En primer lugar supone, que a todo empresario le es difícil delegar
poder en responsabilidades y toma de decisiones de suma relevancia para
la empresa. Ya que conforme vaya creciendo la empresa, el propio
empresario notara que ya no puede hacer todo el trabajo sólo y que
necesita ayuda, pero en un principio el adaptarse en confiar en nuevos
gerentes o directivos le será muy difícil, aunado que no valorara en un
inicio el sueldo de un directivo que valga la pena.
La realidad de la alta gerencia, es que el capital humano y en especial
el de la alta dirección es muy costosa, cuestión segunda que limita al
crecimiento de la empresa. Ya que según sea el sueldo será la calidad de
tus directivos dentro de tu empresa.
Y finalmente la limitante del perfil funcional para toda empresa. Es
decir, que el sujeto contratado sea efectivo y una buena adquisición
para la empresa, que sus resultados y lo que nos cuesta, se traduzcan en
beneficios reales al mediano y largo plazo.
Nuevas Estructuras
Cuando hablamos muchas veces sobre los diferentes tamaños que tienen las
empresas, se suele basar en su número de empleados, algunos consultores
o analistas lo consideran sobre la base del capital financiero (ventas,
beneficios) y otros por las cantidades de activos sobre los pasivos.
El consultor de empresas Alberto Calva, es de los partidarios a una
forma más real de clasificar por tamaños a las empresas:
“Un primer clasificador puede ser el nivel de sistemas de información
que tengan las empresas. El nivel 0 (la micro) es la que no tiene ningún
tipo de contabilidad en la empresa, es decir, no se tiene información
sobre ingresos, egresos, volúmenes de ventas y producción, etcétera.
Este sería probablemente el caso de la miscelánea de la esquina.
El nivel 1 (la pequeña) es aquella que tiene una contabilidad sólo para fines fiscales, es decir, solo se tiene información para poder llenar las declaraciones de impuestos y cumplir con el fisco. Sin embargo, esta información es totalmente irrelevante para la toma de decisiones. En este nivel 1 debe haber muchísimas empresas de todos tamaños. El nivel 2 (la mediana) es aquella que cuenta, además de con información fiscal, con reportes más reales de su operación, comenzando con una contabilidad financiera (es decir, estados financieros básicos) y reportes oportunos de la operación productiva.
En este nivel estamos hablando de empresas que generan estados financieros, por ejemplo, y que tiene ejecutivos que entienden y usan esta información para tomar decisiones. En este nivel ya hay pocas empresas, incluyendo algunas que llamamos grandes hoy en día.
Por último, el nivel 3 (la grande) serían aquellas empresas que tiene
información detallada y avanzada, por ejemplo, una contabilidad de
costos donde pueden analizar rentabilidades por líneas de productos, que
generan y usan presupuestos, que analizan con métodos matemáticos los
niveles de inventarios que deben mantener, etcétera” (Calva, 1998).
Aunque todos estos puntos de análisis, son validos y efectivos, algo que
nunca se suele tomar en cuenta y siempre esta presente, es toda la
estructura financiera, informativa y administrativa que esta detrás de
toda empresa (recordar el caso de SPV en la primera parte del artículo)
y que es fundamental para el crecimiento de las empresas.
“Las grandes empresas parecen tener éxito, y no existe prueba alguna de
que estén dirigidas de modo ineficiente cuando disponen de tiempo
suficiente para adaptar y ajustar su estructura administrativa al
crecimiento de la dimensión. Las técnicas de descentralización
administrativa se han desarrollado en gran medida y la tarea de la
dirección central no consiste evidentemente en tratar de la dirección
central no consiste evidentemente en tratar de abarcar y dirigir la
organización entera, sino en intervenir en unas pocas zonas cruciales y
dar el <<tono>> a la organización” (Pentrose, 1962).
En estas nuevas estructuras administrativas, florecerá la importancia
del papel de los gerentes o directivos con los que se cuente dado que
“una empresa industrial se hace cada vez más grande y sus operaciones se
descentralizan progresivamente volviéndose más tenues las líneas de
autoridad y permitiéndose una autonomía creciente a las secciones que la
integran” (Pentrose, 1962).
Una estructura nueva, cambios legales o cualquier suceso de relevancia
que sé de dentro de la empresa, es de suma importancia su resguardo
histórico. Ya que esta información se convierte en la carta de
presentación, el promedio de los estudios cursados y finalmente el
currículo vitae de la empresa. Será por lo tanto la figura ante los
demás (clientes, proveedores, competidores, instituciones financieras,
etc.).
“En la práctica el nombre de una empresa puede cambiar, pueden variar
sus dirigentes y sus propietarios, los artículos que produce, su
situación geográfica y su forma legal, y aún así, en el curso ordinario
de los acontecimientos, la podríamos considerar como la misma empresa, y
podríamos escribir la historia de su <<vida>>” (Pentrose, 1962).
En la primera parte, se hizo referencia al empresario y sus niveles
completos de conocimiento, durante los cuales en este punto toman mayor
relevancia, pero ahora entran en juego no sólo sus conocimientos, sino
la ayuda de otros nuevos elementos humanos, me refiero a los altos
directivos.
“El acierto del empresario depende de algo más que de una combinación de
imaginación, <<sentido común>>, confianza en sí mismo y de otras
cualidades personales. Esta estrechamente relacionado con la
organización, dentro de la empresa, de un sistema informativo y de un
mecanismo consultivo; ello lleva a la cuestión de los efectos del riesgo
e incertidumbre, y del papel de las expectativas en el crecimiento de
las empresas” (Pentrose, 1962).
