Esta Ley asevera que la gente, los recursos, las circunstancias, se
adaptan de manera intuitiva para sacar el trabajo cuando se requiera,
independientemente del tiempo asignado en un principio.
Cyril Northcote Parkinson, en 1955 publicó un controversial artículo en
la revista The Economist, donde en el ensayo “prueba” su ley y la aplica
basándose en la orgullosa naval británica donde graficó el crecimiento
de su aparato burocrático, al mismo tiempo que sus responsabilidades
como entidad disminuían.
Algunas observaciones de Parkinson:
1.- Un oficial quiere multiplicar a sus subordinados, no a sus rivales.
2.- Los oficiales “generan” trabajo el uno para el otro.
3.- Independientemente del trabajo real que tuvieran, los gerentes se
afanan en contratar más gente, para lucir más importantes y
responsables, desencadenando una reacción en cadena que demanda más
subordinados y más supervisión, sin el incremento de la productividad.
4.- La persona más ocupada, es la que tiene más tiempo de holgura.
El animal político en las personas convierte a los corporativos y a las
organizaciones en coliseos repletos de gladiadores luchando por el
poder, el influyentismo y su relevancia personal. Algunos investigadores
lo atribuyen a razones antropológicas y de psicología evolutiva.
Qué mejor recurso que tener un ejército en las filas. “Me reportan xx
gentes, manejo el xx% de la organización” son argumentos del macho
corporativo que quiere manifestarse e imponerse en la empresa.
Otro sello importante: el número de asistentes personales. Un ejecutivo
mexicano orgullosamente despliega a sus tres asistentes que le hacen
guardia frente a su oficina, por lo de las largas horas, una sola no
puede. Sobra decir que este macho corporativo las contrató bellas y
jóvenes, excepto una –que es la que saca la chamba.
Además tiene chofer, y un asistente personal varón, por lo de los
viajes, qué va a decir la gente. Los ejecutivos que le reportan quieren
copiar, consciente o inconscientemente este role model.
Este principio de Parkinson luce fascinante y parece aplicarse a varios
ámbitos:
En el hogar si no se va al supermercado en una semana, por cosa de
“magia” se libra bien la semana y resulta que se ahorró ese dinero.
Un departamento en la organización parece producir trabajo muy similar,
y en algunos casos mejor, con un 30% menos de gente.
Si a estudiantes universitarios se les pide un trabajo final para dentro
de tres semanas o para dentro de tres meses, lo típico que ocurra es:
que faltando una semana y media antes de la fecha de entrega
-independientemente del tiempo que se les dió- se pongan a trabajar
arduamente. Un reducido número de estudiantes buscará información de
manera casual y con anticipación, y una semana y media antes, igual que
el primer grupo, se concentrarán a sacarlo.
Las empresas anuncian radicales recortes masivos, y siguen pasando cosas
muy similares en la parte de ventas y producción.
Es que los recursos parecen acomodarse al tiempo que se tiene disponible
para hacer la misma actividad.
Parkinson se enfocó a probar que al incrementarse recursos de gente la
productividad no necesariamente se incrementa, pero hay otra ley que
abiertamente afirma que la productividad disminuye: la Ley de
Rendimientos Decrecientes (también conocida como la de proporciones de
factor variable) .
Esta Ley establece que al incrementarse en cantidades iguales un factor
variable, al mismo tiempo que otros factores de insumo se mantienen
constantes -ceteris paribus-, llegará el punto donde a cualquier adición
del factor variable resultará en una tasa menor de retorno y el producto
(output) marginal físico inevitablemente caerá.
Un ejemplo de lo anterior: imagina que asignamos en un cuarto de 3 x 4
mts a una persona a hacer la limpieza. Esa persona tardará x tiempo para
terminarlo con un nivel adecuado en calidad.
Ahora asignamos dos personas y la suposición es que dos lo harán mejor y
más rápido que uno.
Ahora asignamos tres personas y se piensa que serán aún más eficientes.
Ahora cuatro, luego cinco, seis, siete, ocho y ya para este número es un
verdadero relajo: se pasan el polvo unos a otros, se estorban con las
cubetas, ensucian con los pies lo que el otro limpió, empiezan las
broncas territoriales, la ley de la jungla, las mentadas de madre -y si
soltamos la imaginación – esto podría acabar como pleito de cantina del
viejo oeste, a escobazos.
¿Y la limpieza del cuarto?
Como el cuarto siguió siendo el mismo y no se incrementó en espacio (el
factor fijo no creció), el traer ayuda en un principio mejoró el
producto (output), pero llegó el punto donde la curva de eficiencia se
maximiza para luego caer de picada.
La Ley de Parkinson y la Ley de Rendimientos Decrecientes postulan la
tesis de que con frecuencia menos es más.
Como todas las leyes: hay límites y excepciones. Una reestructuración
indiscriminada de personal puede resultar en recortar “músculo”
organizacional más que recortar “grasa”; y esto puede ser peligros ya
que la fuerza de una empresa está justamente en las personas y en los
sistemas y procedimientos en los que basan sus interacciones.
En la era del capital intelectual la complejidad de una organización no
puede reducirse a sólo números, pero estas dos leyes no dejan de ser
dignas de consideración. Ni tan tan, ni muy muy.
Horacio Marchand horacioarrobahoraciomarchand.com www.horaciomarchand.com MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980)
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |