Desconcertado salí del consultorio. Me subí al auto, y pensé en lo de
las vacaciones. Lo medité entre el tráfico de la hora pico: oí las
mentadas de madre, las bocinas feroces de los autos; vi la expandida
nube roja que se asentaba sobre la ciudad. La gente agresiva, tensa, con
prisa.
Las vacaciones han sido un tema tabú en mi vida. Cuando he tenido
tiempo, no he tenido dinero; cuando he tenido dinero, no he tenido
tiempo; y cuando he tenido los dos, no he tenido ganas. De manera
recurrente me he puesto trampas para no "poder" salir de vacaciones.
¿Vacaciones ahora? Con la situación económica como está, sería
irresponsable irme en estas épocas, ¿qué no?
No. Sí. No. Sí. No. Sí.
Y me puse a observar el diálogo entre el angelito y el diablito, ahí en
mis hombros estaban discutiendo cada quién su punto. Y ganó el de la
derecha: me fui a un pueblito 4 días.
Empaqué libros, revistas, laptop. La señal del celular no llegaba. Leí,
escribí, pensé, caminé, comí, dormí. Fueron breves pero relajantes.
Regresé a la ciudad y a los 2 meses estaba sentado en el consultorio del
doctor.
¿Y ahora qué me va a decir, que me vuelva a ir de vacaciones?
Hay una industria que tiene que ver mucho con esto.
En mi costumbre por observar la evolución de nuevas industrias me llama
la atención la tasa a la que crece la de -todavía no tenemos un término
propio en castellano- optimal functioning, efficient carrer planning,
alternative life styles, full engagement. En nuestro idioma se le podría
llamar la Industria de la Eficacia personal y/o de la Productividad
Humana.
Y esta industria florece porque el mercado lo pide a gritos, porque la
tónica urbana/capitalista dicta que hay que estar listo y ser productivo
24 horas, 7 días de la semana, los 365 días al año. Y lo que ocurre es
un desbalance masivo, y como socialmente se premia al workaholic, se
presentan verdaderas crisis de ausentismo laboral, baja productividad,
pérdidas millonarias en accidentes, gastos en programas de recuperación
de adicciones.
Eventualmente, la práctica de tomar medicamentos que curan síntomas,
será reemplazada por nuevos estilos de vida que previenen enfermedades y
que lidian con aspectos más fundamentales como hábitos y actitudes.
Por eso, hasta un escritor norteamericano se ha metido de lleno a este
negocio: Tony Schwartz, coautor del libro The Art of the Deal, junto con
Donald Trump, se asoció con Jim Loehr -un performance psychologist- y
pusieron una clínica que utiliza una tecnología que, según lo afirman,
inventaron para ayudar a profesionistas desbalanceados y que llamaron:
Corporate Athlete Training System.
Como buenos promotores, sacaron libro y web site (www.corporateathlete.com).
Sus conceptos son interesantes, pero no son nuevos.
Por lo menos hace unas tres décadas Hans Seyle, un investigador de
Harvard, acuñó el término de Stress y de Eustress. El stress, dijo, no
es el enemigo a vencer. Hay stress "bueno" que llamó Eustress, y stress
"malo" que llamó Stress.
El Eustress- el bueno- es el que involucra al individuo a realizar su
máximo potencial al lidiar con retos que se le imponen -o se autoimpone.
Y en esto hay 4 dimensiones: física, mental, emocional y espiritual. El
Eustress expande la personalidad, lo expone a nuevas experiencias, y
crece. Igual que un músculo del cuerpo que se ejercita, se tonifica y se
fortalece.
Las premisas de lo anterior son: la vida es una oscilación permanente;
la naturaleza humana tiene como primera necesidad la de gastar y
recuperar energía; que no hay nada que exhiba un progreso totalmente
lineal, porque tarde o temprano acabará por agotarse o morir.
El Stress -el malo- es el que rebasa al individuo y lejos de convertirse
en una promesa de logro y superación, se convierte en una amenaza para
su integridad. El stress no baja el acelerador, siempre lo trae metido y
por eso acaba por desgastar.
Y lo que promueve la Industria de la Productividad es ayudar al sujeto a
modificar hábitos, rituales, pasatiempos, para balancear a las 4
dimensiones y envolverlas en el concepto de eustress: de reto y
creatividad.
En estos tiempos el ejecutivo promedio está sobregastado en las
dimensiones mentales y emocionales, y subgastado en las físicas y
espirituales. Es decir, trae stress en lo mental y en lo emocional, y le
falta eustress -le exige muy poco- a lo físico y a lo espiritual.
Es paradójico que en la época de mayor avance tecnológico y científico
de la humanidad, la pobreza física, financiera, de tiempo, espiritual, y
emocional están en niveles cada vez más alarmantes.
El mundo occidental apenas empieza a conocer las bondades de la
Industria de la Productividad y es un negocio de miles de millones de
dólares. Si hay clínicas/retiros/spas/centros que se dedican a esto,
¿por qué no un país completo que capitalice sus recursos naturales y
vocacionales para convertirse en líder de esta industria?
¿Cómo puede México capitalizar esta megatendencia, ayudar a la gente y
al mismo tiempo desarrollarse como país obteniendo una ganancia
financiera?
Una idea está en una serie de artículos que llamé la Serie México, que
propone una dirección estratégica para nuestro país y que está a tu
disposición, si quieres una copia escribe. La propuesta no es mágica y
algunos no la consideran buena, pero ahí está.
Los tiempos cambian, las oportunidades y los huecos aparecen, y alguien
acaba por llenarlos.
Horacio Marchand horacioarrobahoraciomarchand.com www.horaciomarchand.com MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980)
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |