Esta disciplina- o conjunto de conocimientos sistematizados sobre una
materia- se centra en el análisis, diagnóstico, organización y
perfeccionamiento de las complejas variables que conforman los procesos
comunicativos en las organizaciones, con el fin de mejorar la
interrelación entre sus miembros, entre éstos y el público externo y así
fortalecer y mejorar la identidad y desempeño de las entidades.
La Doctora en Ciencias de la Comunicación, Irene Trelles Rodríguez[1],
recorre históricamente el desarrollo de la comunicación organizacional y
marca su evolución inicialmente en Estados Unidos(con autores como
Charles Redding, Frederick Jablin, Linda Putnam, Kreps) y Europa(Joan
Costa, Justo Villafañe, José Luis Piñuel, José Gaitán, Annie Bartoli,
Cees Van Riel). Recientemente se ha enraizado en América
Latina(Gaudencio Torcuato, Carlos Fernández Collado, Abraham Nosnik,
Rafael Serrano, María Luisa Muriel y Carmen Rota), donde México, Brasil
y Argentina han protagonizado producción teórica y experiencia práctica.
Dicha modalidad se conoce en diversas latitudes con denominaciones
diferentes: comunicación organizacional, empresarial, institucional,
organizativa, corporativa, todas referidas al mismo fenómeno.
Definición conceptual
Fernández Collado define la comunicación organizacional como “el
conjunto total de mensajes que se intercambian entre los integrantes de
una organización, y entre ésta y su medio”, también la entiende como:
“Un conjunto de técnicas y actividades encaminadas a facilitar y
agilizar el flujo de mensajes que se dan entre los miembros de la
organización, entre la organización y su medio; o bien, influir en las
opiniones, aptitudes y conductas de los públicos internos y externos de
la organización, todo ello con el fin de que ésta última cumpla mejor y
más rápido los objetivos”[2].
Según esta visión designa como herramientas:
- La comunicación interna: actividades que se realizan dentro de una
organización para mantener las buenas relaciones entre los miembros de
la empresa por medio de la circulación de mensajes originados por los
diversos medios de comunicación, con el objetivo de proveer
comunicación, unión, motivación y así alcanzar las metas establecidas
por la organización.
- La comunicación externa: actos comunicativos dirigidos a públicos
externos, con el fin de mantener o perfeccionar las relaciones públicas
y así proyectar mejor la imagen corporativa de la organización.
- Las relaciones públicas: actividades y programas de comunicación
creados para sostener buenas relaciones con los diferentes públicos de
la organización.
- La publicidad: mensajes emitidos a través de medios masivos de
difusión con el objetivo de incrementar la venta de los productos o
servicios de la organización.
- La publicidad institucional: actividad de las relaciones públicas, que
evoca en los públicos una imagen favorable de la organización.
Por su parte, Trelles asevera que “la comunicación corporativa nos habla
tanto de la realidad de la organización como de la identidad corporativa
interna, por lo que puede ser definida como el repertorio de procesos,
mensajes y medios involucrados en la transmisión de información por
parte de la organización; por tanto, no se refiere sólo a los mensajes,
sino a los actos, al comportamiento mediante el cual todas las empresas
transmiten información sobre su identidad, su misión, su forma de hacer
las cosas y hasta sobre sus clientes”.[3]
A los efectos del presente trabajo, la comunicación organizacional será
determinada como un sistema o conjunto de procesos de construcción de
símbolos, significados compartidos e intercambios de información,
establecidos entre los integrantes de una organización para con ellos
mismos y con el entorno externo. Un subsistema en interactividad con
otros que forman parte de uno mayor: la organización.
Los procesos comunicativos implican siempre interrelaciones de personas
que comparten información entre sí, a través de la construcción, emisión
y recepción de mensajes. Los elementos que conforman estos procesos son
la fuente, el mensaje, los canales o medios, el receptor, los efectos y
la retroalimentación.
