio de control de riesgos de la salud.
3) Medición de las Acciones.
Las acciones preventivas implementadas pueden ser o no efectivas, según
fueron planificadas. Consecuentemente, es esencial que exista una
supervisión o supervisión externa para establecer la validación
permanente de los objetivos y las metas que garanticen la efectividad de
las acciones preventivas. El criterio de medición del control de los
riesgos se constituye en una excelente base para instrumentar la
referida validación.
4) Redireccionamiento de los Recursos.
La supervisión de las acciones preventivas permitirá escrutar si las
accionas evaluadas o son efectivas o contraproducentes. En algunas
oportunidades, la gerencia debe redirigir la implantación de otras
acciones preventivas. Estas acciones pueden ser el resultado de la
reconsideración de medidas previamente declinadas o recientemente
creadas, así como de otras acciones preventivas optativas.
Debería ser obvio que la acción adoptada en el Paso 4 esté sujeta al
escrutinio del Paso 3, de manera de que exista una confirmación
garantizada en cuanto a que los riesgos de la salud se están realmente
controlando.
Financiando los Riesgos No Controlados
Las enfermedades y los accidentes ocurrirán no obstante que el programa
de control de riesgos sea el mejor del mundo. El mayor esfuerzo humano
con frecuencia fracasa. En consecuencia, el criterio sistémico para
controlar los riesgos de la salud debe incluir previsiones para pérdidas
incurridas como consecuencia de riesgos no controlados.
Hay tres clases de riesgos que resultarán en pérdidas: [a] los riesgos
para los cuales la acción preventiva que se tomó fue inefectiva, [b] los
riesgos que fueron considerados como insignificantes (que estaban por
debajo del nivel recomendado en el Sistema Jerárquico de los Riesgos),
pero que se consumaron consecuencialmente (provocación concatenada o
indirecta), y [c] los riesgos que no fueron previstos. Para estas tres
clases de riesgos, debe haber una situación financiera idónea que
permita compensar las pérdidas.
Las alternativas disponibles para el financiamiento de pérdidas, debido
a riesgos de la salud, variará debido al tipo de pérdida y naturaleza de
la empresa o institución en la cual la pérdida ocurre. Las siguientes
formas de financiamiento son normalmente viables:
1) La directa asunción de la pérdida, financieramente deducida de
acuerdo a las prácticas contables generalmente aceptadas dentro de un
marco técnico-legal incuestionable.
2) Establecer reservas preventivas o inyectar mayor capital en las ya
existentes.
3) Asumir la deuda.
4) Los Planes de Beneficios Médicos (totalmente diferenciados de los
seguros) o las Pólizas de Seguros.
5) Mancomunar fondos de reservas contingentes o usar una compañía de
seguros cautiva.
6) La transferencia legal de los riesgos mediante contratos.
CONCLUSIÓN
Ya no se requiere que el control de los riesgos de la salud sea una
cruzada moralística. El raciocinio y la Metodología de los Sistemas, en
términos de costos, desempeño y cronogramas, está a la disposición de
los gerentes para controlar los Riesgos de la Salud.
FUENTES CONSULTADAS
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1995.
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CODMAN’S CONTRIBUTION TO QUALITY ASSESSMENT AND BEYOND, 1989.
THE CHARTERED INSURANCE INSTITUTE, RISK MANAGEMENT, 1991.
ARTHUR WILLIAMS & RICHARD M. HEINS, RISK MANAGEMENT AND INSURANCE (MC
GRAW-HILL INTERNATIONAL EDITIONS), 1989.
(DR.) VIRGINIA BOTTOMLEY, M.D., GREAT BRITAIN’S SECRETARY OF STATE FOR
HEALTH, “HELPING THE MEDICINE GO DOWN” (HEMISPHERES), 1994.
ROLLIN H. SIMONDS & JOHN V. GRIMALDI, Ph.D.s, “SAFETY MANAGEMENT” (IRWIN),
1963.
DONABEDIAN, AVEDIS, Ph.D., “BENEFITS IN MEDICAL CARE PROGRAMS” (HARVARD
UNIVERSITY PRESS), 1976.
THE WHITE HOUSE DOMESTIC PILOCY COUNCIL, “THE PRESIDENT’S HEALTH
SECURITY PLAN - THE CLINTON BLUEPRINT”, 1993.
HAMMER MICHAEL Y JAMES CHAMPY, “REINGENIERÍA (NORMA), 1993.
DRUCKER, PETER, “GERENCIA PARA EL FUTURO” (NORMA), 1995.
MANGANELLY, RAYMOND L. Y KLEIN, MARK M., “CÓMO HACER REINGENIERÍA”
(NORMA), 1994.
SPENDOLINI, MICHAEL J., “BENCHMARKING” (NORMA), 1992.
BERSTEIN, PETER L., “THE NEW RELIGION OF RISK MANAGEMENT” (HARVARD
BUSINESS REVIEW), MARCH - APRIL 1996.
Andres Eloy Agostini Durand BeyondBoundarylessarrobayahoo.com Administrador con mención "Gerencia de Seguros" Especialista en “Carreras de Seguros”, graduado en los Estados Unidos.
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