Hay que considerarla inscrita en el marco de una planificación de la
fabricación o producción de la empresa. Con la Orden de Fabricación
pueden coexistir otros documentos tales como:
Pedidos
Hojas de rutas
Vales de materiales
Vales de devoluciones
Planos
Fichas de control horario
Hojas de control de calidad
Y otros diversos documentos utilizados, tradicionalmente, en la
producción industrial o en la prestación de determinados servicios.
Se trata, en todo caso, de organizar con una determinada sistemática los
procesos de fabricación tendentes a obtener productos, bien para
cumplimentar los pedidos de los clientes directamente o para abastecer
almacenes para su posterior venta o distribución comercial.
Una producción que no esté sujeta a un control y a una organización de
los medios materiales y humanos disponibles y necesarios será, siempre,
una producción anárquica y desorganizada. Y además, perderá la ocasión
de controlar esos medios y los costes que conllevan.
En este ambiente industrial, la Orden de Fabricación es un elemento de
planificación que indica, según los casos y las variantes de cada lugar,
para cada lote a producir, pedido a cumplimentar, productos concretos a
fabricar o similares:
Los materiales que han de utilizarse y / o los realmente empleados.
Las máquinas que han de intervenir
La mano de obra necesaria
Los planos, croquis o esquemas necesarios
El circuito administrativo o de recorrido de la Orden
Las autorizaciones necesarias
La firma de los empleados o de los mandos intermedios que intervienen en
esa producción.
Las fechas de planificación, producción y terminación de los productos
fabricados.
Los tiempos empleados
Su diseño puede ser muy variado, pero todos o la mayoría de esos datos
suelen aparecer en una Orden de Fabricación. En su formato más clásico,
tendríamos:
Las referencias y códigos de la Orden
Un área de la Orden para Materiales.
Un área de la Orden para Mano de Obra
Un área de la Orden para Máquinas
Un área de la Orden para croquis o dibujos o para referencias de planos
Un área de la Orden para firmas y autorizaciones
Indicación de las Secciones o departamentos por las que ha de pasar.
El área o parte de la Orden de Trabajo destinada a Materiales suele
referenciar todos aquellos que se precisan, para esa fabricación
concreta, o referirse a listados, vales u hojas adjuntas en las que
aparecen estos. Lógicamente será preciso un avituallamiento de esos
materiales para llevar a cabo esa producción.
Esta parte suele, por tanto, ser una estimación o planificación de esos
materiales necesarios.
El área o parte de la Orden referida a mano de obra, suele destinarse
para indicar, bien los tiempos estimados y los reales, bien solamente
los reales que han sido necesarios para esa fabricación. Esto puede
anotarse como dato procedente de fichadas en relojes de control de
tiempos, o como indicación directa de operarios, Encargados o Jefes de
equipo. Su objetivo es poder conocer los tiempos, medidos en horas,
minutos o cualquier otra referencia horaria, que se han invertido en la
fabricación de los productos objeto de esa Orden.
El área destinada a indicar las máquinas que intervienen puede ofrecer
diversas variantes. Unas veces se indican la máquina o máquinas precisas
para cada Orden. Otras se hacen órdenes por máquinas. Como quiera que
sea, se estará ligando una determinada producción a unas máquinas
concretas.
Las Órdenes de Fabricación pueden llevar un recuadro para indicar
croquis o dibujos, con dimensiones o medidas, de aquellas piezas,
elementos o productos a fabricar. Cuando éstos son más complejos, suelen
acompañarse con los planos necesarios para la fabricación y/o el
montaje.
Siempre existe en las Órdenes de Fabricación algún recuadro para la
firma del operario que ha intervenido, de su Encargado, Jefe de Equipo o
Jefe de Producción correspondiente. Estas firmas suelen ser una forma de
plasmar el ejercicio de las respectivas responsabilidades y autoridades
de las partes implicadas o que intervienen en la fabricación.
Todo lo anterior puede, como ya hemos dicho, tener diversas variantes y
formas de llevarse a cabo. Pero la filosofía y su finalidad es la
indicada.
La Orden de Trabajo suele acompañar a los productos en sus diversas
fases de fabricación. Podrá ir de un operario a otro, de una máquina a
otra o de una sección a otra. La casuística es muy amplia, pero al final
del proceso, la Orden habrá recogido toda la información que permitirá:
Conocer los materiales utilizados y las cantidades físicas empleadas y
los desperdicios producidos.
Cuantificar los tiempos de mano de obra empleados, incluidos los de
paradas, tiempos muertos o perdidos por las circunstancias que
correspondan.
Saber las piezas o elementos fabricados o producidos y, posiblemente,
los devueltos o defectuosos.
Esto entronca directamente con los denominados “costes directos” o de
los medios empleados en la fabricación. La mano de obra directa y los
materiales utilizados darán la medida de los costes reales de naturaleza
directa o sea, los realmente consumidos en esa fabricación concreta.
Por supuesto, dado que estamos en la época de la informatización y
puesto que muchas fábricas y talleres de producción cuentan con
terminales de ordenador en muchos puntos, es posible y recomendable
llevar las Órdenes de Fabricación mediante software informático. Todo lo
dicho antes es perfectamente adaptable al uso de la informática y de las
modernas tecnologías de las comunicaciones.
Bastará diseñar, con las aplicaciones de que se disponga en cada caso,
los formatos de hojas de Órdenes de Fabricación que recojan información
acerca de los medios a emplear, antes mencionados. Y se podrá obtener,
además, una abundante información complementaria y una amplia
posibilidad de manejo y tratamiento de los datos que se vayan generando.
Será posible, entonces, unir directamente:
La planificación de la producción
El control de la misma y sus consumos materiales y de mano de obra
La determinación y cálculo de costes directos
La determinación y cálculo de costes totales
El control de los costes
Los cálculos de rentabilidades
Finalmente, se debe de considerar que la preparación de las Órdenes de
Fabricación, que evidentemente requieren un esfuerzo de tiempo y de
planificación, no es nunca algo perdido o inútil.
Al contrario, su utilidad está siempre garantizada y la relación coste/ beneficio de su implantación siempre será positiva para la empresa.
En la gran empresa esto no admite la menor discusión. No sucede
del mismo modo en las PYMES. Quienes están al frente de estas empresas
más pequeñas, de carácter industrial, de instalaciones o montajes e,
incluso, de prestación de determinados servicios deben comprender y
convencerse, si es que no lo están ya, de la bondad absoluta de una
planificación de la producción, debidamente organizada, mediante Órdenes
de Trabajo o similares.
Y con carácter más general, debemos de recordar esa faceta, antes
apuntada, de las posibilidades que el uso de las Órdenes de fabricación
y los datos en ellas reflejados permiten de cara al control de los
costes de los productos.
El Rincón del Gerente. www.gerenteweb.com.
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