PROBLEMÁTICA DE LA VIOLENCIA EN EL PAÍS VASCO

Autor: Javier Elzo

OTROS CONCEPTOS DE ECONOMÍA

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05-2005

Texto

Tres son los aspectos que voy a abordar en estas líneas: algunas manifestaciones de las violencias que se producen en el País Vasco, especialmente las de signo político, las actitudes de la sociedad vasca ante las mismas y, por último, las interpretaciones y legitimaciones que se dan de una de ellas, la violencia de la que ETA es agente activo.

Manifestaciones de la violencia en el País Vasco

En contra de la percepción social mayoritaria que tiene una imagen del País Vasco como la de una sociedad peligrosa en la que la violencia fuera una realidad física cotidiana, los datos, por ejemplo los del Fiscal General del Estado Español muestran que las tasas delictivas en el País Vasco (número de delitos cometidos por mil habitantes al año) son notoriamente inferiores a las que se dan en el Estado Español.

Por ejemplo, la tasa de delitos contra personas durante el año 1.994 en Vizcaya es de 2.48, mientras que la cifra en Barcelona es 7.60, en Valencia de 17.60 y en Sevilla de 20.21.

Asimismo la violencia pasiva entre la población escolarizada en Enseñanzas Medias del País Vasco, esto es, el porcentaje de escolares que afirman haber sido "víctimas de la violencia", sea física o sexual, o de ambas a la vez, se sitúa en el mismo nivel, 17 %, del que resulta en una encuesta nacional realizada entre adolescentes de 186 centros escolares franceses. Además comparando con rigor las edades de los escolares las cifras para los vascos se sitúan, incluso, en niveles inferiores1.

Pero la percepción social no se equivoca cuando se refiere a la violencia de intencionalidad política, digamos violencia política por brevedad, o cuando se refiere al terrorismo político.

 Aquí nos enfrentamos a lo que se ha dado en llamar la problemática de la violencia en el País Vasco, que tiene unas referencias políticas innegables, con sujetos o agentes activos distintos y con manifestaciones que conviene separar conceptualmente.

Por un lado ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Euskadi y su libertad), con cerca de 800 muertos a sus espaldas y millares de atentados y sabotajes desde su fundación un 31 de julio de 1.959.

La violencia de ETA tiene dos registros: el de la violencia política que podemos definir siguiendo a Dowse y Hughes como "aquellos actos de desorganización, destrucción o daño que tienden a modificar el comportamiento de otros con consecuencias para el sistema social" y político, y el del terrorismo político que podemos definir, siguiendo parcialmente a Noel O´Sullivan y Fernando Reinares como el uso sistemático de la violencia, sea por el poder sea contra el poder (caso de ETA), mediante el amedrentamiento, temor o miedo en colectivos importantes de personas, sean estas personas socialmente determinadas (policías, periodistas, jueces, etc) o indiscriminadas (la sociedad civil en su conjunto), en la creencia de que esto ha de proporcionarles frutos políticos.

 La violencia política a diferencia del terrorismo tiene entre sus objetivos unas personas o unas instituciones muy delimitadas, concretas, "selectivas", lo que no quiere decir que no haya alguna arbitrariedad en la última selección de la víctima. Pero el terrorismo pretende, además, inspirar terror -de ahí el término- en colectivos cada vez más amplios. Pretende "socializar el miedo".

Nuestra hipótesis es que últimamente ETA, aún "trabajando" en los dos registros, está acentuando el terrorismo político en detrimento del atentado político puro.

Vale la pena hacer notar que esta hipótesis había sido prevista por M. Wieviorka hace ya 10 años analizando, entre otros, el terrorismo etarra, aunque él apuntaba una deriva hacia el terrorismo puro, lo que aún no se ha producido, y que solamente en el caso de una prolongación agónica del conflicto podrá darse, pensamos nosotros.

