Esta posición se encuentra en las versiones light y estructural
Surgieron para darle solución a medida a las necesidades de los clientes
Son los líderes naturales de miniempresas que manejan todos los procesos
básicos de la gestión
Una de las trasnsformaciones más revolucionarias pregonadas por los
gurúes internacionales de marketing es la transformación de los antiguos
gerentes en "gerentes de proceso".
Las bondades de esta transformación están orientadas a una mayor
personalización con el cliente y al manejo integral de todos los
resortes de la relación, desde la venta, la operatoria hasta la
posterior cobranza y servicio posventa.
¿Qué significa ser un "gerente de proceso"?
Cuando he tenido la oportunidad de tener reuniones con ejecutivos de
nuestro país para comentar el concepto, a la gente normalmente le cuesta
imaginarse el organigrama con los nuevos "gerentes de proceso". Son
gerentes o líderes paralelos a los existentes. Estos "process owners",
¿de quién dependen? ¿Cuáles procesos o mercados tienen a su cargo? ¿Es
una transformación traumática?
Dos versiones
Llegado a este punto, salen a la luz dos versiones de los gerentes de
proceso, cada una con sus ventajas y desventajas. Las he llamado la
versión "light" y la versión "estructural". Ambas han sido aplicadas en
empresas argentinas, pero con resultados disímiles.
Por un lado, está la versión "light" del gerente de proceso.
En esta versión, el organigrama de la empresa no se toca. Siguen las
mismas gerencias o departamentos que en la organización tradicional
funcional: ventas, administración de ventas, facturación, créditos y
cobranzas, operaciones, servicio posventa.
Una vez identificados los procesos clave del negocio -normalmente
aquellos que tienen una interacción fuerte con el cliente, en todas las
etapas- se suele nombrar a "process owners" o dueños del proceso.
Estas personas coordinan las acciones e información de un grupo de
personas, por las cuales va fluyendo un proceso determinado. Por
ejemplo, personas de administración de ventas, de créditos, de
facturación, cobranzas y posventa. Estas personas siguen estando en sus
departamentos, con su jefe funcional respectivo del cual dependen, pero
reciben pautas y son coordinadas para procesos determinados por el "process
owner", un jefe virtual, que opera en forma horizontal.
No suelo recomendar este tipo de organización. El empleado normalmente
va a tener la tendencia de dar la prioridad, en caso de conflicto de
intereses o tareas, a quien le paga el sueldo (es decir, a su jefe
lineal) en lugar de al dueño del proceso. Esto, a su vez, lleva a
desvirtuar la optimización del proceso, porque los conflictos de
intereses entre áreas o departamentos suelen ser abundantes, por
ejemplo, en el caso de las ventas versus sus créditos. Los feudos siguen
existiendo dentro de la organización.
Por otra parte, se encuentra la versión estructural de los gerentes de
proceso. En esta versión el organigrama tradicional se renueva
totalmente.
Quedan funcionalmente como antes algunas áreas de soporte, como sistemas
o recursos humanos, por ejemplo, pero el resto de la compañía se
transforma en pequeñas células de negocio, donde cada una de ellas
dedicadas por casa clientes específicos contiene todas las funciones
clave de la relación con el cliente.
En este cambio, los gerentes de proceso, también llamados en algunas
empresas argentinas "business managers", son los líderes naturales de "miniempresas",
que como lo dice la palabra contienen todos los procesos básicos de la
gestión.
Dinamitar vallas
El cambio es profundísimo, más complejo que el anterior, pero lo que
logra es dinamitar las antiguas vallas entre departamentos. Dentro de
cada célula, la información fluye, hay rapidez, motivación por el
resultado de un negocio, una sola cara con el cliente y un solo jefe: el
gerente de proceso o de célula.
Esto concepto está empezando a ser aplicado internacionalmente, no sólo
a los sectores administrativo-comerciales de las empresas industriales,
sino también a empresas de servicios: compañías de seguros, bancos (al
"back office", sobre todo), hospitales y oficinas gubernamentales.
En algunas empresas argentinas hemos recomendado empezar por una célula
piloto e ir transformando gradualmente , "célula a célula", toda la
organización. En otras se ha producido un " big-bang", como es el caso
de una conocida empresa de telecomunicaciones.
En esta versión, el perfil del gerente de proceso es mucho más exigido
que en el anterior (la versión light). Pero el esfuerzo vale la pena.
Por Jorge Macazaga
Para LA NACION
El autor es consultor en reingeniería.
Jorge
A. Macazaga Director CLEVER OUTPUT® Strategic Consulting *
www.cleveroutput.com.ar
consultingarrobacleveroutput.com.ar
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