Esto va a conllevar diversas directamente cuestiones tales como:
Mejorar la situación y disposición del puesto de trabajo
Hacer más racional ese puesto de trabajo
Estudiar la forma en que el operario efectúa su trabajo.
Observar los movimientos o pasos mejorables.
Eliminar los que son inútiles, incorrectos y que producen pérdidas de
tiempo.
Racionalizar su proceso de trabajo
Homogeneizar formas de trabajar de diferentes operarios que realizan el
mismo trabajo.
Considerar en todo caso las cuestiones de ergonomía.
Analizar y medir tiempos de trabajo.
Establecer tiempos de procesos.
Enseñanza y formación a los operarios para mejorar su forma de trabajar.
Todo esto no constituye nada nuevo en el mundo de la empresa, ya que
arranca desde los tiempos lejanos del taylorismo. Por tanto es algo que
ya está muy rodado y existen muchos profesionales de esta materia. Pero
es algo que está en evolución continuada al hilo de los avances
tecnológicos y las nuevas herramientas de apoyo en el trabajo, en
especial la informática y las telecomunicaciones.
Para poder evaluar el interés que para una empresa puede tener el
dedicar a alguno o algunos de sus profesionales a una sección de
MÉTODOS, conviene conocer mejor como realizan su trabajo en este campo.
Este campo de los Métodos de trabajo, denominado en muchas empresas
como
MÉTODOS Y TIEMPOS, tiene mucho que ver con la Ingeniería de Producción y
con la Planificación del trabajo. Se mueve en ese terreno. Constituyen
etapas de las técnicas de preparación del trabajo.
La ingeniería de producción ha de velar por establecer la forma y los
medios a utilizar para la producción en la empresa, para la realización
de cada trabajo. Pero esos medios y procedimientos se tienen que
realizar, no de cualquier modo, sino siguiendo unos métodos estudiados y
experimentados que llevarán a obtener la producción de la empresa en la
forma más eficaz y con los costes más adecuados.
Este trabajo de los profesionales de Métodos se puede dividir en las
siguientes fases:
Análisis de los métodos seguidos
Mejora de los métodos
Normalización del proceso de trabajo
Racionalización de los puestos de trabajo
Estudio de movimientos
Determinación y medida de tiempos
Formación de los trabajadores
Para entender esto, nos vamos a ayudar de una experiencia personal,
vivida por quien esto escribe hace algunos años y, por tanto,
enteramente real.
Se trataba de una carpintería industrial que trabajaba, con una elevada
producción, en la fabricación en madera de molduras, marcos de puertas,
sobremarcos, tarimas, puertas y similares.
La maquinaria era moderna y de reciente compra formada por las
habituales, sierras, cortadoras, lijadoras, molduradoras, fresadoras,
taladros, prensa y otras necesarias para este tipo de fabricados.
Al iniciar mis visitas a la planta de fabricación de la carpintería,
como nuevo Responsable máximo de Producción de la empresa, observé
diversas cuestiones muy llamativas que realizaban los operarios.
Me centraré en un solo ejemplo. En una de aquellas lijadoras de la
fábrica, el operario que la manejaba daba entrada en la máquina de forma
continuada a largos tablones de madera, cortados previamente a la medida
adecuada, por uno de sus extremos. Los tablones pasaban por la máquina
que los lijaba perfectamente. Al final de su recorrido las tablas de
madera iban cayendo, por el otro extremo, al suelo libremente.
Posteriormente, debían de pasar a la máquina siguiente del proceso,
ubicada unos metros más allá.
Por este motivo, cada cierto tiempo, el operario que trabajaba en la
lijadora, detenía la máquina y pasaba a dedicar un cierto tiempo a
recoger las tablas, de algo más de dos metros cada una, caídas
irregularmente y apiladas junto a la máquina.
Estas tablas que estaban en mitad de un proceso de trabajo, se las
encontraba entonces el operario irregularmente apiladas y entrelazadas
por el suelo. Lógicamente, esto requería por su parte un trabajo de
retirada una a una y posterior colocación en un palé. Una vez que
llenaba el palé debía de transportarlo con una carretila transpalet a la
otra máquina que debía continuar el proceso.
Este ciclo de lijadora y retirada de tablas se iba sucediendo en el
tiempo, siempre de la misma forma.
Una simple y rápida observación permitía percatarse de un fallo notable
en el método de trabajo. Este fallo acarreaba una pérdida importante de
tiempos que, naturalmente y aunque el operario no se percatase de ello,
repercutía directa y negativamente sobre los costes de la fabricación de
aquella tabla.
Es fácil captar que esa caída libre al suelo de las tablas que salían
perfectamente alineadas de la lijadora, seguida del trabajo de recogida
una a una de las tablas y colocación cuidadosa en un palé, debiendo de
trabajar, además, en situación de agacharse continuamente, representaba
un trabajo inútil y baldio.
Con independencia de otros aspectos del trabajo del operario en la
lijadora, la simple observación del proceso descrito, nos llevó a pensar
en el diseño inmediato de una mesa acoplada a continuación de la
lijadora, a la salida de las tablas de la misma. No se trataba de una
mesa cualquiera, sino provista de dos caídas inclinadas, con una cierta
pendiente por la que, al entrar deslizándose en ellas las tablas, se
iban colocando por si mismas unas junto a otras y en diferentes capas.
Se colocó en la parte alta de la mesa un estante en el que se situó una
flejadora y el fleje correspondiente, así como material identificativo
del material. De este modo, cada cierto tiempo el operario de la
lijadora, cuando la mesa estaba llena, daba unas vueltas de fleje para
sujeción de los paquetes formados y llamaba a un peón del taller para
que los retirase. Este acudía con su transpalet y simplemente debía de
colocar los paquetes formados sobre un palet de madera, procediendo así
a vaciar la mesa de la lijadora y llevar a otra máquina los paquetes de
tabla ya lijada.
¿Qué se ganaba con esto? Podemos resumir mucho la cuestión como sigue:
La lijadora no detenía su trabajo y su marcha por esta operación.
El operario de la lijadora, eliminaba importantes tiempos perdidos en la
recogida y colocación de las tablas.
Estas sufrían menos en la caída y posterior recogida del suelo.
Se hacía la recogida de las tablas, automáticamente, al mismo tiempo que
la lijadora trabajaba.
Los movimientos de material por el taller los realizaba un peón y no un
operario de categoría superior y lógicamente de más coste salarial
El coste de la mesa era muy bajo, siendo realizada en el mismo taller en
muy poco tiempo.
Sensibilizó al encargado de esa parte del taller y al operario
correspondiente en lo que supone el ahorro de tiempos de fabricación.
En definitiva, se modificaba un método de trabajo que no era adecuado
por otro que, sin incurrir prácticamente en costes de preparación o
inversión, permitía ahorrar tiempos de un operario del taller y de una
máquina del mismo.
Es solo un ejemplo, extrapolable a fábricas y talleres en multitud de
casos, de cómo la observación de donde trabaja y como lo hace cada
operario de una empresa permite diseñar e implantar mejoras que
representen ahorros de costes.
Con frecuencia, estas modificaciones serán sencillas, En ocasiones serán
más complejas o requerirán inversiones de importancia. Siempre,
lógicamente, habrá de estarse a la comparación del coste- beneficio.
Habrá de analizarse si cuesta más lo que se implanta que lo que se
ahorra, pero esto con correctas consideraciones económicas a corto,
medio y largo plazo.
El profesional que haya de dedicarse a estas funciones de MÉTODOS deberá
de reunir algunas condiciones personales y profesionales:
Ser observador
Tener espíritu de análisis de situaciones
Tener capacidad de iniciativa
Tener una aceptable visión espacial
Conocer bien el trabajo de la empresa
No ser amigo de la rutina
Estar abierto a los cambios
Tener una cierta preparación técnica
Saber realizar o plantear bocetos y dibujos
A esto debemos añadir que las herramientas informáticas actuales
permiten disponer de una ayuda muy importante para el diseño de
soluciones, tanto en puestos de trabajo como en la realización de
trabajos y procesos, por simples que estos sean. Por tanto, deberá
manejarse bien en el uso de la informática y determinadas aplicaciones
de software.
Como parte de su trabajo, el técnico de MÉTODOS, deberá con frecuencia
diseccionar o dividir el trabajo de cada operario en movimientos
elementales. Es la observación de cada uno de estos y la forma de
efectuarlos la que pone en la pista, con frecuencia, de posibilidades de
mejora. Es el ejemplo clásico expuesto en libros y manuales de la forma
de coger una caja de una estantería, por ejemplo, ponerla en el suelo y
posteriormente pasarla a otro lugar. Cada persona es capaz de hacerlo de
una forma diferente. Pero unas son más rápidas y eficaces que otras,
cansan menos o son más adecuadas para la salud y para el cuerpo del
trabajador.
Otra faceta importante de MÉTODOS es la medida y determinación de
tiempos de trabajo. Normalmente se realiza mediante técnicas de
cronometraje de las diferentes operaciones o movimientos en que se
descompone un trabajo o un proceso. Permite racionalizar mejor
movimientos, puestos de trabajo y procesos con el consiguiente ahorro en
los costes.
La racionalización, tras el estudio correspondiente, de los puestos de
trabajo es una faceta muy importante del trabajo de MÉTODOS. Una gran
parte de los puestos de trabajo de muchas empresas y de múltiples
sectores no están bien diseñados o simplemente lo están mal. Mal en el
aspecto técnico, en el ergonómico o propician pérdidas de tiempos y
movimientos inútiles que sumados, uno a uno, pueden suponer bastante en
los costes.
Finalmente, es evidente que tras efectuar cambios y modificaciones en
los procesos de trabajo individuales y colectivos en una empresa, por
parte de técnicos de MÉTODOS, se hace preciso impartir sesiones
formativas para el personal afectado, con el fin de que conozcan y se
adapten a los mismos en el menor tiempo posible y con eficacia.
Con todo lo anterior, la gerencia o dirección de una empresa debería
plantearse si este puesto técnico o sección de MÉTODOS podría aportar o
no resultados aceptables. La experiencia demuestra que, con frecuencia,
los beneficios obtenidos a medio plazo, si se eligen las personas
adecuadas, superan a los costes. Es frecuente, además, reconvertir para
este trabajo a algún profesional que trabaja ya en la empresa. Esta es
una buena solución si tiene el perfil que hemos reseñado antes.
Elegir esta solución es, en muchas ocasiones, una forma de romper con la
rutina y con las costumbres adquirida en las que abundan muchas veces
malos hábitos de trabajo. Y claro está, ningún indicador económico,
suele estar detectando esto. Solamente la comparación de costes con la
competencia o la existencia de rechazos, fallos de fabricación o
devoluciones de clientes lo pueden poner de manifiesto con claridad.
En definitiva, se trata de un tema a estudiar en cuanto a su oportunidad
en afrontarlo, en muchas empresas medianas y pequeñas españolas. Las
grandes ya suelen tener esto resuelto en la mayoría de los casos.
Manuel Díaz Aledo Consultor de “Dyal Quality" Aportado por: El Rincón del Gerente. www.gerenteweb.com .
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