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Con esta legitimidad renovada que comporta la afiliación y la
representatividad en los centros de trabajo, asumimos la responsabilidad
de tomar la iniciativa en el terreno de las propuestas, las
movilizaciones, las negociaciones, las soluciones que las trabajadoras y
trabajadores esperan de nosotros.
Y lo hacemos con la presentación por parte del Consell Nacional de la
CONC de este INFORME GENERAL que retorna al Congreso, para su
valoración, el mandato sindical que recibimos del VI Congreso celebrado
a finales de 1995. Un mandato desarrollado en un período marcado por
cambios económicos, sociales, sindicales y políticos de primera magnitud
que parece útil recordar hoy:
1.- Reducción del paro, crecimiento de la ocupación y la estabilidad, a
la vez que mantenimiento de una fuerte rotación contractual y de bolsas
de precariedad. Durante estos años se ha producido un importante aumento
de la ocupación, que se concreta en una tasa de ocupación del 47% con
relación al 42% de finales del 95.
El incremento del número de asalariados se ha producido mayoritariamente en forma de puestos de trabajo fijos.
Así la reducción del desempleo y el crecimiento de la ocupación en toda Catalunya ha ido acompañado por primera vez en los últimos quince años, de un ciclo sostenido de reducción de la temporalidad, que ha pasado en Catalunya desde el punto más álgido del 35%, al 28,5% de la población asalariada. Desde la perspectiva de género, la mejora de la tasa de ocupación femenina, un 35% hoy frente a un 31% a finales de 1995, es inferior a la de los hombres, que ha pasado del 54,2% al 59,6%.
Y lo mismo podemos afirmar con relación a la reducción de la
temporalidad de la que se han beneficiado menos en términos relativos,
las mujeres, que todavía hoy soportan un mayor índice de temporalidad.
La reducción del desempleo y la temporalidad no puede esconder, sin
embargo, el mantenimiento de dos problemas sociales y económicos
importantes. Catalunya continua teniendo una de las tasas de ocupación
más bajas entre las regiones europeas desarrolladas, especialmente por
la poca actividad productiva femenina. Y a la vez persisten diferentes
formas de precariedad que se expresan en un importante nivel de rotación
en la contratación temporal, elevados índices de siniestralidad laboral
y formas de trabajo desreguladas, especialmente en los servicios y la
construcción, entre los jóvenes y las mujeres, en las categorías más
bajas y las personas con menos formación.
2.- Un período de intenso crecimiento económico que no ha sido
aprovechado para redistribuir la riqueza.
Esta evolución de la ocupación y la estabilidad se ha producido en el marco de un ciclo económico caracterizado por un crecimiento sostenido, que supera el de otros períodos recientes y el del resto de países de la Unión Europea. El crecimiento ha permitido crear ocupación, con todas las consecuencias positivas que esto comporta. Pero en cambio, la política económica desarrollada se ha convertido en un serio obstáculo para mejorar la redistribución social de la riqueza y evitar la marginación social.
La ocupación creada tiene en algunos colectivos y sectores un
fuerte componente de precarización que no les permite mejorar las
condiciones de trabajo y la calidad de vida. Un mercado de trabajo
precarizado, las reformas fiscales aprobadas y una red todavía débil de
prestaciones sociales están impidiendo que la mejora de la situación
económica llegue a toda la ciudadanía y permita reducir las
desigualdades sociales.
Especialmente negativa ha sido la política fiscal que, con una reducción
de la presión sobre el capital -en todas sus formas- y un incremento de
la fiscalidad sobre el consumo, no está cumpliendo la función de
redistribución social de la renta que sería de esperar en un país que
mantiene niveles significativos de desigualdad social en el reparto de
la riqueza.
La continuidad en el proceso de privatización de las empresas
públicas y de liberalización de sectores económicos como el energético y
el de las telecomunicaciones, no ha supuesto una mejora del servicio a
los usuarios y en cambio ha generado dinámicas de oligopolio en sectores
estratégicos por la naturaleza del servicio que prestan. Además, ha
comportado procesos de fuerte reducción de plantillas y de
externalización de una parte de sus actividades en otras empresas con
peores condiciones de trabajo.
3.- Conflicto en el terreno de las políticas sociales. En estos cuatro
años hemos asistido a un fuerte debate social con relación al futuro de
la Seguridad Social, al modelo sanitario, de enseñanza pública y de
aplicación de la LOGSE, a la insuficiencia del sistema catalán de
servicios sociales para dar respuesta a nuevas y viejas necesidades
sociales y al volumen de recursos necesarios para garantizar los
derechos sociales como derechos de ciudadanía
. CCOO de Catalunya se ha esforzado en mantener un papel activo, interviniendo como sindicato general y solidario. Y aunque no siempre hemos conseguido el reconocimiento de nuestra condición de interlocutor, hemos situado las políticas sociales en el centro de las prioridades del sindicato.
Expresión de esta actividad sindical en la política social son los acuerdos alcanzados con relación a las prestaciones sociales. Los del otoño de 1996 entre CCOO y UGT y el Gobierno español que aborda algunas reformas estructurales del sistema público de seguridad social, previstas en los Pactos de Toledo. Y la universalización por Ley de la Renta Mínima de Inserción en Catalunya (salario social), como fruto de un acuerdo sindical con el Gobierno catalán.
No ha sido igual de positiva la evolución de las prestaciones por desempleo, que han visto cómo la aplicación de las reformas de 1993-94 y la precariedad del mercado de trabajo reducían el nivel de cobertura económica de las personas desempleadas, a pesar del excedente en la recaudación de las cotizaciones por desempleo.
Hay que retener sin embargo, el cambio de tendencia de último
período en Catalunya, donde la tasa de cobertura de la prestación de
desempleo calculada sobre el total de personas registradas se sitúa en
niveles del 75%, unos 20 puntos por encima de la media española.
La derecha catalana y española, a pesar de disponer de mayorías
parlamentarias cómodas, no ha podido hacer avanzar algunas de sus
propuestas más significativas, como las de romper el seguro público del
Sistema Nacional de Salud o introducir un modelo mixto de seguridad
social.
Lo ha impedido una fuerte conciencia social y un estado de opinión favorable a la defensa del estado social como conquista de civilización, que aunque no actúe de manera organizada, ejerce una presión difusa sobre las acciones de gobierno.
En cambio sí que han ido tomando cuerpo experiencias o medidas que avanzan en la cultura de la reducción del carácter público de la protección social y en su privatización, como ha pasado en Catalunya con la red educativa y sanitaria. Y en este terreno hay que constatar las dificultades que tenemos las organizaciones sindicales y también las fuerzas políticas para vertebrar las diferentes luchas sociales y para abrir camino a las alternativas políticas en el terreno de la política social.
En ocasiones la acción política queda reducida a la dinámica
propia de la confrontación partidaria entre el gobierno y la oposición,
con planteamientos que en ocasiones aparecen como indistintos e
intercambiables a los ojos de la ciudadanía y sólo identificables para
la función que cada uno ocupa en cada momento. Lo más destacado de este
período con relación a las políticas sociales ha sido la aparición de un
nuevo espacio contractual y de intervención sindical en las políticas de
protección social, que habrá que ampliar y consolidar en el futuro en
otros ámbitos de la política social.
4.- Todo esto en un contexto internacional de creciente globalización y
de concentración del capital. Esta inmensa capacidad para crear riqueza
y a la vez incapacidad para distribuirla se pone de manifiesto en los
fuertes desequilibrios mundiales.
La concentración del capital en grandes conglomerados que controlan la mayoría de la actividad económica ha puesto en evidencia las dificultades de las sociedades y de los estados para intervenir en la regulación de la economía. Y ha situado en primera línea de las preocupaciones de las fuerzas sociales y políticas alternativas, la necesidad de reconstruir nuevos espacios e instrumentos de intervención de la sociedad organizada y la política en el control del mercado y la economía.
Dotar a las grandes áreas económicas -como la Unión Europea- de la capacidad para intervenir políticamente en la regulación de la economía se convierte en una necesidad democrática de primer orden para el futuro de la humanidad. De la misma manera, hay que construir instituciones transnacionales que permitan limitar o regular los efectos de la liberalización a ultranza de los capitales. Un fuerte debate de ideas sobre la nueva configuración de un mundo globalizado se ha iniciado durante estos años.
Los intentos de convertir la plena liberalización de los capitales en el gran dogma económico y el único derecho a proteger mundialmente se han expresado en propuestas como la del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), que pretende consagrar la libertad de capitales absolutos como valor supremo y por encima de cualquier otro derecho personal o colectivo de las sociedades. Ante esta ideología neoliberal toma cada vez más fuerza la necesidad de recuperar para la política el control de la economía y el mercado.
La oposición de algunos gobiernos europeos a la aprobación del AMI y
la fuerza que cada vez más toman iniciativas para regular los mercados
financieros son la expresión incipiente de esta nueva conciencia cívica
en el ámbito internacional.
5.- En esta batalla para fijar las relaciones de poder y las reglas de
juego de un mundo globalizado juega un papel muy importante la Unión
Europea. La defensa de un modelo social europeo es uno de los terrenos
en que nos jugamos el futuro de la globalización, que se impone en el
ámbito mundial.
La Unión Europea ha vivido durante estos años realidades contradictorias, desde la culminación de la tercera fase de la UEM, con la configuración de la zona monetaria del euro, que agrupa a 11 países y 291 millones de personas, hasta la reforma del Tratado de la UE de Amsterdam, que constitucionaliza por vez primera los derechos sociales y otorga más poder político para el Parlamento Europeo.
Estos pasos no han ido acompañados de la política fiscal y presupuestaria necesaria para construir una Europa más social, ni de las reformas institucionales necesarias, como se ha puesto de manifiesto con la aprobación del Plan de estabilización y crecimiento, de la Agenda 2000 y el marco presupuestario de la UE hasta el 2006, que comporta una congelación de los recursos de la UE con relación al PIB comunitario.
Parece como si las prioridades de los próximos años estuviesen dirigidas a ampliar los países que forman parte de la UE más que a profundizar en la construcción social y política, cuando éstos no tendrían que ser objetivos contradictorios.
