El análisis de los campos de fuerzas se basa en la idea de que
cualquier nivel determinado de productividad-rendimiento es el resultado
de un equilibrio entre fuerzas positivas (impulsoras) y fuerzas
negativas (restrictivas). Las primeras apoyan la actividad productiva,
en tanto que las segundas inhiben la misma.
El comportamiento que da por resultado una actividad productiva puede
ser promovido por una o varias de las siguientes estrategias:
Eliminación o reducción de las fuerzas restrictivas.
Aumento o fortalecimiento de las fuerzas impulsoras.
El proceso consta de cinco etapas siendo estas las siguientes:
Definir claramente la situación de equilibrio actual, el nivel de
rendimiento-productividad que hace falta mejorar, y determinar el
resultado deseado.
Identificar las fuerzas impulsoras y destructivas que existen en la organización, el medio ambiente, los empleos y los trabajadores. (Puede combinarse la utilización en esta etapa del Diagrama de Ishikawa).
Trazar las flechas en la figura de una longitud proporcional a la magnitud de la fuerza, pudiendo ello indicarse también con números. Ejemplo 1 = muy reducida; 2 = reducida; 3 = mediana; 4 = elevada; y 5 = muy elevada).
Analizar cuáles de las fuerzas restrictivas pueden ser suprimidas o reducidas y qué fuerzas impulsoras se pueden añadir o reforzar.
Hacer pruebas para ver si el análisis es suficientemente complejo, es
decir si incluye la motivación de personas influyentes, fuerzas
exteriores, políticas, procedimientos y prácticas administrativas, la
naturaleza de las costumbres y necesidades individuales, y las
aportaciones financieras y materiales.
Luego de terminado la labor de análisis se debe preparar un plan de
acción tendiente a establecer el cambio propuesto.
Entre las sugerencias operativas a tener en cuenta tenemos:
· Definir la situación actual (equilibrio) claramente y determinar el
resultado final deseado.
· Presionar a las personas responsables para que identifiquen el mayor
número de fuerzas posibles.
· Persistir con el método aun cuando pueda parecer un poco absurdo al
principio.
· Persistir con la identificación sin preocuparse porque se pueda o no
realizar en esta etapa.
· Utilizar tableros con hojas móviles.
· Combinar la metodología con herramientas tales como: Diagrama de
Ishikawa, Diagrama de dispersión, Tormenta de ideas, Técnica del grupo
nominal, Mapas Mentales y Matriz Estratégica de Negocios.

FUERZAS IMPULSORAS FUERZAS RESTRICTIVAS
Bibliografía
Robert Abramson y Walter Halset – Programación para la mejora del
rendimiento en las empresas. Guía para gerentes y consultores – OIT -
1983
Dr. Mauricio Lefcovich. Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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