Reducción de costos mediante productividades parciales y combinadas
05-2005
Las decisiones y acciones emprendidas por los propietarios y directivos
de una empresa deben tener como primer y fundamental objetivo lograr el
mayor Valor Actual Neto del flujo fututo de ingresos de la organización.
Ello implica la búsqueda de rendimientos sostenidos en el mediano y
largo plazo en contraposición a la búsqueda de ingresos en el corto
plazo. Si bien algunos expertos sostienen que la sumatoria de objetivos
de corto plazo lleva a iguales y/o mejores resultados que los objetivo
de largo plazo, los diversos planes de corto plazo deberían tener un
alto grado de coordinación a los efectos de evitar contradicciones, algo
muy usual en esta forma de actuación.
Lograr el mayor Valor Actual Neto implica lograr un mayor caudal de
flujos de fondos, algo que sólo puede lograrse mejorando la relación
entre los costos incurridos y los ingresos de derivados. En lugar de
reducir costos totales, de lo que se trata es de reducir los costos por
cada unidad monetaria ingresada por ventas; así si se incurre en costos
totales por valor de $ 350.000 para generar ingresos por $ 855.800
tendríamos una relación de 0,409 (o sea por cada unidad de ingreso se
incurre en 0,409 de costos).
Muchos proponen reducir lisa y llanamente los costes, dejando de lado el
efecto en los ingresos, y en los niveles de productividad, y lo que es
más contemplando sólo el coste total y no la productividad de los costos
incurridos. La cuestión no pasa por los costos en los cuales se ha
incurrido, sino en la eficacia y eficiencia en la utilización de los
recursos. Los costos totales pueden y deberían incrementarse, si tal
incremento trae aparejado un incremento más que proporcional en los
ingresos.
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Costos Totales
|
Ventas
|
Ctos.Tot. / Ventas
|
Var. % Ctos.Tot.
|
Var. % Ventas
|
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$
350.000,00
|
$
855.800,00
|
0,409
|
|
|
|
$
340.000,00
|
$
855.800,00
|
0,397
|
-2,86%
|
0,00%
|
|
$
340.000,00
|
$
815.000,00
|
0,417
|
-2,86%
|
-4,77%
|
|
$
425.000,00
|
$
875.000,00
|
0,486
|
21,43%
|
2,24%
|
|
$
425.000,00
|
$
1.050.000,00
|
0,405
|
21,43%
|
22,69%
|
Lograr un mayor rendimiento implica incurrir en menores costos por cada
unidad monetaria generada como ingreso. De tal forma y en función al
cuadro arriba expuesto como ejemplo, puede observarse claramente que si
los costos totales disminuyen permaneciendo constante las ventas ello
dará lugar a una mejora de la relación “Ctos.
Totales / Ventas”, algo que también acontece en el caso en que el
incremento en las ventas supera porcentualmente al incremento en los
costos totales. No ocurre lo mismo, y ello es por tanto motivo de
incremento en la relación “Ctos.Totales / Ventas” (un empeoramiento de
la situación) en los casos en que el porcentaje disminución en los
costos totales es menor al porcentaje de disminución en la ventas, o
bien el porcentaje de incremento en los costos totales es acompañado por
un menor incremento porcentual en la ventas.
Un mejoramiento radical en la manera de analizar la productividad de las
actividades y procesos organizacionales nos lleva a la opción de
incrementos negativos en los costos totales acompañados éstos de un
incremento porcentual en las ventas.
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Costos Totales
|
Ventas
|
Ctos.Tot. / Ventas
|
Var. % Ctos.Tot.
|
Var. % Ventas
|
|
$
350.000,00
|
$
855.800,00
|
0,409
|
|
|
|
$
340.000,00
|
$
875.000,00
|
0,389
|
-2,86%
|
2,24%
|
Con ello queda claramente expuesta una cuestión fundamental, a la hora
de mejorar los rendimientos y la rentabilidad de la empresa, no sólo
cuenta reducir los costos de producción de los bienes y servicios, sino
también hacer más productivas las actividades de ventas y de
administración.
Muchos autores consignan que reducir los costos genera mayores y mejores
resultados que el incremento de las ventas, aduciendo para ello la
necesidad de incrementar en las mismas proporciones los costos
incurridos para generar mayores ingresos. Pues bien, ello no es así,
pues pueden incrementarse las ventas en determinadas proporciones sin
incurrir en iguales proporciones de incremento en los costos.
El primer paso es calcular los costos totales incurridos por cada unidad
monetaria en obtenida en concepto de ventas. El siguiente paso es
desagregar para el análisis los costos totales por función, actividad y
procesos en relación a las ventas totales, ventas por línea de producto,
por sucursal, por sucursal. De tal forma podemos tener los “costos
totales de publicidad por unidad monetaria de ventas”; los “costos
totales de administración por unidad monetaria de ventas”.
En principio puede decirse que no se trata de otra relación que de la
muy conocida de “concepto de costos en relación a las ventas”. Lo que
cambia es la óptica o manera de ver la cuestión. No se trata de saber
cuanto representa cada costo o gasto en función del total de ventas,
sino en que costos debemos incurrir para generar una unidad monetaria de
ventas.
De tal forma el enfoque deja de ser el de recortar los costos para
mejorar la relación de los costos en función de las ventas, sino el de
mejorar la productividad de los recursos utilizados de manera tal que
aún un incremento en los costos totales acompañados de un incremento
porcentual superior en las ventas generará una mejora en los costos por
unidad monetaria de ingresos.
Mejorar la relación de rendimiento para cada relación por producto,
actividad, sector, etc., implicará un análisis del desarrollo,
funcionamiento, contenidos y necesidades de cada actividad. Para éste
análisis deben contemplarse entre otras metodologías, las siguientes:
o Análisis de Costes de Calidad
o Análisis de Valor Agregado por Actividad
o Análisis Paretiano
o Análisis de Causa Raíz
o Análisis de Actividades y Procesos
o Relevamiento y Evaluación del Control Interno
o Matriz de Actividades “Necesidad – Productividad”
o Detección y Eliminación de Desperdicios
Análisis de Costes de Calidad. Tiene por fin determinar los costes
asignados a: Prevención, Evaluación, Fallas Internas y Fallas Externas.
El objetivo es disminuir las erogaciones en materia de Prevención a los
efectos de eliminar las fallas (internas y externas) y disminuir la
necesidades de evaluación, de forma de generar importantes reducciones
en los costos totales de calidad (o “falta de calidad”).
Análisis del Valor Agregado por Actividad. Responde a la necesidad de
evaluar el valor agregado por las diversas actividades y procesos de la
empresa tanto para el cliente final, como para la empresa. De tal manera
una vez identificadas las actividades no generadoras de valor agregado
alguno, la mismas deben ser sistemáticamente eliminadas. En tanto que
las actividades de carácter interno deben ser llevadas a la menor
relación posible entre costos incurridos e ingresos totales de la
organización. Deben enfocarse y reenfocarse todas aquellas actividades
que lleven a una mayor satisfacción de los usuarios finales, generando
mayor valor agregado para ellos y que por lo tanto pongan a la empresa
en una mejor posición competitiva en relación a sus competidores.
Análisis Paretiano. Su objetivo primordial es enfocar el análisis en los
pocos vitales, o sea los pocos conceptos generadores de la mayor parte
de los costos. De tal forma se evita los trabajos generadores de menores
rendimientos, volcando de lleno los esfuerzos en controlar y reducir
aquellos costos de verdadera y auténtica significación para la empresa.
El análisis paretiano permite también reconocer los principales factores
de fallas, improductividades e insatisfacciones, a los efectos de su
posterior corrección y mejoramiento.
Análisis de Causa Raíz. Persigue cómo principal objetivo detectar la
causa fundamental que origina los diversos tipos de costos, gastos y
pérdidas de manera tal de evitar, prevenir y eliminar la repetición de
los mismos. La cuestión no es tratar los síntomas, sino partir de los
síntomas para llegar a la razón primigenia que originan los diversos
tipos de fallas, errores, costos y pérdidas. Un método fundamental para
ello recomendado por expertos cómo Karatsu e Imai es para cada problema
preguntar cinco y hasta seis veces el porqué de ello.
Análisis de Actividades y Procesos. Mediante estudios de “Cuellos de
Botella”, Camino Crítico y las “Seis Preguntas Maestras” tiende a
encontrar falencias, duplicidades, improductividades y en general falta
de eficiencia. Las “Seis preguntas maestras” comprenden el Qué?; el
Quién?; el Cómo?; el Cuándo?; el Dónde? y el Por qué? correspondiente a
cada una de las respuestas anteriores. De tal manera se descubren
actividades innecesarias, tareas a cargo de personas con capacidades
superiores a las requeridas y por lo tanto desaprovechadas, métodos de
trabajos poco eficientes o directamente improductivos, lugares de
desarrollo poco convenientes en función al proceso general de la
operatoria en cuestión, momento de ejecución poco adecuado, entre otras
muchas cuestiones, lo cual lleva a la posibilidad de eliminar, combinar,
cambio de orden o simplificación de actividades y procesos.
