El cambio más prometedor para las compañías en problemas es
estructurarlas por funciones, y no por los departamentos tradicionales
A medida que más se comprenden los fracasos de la reingeniería, surgen
con más fuerza las palabras de Michael Hammer en su último libro, "Beyond
Reengineering" (Más allá de la reingeniería): "Cuando definí el término
reingeniería como una revisión dramática de los procesos, creí que las
palabras más importantes eran: revisión dramática. Estaba equivocado, la
palabra más importante era: procesos".
Sucede que el 99% de los proyectos de reingeniería ha sido pobremente
hecho, debido a que las personas festejaban anticipadamente con
champagne al terminar la "revisión dramática", o la recreación de la
forma de hacer las cosas.
Porque esta nueva forma de hacer las cosas, o los procesos (como por
ejemplo el que va desde la toma del pedido, la facturación y el despacho
hasta la cobranza), generaba supuestamente beneficios en toda la
organización. En el ejemplo anterior, el proceso cruzaba los
departamentos comerciales, administrativos y logísticos de la compañía.
Y a pesar de que en la mayoría de las empresas se había hecho un
excelente análisis del valor, y se había adosado luego un software
informático integrado, eliminando tareas e informes que no agregaban
valor, los beneficios no se veían en el "bottom line" en la magnitud
esperada.
¿Por qué pasaba esto ? Porque la organización seguía en sus mismos
feudos, como en el pasado. El proceso "reingenierizado" cruzaba los
distintos departamentos, como un auto nuevo, pero dentro de un camino
con obstáculos.
Por ejemplo, si se sacaba una foto al mismo proceso anterior, en un
instante determinado, las personas de ingreso de pedidos estaban
saturadas de trabajo, pero otras personas del proceso, como las de
facturación o cobranzas no lo estaban. No porque no quisieran, sino
porque en ese momento no tenían trabajo.
Y cuando se liberaba trabajo de ingreso de pedidos éste no era absorbido
instantáneamente por el siguiente departamento del proceso, por ejemplo
el de facturación o el de crédito.
La razón por la cual esto pasa en las empresas, independientemente de su
tamaño y a pesar de la existencia de un costoso soft integrado de última
generación, es que en la cadena de información siguen existiendo seres
humanos (afortunadamente).
Paso a paso
En el proceso mencionado, a medida que el flujo de información llegaba
por ejemplo al departamento de facturación, las personas que estaban en
ese momento en el sector veían que se acumulaban pedidos para facturar
en la pantalla. Es decir, los bytes o la información también forma
"colas", aun con el mejor software integrado, esperando que alguien los
atienda.
Esto, a su vez, alarga el lead time de entrega a un cliente determinado.
En cada paso o eslabón del proceso, esta posibilidad se presenta una y
otra vez. Y cada tanto se produce alguna sorpresa, cuando en alguna
información que espera ser procesada por una persona se descubre un
error de un paso anterior.
Y bajo el aspecto humano, lo peor es que cada persona, en cada
departamento, sigue viendo sólo parte de la película. Nadie ve todo el
nuevo proceso reingenierizado, sólo el gerente general, y muy desde
arriba.
¿Cómo rescatar la pasión del emprendedor en una persona que está en
despacho, o en facturación? La solución, y según Hammer, el cambio más
prometedor que una compañía puede realizar, es "basar a la organización
en los procesos".
Esto significa reorganizar la empresa en función de sus procesos, y no
de sus departamentos. Significa que ahora, cada equipo o célula de
personas maneja todo o gran parte de un proceso, desapareciendo los
tabiques organizacionales.
Con esto automáticamente se aumenta la productividad, ya que no existen
más personas saturadas y otras sin trabajo en el proceso. Se agiliza el
flujo de información, porque los bytes del sistema integrado no se
acumulan, esperando que una persona los atienda. Y se da el mejor de los
"empowerment" al equipo o célula, donde todos los integrantes ven su
proceso.
La célula es un equipo de fútbol, donde todas las personas actúan
dinámicamente para anotar un gol. Los clientes: felices. Han logrado en
una empresa grande la personalización que sólo tienen las empresas
chicas.
Hammer dice que basar a la organización en los procesos va a ser la
forma más rotunda de competir en el futuro.
¿Es aplicable a todo tipo de compañías u organismos? Sí, porque el 100%
de las empresas privadas y públicas tienen procesos que las cruzan, y
departamentos verticales que interfieren con ellos.
En la Argentina, algunas pocas empresas del sector bancario y de
telecomunicaciones ya están "celularizadas".
El autor es ingeniero industrial y escribió el libro Post-reingeniería.
Jorge
A. Macazaga Director CLEVER OUTPUT® Strategic Consulting *
www.cleveroutput.com.ar
consultingarrobacleveroutput.com.ar
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