Un Perfil de Éxito
A lo largo de nuestro recorrido se han ido esbozando ideas que así mismo
se van entre lazando unas a otras, formando una sinergia que otorga
cuerpo y alma, brindando larga vida a toda empresa.
Retomando algunas ideas y conceptos antes mencionados, como el de
<<superioridad psicológica>> (Nietzsche y Trump), <<conocer al enemigo>>
(Sun Tzu), <<el fin justifica los medios>> (Maquiavelo). Nos ayudan a
forjarnos como empresarios, pero también es recomendable para los
directivos, ya que estos pasaran a ser las extremidades del empresario y
por lo tanto la fuerza intrínseca de la empresa.
Para complementar lo anterior con nuestra figura directiva, hace falta
la parte <<humana>> que este como individuo debe de poseer:
La búsqueda de un nuevo reto profesional (un proyecto de crecimiento
nuevo, con gente nueva).
Que acepte el reto y se meta de lleno con el mismo (viéndolo desde
una perspectiva del surf sería tomar una buena ola y tener ganas de
mojarse).
Que sea capaz de identificar situaciones de éxito durante el mayor
tiempo posible y con la mayor de las intensidades (trabajo bajo presión
que le produzca adrenalina necesaria que derive en disfrutar todo lo que
hace, así como las virtudes y sus inconvenientes).
“Observa la empresa desde una distancia cercana pero prudente, evalúa
factores externos tales como la cotización de la bolsa, la salud
económica o los socios estratégicos, analiza variables internas tales
como el <<rol>> especifico a desempeñar, su equipo y la química
percibida con el futuro jefe y además despliega todo su <<network>>
relacional para conocer opiniones y sensaciones de aquellos que en algún
momento se han subido a este proyecto” (Caces, 2004).
Ser 100% proactivo.
El capital humano en realidad puede ser algo muy costoso para las
empresas y más, cuando se trata de los altos directivos, pero según sea
el valor que uno quiera invertir en la permanencia de buenos directivos,
será recíprocamente los resultados a mediano y largo plazo para la
empresa.
También será necesario considerar la formación profesional y
especializada ya que se necesita de una: “Capacidad de evaluar datos y
riesgos que permitan un negocio exitoso para el banco, eludiendo
aquellos que pudieran representar pérdidas para el mismo” (Baethge,
1995).
Y que mejor evaluador para toda empresa que un ex empleado bancario, la
persona ideal que conoce el otro lado del espejo financiero. Con su
experiencia y formación afianzara una posición a favor de nuestra
empresa.
“Esta posición goza de reconocimiento y prestigio profesional asociado
al valor otorgado al crédito en el negocio bancario. Tanto el
asesoramiento de ahorristas e inversores como la prestación de servicios
requiere conocimientos especializados y profesionalidad” (Baethge,
1995).
La Subcontratación de Servicios
Los servicios como: asesoria fiscal o legal, consultoría, marketing y
publicidad, evaluación financiera o económica, selección de personal;
suelen ser más económicos y deducibles de impuestos, pero para
determinados tamaños e intereses de empresas, este tipo de servicios
suelen quedar cortos o hasta llegan a ser ineficaces a los objetivos de
las empresas.
A partir de este momento el crecimiento de toda empresa requiere sus
propios departamentos especializados, confiables y que brinden
resultados tales como les fueron exigidos.
Por lo tanto se necesitara para esta etapa de expansión interna mandos
medios o directivos departamentales. Qué en función de sus
responsabilidades y resultados esperados, será la magnitud del perfil
solicitado.
Consideraciones Finales Acerca del Límite Directivo
El empresario y dueño de la empresa, emancipa sus extremidades de
control, las cuales le ayudan a perfeccionar el trabajo interno, así
como, mejorar los resultados, los altos costos de la creación de
departamentos y de la contratación de mandos altos y medios, serán un
tope temporal, una buena gestión profesional consolidará un pilar sólido
y efectivo para toda empresa.
“Alcanzados estos altos niveles empresariales, nuestro empresario
original, se llega a convertir en un asesor de su propia empresa, se
transforma en un presidente que cuenta con un gabinete o junta de socios
(inversionistas) que le ayudan en la toma de decisiones sobre cuál es el
mejor camino a seguir de la empresa.
Aquí es donde el empresario, ahora denominado presidente de la junta administrativa de la empresa, contrata a personas que utilicen su creatividad para lograr el continuo cambio positivo para la empresa.
Este continuo cambio e innovación, mantendrán a la empresa posicionada en el mercado, a través de seguir siendo creativa.
Características de cambio parcial y no total en el empresario, se dan
durante esta etapa, ya que se deja atrás el trabajo físico empleado en
el negocio inicial y el uso de la inteligencia emocional, para dar paso
a, el trabajo mental o intelectual de una cultura empresarial
desarrollada, basada en el análisis, evaluación y, visión de liderazgo
más puro en el ser humano”. (Zorrilla, marzo 2004).
JUAN PABLO ZORRILLA SALGADOR juanpablozorrillaarrobayahoo.com Licenciado en Economía por la Facultad de Economía. Universidad Veracruzana. Xalapa. Durante su estancia en México se desempeño como: consultor de negocios independiente, catedrático de las licenciaturas en administración de empresas y contaduría en la Universidad IMA, y finalmente como empleado bancario. Actualmente se encuentra cursando el Doctorado en: "Economía, Finanzas, Administración y Dirección de Empresas" en la Universidad de La Laguna en España.
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