Relevamiento y evaluación del control interno. Mejorar el control
interno no implica sólo evitar fraudes internos, sino también mejorar
los sistemas de información, evitar defraudaciones por parte de externos
a la organización, evitar incumplimiento legales, resguardarse de
diversos tipo de riesgos (monetarios, cambiarios, políticos, etc.). Para
ello deben existir y funcionar estructuras organizacionales que sirvan
de marco de actuación y detección de fortalezas, debilidades,
oportunidades y amenazas. De nada sirve mejorar la productividad de las
operaciones productivas y comerciales de la empresa, si el hecho de no
evaluar riesgos cambiarios o monetarios, o bien incurrir en falencias de
carácter contractual o impositivo llevan a la organización a la pérdida
sistemática de recursos.
Matriz de Necesidades y Productividad. Lleva a evaluar de manera
constante las diversas tareas, actividades y procesos, a los efectos de
evaluar su grado de necesidad, su posible tercerización, y en caso de
ser necesario y realizarlo internamente, la posible mejora en la
productividad de la misma.
Detección, prevención y eliminación de desperdicios. Detectar y eliminar
sistemáticamente los diversos tipos de desperdicios o despilfarros lleva
a mejorar la rentabilidad de la empresa de manera continua gracias a la
consecuente mejora en los niveles de calidad, productividad, reducción
de costos, tiempos de respuesta y mejora en la satisfacción de los
clientes y consumidores. Todo ello se ve reflejado y conduce a mejores
niveles de venta, mayor participación de mercado, menores costos
financieros, ahorro de energía, menor utilización de espacios físicos,
menores necesidades de mano de obra, y por lo tanto un mayor flujo de
fondos.
Mejorar la utilización de los recursos, hacer un uso más provechoso de
las maquinarias y equipos, mejorar la productividad del personal,
mejorar las performances de comercialización son entre otros aspectos,
cuestiones de lógica pura, además de una necesidad inclaudicable para
toda empresa que quiera competir en los mercados actuales.
Mejorar la relación de cada uno de los costos totales en función de los
ingresos parciales y totales mediante los métodos arriba expuestos es
tan sólo una parte de la cuestión, la otra consiste en hacer más
provechosa la interrelación de las diversas actividades, procesos y
funciones, de manera tal de mejorar el rendimiento global por sobre los
rendimientos individuales.
Es a este aspecto al cual se debe concentrar la mayor atención, y es
para ello que es menester por un lado la comprensión de la organización
como un sistema, y por tanto la necesidad de pensar en ella como tal, y
por otra parte actuar en consecuencia mediante el trabajo en equipo,
pero no sólo el trabajo de equipo entendido como actitud de los
integrantes de un sector, lo cual tiende a contraponerse a los objetivos
de otros grupos sectoriales, sino al trabajo de la organización en su
conjunto a los efectos de armonizar los objetivos de la organización,
haciendo partícipes a todos los sectores e individuos del cumplimiento
de la metas pautadas. En este aspecto cobra fundamental trascendencia
juntamente con la participación y el trabajo en equipo, la gestión de
los incentivos y motivaciones del personal.
Cómo conclusión final puede decirse que no hay nada de especial, pero al
mismo tiempo hay mucho de especial. La mayoría ve los movimientos, pero
muy pocos ven la razón de tales movimientos. Con otras palabras podría
decirse que lo que parece obvio sólo lo es para la mente preparada. En
ámbitos y empresas signados por un pensamiento tradicional, basado en
teorías y conceptos reduccionistas, llevados por análisis lineales y
razonamientos mecanicistas la forma de contemplar y visualizar los
costos, la productividad y el funcionamiento de la empresa pasa por
otras aristas. En un nuevo ámbito signado por el razonamiento
organicista, un enfoque sistémico y un pensamiento estratégico, la
visión y los puntos de vistas pasan a ser diametralmente opuestos, cómo
así también los resultados por ello conseguido.
Dentro de éste ámbito la necesidad de cambiar y modificar los paradigmas
en lo atinente a la gestión de los costos y la productividades es a
todas luces fundamental. Querer operar en la actualidad y en el futuro a
las empresas con instrumentos y en base a teorías alejadas de lo que hoy
se da en llamar la era digital sólo puede llevar al fracaso de la
empresa como objetivo económico y social.
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Dr.
Mauricio Lefcovich. Consultor en Administración de Operaciones y
Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora
Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.
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