Habiendo definido el fenómeno, es necesario descubrir sus dimensiones
de proyección: la comunicación organizacional no se produce, como ya
hemos dicho, sólo a lo interno de la entidad, sino también con el
entorno, por tanto, puede hablarse de comunicación interna (aquella que
se efectúa entre los miembros de una colectividad laboral) y
comunicación externa (la que tiene lugar desde la organización hacia su
medio exterior y viceversa).
Operativamente se diferencian los sistemas de comunicación que se
establecen en una organización en internos y externos, pero no debemos
perder de vista que en realidad no hay separación entre ambos, y que lo
que el público piense de una empresa se condiciona por la opinión que de
la misma tengan sus trabajadores, al ser éstos el principal transmisor
de la cultura empresarial.
Funciones de la comunicación organizacional
Aunque son muchas las funciones atribuidas a la comunicación en
organizaciones, nos centraremos en autores en los que prime una mirada
hacia el exterior de la colectividad empresarial.
Fernando Martín Martín (1995) (citado por Trelles, 2001.p.4) las
puntualiza en tareas como coordinar y canalizar el plan o la estrategia
de comunicación de la organización; gestionar acciones encaminadas a
mejorar la imagen pública; potenciar, desarrollar y difundir la
actividad de comunicación; conseguir que esta sea clara, veraz,
transparente; mantener estrecha relación de colaboración con los medios
y verificar y controlar la calidad e incidencias informativas y
publicitarias de todas las acciones de comunicación.
Para Luis Barreiro Pousa, Profesor del Centro de estudios de Técnicas de
Dirección de la Universidad de la Habana, dicha materia pretende, entre
otras cosas: crear una imagen exterior de la empresa, coherente con la
identidad corporativa, que favorezca su posicionamiento adecuado en el
mercado y lograr una adaptación permanente a los cambios del entorno
mediante el conocimiento actualizado del sector de competencia de manera
tal que le permita conocer lo más exactamente posible las necesidades,
deseos y comportamientos de sus usuarios actuales o potenciales; los
movimientos de sus competidores y del resto de los factores del entorno
que facilitan u obstaculizan la actividad empresarial, a fin de elaborar
y desplegar una estrategia adecuada que le asegure el éxito.
Trelles se adscribe al siguiente patrón[4]:
Función descriptiva, investiga y expone el estado de los procesos
comunicativos, o la concepción de las situaciones en los diferentes
ámbitos de la organización.
Función evaluadora, explica las razones por las cuales los diferentes
ámbitos actúan de la manera en que lo hacen. Es la ponderación de los
elementos que influyen en los procesos comunicacionales que se están
produciendo.
Función de desarrollo, analiza cómo reforzar aquello que ha sido
evaluado como acertado y mejorar lo que fue considerado erróneo, y
propone, además, la forma de realizarlo.
Enfoques comunicativos en organizaciones
Los modos de organizar los procesos comunicativos en las organizaciones
varían acorde a tendencias conceptuales contemporáneas. Describiremos
brevemente los cinco enfoques más comunes[5]:
|
Mecánico |
Psicológico |
Sistémico |
Simbólico-
interpretativo |
Control estratégico |
Geometría de la comunicación empresarial |
Formas de
comunicación corporativa |
|
|
|
- La
comunicación como sistema. M. M. Serrano.
- Metodología
de los sistema heurísticos. A. Nosnik. |
|
|
- Entorno
- Contorno
- Dintorno |
- De Marketing
-Organizativa
- De dirección |
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Mecánico. Plenamente trasmisivo (flujo vertical- descendente), centra su atención en la información y las redes formales de comunicación, la retroalimentación es insuficiente. Se sobrevalora la emisión y existe cierta tendencia a la deshumanización, al desatenderse las mediaciones y la recepción. No hay un interés marcado a las relaciones con el entorno. Las organizaciones que operan bajo esta perspectiva se caracterizan por la rigidez y el poco dinamismo, la distancia entre la dirección y sus subordinados, con una consecuente falta de participación de estos en los procesos de toma de decisiones.