Aunque de forma incipiente están emergiendo los primeros indicios de una reestructuración de los espacios económicos y políticos en el ámbito territorial. La globalización y el proceso de construcción de la UE están comportando una progresiva pérdida de peso del Estado Nacional y de las instituciones que aparecen históricamente vinculadas.
Este repliegue progresivo del Estado Nacional va acompañado de un
mayor peso de las instituciones europeas y de la aparición de nuevos
espacios económicos regionales, que en algunos casos coinciden con
realidades nacionales históricamente enraizadas como Catalunya, y en
otras superan el ámbito de las fronteras estatales.
Esto tiene efectos de primera magnitud en el terreno laboral y
socioeconómico, en la medida que obliga a las organizaciones sindicales
a diversificar y ampliar los espacios en los que ejercer el conflicto
capital-trabajo. Cada vez más, la realidad laboral, social y sindical
estatal tendrá que compartir el protagonismo con el espacio europeo y
autonómico.
6.- Indicios contradictorios de la emersión de un nuevo orden
internacional. La desaparición de las reglas de juego propias de la era
de bloques ha puesto de manifiesto la necesidad de construir nuevas
formas de relación democrática entre los estados y entre éstos y los
pueblos o colectividades de los que forman parte.
La incapacidad para garantizar la convivencia entre las 7.500
minorías étnicas, religiosas o lingüísticas existentes en 185 estados
es, en un contexto de pobreza o crisis económica, un factor de conflicto
permanente y un riesgo para los derechos humanos y la paz. Y la
comunidad internacional ha demostrado no tener respuestas.
Las propuestas de volver a pensar las NNUU como un foro de gobierno
mundial y la puesta en funcionamiento de una red de instituciones
internacionales, como el Tribunal Penal Internacional, han de suponer
los primeros intentos de construir este nuevo orden internacional en el
que la globalización de los derechos humanos sea no sólo un deseo, sino
un camino a recorrer.
Que la necesidad existe y la situación es contradictoria y fluida a la vez lo ponen de manifiesto las investigaciones penales iniciadas en España con relación a los asesinatos y torturas cometidas por las dictaduras de Chile y Argentina.
Las iniciativas de los familiares de asesinados y desaparecidos y de
las asociaciones cívicas, profesionales y sociales españolas ha puesto
en evidencia la necesidad de construir instrumentos internacionales de
garantía de los derechos humanos en todo el mundo.
I. LA CENTRALIDAD DEL EMPLEO. MÁS Y MEJOR EMPLEO
Durante estos cuatro años hemos hecho de la ocupación el centro de
nuestra acción sindical. Uno de los efectos más negativos de los años
80-90 ha sido la legitimación social -que no sindical- de la precariedad
como estrategia competitiva de las empresas. La contrarreforma laboral
de los años 94-95 comportó un paso más en esta línea y en la
desregulación de las condiciones de trabajo.
Reconstruir los instrumentos de intervención del sindicalismo y generar
una alternativa a la precariedad como estrategia competitiva, desde una
concepción solidaria han sido nuestros objetivos durante este mandato,
también en el terreno del debate de las ideas. En este sentido podemos
decir que hemos comenzado a hacer agujeros en la cultura empresarial de
la precariedad.
Recuperar derechos laborales y sociales para las personas y recuperar
los instrumentos de intervención sindical en materia de contratación y
ocupación requería una estrategia compleja, como la realidad en la que
actuamos, basada en combinar todas las formas y espacios de lucha
sindical.
Desde la multiplicidad de acuerdos o pactos de empresa en los centros
de trabajo, hasta una mayor presencia de la ocupación en los convenios
sectoriales, pasando por las experiencias de concertación social como
los acuerdos interprofesionales de abril de 1997 o el Pacto para la
Ocupación de Catalunya de 1998, sin olvidar las movilizaciones
vinculadas al convenio de Catalunya de las ETTs y a dar soporte a
propuestas como la Ley Marco para la Reducción y Reordenación del Tiempo
de Trabajo y las 35 horas.
1.- La experiencia de estos años ha puesto en evidencia que el factor
determinante en la lucha para más y mejor ocupación es la presencia
organizada del sindicato en las empresas.
Cualquier estrategia para combatir la precariedad, si quiere ser
útil, requiere una fuerte intervención sindical en los centros de
trabajo. Nuestra insuficiente presencia organizada en algunos sectores y
en las PYMES explica las dificultades que en ocasión tenemos para
aplicar y hacer reales los derechos conseguidos en las leyes y convenios
o para utilizar los instrumentos sindicales o institucionales de que
disponemos para luchar contra la precariedad.
De aquí la importancia que han tenido los acuerdos interprofesionales
para la estabilidad en la ocupación de abril de 1997, al dar cobertura a
la intervención sindical e incluso posibilitar que trabajadores y
trabajadoras de empresas sin presencia sindical organizada se beneficien
del proceso de conversión de temporales en fijos.
El convenio colectivo de Catalunya para los trabajadores de ETTs ha sido
el mejor ejemplo de esta apuesta para combinar la intervención sindical
en los centros de trabajo y la negociación con la denuncia social de la
precariedad. Hemos conseguido abrir un espacio en la negociación de los
trabajadores y trabajadoras catalanes de las ETTs a partir de la apuesta
solidaria de la CONC de poner la fuerza de los trabajadores fijos
organizados sindicalmente al servicio de los derechos de las personas
que trabajan en las ETTs.
Las movilizaciones de la CONC durante los años 97 y 98 abrieron
la puerta a la firma del Convenio de Catalunya de las ETTs articulado al
convenio estatal. Y están también en el origen de las modificaciones
legislativas que a lo largo de 1998-99 se han producido y que mejoran
las condiciones laborales de estas personas.
En esta línea de trabajo, el futuro pasa por una verdadera reforma
legislativa de las ETTs que impida su utilización como agencias privadas
de colocación encubiertas y que restituya la plenitud de derechos de
todas las personas contratadas.
Una reforma que ha de ir acompañada de un mayor control de las ETTs en la negociación colectiva y de un nuevo convenio del sector.
Y si queremos que las reformas sean útiles y se apliquen a los centros de trabajo además de involucrar a toda la estructura sindical, necesitamos implicar a los empresarios en la negociación de las reformas. La forma más útil de evitar un desplazamiento de la precariedad hacia otras formas de contratación, en forma de empresas de gestión o subcontratación en cadena como pasa en el sector de la construcción.
Precisamente una de las experiencias importantes de esta etapa ha
sido el trabajo desarrollado por la FECOMA y que nos ha permitido
recoger en Catalunya alrededor de 120.000 firmas, con el soporte activo
del conjunto de la CONC a favor de una iniciativa legislativa popular (ILP)
que regule la subcontratación en la construcción.
2.- La lucha por la calidad de la ocupación no ha tenido sólo un
carácter defensivo y hemos aportado propuestas para construir un modelo
de eficiencia social y económica alternativo a la precariedad.
El Pacto para la Ocupación de Catalunya del 8 de mayo de 1998 se enmarca en esta apuesta sindical por las políticas activas de creación de ocupación -incentivos a la reducción y reordenación del tiempo de trabajo-, para la financiación de la innovación tecnológica, especialmente a las PYMES; para el impulso a los nuevos filones de ocupación en los campos de atención a las personas, el ocio y la cultura y la protección del medio ambiente; para la formación como verdaderos motores de la creación de ocupación de calidad.
El Pacto para la Ocupación se abrió paso por el fuerte compromiso confederal de todas las estructuras de la CONC, explicitado con su participación en la comisión negociadora y en las movilizaciones que con significativos niveles de soporte social y político, nos mantuvieron durante buena parte del 97 y 98 confrontados con el Gobierno catalán.
El desarrollo del Pacto ha topado con más problemas que su propia negociación.
El práctico desmantelamiento de la Conselleria de Treball, la desresponsabilización del Gobierno catalán, el boicot de Foment del Treball y de los poderes económicos como las cajas de ahorro catalanas y el escaso interés mostrado por la UGT han comportado más dificultades que las propias de cualquier acuerdo de esta naturaleza.
Pero no sería útil buscar sólo las responsabilidades en otros y también hay que analizar nuestras insuficiencias.
A pesar de estos problemas sobrevenidos, el desarrollo del pacto dispone ya de un balance positivo en lo que respecta a acuerdos empresariales de creación de ocupación a partir de la reestructuración del tiempo de trabajo; la creación de mesas locales de ocupación; la configuración de un espacio de concertación social permanente para la formación profesional o la organización incipiente de un Servicio Público de Ocupación con niveles de participación en el Consejo de Dirección y en las Mesas Locales.
Y conviene destacar las potencialidades que ha puesto de manifiesto
el trabajo planificado de algunas federaciones y especialmente la FITEQA.
3.- El balance global de esta estrategia sindical compleja ha sido
valorado positivamente por el conjunto del sindicato.
Para la consolidación de la cultura de la intervención sindical en las negociaciones de las condiciones de trabajo y el cambio positivo de tendencia vivido en el terreno de la creación de la creación de ocupación y la estabilidad.
Un cambio de tendencia -tras 15 años consecutivos de más paro y precariedad- que se expresa en un incremento neto de la ocupación de 297.770 puestos de trabajo y un crecimiento neto de 313.500 puestos de trabajo fijos. Aunque en paralelo se mantiene la rotación contractual en algunos sectores y colectivos.
El número de contratos temporales -que no de puestos de trabajo- se sitúa en niveles cercanos al 85%, como consecuencia de la política de rotación contractual de las empresas y de la utilización intensiva de las ETTs, que hoy canalizan más del 20% de toda la contratación temporal que se hace en Catalunya, con un modelo de funcionamiento más propio de una agencia privada de colocación que de empresas de servicios que asumen riesgos en su actividad.
Hay que resaltar la desigual evolución de la temporalidad en función
de los sectores productivos, tipos de empresas y presencia sindical, así
como el hecho de que el incremento de la estabilidad entre las mujeres
ha sido inferior al del crecimiento de su participación en la ocupación,
dado que la incorporación de las mujeres al trabajo productivo se está
haciendo mayoritariamente en puestos de trabajo menos cualificados y de
sector servicios, que es donde se dan los índices más elevados de
temporalidad.
