La tradicional organización corporativa produjo feudos con visiones
fragmentadas
En general, no estamos acostumbrados a pensar en forma de procesos. Es
más fácil para la mente pensar en "compartimientos" en lugar de "flujo".
¿Qué es pensar en forma de procesos?
Es analizar, organizar, decidir, en función de una concatenación de
actividades vistas como un todo, en lugar de hacerlo analizando las
partes en forma individual.
No estamos hablando de filosofía. No pensar en forma de procesos, por
ejemplo, ha hecho que la forma de programación de la producción actual
en la industria, basada en los sistemas de gestión de requisitos
materiales en el proceso de manufactura -material resource planning (MRP)-,
analice la optimización de sectores individuales de la fábrica en lugar
de ver la sincronización del proceso fabril como un todo.
Esto lleva a la creación innecesaria de stock en proceso y alarga los
plazos de entrega. Una de las soluciones actuales en el área industrial
es la aplicación, según el caso, de principios de teoría de las
restricciones o bien de sistemas de pull, como el Kanban.
Divisiones funcionales
El no ver el proceso en la tradicional organización de las áreas
administrativo comerciales de las empresas (tanto industriales como de
servicios) ha llevado a la división funcional de los departamentos: área
de administración de ventas, área de créditos, área de facturación, área
de programación, área de despacho, área de soporte al cliente, etcétera.
Esto produce normalmente "feudos" verticales, preocupados en la
optimización de su propia función, en desmedro de una óptica de empresa
que sucede al visualizar la relación con el cliente, como la
concatenación de todas las actividades mencionadas. Aún más, la empresa
podría invertir en tecnología un software designado para soportar
procesos de negocios del tipo enterprise resource planning (ERP), por
ejemplo, y la estructura de "feudos" atentaría contra la inversión, ya
que es una contradicción conceptual contra la integración horizontal de
procesos del ERP.
Una de las soluciones posibles a este tema es basar a la organización en
los procesos.
Estos ejemplos nos están mostrando la posibilidad de costos ocultos
importantes en la mayoría de las empresas. Estos costos no se levantan
necesariamente, como hemos visto, con la introducción exclusiva de
tecnología.
Quizás éste sea el camino cómodo para los gerentes. Es más sencillo, hay
menos riesgo de que se afecten los poderes propios y la responsabilidad
suele ser de otro al incorporar únicamente tecnología.
No sucede así con los cambios organizativos. Si bien estos conceptos son
bastante novedosos incluso en el nivel mundial, en nuestro país ya
existen empresas del área de telecomunicaciones, bancaria, de seguros e
industrial que han producido este cambio a organizaciones basadas en
procesos (process based organizations).
Cuestión de sentido común
Ver la relación con el cliente como un proceso significa poner a toda la
empresa "de cara al cliente", con el cambio de las gerencias
tradicionales, a gerencias "de proceso" que a su vez se relacionan con
clientes específicos.
Pensar en forma de procesos significa en la fábrica pensar en el
producto en lugar de las partes. En los sectores de oficina sig nifica
pensar en el cliente en lugar de la función. ¿No es, en el fondo,
sentido común?
Por Jorge Macazaga
Para LA NACION
El autor es consultor en estrategia
Jorge
A. Macazaga Director CLEVER OUTPUT® Strategic Consulting *
www.cleveroutput.com.ar
consultingarrobacleveroutput.com.ar
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