Psicológico. El papel de la comunicación en esta escuela es preponderante. Prioriza los factores humanos de la comunicación, así como la formación (sobrevalorada) de grupos formales e informales y el desarrollo de habilidades comunicativas con el objetivo de fomentar la participación, la motivación y la confianza de los trabajadores. Desarrolla los recursos humanos.
Sistémico. Considera la organización como organismo vivo cuyo motor
es la comunicación enfocada sinérgicamente; un subsistema parte del
sistema social. Incorpora el concepto de redundancia (repetición de
conductas en un tiempo dado) en relación inversamente proporcional a la
incertidumbre. Pondera las interrelaciones con el entorno. Flujos de
comunicación multidireccionales. Trabajo grupal y búsqueda de patrones
de retroalimentación.
Abraham Nosnik. Metodología de los sistemas heurísticos.
Nosnik propone una teoría de los sistemas de comunicación en
organizaciones, donde procura conservar tanto los aspectos funcionales
como estructurales típicos de las explicaciones sistémicas. Expone que
en la medida en que se explica la comunicación organizacional
sistémicamente, puede estudiarse como proceso y ser analizada de manera
más completa “como dinámica organizacional y formadora de estructuras
organizacionales.”[6]
La propuesta se conforma de tres niveles de abstracción:[7]
El primero, la organización como sistema, explica los aspectos
fundamentales de un sistema: estructura (integrada por un número finito
de partes y uno potencialmente infinito de relaciones entre estas) y
funcionalidad (referida a la orientación general de la organización
hacia cierto tipo de actividades, determinables por el giro y la
misión).
El giro de una organización comprende el tipo de producto o servicio que
ofrece a su cliente o usuario; la misión, el estado meta que se ha
propuesto alcanzar, convirtiéndose en un principio heurístico regente y
orientador de las actividades de la organización en su conjunto.
Ahora ¿qué es un principio heurístico? Valores, supuestos o creencias
que especifican lo que la organización asume como válido y deseable.
Definir la misión de una organización como principio heurístico depende
de la identificación de su papel orientador, a partir del cual se
deriven estrategias, modelos, definiciones y consecuencias prácticas de
productividad, conformadoras de la funcionalidad organizacional.
Los aspectos estructurales y funcionales de la organización constituyen
el segundo nivel de abstracción. Aquí se catalogan dos tipos de partes
estructurales: personas y elementos impersonales (medios o canales
físicos de transmisión y recepción de mensajes en la organización) y de
relaciones entre ellas: interpersonales y organizacionales.
La funcionalidad del sistema se designa por las variables de permanencia
y de orientación; las de permanencia tienen por objeto que el sistema
sea reconocido como tal a lo largo del tiempo, las de orientación
precisan el conjunto de actividades que la organización realiza para
lograr su misión. Es en este nivel donde se generan las estrategias, los
modelos y las definiciones que proveerán un contexto conceptual y
analítico, a partir del cual se evaluarán las prácticas
organizacionales.
Tercer nivel de abstracción: características de un sistema de
comunicación en
la organización. Para Nosnik las funciones de los sistemas de
comunicación en la organización son la descriptiva (que persigue exponer
lo que sucede, el estado de cosas o la concepción de las situaciones en
los diferentes ámbitos organizacionales), la evaluadora (describe,
pondera o juzga cada ámbito organizacional) y la de desarrollo (analiza
cómo reforzar lo evaluado como acertado, y mejorar aquello que fue
considerado erróneo en las actividades del ámbito organizacional que se
haya estudiado.