Intervenir de forma organizada como sindicato general en esta realidad
contractual de profunda segmentación y dualización es nuestro principal
reto de futuro.
4.- La acción sindical en el terreno de la defensa colectiva de los
trabajadores ha ido acompañada de la consolidación de instrumentos de
intervención sindical en el terreno del asesoramiento, la orientación y
la formación de personas desempleadas u ocupadas/empleadas en situación
de precariedad.
La coordinación del CEPROM y el ASSOC, y su vinculación a las
diferentes organizaciones territoriales y federativas han evidenciado
una potencialidad con relación al trabajo sindical de las organizaciones
que habrá que consolidar en el futuro, en la perspectiva de su
integración en la acción sindical de las organizaciones de la CONC.
Estos últimos años han sido los de la consolidación del CEPROM, como el
centro de formación profesional con capacidad para intervenir en toda
Catalunya, en todos los sectores de la actividad económica y en todas
las modalidades formativas.
También hay que destacar por el simbolismo que comporta con relación a nuestra concepción social y nuestro compromiso en su transformación cotidiana, el trabajo en proyectos de inserción y reinserción social de colectivos con especiales dificultades como los desarrollados en el marco de la RMI o de las personas con penas de prisión.
La atención individualizada -y por ello no menos sindical- a las personas desempleadas supone un avance en nuestras concepciones sindicales, que no siempre han valorado suficientemente el trabajo sindical de atención directa a las personas.
Y en este sentido el trabajo desarrollado por la ASSOC con más de
50.000 personas en 36 localidades de Catalunya ha permitido ensayar una
forma de vinculación de las personas desempleadas como una actividad del
sindicato.
II. LA NEGOCIACIÓN E INTERVENCIÓN SINDICAL EN LAS CONDICIONES DE TRABAJO
Durante estos años ha continuado avanzando la cultura sindical, cada vez
más mayoritaria, que apuesta por una intervención del sindicato en la
negociación de los cambios que se dan en las empresas y en la economía.
Vincular la defensa de la ocupación a la organización de la producción y de los tiempos de trabajo nos ha permitido poner en marcha experiencias muy positivas. Discusión de jornadas industriales plurianuales en el sector de la automoción.
El establecimiento de criterios y porcentajes en la utilización de los contratos temporales en la función pública de la Generalitat, diferenciándolos y causalizándolos según los subsectores de actividad.
El convenio de transporte urbano de Tarragona, que a partir de cambios organizativos permite reducir la jornada a 35 horas, evitando su prolongación sistemática.
La experiencia del Deutsche Bank, con una jornada pactada que dificulta la prolongación individualizada, descontrolada y no retribuida de la jornada de trabajo. Son ejemplos de negociaciones diversas entre sí y sin propuestas o soluciones universales, pero con el hilo conductor de la cultura sindical de la intervención, la negociación y el acuerdo del sindicato en las formas de flexibilidad pactada, como alternativa a la desregulación.
En algunos sectores de los servicios, la inmadurez empresarial ha
dificultado esta apuesta sindical y muchas veces los acuerdos sólo han
podido venir tras momentos de fuerte conflicto, como en el caso de
Caprabo y otras empresas del comercio y la hostelería.
En algunos casos hemos negociado de forma integrada las formas de
contratación, las condiciones de trabajo y los mecanismos de rescisión
de contratos.
Verdaderas experiencias de flexibilidad negociada -justo lo contrario de la desregulación-, de la que la más destacada es la de COMETSA del grupo Fiat-Iveco, en la que el sindicato interviene en la organización del trabajo, en la reducción o práctica desaparición de la contratación temporal y las horas extras y pacta un mecanismo de rescisión de contratos por el supuesto que se producen causas económicas u organizativas que justifiquen despidos objetivos del art. 53 del ET.
Con experiencias como ésta se ha puesto de manifiesto que lo que
Foment del Treball se negó a firmar en el AIC-2 se está abriendo paso en
las negociaciones en el marco de las empresas.
Aunque con más dificultades que en los acuerdos de empresa, también hay
experiencias -todavía minoritarias- de convenios sectoriales, como el
del comercio de Lleida o el de transportes de mercancías de Barcelona,
que ponen de manifiesto que los convenios sectoriales pueden entrar en
los centros de trabajo interviniendo sindicalmente con relación a la
ocupación y a la organización del trabajo.
Todas estas experiencias nos demuestran que la ocupación, las
condiciones de trabajo, la jornada y su distribución, no son variables
independientes entre sí y que están fuertemente interrelacionadas con
las formas de organización de la producción de bienes y servicios.
Las diferentes formas de precarización actúan como vasos comunicantes, de forma que no es posible actuar sólo sobre una de ellas.
Temas como la regulación de las modalidades de contratación temporal
y su utilización por las empresas, la limitación y el control exhaustivo
del uso de las ETTs, la realización de horas extras u otras formas de
prolongación de la jornada, la organización del tiempo de trabajo y su
adaptación a las necesidades de las empresas y al ciclo vital de las
personas, la utilización de formas de descentralización productiva en
sus variables formas, los mecanismos de ajuste de las plantillas a los
ciclos económicos o a la evolución económica de las empresas son
factores que sólo pueden encararse con éxito si lo hacemos desde la
firme voluntad de negociar la organización del trabajo y la producción.
Hacer frente a la desregulación no pasa por negar la flexibilidad o
creer que sólo con reformas legales o controles externos se puede
evitar, sino para disputar a las empresas la negociación de la
organización del trabajo y la producción, evitando así la utilización
empresarial de la flexibilización como un factor de precariedad. Y
garantizando que los acuerdos de flexibilidad tengan en cuenta el
impacto sobre la vida personal y social de los afectados.
El ejemplo más evidente lo tenemos en la evolución errática de la política sindical con relación a las horas extraordinarias. Desde la limitación legal, hasta el incremento de las cotizaciones, pasando pos su penalización en las mesas salariales de los convenios. Sin perder de vista la disparatada propuesta surgida de algún foro sindical que ha propuesto su tipificación como delito social.
Han sido planteamientos estériles en la medida que todos ellos
dejaban el aspecto determinante, el de la ordenación del trabajo, en
manos de la decisión unilateral del empresario.
Hoy la experiencia de todos nosotros nos dice que la regulación legal de
las horas extras y su control tiene que ir acompañada de la negociación
y la ordenación flexible y pactada de la jornada de trabajo y la
compensación de las prolongaciones de jornada en tiempo de descanso, si
queremos evitar la utilización intensiva de las horas extras como
principal mecanismo de flexibilidad desregulada de la prestación de
trabajo.
Este Congreso, a partir de las muchas, variadas y ricas experiencias,
tiene que servir para dar el salto hacia un modelo de negociación que
sea capaz de unir la creación de ocupación y su calidad, a la
intervención permanente de las condiciones de trabajo, su organización y
la reducción de la jornada real de trabajo.
Este es lo que haremos con detalle en la discusión y aprobación del
documento de propuestas.
1.- Ampliación del contenido y de la diversidad en la negociación
colectiva. La entrada, aunque incipiente, de la ocupación y las
condiciones de trabajo en los convenios colectivos es un exponente de
las posibilidades que tenemos para diversificar y ampliar los contenidos
de la negociación colectiva.
1.1 La fotografía que se desprende de la auditoría sobre negociación
colectiva realizada por nuestro centro de estudios (CERES) no nos
permite sentirnos satisfechos en este terreno.
Las actuales prácticas de negociación colectiva se están mostrando
inadecuadas para encarar las nuevas realidades emergentes hoy en los
centros de trabajo y a la vez no dan respuesta a las diversidades
profesionales, personales, de edad y género de las personas
trabajadoras.
El insuficiente tratamiento de las políticas de igualdad y las
dificultades para erradicar la discriminación indirecta con relación a
las mujeres son un exponente. Por ello tienen que valorarse
positivamente experiencias como la de “Caixa de Catalunya”, donde se ha
denunciado la discriminación indirecta de las mujeres en la promoción
profesional o la más reciente de Cover S.A. del sector textil.
Proyectos como “Afrontar” para encarar la intervención de la
negociación colectiva en los casos de acoso sexual, apuntan también en
esta línea de trabajo a seguir.
Pero las dificultades para incorporar la diversidad a la negociación
colectiva no hacen referencia sólo al género sino que son más amplias.
Existe una gran dificultad para que la acción sindical recoja las problemáticas propias de los trabajadores no mayoritarios en las empresas, ya sean de un turno o una jornada poco implantada, de categorías poco numerosas, de los jóvenes con poca antigüedad, de departamentos que no tienen ninguna representación en el Comité.
Los orígenes y las razones profundas de estas resistencias a recoger en los convenios la diversidad de los trabajadores podemos encontrarla en los déficits participativos de la negociación colectiva, tanto en la configuración de los objetivos o la elaboración de las plataformas como en la propia negociación.
Los cambios tecnológicos y económicos han propiciado la aparición de una fuerte diversidad en las formas de trabajo y en la propia tipología de los trabajadores y trabajadoras, en la que las prácticas participativas tradicionales basadas en la uniformidad de las formas y condiciones de trabajo y de las personas han entrado en crisis. Y nuestra estrategia sindical de intervenir en la negociación de los cambios e involucrarse en las soluciones no puede avanzar sin una fuerte participación de las personas afectadas.
Algunas experiencias demuestran que sí es posible adaptar las
formas de participación tradicionales a las características personales,
laborales y sindicales de los trabajadores y quizás la más emblemática
sea la que ha puesto en marcha la sección sindical de la empresa SONY de
Viladecavalls, que en las reuniones y asambleas que convoca garantiza la
traducción en lenguaje para sordos, con el fin de facilitar la plena
participación de este colectivo de personas trabajadoras de la empresa
en la actividad del sindicato.
1.2. Ampliar el contenido de la negociación colectiva pasa por entrar a
disputar aquellos terrenos que de manera tradicional el empresario se ha
reservado para su gestión autoritaria.
