¿El qué? – le responde el trabajador al frente de dicho mostrador,
con cara de despiste”
El comercial, como buen comunicador, cambia de estrategia, y le dice
“Tengo una cita con la señorita Martínez, la responsable de Comunicación
del hospital. Podría decirme dónde está su despacho?”
La cara de sorpresa del empleado era cada vez mayor. “Lo siento pero
aquí no hay ningún departamento de Comunicación. Y por esa señorita,
pregunte usted en la segunda planta a ver si es ahí.”
No era ahí, pero después de muchas vueltas el incansable comercial logró
llegar a un despacho con un cartel en la puerta que ponía: “Departamento
de Comunicación”
Las preguntas que uno puede hacerse después de esta historia real son
obvias:
¿Cómo es posible que en el mostrador de INFORMACIÓN de una empresa nadie
conozca precisamente el DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN?
¿Por qué no está este departamento señalizado, como el resto de los
despachos del hospital?
¿Para qué sirve un Departamento de Comunicación si nadie, ni siquiera
los propios empleados, lo conocen?
Este es un buen ejemplo de cómo se puede adoptar la maravillosa medida
de crear un Departamento de Comunicación y que no sirva absolutamente
para nada. Ya no hablamos de una dotación económica o material necesaria
para dar a conocer, a nivel interno, la incorporación de un responsable
de comunicación a la empresa, sino también de la ineptitud del propio
trabajador para darse a conocer.
Cualquier profesional que se precie sabe que, si pretende
establecer canales de comunicación eficaces donde no los hay o donde no
funcionan bien, lo primero que tendrá que hacer es presentarse uno a
uno, si es necesario, al personal del centro. Tampoco estaría de más
pedir a la empresa que señalice su despacho.
Si suponemos que este error queda subsanado y el director de
comunicación consigue que le conozcan y le señalicen su despacho, desde
luego la primera medida que debería tomar es comprobar que el personal
del mostrador de Información conozca absolutamente todos los
departamentos del centro, y tenga una guía completa de los trabajadores,
con su número de despacho.
El segundo paso, muy delicadamente, sería indicarle a esta
persona que cuando desconozca algún tipo de “Información” que le
soliciten, en lugar de cara de póker, diga simplemente, un segundo que
ahora mismo se lo indico, y pregunte otro compañero mejor “informado”.
Carmen Delia Díaz / Asesora de Comunicación Empresarial Aportado por: El Rincón del Gerente. www.gerenteweb.com.
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