ETA forma parte del autodenominado Movimiento Vasco de Liberación Nacional (MLNV), en el que se incluyen también, entre otras organizaciones, entidades y movimientos, Herri Batasuna (Unidad Popular, Movimiento electoral que se presenta a las confrontaciones electorales con un 14% de sufragios en las últimas elecciones), Jarrai (Movimiento Juvenil), etc.

En los últimos tiempos2 la dirección del MLNV ha tomado la decisión de incrementar todo tipo de acciones sin dejar en las solas manos de ETA todo el peso de la "protesta". De ahí el gran aumento de acciones de sabotaje de los recientes años 1.994 y 1.995.

 Así, estos actos de sabotaje han pasado de 243 el año 1.994 a 581 el año 1.995, solamente en la Comunidad Autónoma Vasca, lo que hace decir a la Fiscalía de la Audiencia de San Sebastián en su Memoria de 1.995 que la naturaleza de esta "guerrilla urbana" y la imprevisibilidad de sus acciones determinan "una gran carga de impunidad para muchas de sus acciones, lo que genera una profunda desconfianza hacia todo el aparato represor con que debe estar dotada cualquier sociedad".

Pero no solamente ETA y su entorno son agentes activos de la violencia. Todavía entre nosotros la práctica de la tortura y los malos tratos a los detenidos no ha desaparecido, como recientemente ha puesto de manifiesto el último Informe de Amnesty International 1.996.

 En efecto, podemos leer en este Informe que no solamente hubo nuevas denuncias por malos tratos, declaraciones como inculpados ante el Tribunal de Justicia de guardias civiles por cargos de torturas, sino que se indultó a varios agentes que habían sido condenados por tortura y malos tratos.

ETA no tiene ninguna necesidad de estos actos de tortura de determinados policías (no se puede hablar en absoluto de torturas generalizadas en España y País Vasco) para justificar sus acciones pero no cabe duda que suponen un balón de oxígeno para ETA y una "argumentación" para sus militantes.

Más aún cuando desde el poder del Estado no se ayuda a la Justicia para el total esclarecimiento de la creación y sostenimiento de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) autores de hechos como los secuestros, torturas y asesinatos de militantes de ETA, ejemplificados en las personas de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, así como de personas que nada tenían que ver con el conflicto vasco.

Los GAL llegaron a la cifra de 27 asesinatos políticos auspiciados desde el propio poder del Estado.

Actitudes de la sociedad vasca ante la violencia y el terrorismo
de intencionalidad política

La primera afirmación a realizar es que la inmensa mayoría de la sociedad vasca está harta de tanta violencia. Existe una sensación de desazón, de inevitabilidad, de normalización de la violencia que genera actitudes de repliegue en la vida personal e íntima ante tantos años de presencia de la violencia en las calles y en los medios de comunicación social.

Ciertamente dentro de la sociedad vasca se han suscitado movimientos de rechazo ante la violencia, movimientos que en gran medida han sido auspiciados por las nuevas generaciones.

Asimismo ante demandas de estos mismos movimientos o de los partidos democráticos de participar en movilizaciones, desfiles, manifestaciones, etc, la respuesta de la población ha sido masiva. Por ejemplo, ante los prolongados secuestros por parte de ETA de los industriales Iglesias Zamora y Aldaia en los años 94, 95 y 96.

 En efecto hay suficientes encuestas de opinión realizadas por diferentes personas y centros de análisis de la realidad social, tanto ubicados en el País Vasco como fuera de él3 para poder afirmar, sin duda alguna, que la sociedad vasca rechaza el uso de la violencia, apuesta por un cambio gradual de la sociedad mediante reformas y tiene una clara actitud de oposición hacia los métodos y objetivos de ETA.

 Nosotros mismos hemos estudiado reiteradamente el fenómeno de la violencia. Así, en el marco del European Values System Study Group, los años 1.986 y 1.990 entre los jóvenes, y también el año 1.990 para el conjunto poblacional vasco, así como encuadrados en el "survey" del Worl Values Study el año 1.995, también para la población adulta. Un par de datos como botón de muestra.

