Todos los días aparecen tipos diferentes de líderes que le dan al
traste a cualquier idea del molde “ideal”. Hay líderes glamorosos y
líderes austeros; bocones y callados; altos y chaparros; hombres y
mujeres; visionarios y prácticos; ejemplares y descarriados.
El Determinismo Histórico parece ser otra buena idea, ya que afirma que
el líder lo es porque las circunstancias, el contexto, la gente, le
arroja el poder a sus manos. Porque se le necesita, porque era el que
estaba ahí cuando ocurrió lo que ocurrió y el “cosmos” está de acuerdo.
Existen variables o dimensiones sobre las cuales se puede analizar a un
líder:
Líderes con propósitos buenos o malos
Admitir que tanto Hitler como Ghandi eran líderes suena molesto. Una voz
interna nos grita que es imposible ubicarlos en la misma categoría. Y
empiezan las discusiones de lo que verdaderamente define al líder, sus
características y sus propósitos.
Sin duda Salinas de Gortari, López Portillo, Maquío Clouthier, Colosio,
fueron líderes. Si sus propósitos eran buenos o malos depende de a quién
se le pregunte y en qué tiempo.
Líderes que nacen o se hacen
El otro debate, que tampoco va a acabar, es el de si los líderes nacen o
se hacen. Por un lado está la idea de la teoría natural y los rasgos
genéticos dominantes; mientras que el otro busca su justificación en las
circunstancias, la formación y el medio ambiente.
Líderes competentes o incompetentes
De repente se trata de una persona inteligente, articulada, con visión;
pero que no tiene carácter ni don de mando. De repente de gente incluso
tonta, pero que se trae a todo el mundo marcando el paso y avanza.
La forma tradicional de medir inteligencia ha ido perdiendo adeptos. El
Coeficiente Intelectual ya no es tan importante. Algunos afirman que son
pruebas sesgadas, limitadas y pequeñas en comparación al potencial
humano.
Hoy en día se habla de varios tipos de inteligencia: matemática,
musical, capacidad de introspección, de relacionarse con otros,
cognitiva, emocional, etc.
Parece que la única prueba final, válida y contundente, es la de los
resultados. Si un líder tiene éxito, se le puede declarar competente,
aunque no lo sea, o si fracasa, incompetente, aunque no lo sea. Además
está la variable de tiempo. Un éxito no es garantía de éxitos
subsecuentes, de la misma manera que un fracaso no necesariamente
implica más de ellos.
Líderes que duran o no duran
También está el tema de la vigencia del liderazgo (ver artículo previo
Liderazgo Vigente). Hay líderes que funcionan únicamente para una época,
una crisis, un período, o un reto específico. Termina este evento y
termina su razón de ser.
Es común citar a Pofirio Díaz como un dictador “necesario” para aquellos
tiempos, donde algunos afirman que fue la época más próspera de México.
Hoy, Díaz sería anacrónico y una amenaza para el país.
Por el lado de la empresa privada también hay ejemplos. Lee Iacocca
salvó a la Chrysler de la bancarrota, apadrinó al Mustang y al auto
convertible, publicó dos libros, apareció en varias portadas de revistas
de negocios, e incluso se llegó a rumorar como candidato a la
presidencia de EU.
Pero una vez salvada la Chrysler la volvió a meter en aprietos con una
inversión en aeronáutica, e intentó una fallida compra hostil de la
compañía para “recuperar el trono”.
Doron Levin, escritor, lo acusó de poseer un ego inmenso y de
habilidades cuestionables.
¿Será que el liderazgo, el talento, la personalidad o el carisma de
Iacocca era justamente lo que Chrysler necesitaba cuando estaba al borde
de la quiebra, y que una vez terminada la crisis lo mejor era que se
hubiera ido?
Líderes o administradores
Hay un hueco en el léxico. En el idioma inglés Management es muy
diferente a Administrator. Business Administration implica algo muy
diferente a Management.
En español Dirección de Empresas tiene otra connotación a Administración
de Empresas.
Al caso viene recordar a Warren Bennis cuando habla de liderazgo y hace
algunas distinciones:
· El administrador administra, el líder innova.
· El administrador es una copia; el líder es original.
· El administrador mantiene; el líder desarrolla.
· El administrador se enfoca en sistemas y en la estructura; el líder se
enfoca en la gente.
· El administrador controla; el líder inspira.
· El administrador acepta el status quo; el líder lo reta.
· El administrador hace las cosas bien; el líder hace las cosas
correctas.
Una última variable del liderazgo es su aspecto vendedor, ya que una vez
que se determine el rumbo, el líder se dedica a vender la misión en la
empresa, lo que constituye un punto de vista enseñable y un ángulo
competitivo que pueda ser comprado por la organización.
Los tiempos no están sólo para administrar bien el negocio, ser
productivo, bajar gastos, y ganar economías de escala. No como están las
cosas hoy. Conviene que parte importante del esfuerzo se encamine hacia
la búsqueda de oportunidades, nuevas formas de hacer las cosas o de
hacer cosas completamente diferentes.
Las preguntas alrededor del liderazgo persisten: ¿Existirá el líder para
todos los tiempos, para todos los casos, para todas las circunstancias?
¿Será cierto que un buen gallo canta en cualquier lugar a cualquier
hora?
Horacio Marchand horacioarrobahoraciomarchand.com www.horaciomarchand.com MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980)
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