Antes de lanzarse a vender por Internet, las compañías deben hacerse más
ágiles y mejorar los plazos de sus mecanismos de distribución
Hoy no se discute que gran parte del negocio futuro de las empresas
tendrá los procesos en Internet como soporte.
Una de las ventajas que propone la era digital es la eliminación de
intermediarios en la cadena, con los consiguientes ahorros.
Por ejemplo, empresas manufactureras, que distribuyen hoy sus productos
a través de centros de distribución (propios o de terceros), tendrán la
posibilidad de que los clientes hagan sus pedidos por Internet, a la
propia fábrica de origen.
De este modo, para citar algunos ejemplos, compañías que fabrican
repuestos o máquinas, empresas de productos alimenticios, empresas de
materiales para la construcción, fabricantes de hardware
(fotocopiadoras, PC, impresoras, scanners) y fábricas de colchones,
tendrán la posibilidad de abastecer directamente a clientes finales, sin
pasar por los intermediarios convencionales (distribuidores,
supermercados, representantes).
Por otra parte, otro tipo de empresas tendrá la oportunidad de entregar
sus productos a los usuarios finales, sin la necesidad de que el cliente
se presente físicamente en el negocio: librerías, disquerías, agencias
de viaje, farmacias, tiendas, compañías de seguros y bancos son algunos
ejemplos.
Hacer los deberes
De lo que no se habla tanto hoy es de los deberes, que tiene que hacer
la empresa, antes de tener su lugar en Internet, y recibir pedidos de
los clientes.
Uno de los deberes más importantes que tiene ante sí es conseguir la
rapidez.
La rapidez significa que si un cliente tardó un minuto en acceder por
Internet a nuestra empresa, y encargarnos su producto, la compañía no
puede tardar varios días en entregar lo que el cliente pidió. El efecto
"boomerang" sería muy perjudicial: imaginemos la rapidez con que se
pide, y la lentitud con que se responde.
Por ello es que las empresas tienen que prepararse para la era digital,
no solamente pudiendo recibir pedidos y pagos por Internet, sino para
entregar "just in time" (justo a tiempo) a la demanda.
Los cambios estructurales que esto significa , son muy profundos, ya que
una empresa que antes se manejaba con 10 distribuidores deberá manejarse
con 1000 pedidos diarios -por ejemplo-. Y deberá tener la misma rapidez
de respuesta que antes tenía el distribuidor frente a los clientes
finales, por ejemplo, entrega en 24 horas.
Para volver a la empresa ágil, no necesariamente los primeros pasos
tienen que ver con la informática, sino en convertir a la compañía en
una organización basada en los procesos.
Esto significa que los sectores administrativos, comerciales y
logísticos derriben sus antiguos feudos verticales y formen células
-verdaderas miniempresas-, donde cada una de ellas, maneje de punta a
punta todos los procesos relacionados, por ejemplo, con un sector del
universo de clientes.
Estas pequeñas unidades tienen la rapidez y atención personalizada que
el cambio necesita. De esta forma, los tiempos internos se acortan, y
las personas de la célula pueden realizar con más productividad y
motivación los procesos administrativos, comerciales y de entrega al
cliente final.
En el caso de empresas industriales, se adiciona el objetivo de
responder rápido al mercado, con mínimos stocks de producto terminado.
Por eso, en las compañías manufactureras se añade al concepto la
formación de células en la fábrica, que disminuyen los tiempos internos
( lead time )de fabricación.
Cadena logística
La sincronización de toda la cadena logística, para fabricar a pedido,
es el objetivo final por lograr, para no tener stocks innecesarios en el
depósito de producto terminado.
Varias herramientas más complementan lo mencionado (los sistemas de pull
, como el Kanban, la asociación con los proveedores, etc.), pero el
cambio más profundo es el humano: las personas adquieren un mayor grado
de independencia y autonomía.
La ventaja de adoptar el "just in time", en la oficina, y en la fábrica,
es que , aun antes de ingresar en la era digital, la empresa ya empieza
a recoger los beneficios de trabajar con menores stocks, de una forma
más flexible y rápida, y con personas que cuidan a los clientes de su
célula.
Este es un cambio estratégico que ya han completado algunas empresas
argentinas.
Por Jorge A. Macazaga
Para La Nación
Jorge
A. Macazaga Director CLEVER OUTPUT® Strategic Consulting *
www.cleveroutput.com.ar
consultingarrobacleveroutput.com.ar
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