En el estudio de 1.995, ETA es para los vascos el grupo que en mayor medida está amenazando el orden social y político.

En mayor medida que los neonazis -colectivo citado en segundo lugar-, los comunistas y extremistas de izquierda, los delincuentes, etc. Vale la pena señalar que los jóvenes entre los 18 y 24 años manifiestan, en esta misma encuesta del año 1.995, un mayor rechazo hacia ETA que el de la media poblacional.

 En el estudio del EVSSG del año 1.990 si bien el asesinato político era justificado en el País Vasco en un nivel superior al de la media europea (1.81 en el País Vasco, frente al 1.65 en la media europea en una escala de 1 a 10, donde 10 indica el mayor nivel de justificación) la cifra vasca es idéntica a la de Irlanda del Norte, pero inferior a la de la República de Irlanda (1.83), Gran Bretaña (1.88) y Francia (1.96).

Justificaciones e interpretaciones de la violencia de ETA

Nos limitamos a estudiar en este punto la violencia en la que ETA es agente activo, dejando de lado tanto la violencia común como la violencia de Estado, pues la violencia común no tiene relevancia comparativa, ni cuantitativa ni cualitativamente, con la que se da en el entorno geográfico en el que está inserto el País Vasco.

Por otro lado, la violencia de Estado, más allá de malos tratos y torturas -reales aunque no generalizables- no tiene en el momento actual la gravedad de hace años cuando se crearon y mantuvieron desde los aparatos del Estado los GAL que, operativamente, han desaparecido hace ya años.

Son diversas las interpretaciones que se dan de la violencia de ETA. Desde la propia organización del MLNV, en la que está inserta ETA, son dos las razones que se aducen con mayor frecuencia, aunque hay una tercera que desde hace algún tiempo viene apareciendo en sus documentos con claro traslado en los comportamientos.

Veamos en primer lugar lo que nos depara la lectura de algún documento del bloque dirigente del MLNV, KAS (Coordinadora Abertzale Socialista) en concreto. En un texto de 1.980, en la denominada Ponencia KAS podemos leer que "KAS tiene un proyecto político concreto que pasa por la alternativa táctica de ruptura democrática y por los objetivos estratégicos de una Euskadi Euskaldun, Reunificada, Independiente y Socialista.

Tiene la concepción de que la lucha armada interrelacionada con la lucha de masas y la lucha institucional, al servicio esta última de las anteriores, constituye la clave del avance y el triunfo revolucionario"4.

Junto a este argumento de sesgo revolucionario hay que situar la argumentación que estadísticamente es citada y utilizada con mayor frecuencia, la argumentación de signo nacionalista, en la que la violencia de ETA es vista como una violencia de respuesta a la ejercida por la opresión del Estado Español y, aunque en menor medida, también es citado el Estado Francés.

 Ya en la propia Ponencia KAS se realiza la hilazón entre ambos argumentos cuando se afirma que "la estrategia independentista constituye el motor de la lucha de clases en Euskadi Sur5, que la lucha de clases adopta en Euskadi Sur la forma de lucha de liberación nacional de la cual el máximo exponente, eje garantía del mismo y clave de su éxito, lo constituye la actividad armada y que por ser KAS el Bloque que recoge esta forma de lucha y la única que mantiene una estrategia nacional de contenido revolucionario, se configura como el actor más avanzado del Pueblo Trabajador Vasco, como la Vanguardia Dirigente del proceso revolucionario vasco".

 Junto al anterior texto de 1980 vale la pena traer aquí a colación la argumentación dada el año 1.992 por los jóvenes de JARRAI en las Ponencias para su 5º Congreso, donde podemos constatar la continuidad de la argumentación.