La negociación tiene que permitir democratizar las empresas y abrir las puertas a formas participativas de gestión empresarial.
También significa una nueva manera de negociar los salarios,
discutiendo el reparto de los incrementos de productividad que hoy tiene
la empresa catalana y no aceptando el reduccionismo de cerrarnos sólo en
la negociación salarial en función del IPC.
Y en este orden de cosas los pactos vinculados con los sistemas
complementarios de previsión social son un elemento central.
A pesar del retraso en la aprobación del reglamento, algunas secciones sindicales de Catalunya ya han llegado a acuerdos o han iniciado negociaciones, pero sólo son una pequeña parte de los 307 convenios de empresa y 81 convenios sectoriales con alrededor de 600.000 personas afectadas, que tienen pactados compromisos de cobertura complementaria de previsión social. Ahora se abre una nueva etapa en la que a la externalización de los compromisos existentes se añade una línea prioritaria de negociación en los convenios.
Dedicar una parte de los incrementos de productividad de las
empresas a cubrir prestaciones complementarias de previsión tendría que
ser un objetivo compartido que facilitaría los procesos de
rejuvenecimiento voluntario de las plantillas y la jubilación flexible
de los trabajadores. Y hacerlo a nivel sectorial, una necesidad para
evitar la segmentación entre trabajadores de pequeñas y medianas
empresas con relación a los de las grandes.
2.- Extensión de la cobertura y de los instrumentos de negociación
colectiva. La gran apuesta que el sindicato hizo en el año 90 con la
puesta en funcionamientos del organismo paritario del Tribunal Laboral
de Catalunya no es ajena al incremento constante de la capacidad de
negociación y autorregulación de los conflictos colectivos que se ha
producido en Catalunya.
Durante estos cuatro años hemos asistido a la consolidación del TLC, con la ampliación de su espacio de intervención en conflictos derivados de la organización del trabajo.
Hoy estamos en condiciones de dar otro salto cualitativo, a partir de
la descentralización territorial del TLC, pero sobretodo de su
sectorialización mediante la incorporación de los mecanismos de
mediación y arbitraje en el seno de los convenios colectivos, para que
estos puedan gobernar paritariamente la aplicación de los convenios y
nos permitan sindicalizar todavía más la solución a los conflictos. Y
salvar las dificultades que están apareciendo para que el sistema de
mediación y más en concreto el TLC sean recogidos en los convenios
estatales.
En lo que respecta a la cobertura de la negociación colectiva se han
producido en Catalunya sólo modestos avances, menos de los que cabría
esperar de los acuerdos interconfederales de negociación colectiva y de
cobertura de vacíos.
Las experiencias del primer convenio de Catalunya del comercio dirigido a los colectivos sin convenio o el de aparcamientos y garajes de Catalunya, el de atención a las personas o el de tele-marketing demuestran que es posible avanzar.
Queda por delante toda la apuesta por racionalizar la negociación colectiva en Catalunya a partir de la configuración de espacios de negociación de ámbito catalán que subsumen a los actuales provinciales en sectores tan importantes como el metal o la construcción. Para garantizar la cobertura contractual en sectores tradicionales como la pesca o de nueva aparición como el de teletrabajadores y trabajadoras.
Así como dotar a los convenios sectoriales de la capacidad para
vincular los convenios colectivos o pactos de empresa a las
negociaciones sectoriales, evitando así la segmentación entre pequeñas y
grandes empresas.
El VII Congreso tiene que dotar a la organización del empuje propulsor
para garantizar la cobertura de negociación a las personas sin convenio
e impulsar los convenios colectivos de Catalunya. Esto requiere una
acción concertada y unitaria del sindicalismo confederal, con una fuerte
implicación y participación de los colectivos afectados.
3.- La formación continua, un nuevo espacio de contractualidad.
Aunque de forma desigual, durante estos años hemos conseguido una mayor sindicalización de la intervención de las federaciones de la CONC en materia de formación continua, especialmente en lo que respecta a la necesidad de que el sindicato ejerza su capacidad de negociación en materia de formación.
En paralelo hemos vivido desajustes con relación al volumen de
recursos gestionados y la capacidad sindical de intervenir en su control
sindical.
Para el próximo mandato tenemos que situar como prioridades la
intervención y negociación sindical del acceso de todas las personas al
derecho a la formación, sin discriminaciones; hacer de la formación
continua un instrumento de garantía de la ocupación y su calidad.
Y aprovechar los proyectos formativos, especialmente los Planes Agrupados para incrementar nuestra presencia y contacto con los trabajadores de la pequeña empresa, como durante estos años se ha hecho en algunos sectores y especialmente en el metal de Girona.
Y ello pasa por consolidar la intervención sindical de todas las
federaciones en todos los sectores y convenios de su ámbito, diferenciar
claramente las funciones de matriz sindical de aquellas que tienen un
carácter técnico profesional o de gestión y acordar de forma colectiva y
para cada Federación el volumen de recursos para la formación que es
posible gestionar de manera que se garantice la intervención y control
sindical.
4.- La defensa de la salud y el ambiente de trabajo.
El mandato comenzó con el reto de llevar la aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales a los centros de trabajo.
Hoy una red de alrededor de 5.000 delegados/as de prevención de CCOO en las empresas es nuestro principal activo y el que nos ha permitido tener importantes intervenciones, como las referidas al uso de pesticidas en espacios cerrados o el más reciente del Instituto Anatómico Forense de Barcelona, por citar sólo algunos ejemplos.
Hay que destacar aquí el esfuerzo para llegar a las PYMES, un 49% de los delegados/as de prevención elegidos son de empresas de menos de 50.
Y en cambio una insuficiente presencia de mujeres que sólo representan el 18’4%, lo que sin duda dificulta un trabajo más activo por lo que respecta a los factores de riesgo directamente vinculados a la condición de género.
La elección y generalización de los delegados/as de prevención ha ido acompañada de la configuración de ámbitos organizativos de salud laboral en la mayoría de federaciones y en algunas uniones territoriales.
Sin duda con el objetivo último de alcanzar un mayor nivel de intervención sindical en la elaboración de los Planes de Prevención de las empresas y el funcionamiento de los servicios de prevención.
Y aquí tenemos que reconocer que los resultados son desiguales,
fundamentalmente por la falta de cultura preventiva y las resistencias
empresariales a facilitar la intervención sindical en temas de
organización del trabajo, que siempre están en el origen de las
políticas preventivas en materia de salud laboral.
Las movilizaciones del 28 de abril, convocadas primero en solitario por
la CONC y a la que en años posteriores se ha incorporado la UGT, nos ha
permitido situar un día de referencia en nuestra lucha diaria para
evitar los accidentes de trabajo.
Luchas que han tenido también su expresión en las movilizaciones
convocadas por la Internacional del Transporte con el objetivo de
reducir la jornada de los conductores profesionales y evitar así los
riesgos derivados de jornadas de trabajo agotadoras.
Un ámbito en el que cuesta hacer avanzar la cultura de la prevención es
el de las PYMES. Por ello ha sido importante el acuerdo firmado con
PIMEC-SEFES para el desarrollo de la ABSS, un instrumento paritario para
permitir a empresarios y trabajadores de las pymes intervenir de manera
consensuada y con asesoramiento en la elaboración de los Planes de
prevención.
Poner en funcionamiento la red de delegados/as de prevención nos ha
obligado a dotarles de instrumentos de intervención sindical. Y en este
terreno la formación, que durante estos años ha llegado a 3.500
delegados/as de prevención, de los que un 22,5% son mujeres, es un
factor clave.
Del mismo modo que lo es el asesoramiento que desde enero de
1999 ofrecemos a través del Gabinete “HIGIA” de Salud y Medio Ambiente.
A pesar de nuestro trabajo sindical, los datos de siniestralidad laboral
se incrementan en Catalunya en porcentajes brutales, hasta llegar a ser
reconocido por primera vez por los poderes públicos como uno de los
riesgos más importantes de pérdida de salud.
La precariedad en todas sus formas, la falta de cultura preventiva en el mundo empresarial y claro incumplimiento de la normativa con la connivencia de la Administración laboral son las causas.
El balance del nuevo papel desarrollado por las mutuas de
accidentes de trabajo en materia de prevención y el comportamiento del
gobierno catalán tienen que recibir nuestro suspenso.
Continuar esta tarea requiere ampliar la presencia de los delegados de
prevención en los centros de trabajo, avanzar en el reconocimiento de
los delegados de sector de las PYMES en los convenios, incorporar la
salud y el ambiente de trabajo a la negociación colectiva, forzar a las
empresas a discutir y negociar el papel de la Mutuas de Accidentes de
Trabajo y el derecho a participar en el seguimiento de su actuación en
las empresas y avanzar en la extensión y refuerzo de los instrumentos de
soporte a las organizaciones y a los delegados y delegadas.
5.- Las condiciones ambientales generadas por las empresas son cada vez
más un factor de primera magnitud en lo que respecta a la salud en el
trabajo. Y a la vez un factor de eficiencia económica, social y de
sostenibilidad ecológica.
Tras un período de fuerte actividad normativa del Gobierno catalán, los últimos años han supuesto un freno a la política medioambiental en Catalunya.
A pesar de ello, 16.179 empresas declaran voluntariamente la generación de más de 5 millones de TM de residuos industriales, se han construido instalaciones específicas para su tratamiento, 500 empresas tienen planes de descontaminación gradual y aproximadamente unas 100 han incorporado sistemas de gestión medioambiental.
Hay que reconocer sin embargo que el impacto ambiental de la
producción de bienes y servicios no ha entrado suficientemente en la
cultura sindical, ni forma parte de los espacios contractuales del
sindicato.
Aunque como puso de manifiesto el caso Puigneró somos la única
organización sindical que no cae en la trampa de vincular el
mantenimiento de los puestos de trabajo a la impunidad de las agresiones
ambientales. El próximo periodo tiene que suponer que el ambiente y la
salud laboral pasen a ser espacios prioritarios de nuestra actividad en
los centros de trabajo.