Opina el autor que “Haber caracterizado el sistema de comunicación
organizacional como se ha hecho, nos lleva a pensar que, por lo menos en
el contexto de la presente teoría, la comunicación es un medio
importante que tiene la organización para adaptarse a los cambios que
experimenta como sistema, tanto desde dentro, como desde fuera de ella,
y tratar de sobrevivir de manera exitosa.”[8]
Manuel Martín Serrano. La comunicación como sistema[9]
El modelo teórico de Serrano(1981) - desarrollado epistemológicamente
por José L. Piñuel(1989) y José A. Gaitán(1995)- comprende las
relaciones entre las dimensiones sociales, comunicativas y
psicobiológicas presentes en las organizaciones y en la sociedad,
catalogándolas en sistemas:
- Sistema Social. Su estructura se regula por derechos y obligaciones
que afectan a individuos e instituciones respecto a la producción,
distribución y consumo de bienes y servicios; objeto de la interacción
social.
- Sistema Comunicativo, en cuyo entramado se articulan pautas y patrones
de expresión a los diversos códigos (icónicos, gráficos y audiovisuales)
que facilitan la producción e interpretación de signos y mensajes;
objeto de la interacción comunicativa.
- Sistema de Conocimientos y Representaciones Culturales/ Sistema
Ecológico, que polariza las relaciones entre sujetos y entorno, cuyo
contenido articulado hace posible que a las cosas, los aconteceres, a
las personas, cualquier sujeto le atribuya valores, símbolos,
expectativas, capaces de proporcionarles gratificaciones o sufrimientos;
objeto de la interacción ecológica o adaptativa.
Estos sistemas se mantienen abiertos a sus influencias recíprocas, y a
las de otro sistema más general: el Referencial o Histórico, respecto al
cual constituyen subsistemas.
Componentes del Sistema Comunicativo: (p.109)
a) A nivel del propio sistema, aquellos componentes que por su
naturaleza están
implicados en el sistema comunicativo, aunque formen parte de sistemas
diferentes: actores de la comunicación, expresiones comunicativas,
representaciones, instrumentos de la comunicación.
Actores: personas físicas que en nombre propio o como portavoces o
representantes de otras personas, grupos, instituciones u organismos,
entran en comunicación con otros actores; o personas físicas por cuya
mediación técnica unos actores pueden comunicarse con otros, siempre que
su intervención técnica en el proceso excluya, incluya o modifique los
datos de referencia proporcionados por los otros actores. La condición
de actor se adquiere al estar directamente implicado en la producción,
consumo o distribución de información.
Instrumentos: todos los aparatos biológicos o instrumentos tecnológicos
que puedan acoplarse con otros para obtener la producción, el
intercambio y la recepción de señales.
Expresiones: la materia expresiva incluye sustancias orgánicas e
inorgánicas. Hay sustancias expresivas procedentes de elementos
existentes en la naturaleza, a los que el hombre le asigna funciones
expresivas; las que son objetos, producto del trabajo del hombre sobre
las cosas naturales; y las corporales.
b) A nivel de otros sistemas a los que está abierto el sistema de
comunicación:
- el sistema de objetivos de referencia de la comunicación (incluye todo
aquello a propósito de lo cual cabe comunicar mediante el manejo de
datos de referencia)
- las intervenciones y mediaciones originadas en el sistema social, que
controlan cada uno de los componentes del sistema comunicativo y al
sistema en su conjunto.
Representaciones: actúan organizando un conjunto de datos de referencia
proporcionados por el producto comunicativo, en un modelo que posee
algún sentido para el usuario o los usuarios de la representación.
Otros sistemas exteriores al comunicativo completan este modelo
dialéctico, por ejemplo: los objetos de referencia de la comunicación, a
propósito de lo que se comunica y las interacciones y mediaciones
originadas en el sistema social.
· Simbólico- interpretativo. Centra su foco comunicativo en los llamados
“roles asumidos” (llegar a formar comprensiones mutuas a través de la
unión empática con otros) y los “significados compartidos”, relacionados
con acciones comunes.
Enfatiza la manera en que los factores culturales impactan los procesos
comunicativos. El papel activo del receptor cobra relieve, al igual que
su papel intercambiable con el emisor.
Dicha corriente asume los factores abordados por el resto, realizando
un análisis integral de los procesos comunicativos y vinculándolos con
la cultura organizacional.