Así en el punto 18 podemos leer que "para conseguir una Euskal Herria (Pueblo Vasco en euskera) libre, nos topamos con cerrojos institucionales y militares. No podemos romper esas cerraduras sólo con la lucha de masas e institucional, y nos han obligado a utilizar la lucha armada, siendo ésta junto a las anteriores, la llave para abrir el cerrojo".

 En realidad no debemos extrañarnos de tal coincidencia en la argumentación, pues en el punto 131 de la misma Ponencia de JARRAI podemos constatar la dependencia de JARRAI hacia KAS cuando afirman que "la práctica y el discurso que JARRAI desarrollará en los centros de estudio será la de KAS (asesinato de gudaris (soldados vascos), legitimidad de la lucha armada, verdadero sentido de la paz.)... Ésta es una afirmación que debe quedar muy claro en el MLNV para siempre".

De todas formas hay que insistir en el hecho de que el segundo argumento, el que se refiere a la independencia y soberanía del pueblo vasco, es el que en mayor medida es utilizado, tanto por los ideólogos del MLNV como por los más jóvenes simpatizantes en sus planteamientos legitimadores de la violencia, cuando hablando de ella la definen como siendo una mera "violencia de respuesta" a la violencia estructural ejercida por los Estados Español y Francés, que son quienes impiden la plena soberanía del pueblo vasco. Hay infinidad de textos en este sentido.

 En el documento en el que ETA anunciaba una "suspensión temporal de acciones armadas" en el diario EGIN, el 23 de junio de 1.996, la organización armada señalaba que "aunque hay distintas maneras de luchar y de dirimir conflictos, desde mucho antes del franquismo y hasta hoy en día sólo nos han ofrecido la alternativa de vivir en paz como españoles o morir luchando como vascos".

Esta bipolaridad de lo vasco versus lo español, vivida como una lucha a muerte, está en la base de muchas de las justificaciones dadas por los propios jóvenes y nutre la mística de los militantes jóvenes más aguerridos.

 En el último estudio realizado sobre el conjunto de la juventud vasca se llevaron a cabo una serie de entrevistas a grupos de jóvenes próximos a las tesis del MLNV, entrevistas que fueron grabadas y parcialmente transcritas.

He aquí algunos botones de muestra del razonamiento explicitado por estos jóvenes: "... hay una violencia ejercida por el Estado (Español). ETA responde a esa violencia. Por ello lo que hace ETA es responder, defenderse.

 Eso no es violencia sino respuesta defensiva. ETA utiliza su fuerza y violencia es la del Estado"; "... la violencia no es aceptable pero si hay que utilizarla para defenderse uno mismo y para defender a su pueblo, hay que hacerlo. Hay que utilizarla para que nadie entre en tu casa".

En resumen, nos encontramos con la justificación de una violencia de "liberación nacional" pero con un proyecto para esa nación, de signo revolucionario anticapitalista y antisistema en general.

Pero junto a estos dos argumentos está emergiendo un nuevo razonamiento o planteamiento que ve en la violencia y, en general en las actitudes antisistema, no necesariamente de ETA sino de la población afín al MLNV y concretamente de Herri Batasuna, un modo de identificación personal y de prefiguración del modelo de sociedad que propugnan.

Los puntos 356 a 359 del documento Oldartzen al que nos hemos referido más arriba son ilustrativos de este modo de pensar.

Tras afirmar en el punto 356 que "desde ahora mismo hemos de comenzar a poner en práctica lo que propugnamos (pues) de otro modo quedará en meras palabras el modelo de sociedad que deseamos construir", afirman en el punto 358 que "hemos de asumir la práctica de la desobediencia civil, de manera personal y colectiva" pues, concluyen el razonamiento en el punto 359, "en nuestra actividad política siempre han existido huelgas de hambre, encarteladas, encerronas, impagos a Iberduero6, apagones masivos, boicots a los productos franceses y otros muchos intentos que han servido para fortalecer posturas personales de modo permanente".