6.- El papel de la patronal catalana. La apuesta de CCOO para hacer de
la negociación colectiva un factor de modernización y democratización de
las empresas y para pactar un modelo alternativo de eficiencia social y
económica ha topado con la actitud refractaria de Foment del Treball.
El primer aviso de cómo podían evolucionar las cosas lo tuvimos en la primavera de 1996, cuando tras el principio de acuerdo en las negociaciones del Acuerdo Interconfederal de Catalunya-2, los organismos de dirección de la Patronal desautorizaron a sus negociadores y el acuerdo no se pudo firmar nunca.
A pesar de ello una parte significativa de sus contenidos se han ido abriendo paso en acuerdos parciales como los del TLC, la creación de una comisión paritaria de negociación colectiva o pactos de empresa con relación a la utilización de los despidos objetivos del art. 53 del ET.
Hoy se puede hablar de una realidad marcada por una cierta fluidez en
las negociaciones con las empresas y muchas dificultades para abrir
espacios de negociación sectorial o interprofesional con la Patronal.
Esta actitud de Foment del Treball está limitando las posibilidades de
hacer de la negociación colectiva un factor de modernización de las
empresas y obstaculizando la consolidación del Marco catalán de
relaciones sociolaborales.
7.- La realidad específica de la Función Pública. Una de las apuestas
organizativas del VI Congreso fue la configuración del Área Pública como
espacio e instrumento de dirección y coordinación de la acción sindical
de las Federaciones.
Hoy podemos decir que la apuesta era correcta y que nos ha permitido
encarar de forma coordinada algunas tareas sindicales.
Los acuerdos de abril de 1998 con el gobierno catalán nos han supuesto
avances en la estabilidad de la ocupación en la administración de la
Generalitat, así como un inicio de articulación de la negociación de las
condiciones de trabajo de los empleados/as públicos, que evite su
“balcanización” y el compromiso de poner en marcha un mecanismo de
mediación y conciliación para alcanzar una mayor sindicalización en la
solución de conflictos.
Hablamos de unos acuerdos que conseguimos después de muchos años de sequía negociadora y de una importante movilización, que con el soporte confederal y ciudadano reunió a decenas de miles de personas en diciembre de 1997.
La intervención en la negociación de los planes de formación
continua interadministrativos es otro de los activos de este periodo.
Las movilizaciones en defensa de los convenios o pactos firmados en la
administración local ante las impugnaciones generalizadas del gobierno
español han situado el derecho a la negociación colectiva como el
elemento vertebrador de la acción sindical en la función pública.
Pero estos cuatro años también han puesto de manifiesto las dificultades
para poner en marcha un proyecto común con fórmulas organizativas
flexibles, que manteniendo la personalidad de cada colectivo de
profesionales, permita una dirección compartida de la acción sindical y
aprovechar nuestra condición de única organización sindical que tiene
una presencia afiliativa y representativa en todos los sectores de la
función pública catalana.
Reforzar y consolidar este proyecto es tarea que tendrán que encarar de forma conjunta las federaciones del Área Pública de la CONC.
La defensa de los servicios públicos en el futuro desarrollo de
Catalunya es una de las iniciativas que el conjunto del sindicato y el
Área Pública tendrá que impulsar, ante la ofensiva de la derecha y de
los poderes económicos para reducir el papel y su función en la
sociedad.
Señalando el impacto que la reducción de los servicios públicos tiene en
la insuficiente cobertura de servicios a la población y también la gran
potencialidad que este sector tiene en lo que respecta a la creación de
ocupación en un país en el que las actividades de servicios a la
comunidad sólo representan un 12% de la población ocupada, cuando la
media de los países de la Unión Europea llega al 18%.
III. LA ACCIÓN SOCIOECONÓMICA DE CCOO
El V y VI Congreso apostaron por el refuerzo del las Federaciones y por
la apertura de un nuevo espacio de intervención socioeconómica del
conjunto de estructuras del sindicato y especialmente las Uniones
Territoriales.
Y sobre estas sólidas bases durante este mandato hemos avanzado en
tejer una amplia red de instrumentos y mecanismos de intervención
sindical socioeconómica. El balance es desigual en función de los
ámbitos, pero refleja dinamismo y una fuerte iniciativa del sindicato en
el terreno de la defensa de los derechos socioeconómicos de las personas
trabajadoras.
1.- PACTOS TERRITORIALES.
La existencia de una multiplicidad de acuerdos territoriales negociados por las Uniones y referidos a un amplio abanico de temas en los que destacan la ocupación y las políticas sociales. Los acuerdos a nivel provincial, cono el de Lleida o la Diputació de Barcelona, las experiencias de pactos de ciudad en el Barcelonès son sólo una pequeña muestra.
Dentro de los Pactos Territoriales para la Ocupación impulsados por la UE, el Pacto Territorial del Vallès Occidental ha servido para formular un diagnóstico común en la comarca. Y se ha convertido en una referencia de planificación estratégica a nivel territorial que hay que tener muy presente.
Por lo que respecta a la ocupación y bajo el paraguas del Pacto por la Ocupación de Catalunya y el firmado con la Federación de Municipios, los Pactos Territoriales han posibilitado la creación de espacios de concertación y participación que permiten incidir de forma más próxima y directa a la realidad de la ocupación local.
La diversidad de su contenido y sus características nos impide hacer un análisis común detallado, y por ello exige de los congresos de las Uniones Territoriales un trabajo de autoverificación en profundidad.
Lo que hoy ya podemos afirmar, fruto de la experiencia de esta última década es que los acuerdos más útiles son aquellos que limitan su alcance y contenidos y los sitúan en un terreno en el que el sindicato puede garantizar su aplicación y cumplimiento.
A partir de estas reflexiones y de las valoraciones que hagan todas
las organizaciones, durante el próximo mandato hemos de ser capaces de
avanzar en la configuración de espacios territoriales de concertación
estable de las políticas de ocupación y sociales en el territorio,
aunque las dificultades que se deducen de la caótica ordenación
territorial de Catalunya y del hecho que en ocasiones los espacios
territoriales naturales para concertar las políticas no corresponden en
absoluto a los ámbitos políticos de las Instituciones, como hemos tenido
la oportunidad de comprobar con el Pacto Industrial Metropolitano
impulsado por organizaciones sociales y económicas y administraciones
locales metropolitanas.
2.- UN SINDICATO MULTIÉTNICO PARA UNA SOCIEDAD DE PLENOS DERECHOS.
El gran salto dado en lo que respecta a la inmigración, concretado
en: una mayor sindicalización del trabajo, que se expresa en la
vinculación de los responsables de migraciones con las estructuras
territoriales y el esfuerzo de la comisión de migraciones de la CONC
para situar la afiliación, organización y vinculación estable de las
personas inmigrantes con las organizaciones federativas y territoriales
de la CONC.
El fruto evidente de este trabajo lo tenemos en la participación
organizada de los colectivos de personas inmigradas en las
movilizaciones del 1º de Mayo y del 11 de septiembre del último año.
La ampliación y reestructuración de las oficinas del CITE en toda Catalunya, utilizando acuerdos y convenios con las diferentes administraciones y prestando asistencia a 23.000 personas, de 111 países diferentes. La consolidación de un trabajo permanente con relación a la Ley de Extranjería y a los derechos de las personas inmigrantes.
La tarea unitaria con las otras organizaciones y de solidaridad, como
SOS Racismo, que ha consolidado a CCOO de Catalunya y a nuestro CITE
como un punto de referencia para los trabajadores inmigrantes y para la
sociedad catalana y que nos ha permitido intervenir como un factor de
convivencia y de cohesión social cuando se han producido incidentes de
carácter xenófobo en algún lugar de Catalunya.
La Conferencia de la Inmigración ha puesto un punto de inflexión en el
proceso de sindicalización, de consolidación de nuestro proyecto y en la
capacidad de ofrecer propuestas, como se ha demostrado en la iniciativa
y el protagonismo de CCOO para/por la reforma de la Ley de Extranjería y
en las luchas por la regularización de los contingentes y para facilitar
el reagrupamiento de las familias.
No podemos sentirnos plenamente satisfechos del nivel de
implicación de algunas federaciones -especialmente aquellas que tienen
más trabajadores inmigrantes- y la configuración del trabajo sindical en
relación a la inmigración como una parte significativa de la acción
sindical y organizativa de las federaciones, de forma que todo el
trabajo con relación a la inmigración revierta en más afiliación y
organización de los colectivos de personas inmigrantes.
Hoy estamos ante un cambio en la política de extranjería que ha
demostrado su inutilidad desde la perspectiva de los derechos de las
personas, pero también en términos económicos y sociales.
Desdichadamente todo parece apuntar a que este cambio puede estar muy
condicionado por el ciclo económico y la necesidad de algunas empresas
de importar mano de obra.
Los intentos de canalizar los flujos migratorios hacia los países del Este de Europa y América Latina, manteniendo fuertes restricciones a las personas provenientes del Magreb o del África subsahariana es un nuevo error, porque las razones que estas personas tienen para salir de sus países tienen más fuerza que todas las trabas que se puedan poner para impedirles el acceso.
En Catalunya necesitamos construir un “PACTO DE CIUDADANÍA PARA LA INTERCULTURALIDAD” entre todas las fuerzas políticas, instituciones, organizaciones sindicales y empresariales, organizaciones sociales y cívicas y de la inmigración para encarar el futuro.
Un pacto basado en: un nuevo sistema de canalización de la
contratación de personas inmigrantes, la garantía de plenos derechos
laborales y sociales, una fuerte dotación de recursos sociales e
inversiones para aquellas zonas que por sus características económicas
son receptoras de inmigración, un refuerzo de la cultura de la
multiculturalidad que penetre en la sociedad y también en los colectivos
de inmigrantes, dotar a las organizaciones sociales, cívicas y
ciudadanas de recursos para que puedan promover todas las formas de
convivencia y participación y en último lugar una implicación de las
comunidades religiosas para pedirles un compromiso con la cultura de la
tolerancia y un trabajo conjunto para impedir que los factores
culturales y religiosos se conviertan en elementos de segregación o
marginación mutua.
3.- CONSOLIDACIÓN DE LA PROTECCIÓN SOCIAL.
Los espacios de negociación conseguidos en el ámbito de la protección social y especialmente los acuerdos de noviembre de 1996 entre CCOO y UGT y el Gobierno en materia de seguridad social y la universalización y ampliación en Catalunya de la renta mínima de inserción.
A finales del año 1995 vivíamos una de las ofensivas más fuertes de los poderes económicos para conseguir una transformación radical del sistema público de reparto, contributivo y solidario en un sistema privado de capitalización y individualizado.
Los acuerdos sindicales con la Administración, del otoño de 1996 y su
desarrollo nos han permitido consolidar y mantener el carácter público y
solidario del sistema, acabar con la polémica sobre su viabilidad
financiera, incrementar en un 1,6% el poder adquisitivo real de todas
las pensiones, una mejora de las pensiones mínimas en términos sólo
comparables a la del año 1990, así como la adopción de medidas
estructurales del estilo del Fondo de reserva para la seguridad social
contributiva y la asunción por parte del gobierno del principio que los
complementos de mínimos de las pensiones contributivas tienen que ser
financiados con la solidaridad de todos los contribuyentes, es decir,
con recursos de origen fiscal.
La batalla partidaria entre administraciones públicas en relación a los
incrementos de las pensiones ha dejado al descubierto dos problemas
graves.
La escasa capacidad política para hacer propuestas alternativas de conjunto y la emersión de un falso conflicto competencial entre el Estado y los Gobiernos Autonómicos.
El modelo constitucional y estatutario sobre políticas sociales prevén una nítida distribución de espacios competenciales entre la Administración del Estado a la que le corresponde la capacidad normativa y la responsabilidad de financiación de la protección social -incluido el conjunto del sistema de seguridad social- y el Gobierno catalán con competencias normativas y responsabilidad de financiación para las políticas sociales y asistenciales que garanticen otros derechos sociales y que también incluyen prestaciones económicas.
No existe ningún límite constitucional, estatutario o legal que impida desarrollar en Catalunya un nivel propio de derechos sociales y servicios dirigidos a darle cobertura, incluidas prestaciones económicas.
Así se hizo en el Parlamento con la Ley que regula la renta mínima de inserción, tras el acuerdo con CCOO y UGT.
Lo que es refutable política y socialmente ha sido que el
Gobierno catalán se niegue a desarrollar su propia red de prestaciones y
servicios sociales y en cambio pretenda irrumpir con una paga graciable
y por una sola vez como complemento de las pensiones no contributivas.
En la dirección de ir configurando un nivel complementario de protección
social en Catalunya que actúe sobre las necesidades sociales con
criterios de derecho de ciudadanía, la CONC propone la creación de una
PRESTACIÓN DE GARANTÍA DE MÍNIMOS, dirigida a todas las personas con
ingresos inferiores al SMI y sin otro tipo de renta.
En Catalunya, el sindicalismo ha incrementado notablemente la capacidad
contractual en políticas sociales y nuestra utilidad hacia las personas
trabajadoras, con la firma de los acuerdos de 1997 que han dado lugar a
la aprobación por el Parlamento de Catalunya de la ley que universaliza
la Renta Mínima de Inserción y la dota de más garantías.
El PIRMI ha estado actuando durante toda la década de los 90 como una red de protección para las personas que excluidas del mercado de trabajo, quedaban también fuera de la posibilidad de recibir prestaciones de desempleo, ofreciéndoles atención socioeducativa y un subsidio de inserción.
Este papel activo de lucha contra la pobreza y la exclusión social no se ha podido desarrollar plenamente como consecuencia de la reducida red primaria de servicios sociales y el bloqueo de la administración catalana.
A pesar de todas estas limitaciones la RMI ha beneficiado
durante estos cuatro años a unas 25.000 personas que han recibido en
prestaciones económicas directas alrededor de 21.000 millones de
pesetas, a parte de las medidas de soporte a la integración social
(problemáticas sociales, sanitarias y de desestabilización personal) las
de inserción laboral (motivación-orientación laboral, formación
ocupacional e inserción profesional) y las medidas de formación de
personas adultas.
4.- LA EDUCACIÓN COMO FACTOR DE EQUIDAD.
La consolidación de nuestra presencia sindical y social en defensa del papel de la enseñanza y la formación en una sociedad que quiere incrementar la igualdad de derechos y la equidad en su acceso.
Las dificultades en el desarrollo de la LOGSE y la falta de un marco estable de financiación de la enseñanza, la discriminación de la enseñanza pública en el marco unitario de la Comunidad Educativa.
Las movilizaciones contra las medidas anunciadas en relación a la
enseñanza de adultos o las acciones para reivindicar la calidad de la
enseñanza pública han contado con el impulso del sindicato.
Un trabajo sindical en el terreno de la educación que también ha tenido
su expresión en los Consejos Escolares y en los Consejos Sociales de las
Universidades, en los que la participación de CCOO se ha centrado en el
control de la gestión de los recursos públicos en propuestas para hacer
más transparentes los presupuestos.
En el futuro necesitamos una reforma de los Consejos Sociales
de manera que su participación sea real y un nuevo modelo de
financiación de las Universidades de nuestro país.
Un trabajo desarrollado por la Federació d’Ensenyament y la CONC que
necesitamos descentralizar en el territorio o acercar a las personas
afiliadas.
Desde este bagaje colectivo nos corresponde a CCOO, desde
nuestra condición de eje vertebrador del sindicalismo catalán, impulsar
un amplio ACUERDO SOCIAL PARA LA EDUCACIÓN que tenga la capacidad de
involucrar a todas las administraciones, agentes económicos y sociales y
la comunidad educativa para hacer de la educación un factor clave del
modelo de desarrollo económico de Catalunya y en la apuesta por una
sociedad más equitativa.
5.- HACER DE LOS DERECHOS SOCIALES VERDADEROS DERECHOS DE CIUDADANÍA.
La experiencia de estos años pone de manifiesto la necesidad de profundizar en las políticas sociales para hacer de los servicios sociales verdaderos derechos de ciudadanía, de acceso universal para todas las personas.
El envejecimiento de la población como consecuencia del aumento de la esperanza de vida pero no de su calidad en los últimos años ha puesto sobre la mesa uno de los problemas más graves de nuestra sociedad, el de la atención social y sanitaria de la gente mayor. Y en este terreno hemos asistido a uno de los episodios más negros de la política del Gobierno catalán.
La aprobación durante 1997 del nuevo reglamento de financiación de las residencias asistidas con mecanismos que suponen una verdadera expropiación de los ahorros y del patrimonio de la gente mayor -sólo las de poco poder adquisitivo- ha topado con la oposición en solitario de CCOO y con el incomprensible silencio de la mayoría de la oposición política.
La fórmula tradicional de encargar a las familias, y
especialmente a las mujeres, esta responsabilidad social está haciendo
aguas por todos lados y se ha convertido ya en un tapón al desarrollo
económico, además de un factor de injusticia social.
6.- DEFENSA DEL CARÁCTER PÚBLICO DE LA SANIDAD.
El acceso universal a las prestaciones del Sistema Nacional de Salud ha sido uno de los grandes avances sociales de los últimos años, que hoy está amenazado por los intentos de los poderes económicos de parar la reforma sanitaria de los años 80.
En Catalunya la asfixia presupuestaria a que está sometido el Servei Català de la Salut, la sangría que supone dedicar más del 22% de su presupuesto a gasto farmacéutico y la desviación de recursos como consecuencia del perverso modelo de contratación de servicios a entidades privadas, ha supuesto una paralización de la reforma sanitaria, especialmente en el terreno de la atención primaria.
Tampoco en este ámbito la derecha catalana y española han podido sacar adelante su objetivo de romper el seguro único del Sistema Nacional de Salud, para dar paso a lo que ellos llaman “libertad de seguro”, a pesar de las experiencias puestas en marcha en el País Valencià.
Tenemos que reconocer, sin embargo, las dificultades que estamos teniendo para articular un espacio estable de encuentro de las organizaciones sindicales, profesionales, cívicas, sociales y políticas en defensa de la sanidad pública.
Dificultades que se derivan de la balcanización sindical en el sector
sanitario, de la escasa articulación de los profesionales, de las
dificultades para construir una alternativa que más allá del “no “
presente propuestas unitarias. Una de nuestras tareas de futuro pasa por
contribuir a construir este espacio de diálogo entre todas las
organizaciones comprometidas con el modelo de “Sistema Nacional de
Salud”.
En paralelo se ha producido durante este periodo un proceso nada
transparente ni debatido socialmente de transferencia de las funciones
propias del SNS en el mundo de las Mutuas de Accidentes y Enfermedades
Profesionales, en materia de cobertura de la asistencia sanitaria y
también de la prestación económica de incapacidad temporal -IT-.
Sin duda se trata de conseguir por la vía de los acuerdos de las empresas el objetivo de romper el seguro único de pequeños espacios de prestación sanitaria.
A pesar de la posición nítida de la CONC y el acuerdo de no entrar por este camino, son ya significativas las empresas que han procedido a hacerse cargo directamente o a través de las mutuas de la cobertura del seguro de la prestación sanitaria o la IT.
Quizás porque no hemos llegado de forma clara con nuestra
propuesta y también por la escasa dimensión política que se le ha dado a
esta cuestión.
Si no queremos que las mutuas -aprovechándose de su condición de
entidades colaboradoras de la Seguridad Social- se conviertan en el
caballo de Troya de la privatización del seguro de importantes esferas
de la prestación sanitaria, tenemos como sindicato la imperiosa
necesidad de forzar un debate social sobre el papel de la mutuas, su
función dentro del engranaje de las políticas de prevención y el espacio
que ocupan en relación con el Sistema Nacional de Salud.
7.- LA INEXISTENTE POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL.
CCOO hemos consolidado nuestra posición como un agente social importante en la política de vivienda, como lo ponen de manifiesto los diferentes protocolos firmados con el gobierno catalán, el IMSOL y algunos ayuntamientos. Pero en cambio no hemos sido capaces de abrir un espacio de concertación sobre la política de vivienda social.
Las limitaciones presupuestarias impuestas por el gobierno catalán, el carácter cíclico que históricamente le ha dado el gobierno a la política de vivienda y la mejora del ciclo económico han sido las razones de que Catalunya y especialmente su área metropolitana hayan padecido un incremento desmesurado de los precios de las viviendas y en consecuencia una pérdida de la capacidad adquisitiva de los trabajadores.
Uno de los retos de este próximo mandato es hacer entender al
Gobierno, a los ayuntamientos y a todas las fuerzas políticas la
necesidad de dedicar recursos a una política de vivienda social.
8.- UN NUEVO MODELO DE FISCALIDAD Y DE FINANCIACIÓN DE LAS AAPP.
La CONC hemos aportado nuestras propuestas en un debate de ideas sobre el modelo de financiación de las AA, que la derecha catalana ha pretendido enmascarar desde el principio, huyendo del debate que en paralelo se ha de hacer sobre el actual sistema fiscal insuficiente y regresivo desde la perspectiva social.
Y a pesar del efecto “Guadiana” provocado por el período electoral, el debate continua vivo y puede tener una fuerte incidencia social.
Encarar un futuro que tendría que ser de mayor gasto social en Catalunya requiere provocar una fuerte ruptura en tendencias muy consolidadas durante estos años por lo que respecta a la fiscalidad y a la financiación de las AAPP.
La reducción de la capacidad fiscal del Estado y todas las AAPP
y un modelo de financiación que no responde a la nueva estructura
política del Estado y que está especialmente condicionado por los
acuerdos de gobernabilidad, actúan como un factor regresivo en lo que
respecta a las políticas sociales y a la redistribución de la renta.
Incrementar la capacidad del gobierno catalán y de las administraciones
locales para hacer viables los objetivos de política social que nos
planteamos es uno de nuestros objetivos en el terreno de la acción
socioeconómica.
Y ello pasa por parar el actual proceso de contrarreforma
fiscal, en el que se desfiscalizan las rentas del capital, se elude el
impuesto sobre los grandes patrimonios y se deriva la presión fiscal
hacia los impuestos indirectos sobre el consumo y a la vez alcanzar un
nuevo acuerdo de financiación de las AAPP, basado en criterios de
corresponsabilidad, esfuerzo fiscal y solidaridad, que permita a
Catalunya ejercer las competencias propias del autogobierno.
9.- LA ACCIÓN SOCIOECONÓMICA TIENE QUE RECORRER TODAS LAS ESTRUCTURAS
DEL SINDICATO.
Para hacer avanzar la acción socioeconómica del sindicato, esta tiene que ser asumida como una parte inseparable de la acción sindical.
Y por ello tiene que entenderse que en la acción socioeconómica se tienen que involucrar todas las estructuras del sindicato, secciones sindicales, sindicatos comarcales, Federaciones y Uniones.
Las Federaciones han consolidado un espacio de intervención socioeconómica referido a la realidad de los sectores que engloban –medios de comunicación, telecomunicaciones, vivienda, sector financiero, política farmacéutica, servicios públicos.
Las Uniones Territoriales, que han jugado un papel importante en las iniciativas vinculadas al empleo, han de situar las políticas sociales como una prioridad de su acción sindical, involucrando a los sindicatos comarcales.
Sólo desde esta fuerte implicación de las estructuras
sindicales resulta posible que el conjunto de la confederación pueda
intervenir en la acción socioeconómica de forma útil y no subalterna del
marco institucional o político y actuando siempre desde nuestra
naturaleza de sindicato, de sujeto social.
10.- LA PARTICIPACIÓN INSTITUCIONAL DEL SINDICATO
La participación institucional se ha convertido en un instrumento al servicio de la acción sindical, especialmente en el terreno de la acción socioeconómica.
Y lo que hace unos años eran negativas a compartir espacios de participación por parte de las administraciones públicas, ahora se ha convertido en un intento de diluir la personalidad del sindicato en organismos donde sus competencias son escasas y en el que o hay un criterio claro de representatividad de las organizaciones que participan.
Para garantizar la utilidad de la participación institucional y
para evitar que nuestra presencia en los diferentes ámbitos caiga en el
riesgo de ser meramente formal o diluya nuestra función de ejercer
siempre el conflicto social, será necesario replantearse en los próximos
años las condiciones de nuestra presencia en cada uno de los ámbitos de
participación institucional.
IV. NUEVOS ESPACIOS DE INTERVENCIÓN DEL SINDICALISMO
La globalización económica exige de las organizaciones sociales que
queremos jugar un papel activo en la configuración del modelo de
desarrollo del futuro, la construcción de sujetos sindicales fuertes.
El futuro de la UE apunta a dos procesos paralelos, el de configuración de un espacio supraestatal y la consolidación de nuevas realidades económicas “regionales” que en algunos casos coinciden con realidades nacionales históricamente enraizadas como es el caso de Catalunya y otras son fruto de la aparición de nuevos espacios económicos.
Este proceso lento pero imparable comporta la reducción de los espacios de los estados nacionales y de las instituciones que se han construido a su sombra.
En el terreno sindical se expresa en la pérdida del protagonismo absoluto que en el terreno de las relaciones laborales han jugado las organizaciones sindicales y las negociaciones de carácter estatal durante la etapa de desarrollo industrialista, marcada por la unidad de mercados de trabajo estatales.
Y la consolidación progresiva de una nueva realidad emergente en la
que las instituciones sociolaborales de matriz estatal pasan a compartir
estos espacios con los de las de nivel europeo y “regional”.
1.- LA CONSTRUCCIÓN DEL SINDICALISMO EUROPEO DESDE CATALUNYA.
Reforzar el sindicalismo en estos espacios económicos “regionales” y construir espacios de colaboración ha sido una orientación de trabajo de estos años, que ha culminado con la firma en Barcelona del protocolo entre los sindicatos, las patronales y los gobiernos de las regiones llamadas “cuatro motores en Europa”.
El debate del reciente congreso de la CES en Helsinki apunta a la
necesidad de reforzar los instrumentos de trabajo sindical interregional
dentro de la CES, hoy limitados a los Comités Sindicales Interfronteras
(CSI), que en el caso de Catalunya nos ha permitido mantener una
relación estable con los sindicatos del Midi-Pirinees y Rousillon-Languedoc,
con actividades como la del EURES transfronterizo, que nos permite
trabajar en el mercado de trabajo transfronterizo.
En la línea de construir diariamente un sindicalismo europeo fuerte
desde la acción sindical cotidiana, hay que resaltar el avance en la
constitución de Comités de Empresa Europeos que a pesar de las
dificultades ya alcanzan a 160 empresas presentes en Catalunya, y en el
que nuestras secciones sindicales y federaciones están jugando un papel
dinamizador.
Así como el proyecto NETUNION en colaboración con la CGIL de
Lombardía y entidades de Rhône-Alps, que nos ha posibilitado la creación
de la primera base de datos compartida a nivel de sindicalismo europeo y
explorar las posibilidades que la gestión del conocimiento y las
tecnologías de la información ofrecen al sindicalismo.
Esta es una clara expresión de nuestra vocación de sindicato nacional,
que se refleja en el compromiso confederal y la apuesta europeísta y a
la vez en la voluntad de construir la nueva realidad europea en el
terreno de los derechos laborales y sociales a partir también de la
realidad sociolaboral de Catalunya.
2.- CONSOLIDAR EL MARCO CATALÁN DE RELACIONES SOCIOLABORALES.
Avanzar en los pactos territoriales, las políticas de ocupación, construir una sociedad multiétnica de plenos derechos, hacer de los servicios sociales verdaderos derechos de ciudadanía, situar la educación como el centro de una estrategia socioeconómica basada en el capital de los conocimientos y la formación permanente y participar en la construcción de un nuevo modelo de financiación para las instituciones catalanas (Generalitat y Administraciones Locales) son hoy las propuestas que llenan de contenido nuestra estrategia por un marco catalán de relaciones sociolaborales, tal y como lo hemos concebido y lo estamos trabajando en el seno del seminario Salvador Seguí. Y que están recogidas en la propuesta aprobada por la Comisión Ejecutiva con el título
UNA NUEVA POLÍTICA SOCIOECONÓMICA PARA CATALUNYA.
2.1. Las experiencias de negociación acumuladas durante estos años en el
terreno de la ocupación y la defensa de los derechos sociales nos ha
permitido avanzar en la construcción de una propuesta alternativa a la
precariedad como estrategia competitiva de las empresas.
Un nuevo paradigma de eficiencia social y económica construido desde la autonomía de las prácticas sindicales y sobre la base de valores sociales alternativos a los todavía hoy dominantes.
Una propuesta sindical presentada antes de las elecciones autonómicas
del 17 de octubre de 1999 a todas las fuerzas políticas catalanas y que
ahora se convierte en un instrumento de acción sindical y de
concertación social, ante la nueva situación política creada.
Pasar de una estrategia competitiva basada en la precariedad a otra que
plantea la eficiencia económica y social significa reducir la
dependencia tecnológica de la economía catalana, acabar con la cultura
empresarial de salarios bajos como fórmula para aumentar la
productividad, incrementar la incorporación generalizada de la mujer al
trabajo productivo y con plenos derechos y encarar una reforma
democrática de la empresa, que propicie la participación sindical y de
los trabajadores en el funcionamiento de la empresa.
Esta concepción alternativa de la competitividad económica requiere también reformas en el terreno de las instituciones y de las políticas sociales y económicas. Hacer de la educación y la formación el principal capital de las personas y la sociedad catalana requiere un nuevo “Pacto educativo”.
La incorporación de la mujer al mercado de trabajo y con plenos derechos tiene que ir acompañada de una reforma social profunda en relación a la actual distribución del trabajo productivo y el reproductivo en el sí de las familias y la sociedad.
Esto pasa entre otras cosas por reducir y reordenar el tiempo de
trabajo en el horizonte de la generalización de las 35 horas y por una
fuerte apuesta para hacer de los servicios sociales un verdadero derecho
de ciudadanía y a la vez un factor de desarrollo económico, que cubra
las nuevas necesidades de una sociedad que incrementa sus expectativas
de vida y que se incorpora de manera generalizada al trabajo productivo.