Esta escuela visualiza la comunicación como conjunto de procesos de
significados compartidos y ofrece ricas posibilidades en cuanto a la
concepción y función de la acción social y su papel en la construcción
de la conciencia, a la vez que representa una aproximación más completa
al complejo y diverso mundo de los procesos comunicativos en las
organizaciones.
Control estratégico. Presenta la comunicación como instrumento de poder,
un recurso de control sobre el medio. Niega existencia de consensos y
significados compartidos. Estudia la correspondencia entre acciones
comunicativas y los objetivos que las impulsan.
Otros acercamientos
Italo Pizzolante. La geometría de la comunicación empresarial [10]
“La comunicación empresarial se hace estratégica en la medida que
sabemos donde estamos y a dónde queremos llegar”, asegura este italiano
que visualiza la comunicación mediante tres conceptos básicos: cultura,
identidad e imagen.
Para Pizzolante, visualizar la comunicación o el intercambio de valores
globales que hace la empresa con sus diferentes públicos, en su
dimensión total, es una herramienta poderosa para gerenciar eficaz y
estratégicamente la imagen propia.
Procura alcanzar “una comunicación corporativa y estratégica que asegure
la coherencia, consistencia y permanencia de la reputación y en
consecuencia una confianza en la empresa que sea sostenible en el
tiempo, y que se extienda a los productos que fabrica, servicios que
presta y los procesos de relación con los públicos internos y externos
que ella posee”.
Su aproximación a los procesos de comunicación empresarial se basa en el
análisis “geométrico” del corpus organizacional y sus tres dimensiones:
ENTORNO,
CONTORNO Y DINTORNO.
El entorno es aquella área donde la organización impacta y es impactada,
el espacio de “influencia corporativa” en que se sitúa su imagen.
La “apariencia corporativa”, es decir, los rasgos de la personalidad
empresarial o todo lo que comunica la empresa regida por su identidad
constituyen el contorno empresarial.
La parte no tangible de la empresa donde están anclados valores, normas,
formas de hacer, principios, se circunscriben al dintorno: continente de
la cultura corporativa.
No obstante - afirma Pizzolante- el instrumento “nucleante corporativo”
es la actividad gerencial del ser humano, la reingeniería del
pensamiento colectivo y lo tangible de su acción voluntaria o
involuntaria de los hombres y mujeres que conducen las empresas, su
capital intelectual, emocional y social, por lo que se hace necesario
desarrollar un pensamiento estratégico para actuar oportunamente y
construir una visión corporativa sin fronteras, que comprenda la empresa
como un cuerpo indivisible, un sistema interrelacionado donde todas las
áreas deben compartir inquietudes y retos comunes, como única manera
para ser proactivos y así reaccionar rápidamente a los cambios del
ambiente.
Cees Van Riel. Tres formas importantes de comunicación corporativa. [11]
Este autor considera como formas principales de comunicación en
corporaciones la comunicación de marketing, la organizativa y la de
dirección.
La comunicación de marketing es el término general para cubrir
publicidad, promociones de venta, marketing directo, patrocinio, ventas
personales, y otros elementos del mix que contienen, principalmente,
aquellas formas de comunicación que apoyan las ventas de bienes o de
servicios.
La organizativa se ocupa de las relaciones: con las administraciones
públicas, los inversores; la comunicación con el mercado de trabajo, la
publicidad corporativa, la comunicación ambiental, y la comunicación
interna. Todas sus manifestaciones están dirigidas a los públicos
objetivos de la entidad, es decir, a los públicos con los cuales la
organización tiene una relación interdependiente, normalmente indirecta.
Van Riel afirma que en la práctica actual, puede definirse toda forma de
comunicación utilizada por la organización fuera del campo de la
comunicación de marketing, pues en muchas empresas, la mayoría de las
formas de comunicación organizativa mencionadas, se encuentran dentro
del marco de actividad del departamento de relaciones públicas.