La violencia o las acciones antisistema aparecen aquí como elemento de cohesión social y de autoafirmación personal. No otra cosa decía Wievorka el año 1.985, como un posible futuro para la modalidad de las acciones violentas de ETA y aquí también ha acertado, pensamos nosotros.

La explicación más psicologista de la justificación de la violencia también ha sido estudiada por otros analistas. Así Clark en su trabajo "The Basque Insurgents" (Wisconsin University Press, 1.984) introduce aspectos tales como "el orgullo" de los militantes o sus "estilos de vida" y la dificultad para apartarse de los mismos, a la hora de explicar la persistencia de la violencia de ETA pese al hecho de que la democracia ya se ha instaurado en el Estado Español.

 No como elemento explicativo de la violencia de ETA, pero sí como factor comprensivo del "mundo interno" del militante de ETA vale la pena leer la tesis doctoral de M. Alcedo "Militar en ETA"7.

Desde nuestro punto de vista la explicación e interpretación de la violencia de ETA y, más en general, del MLNV y de sus diferentes organismos, particularmente de Jarrai, exige un análisis pluridisciplinar y multicausal del que sólo podemos esbozar aquí unas líneas.

Exige un tratamiento transdisciplinar en el que las dimensiones biológicas, psiquiátricas y psicológicas han estado hasta ahora prácticamente ignoradas y no será el que suscribe, sociólogo, el que se adentre en ellas aunque deseo dejar constancia de las lagunas existentes en ese campo.

Limitándome al ámbito sociológico señalaría los siguientes puntos:

- La violencia de intencionalidad política y la violencia terrorista no son la consecuencia ineludible de una situación objetiva de injusticia social y nacional (al menos comparativamente hablando con la que podemos encontrar en otros enclaves geográficos con similares "problemas de identidad nacional" y estructuras socioeconómicas parecidas, como, por ejemplo, Flandes y Cataluña) sino la consecuencia inducida por una determinada lectura de esa situación social y nacional, propiciada por el MLNV, que se ha propuesto unos objetivos que, admitidos en su totalidad solamente por una minoría de la población vasca, se ven impelidos al uso de la violencia ante la imposibilidad manifiesta de alcanzarlos por las vías democráticas.

 La violencia de intencionalidad política no se justifica desde los objetivos nacionalistas e independentistas propugnados en los documentos y en los alegatos del MLNV.

 Otros partidos políticos en el País Vasco también tienen objetivos nacionalistas e independentistas. Son el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna que triplican en número de votos los que obtiene Herri Batasuna.

La especificidad de este último es la conjunción entre los objetivos nacionalistas y el modelo de sociedad proyectado lo que hace que el objetivo total sea minoritariamente sostenido, no solamente por el conjunto de la sociedad vasca, sino también por los vascos que defienden posturas nacionalistas.

 Cerca de 20 años de confrontaciones electorales lo vienen probando, sin excepción alguna, en las confrontaciones municipales, autonómicas, españolas o europeas que han tenido lugar en el País Vasco.

- Además hay que tener en cuenta una serie de cambios sociopolíticos fundamentales en la sociedad vasca de los últimos tiempos. Por un lado, el afianzamiento del modelo democrático es cada vez mayor en la población, luego el recurso a la violencia para la obtención de objetivos políticos, relativamente justificado durante el franquismo, cada vez menor.

Actualmente el 86% de la población vasca estima que "puede que la democracia tenga problemas pero que es mejor que cualquier otra forma de gobierno", mientras que el porcentaje de personas que estiman, en grados diversos de acuerdo, que "se puede justificar la utilización de la violencia para perseguir objetivos políticos" es del 17% (WVS 1995 para el País Vasco, datos inéditos aún), cifra que desciende radicalmente al 4% cuando la pregunta se concreta así: "matar está justificado para lograr ciertas causas o ideales" (Sociómetro Vasco, julio 1.996, 26).

 Por otra parte, las cotas de autogobierno del pueblo vasco están en notorio aumento, aunque todavía hay transferencias del Gobierno Central al Gobierno Autónomo Vasco pendientes de ejecución, pese a estar ya recogidas en el Estatuto de Autonomía Vasco.

Añádase a ello que el porcentaje de personas que sostienen el proyecto global del MLNV, medido por el apoyo en las urnas de Herri Batasuna, está en lento pero inexorable descenso, lo que también ayuda a entender que la violencia se haga cada vez más necesaria para cohesionar a los miembros del MLNV. La violencia, a la postre se convierte si no en un fin en sí mismo, sí en un elemento necesario para la persistencia del propio proyecto.

- De todas formas, hay que tener siempre presente que la particular lectura de la realidad social y nacional que es propiciada desde el MLNV se ha servido, tanto en los tiempos del franquismo como en los momentos actuales de un sentimiento ampliamente compartido por la mayoría de la sociedad vasca, cual es el de su pertenencia a una realidad diferenciada, la vasca, con lo que el MLNV ha logrado una base social importante, aunque minoritaria aún entre los que defienden la especificidad vasca con tanta o más radicalidad que la de los que legitiman los planteamientos violentos.

En efecto, sería -a nuestro juicio- un grave error explicar la violencia de ETA y del MLNV exclusivamente desde claves de liberación nacional sin tener en cuenta su proyecto antisistema de radicalidad anticapitalista, aún del capitalismo temperado.

- En el País Vasco, como a la postre en cualquier sociedad, cabe llevar a cabo una serie de tipologías o, más simplemente clasificaciones, atendiendo a diferentes características.

Es clásica, por ejemplo, la polarización de una sociedad en "derechas e izquierdas".

 Pero en el País Vasco, durante muchos años, a esa división había que añadir la que distinguía a la población entre nacionalistas vascos y nacionalistas españoles o, más simplemente según otros contextos, entre nacionalistas (vascos) y no nacionalistas.

 Cabría teóricamente con ambas categorías establecer una tipología en cuatro grupos: por un lado, nacionalista vasco y de derechas, nacionalista vasco y de izquierdas y, por el otro, lo mismo, pero referido al ámbito español.

 Sin embargo en los últimos tiempos, y de forma cada vez más acusada, aún sin anular completamente las anteriores categorías analíticas, cabe decir que en lo que a variables manifiestas se refiere, (Merton) la principal fractura social se da entre los que legitiman los procedimientos violentos para la resolución de los conflictos y los que, por el contrario, defienden sus proyectos, diversos y hasta antagónicos, por las vías pacificas y atendiendo al juego de las mayorías y de las minorías.

 Pero a esta fractura manifiesta hay que añadir otra latente, aunque también cada día se está haciendo más manifiesta.

En efecto, hay suficiente investigación empírica para mostrar que "el mundo del MLNV" conforma un conjunto de personas que, más allá de sus planteamientos de orden exclusivamente político, presenta un sistema de valores diferenciable del resto de la población.

 Incluso en terrenos que, aparentemente, son muy distintos del político como el religioso (dan los más bajos valores socio-religiosos), familiar (máximo desapego respecto de los padres), el uso del tiempo libre (los que más importancia le conceden en sus vidas), permisividad en comportamientos de ámbito sexual (mayor que la de los demás conciudadanos), máxima delegación de responsabilidades en la Administración a la hora de proporcionar medios de vida a todo el mundo, al par que mínima confianza en los diferentes organismos de esa misma Administración, etc.

Los 36 años de existencia de ETA y sus entornos han creado como una sociedad paralela en el País Vasco que sirve, para sus miembros, de autoalimentación, de endogenia cultural y política que exige un análisis sociológico, antropológico e histórico, aún no suficientemente elaborado, que puede dar muchas claves de la persistencia del MLNV y de su violencia.

 

Javier Elzo  - http://www.lafactoriaweb.com 

Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*

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