La reducción de costos en la empresa es el producto de diversas actividades que lleva a cabo la gerencia. Lamentablemente en muchas empresas tratan de reducir los costos sólo mediante el recorte de gastos; encontrándose entre las acciones típicas el despido de personal, la reestructuración y la disminución de proveedores.
Este tipo de actitudes provoca la interrupción del proceso de calidad y da como resultado el deterioro de ésta.
Pero en los mercados actuales los clientes y consumidores exigen una
mejor calidad a un menor precio y una entrega puntual, lo cual puede
también formularse como una más alta relación satisfacción (calidad +
servicio) / precio.
Cuando la gerencia sólo concentra sus actividades en la búsqueda de
precios más bajos simplemente procede a la reducción de costos,
descubriéndose que tanto la calidad como la entrega puntual se ven
seriamente afectadas por dicha actitud.
Gestionar los costos en la empresa implica:
La planificación de costos destinados a maximizar el margen entre
ingresos y costos.
La reducción sistemática de costos.
La planeación de la inversión por parte de la alta gerencia.
Las posibilidades de reducir los costos pueden y deben ser expresados en términos de despilfarros y desperdicios, los cuales son denominados mudas en japonés.
La mejor manera de reducir los costos en la empresa es mediante la detección, prevención y eliminación sistemática del uso excesivo de recursos.
Para reducir los costos, deben ejecutarse en forma simultanea siete actividades, de las cuales el mejoramiento de la calidad ocupa el lugar más importante, y las otras seis actividades deben ser consideradas como parte de la calidad del proceso.
Las actividades a las que hacemos mención son:
1. Mejoramiento de la calidad.
2. Mejoramiento de la productividad.
3. Reducción de inventarios.
4. Acortamiento de las líneas de producción.
5. Reducción del tiempo ocioso de las máquinas y equipos.
6. Reducción del espacio utilizado.
7. Reducción del tiempo total del ciclo.
Mejoramiento de la calidad
El mejoramiento de la calidad es esencial para dar inicio a la reducción
de costos. Mejorar la calidad de los procesos de trabajo genera como
resultado una menor cantidad de errores, de productos defectuosos y de
repetición del trabajo,
acortando de tal forma el tiempo total del ciclo y reduciendo
el consumo de recursos, disminuyéndose de tal manera los costos de las
operaciones.
Una empresa que pretenda ser competitiva internacionalmente debe fijarse
como objetivo lograr un nivel de calidad correspondiente a seis sigma,
lo cuál implica reducir los fallos y errores a un nivel de 3,4 DPMO
(defectos por millón de oportunidades).
De lo que se trata no es sólo de llegar al cliente final con
productos exentos de defectos, sino además de generar esos productos “a
la primera”, lo cual implica procesos productivos con la capacidad de
producir bienes y servicios de alta calidad sin necesidad de labores de
reprocesamientos e inspecciones.
Los mayores niveles de calidad generan una mayor satisfacción en los
clientes y consumidores, y consecuentemente disminuye sus niveles de
rotación acompañado ello de un incremento en las ventas a los mismos
clientes y a nuevos producto de una mejor publicidad entre ellos.
Debe tenerse siempre en cuenta que es mucho más costoso conseguir nuevos clientes que conservarlos, y en segundo lugar que la satisfacción del consumidor suele propalarla este entre tres personas,
en tanto que un mal producto o servicio lo llevará a esparcirlo entre
diez.
Una mayor calidad contribuye a aumentar el valor marca de los productos
y consecuentemente la capacidad de generación de ingresos futuros, con
lo cual se puede recompensar en mayor medida a los empleados,
directivos, propietarios y proveedores.
Mejoramiento de la productividad
Mejorar los índices de productividad implica generar un mayor volumen de
producto con la misma cantidad de insumos, o un mismo volumen con una
cantidad de insumos menor.
Por insumos entendemos en este caso tanto los recursos humanos, como los equipos y maquinarias, las instalaciones, las materias primas y componentes, la energía y demás servicios públicos.
Fijar objetivos de productividad, determinar estrategias y acciones concretas para su logro, y medir los logros obtenidos, constituyen los tres pasos fundamentales en la búsqueda de mayores niveles de productividad.
Niveles que deben ser continuamente rebasados dentro de la
tónica de mejora continua.
Mejora la productividad implica el mejor y más pleno aprovechamiento de
cada uno de los recursos, se trate de materiales, maquinarias,
instalaciones, mano de obra, y recursos monetarios.
Reducción del inventario
El inventario ocupa espacio, prolonga el tiempo de espera de la
producción, genera necesidades de transporte y almacenamiento, y absorbe
los activos financieros.
Los materiales, trabajos en proceso y productos terminados que
ocupan espacio en la fábrica o en los almacenes no generan ningún valor
agregado, sino todo lo contrario se desmejoran e incluso pueden volverse
rápidamente obsoletos.
Acortamiento de las líneas de producción
En las fábricas una línea de producción larga implica la necesidad de un
mayor número de personas, mayor cantidad de trabajo en proceso, y un
tiempo total del ciclo más prolongado.
El mayor número de personas en la línea implica también mayor
cantidad de errores, lo que genera menores niveles de calidad, siendo
ésta última una cuestión primordial a la hora de reducir costos y
satisfacer plenamente al consumidor.
Reducción del tiempo ocioso de las máquinas y equipos
Maquinarias y equipos con averías dan lugar a tiempos ociosos,
incapacidad de cumplir con los plazos de entregas previstos,
generación de defectos en los productos, y altos gastos en
conceptos de reparaciones, con todo lo que ello implica tanto en materia
de satisfacción del cliente, como en los resultados financieros.
Otro factor crítico a la hora reducir los tiempos ociosos de las
máquinas es la reducción sistemática de los tiempos de preparación.
Los tiempo ociosos de las máquinas llevan a la producción por lotes, y
consecuentemente a mayores niveles de inventarios, con todo lo que ello
implica en materia de costes en materia de manipulación, seguridad,
seguros, financieros y de coste del espacio físico entre otros.
Además la falta de fiabilidad y durabilidad de las máquinas
lleva a la generación de stock de seguridad a los efectos de servirse de
ellos en caso de anomalías, como la interrupción o mal funcionamiento de
determinados equipos.
Reducción del espacio utilizado
Las empresas tradicionales suelen utilizar cuatro veces el espacio que
realmente necesitan.
La eliminación de bandas transportadoras, el acortamiento de las líneas de producción, la incorporación de estaciones de trabajo separadas dentro de la línea principal de producción, reduce el inventario y disminuye las necesidades de transporte. Todo ello genera consecuentemente la menor necesidad de espacio,
pudiendo utilizarse los espacios sobrantes en la implantación de
nuevas líneas, alquilar de ser factible su uso a terceros, o bien
eliminar la necesidad de arrendar dichos locales.
Reducción del tiempo total del ciclo o tiempo de espera
El tiempo total del ciclo comienza cuando una empresa paga las materias
primas y los diversos suministros y termina sólo cuando la empresa
recibe el pago de sus clientes por los productos vendidos.
De tal modo el tiempo de espera representa la rotación del dinero. Un
tiempo de espera más corto implica un mejor uso y rotación de los
recursos, mayor flexibilidad en la satisfacción de las necesidades del
cliente y un menor costo de operaciones.
Conclusiones
Lo primero y fundamental a tener en consideración es que alcanzar
mayores niveles de calidad no implica mayores costos, sino todo lo
contrario,
con mayores niveles de calidad se logra más productividad y
consecuentemente costos más bajos acompañado ello de una mayor
satisfacción para los clientes y consumidores.
La implantación del sistema kaizen para la prevención, detección y
eliminación de desperdicios es fundamental para una empresa que pretenda
lograr mayores niveles de valor agregado para sus clientes, altos
índices de rentabilidad,
mayor valor agregado por empleado, mayores niveles de
satisfacción, y una mayor cuota de mercado.
Reducir costos es fundamental, pero no cualquier metodología es
consecuente en el mediano y largo plazo con los rendimientos buscados,
más aún terminan generando mayores costos de los que se pretendieron
reducir.
Por ello es que la implantación de la filosofía kaizen de
mejora continua es el ideal, pues parte de la mejora permanente de los
elementos más valiosos que posee una empresa la cual es su personal.
El menor precio (costos), la calidad y el servicio al cliente hoy no
conforman ventajas competitivas, sino son condiciones indispensables
para competir.
La reducción del tiempo del ciclo de cambio para llevar a cabo lo que requiera el mercado es lo que actualmente determina la ventaja competitiva.
Ello implica la necesidad imperiosa de reducir los costos ya no para
ser competitivos, sino para aspirar como mínimo a participar del juego
de mercado.
La implantación de dicho sistema de mejora continua debe contar con el
liderazgo y compromiso de la alta dirección, y el firme apoyo y
concientización los niveles gerenciales y personal.
Dr. Mauricio Lefcovich - mlefcovicharrobahotmail.com
Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.
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