La comunicación de dirección incluye funciones de planificación,
organización, mando, coordinación, y control, relativas a transmitir
autoridad, y lograr la cooperación de los integrantes.
Escuelas del Comportamiento Organizacional
Aunque puede encontrarse varias corrientes y escuelas dentro del estudio
comportamental de las organizaciones, es posible resumir cuatro
fundamentales: la clásica o de dirección científica, la humanista, la de
sistemas y la contingencial; comprender cada una de ellas, aportaría una
visión más completa de cómo se ha concebido el funcionamiento de las
organizaciones y el papel conferido a la comunicación.
Escuela clásica
Evolucionó desde los años anteriores a la primera Guerra Mundial con el
movimiento de la administración científica, que describía al hombre como
un ser racional y económico que podía ser motivado en su trabajo con las
técnicas del premio y el castigo. Sus principales exponentes fueron: Max
Weber (burocracia), Frederick Taylor (administración científica) y Henri
Fayol (principios de Management),[12] quienes propusieron una forma
sistemática de estudio para las organizaciones y establecieron pautas en
el campo administrativo, procurando una forma de organización que
tributara mejor a las crecientes y nuevas necesidades de la sociedad
industrial.
La teoría clásica favorece las estructuras piramidales, poca interacción
entre los
miembros de la organización, procesos de comunicación vertical-
descendente, centralización en la toma de decisiones, exceso de reglas y
reglamentos; una comunicación formal, jerárquica y planificada, con el
propósito de asegurar el cumplimiento de las tareas y el incremento de
la eficiencia y productividad. Existía una concepción de “hombre
económico”, es decir, el obrero como extensión de las máquinas.
Estos estudios marcaron el comienzo del movimiento de las relaciones
humanas en la industria.
Escuela de relaciones humanas
Se desarrolló hacia fines de los años veinte. Abarcó por vez primera
variables como actitudes de los obreros, moral, grupos de trabajo
informales y relaciones sociales, partiendo de una visión más completa
de la naturaleza humana y su impacto en el desempeño empresarial.
Entre los estudios de esta corriente deben resaltarse los llevados a
cabo por Elton Mayo, Kurt Lewin, Rensis Likert y Douglas McGregor[13].
El interés primario de esta escuela fue el individuo. La lógica básica
del método de las relaciones humanas consistió en incrementar el interés
por los obreros para mejorar la moral y satisfacción de estos. Se
crearon estructuras más flexibles, con posibilidades para un estilo de
dirección más participativo. Apareció un flujo de comunicación
ascendente bajo la forma de sugerencias de los subordinados a la
dirección.
Teoría de sistemas
La escuela de sistemas otorga relevancia a las relaciones existentes
entre las partes de la organización (subsistemas constitutivos del todo)
con el entorno y a la naturaleza interdependiente de estas. Sostiene que
la organización, debido a la naturaleza de sus interacciones con el
medio ambiente es un sistema social abierto y determinante en sí mismo.
Los más destacados sintetizadores de las ideas de esta corriente fueron
E. Trist, Daniel Katz y Robert Kahn[14], al concluir que la meta
organizacional sería lograr la máxima eficiencia del todo, mediante el
papel armónico de la comunicación.
Teoría contingente
Joan Woodward, Tom Burns, G.M Stalker, Paul Lawrence y Jay Lorsch[15],
principales exponentes de esta escuela, afirman que toda organización,
al ser un sistema abierto, debe tener muy en cuenta el medio y la
situación en la que se encuentra, pues el éxito de la misma dependerá de
su grado de adaptación a variables situacionales. Indican que no hay
forma única para lograr los objetivos en la organización, considerando
el carácter dinámico de la entidad.
Ingrids Rodríguez Guerra iguerraarrobacubaenergia.cu Licenciada en Comunicación Social de la Universidad de La Habana, Cuba. Especialista de Comunicación del Centro de Gestión y Desarrollo de la Energía (CUBAENERGIA).
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