2.2. En el terreno de la negociación colectiva nos planteamos extender
la protección de la negociación colectiva a todas las personas
asalariadas, desarrollar los convenios colectivos de Catalunya como un
instrumento de solidaridad y a la vez de agregación de las
reivindicaciones y del conflicto, negociar el segundo convenio colectivo
del sector de las ETTs, conseguir la plena libertad de negociación de
los empleados/as públicos para hacer realidad el autogobierno en materia
de Función Pública, la constitución de una Fundación tripartita para la
seguridad y la prevención, el desarrollo y descentralización del TLC, la
generalización de nuevos derechos sindicales adaptados a la sociedad de
la información, la constitución de comisiones sectoriales para la
igualdad y la no discriminación y una política salarial que permita
disputar a los empresarios los incrementos de productividad y conseguir
la mejora del poder adquisitivo real.
V. CONSTRUIR LA COOPERACIÓN SINDICAL EN TODO EL MUNDO
La cooperación sindical como una forma de entender la acción sindical y
la solidaridad internacional se materializa en CCOO en el trabajo que
realizan diferentes organizaciones y que canalizamos a través de la
Fundació Pau i Solidaritat. Durante estos cuatro años hemos vivido la
plena consolidación de este proyecto.
Con la materialización del compromiso de destinar el 0,7% del
presupuesto de la CONC y de los organismos autónomos a tareas sindicales
de cooperación, además de adquirir una gran autoridad moral ante los
poderes políticos, las AAPP y otras organizaciones, hemos garantizado y
dado continuidad a la tarea de la Fundación.
Una tarea de matriz eminentemente sindical, que se expresa en acciones
de sensibilización en el conjunto de las estructuras del sindicato, como
la celebración de las Jornadas Internacionales y Foro de Cooperación
Norte-Sur en la que participaron más de 20 organizaciones sindicales de
diez países.
En la participación activa de la CONC en la marcha contra la explotación laboral de la infancia, en el proyecto “Roba Neta” impulsado conjuntamente entre el SETEM y la FITEQA y dirigido a impulsar los derechos laborales y sindicales en las empresas del textil de los países en desarrollo o la red de comercio justo y la tienda solidaria.
La defensa de los derechos humanos en cualquier parte del mundo, con la participación en las movilizaciones contra la impunidad en Chile y Argentina y en la denuncia de la persecución y asesinato de sindicalistas colombianos, por citar casos emblemáticos.
Los proyectos de construcción o refuerzo de sindicatos ha tenido su concreción en la asesoría jurídica sindical de UNSITRAGUA de Guatemala, la organización de mujeres campesinas en Carrasco Tropical de Bolivia, el programa de salud laboral contra el asbesto en Perú, la rehabilitación de la sede de la CTC de Holguín en Cuba, el proyecto de refuerzo del Sindicato del Metal de la CDT de Marruecos o la investigación sobre deslocalización de empresas de Catalunya en Marruecos. Sin olvidar las acciones de solidaridad más recientes con los Sindicatos del Metal o del Textil de Bosnia.
La tarea sindical ha ido acompañada de la participación solidaria en reivindicaciones como las del pueblo saharaui y el soporte material para poder hacer frente al referéndum de autodeterminación, o de las organizaciones sociales de Chiapas.
Pero quizás la más significativa de este mandato haya sido la recogida y canalización de la ayuda a través de entidades sociales que trabajan con CCOO a las personas y comunidades afectadas por el huracán Mitch en América Central.
El mejor resumen es que hoy “Pau i Solidaritat” es un referente en toda Catalunya para todas las personas y entidades que trabajan en el terreno de la solidaridad y la cooperación.
Un reconocimiento que se ha expresado en otros momentos en la
concesión del premio “Barcelona solidaria 1997” otorgado por el
Ayuntamiento de Barcelona.
Los próximos pasos a dar van en la línea de una mayor sindicalización de
nuestro trabajo de cooperación, su focalización en países y sindicatos
con los que podemos desarrollar proyectos conjuntos y la concreción
geográfica de nuestras prioridades en el Magreb, los países del Este
Europeo y América Latina.
VI. LA ORGANIZACIÓN SINDICAL COMO DINAMIZADORA DE LOS CAMBIOS
1.- Durante estos años hemos conseguido uno de los incrementos netos más
importantes de afiliación: 128.000 personas afiliadas y una media de
cotización del año 1999 que ya supera los 120.000 ante los 109.000 del
año 1995 son la evidencia.
Han contribuido a este crecimiento de la afiliación, el incremento de la población asalariada de Catalunya y el mejor clima económico, pero ha sido determinante un trabajo afiliativo y organizativo sostenido.
Este crecimiento de la afiliación se produce en paralelo a un cambio en la naturaleza del vínculo de los trabajadores y trabajadoras al sindicato.
Aunque se mantiene la afiliación motivada por la identidad con el proyecto sindical de CCOO, una parte de la nueva afiliación establece un primer vínculo sindical basado en criterios de utilidad inmediata.
Y nosotros como organización tenemos la responsabilidad de poner los
mecanismos y los instrumentos que permitan establecer el “contrato
moral” entre los trabajadores y la CONC a que hacíamos referencia en el
último congreso.
La participación a todos los niveles, la comunicación entre la
afiliación y las estructuras sindicales y la formación sindical
constituyen hoy los ejes de una organización sindical que pretende ser
sujeto activo de los cambios que se producen en los centros de trabajo y
en la sociedad.
Y estamos en condiciones de dar este salto a condición de que nos
enfrentemos a algunos escollos que tenemos como organización:
estabilizar la gran cantidad de altas en la afiliación que conseguimos
cada año, concluir el proceso de desarrollo organizativo de las
federaciones en el territorio, de forma que cualquier afiliado/a tenga
un punto de referencia en la estructura del sindicato, desarrollar
mecanismos organizativos adecuados a las características de las PYMES y
que garanticen la relación estable con el sindicato, construir formas
organizativas flexibles y útiles para las nuevas realidades productivas
y para las nuevas formas de relación entre empresas y centros de
trabajo, ofrecer como sindicato un proyecto atractivo y un espacio útil
para los nuevos trabajadores autónomos dependientes (TRADES) son algunos
de nuestros retos de futuro.
1.1 El incremento de las cotizaciones durante estos cuatro años, siendo
muy importante, todavía es insuficiente si se compara con el volumen de
nuevas altas. Hay pues un déficit de estabilidad en la afiliación que
hemos de situar como nuestra principal preocupación organizativa.
Son muchas, diversas y complementarias las razones, que tienen sus raíces en el modelo de relaciones laborales y de representatividad y en nuestras prácticas organizativas.
Unas nacen de las dificultades para establecer un vínculo estable entre el sindicato y los trabajadores en un modelo de relaciones laborales que desincentiva la afiliación.
En la medida que está construido sobre la legitimidad de un organismo
de matriz delegativa y representativa como el Comité de empresa que
tiene una fuerte capacidad negocial en las empresas en detrimento del
propio sindicato, unos convenios colectivos con eficacia general para
todas las personas y un modelo de negociación sectorial basado en la
figura del sindicato más representativo, que recibe su legitimidad para
negociar convenios sectoriales, no de la presencia organizada en lo que
respecta a la condición de “sindicato más representativo a nivel
general” y en términos de representatividad política.
De este congreso tendría que salir una propuesta dirigida al conjunto
del sindicalismo confederal para afrontar de forma definitiva una
autorreforma del modelo de relaciones laborales de nuestro país, que
tenga como objetivos reforzar el sindicalismo como sujeto determinante
de las relaciones de trabajo y crear nuevos mecanismos de presencia en
la PYMES.
Una autorreforma necesariamente consensuada que tendría que reflejarse en un acuerdo intersindical que recogiese una propuesta de reforma legislativa del marco de relaciones laborales -con veinte años de historia- y un código de autoregulación sindical.
Los nuevos derechos sindicales en la empresa post-fordista en la que el derecho a recibir información de los delegados sindicales ya no puede pasar sólo por los tablones de anuncios, nuevas formas de articular la representación en la pequeña y mediana empresa, revisión de algunas figuras legales, como la de mayor representatividad, podrían ser los ejes de la reforma legislativa que tendría que mantener de forma clara los mecanismos de participación de los trabajadores en la elección de sus representantes y en su legitimación periódica.
Pero nuestra experiencia dice que lo más determinante para encarar
esta nueva etapa sería el contenido de un acuerdo intersindical que fije
los mecanismos de autoregulación y los compromisos en relación con la
negociación colectiva y a las formas de participación, de firma de
convenios y de solución de las controversias entre las organizaciones
sindicales.
Encarar el reto de la estabilidad no quiere decir mirar sólo al exterior
del sindicato. Y precisa encarar los cambios organizativos necesarios
para garantizar la continuidad dentro del sindicato de las personas que
se jubilan, dotar a todas las personas afiliadas de un espacio
organizativo en el que comprobar la utilidad del sindicato y de la
participación e incrementar la atención personalizada a las personas que
se afilian. En definitiva, reforzar la utilidad individual del sindicato
para las personas afiliadas y aumentar su identificación a partir de una
mayor participación.
1.2. Una vez prácticamente finalizado el proceso de fusiones
federativas, estamos en condiciones de concluir también el desarrollo de
las federaciones en sindicatos que abasten el conjunto del tejido
económico de Catalunya y que ofrezcan un espacio a las personas
afiliadas para participar y estar organizados. Una extensión territorial
de la organización federativa que ha avanzado mucho en los últimos años
y que se ha de hacer desde criterios de flexibilidad y diversidad.
Cada federación se tiene que organizar territorialmente en función de las realidades productivas de los sectores que agrupan, sin uniformidades ni subalternidades en los marcos políticos e institucionales y lo tienen que hacer utilizando en cada ámbito la fórmula organizativa más adecuada.
Y en esta línea los próximos cuatro años pueden ser definitivos para
encarar de forma consensuada algunos ajustes en la ubicación federativa
de algunos sectores productivos, a los que los fuertes cambios vividos
en los últimos años y los que se acercan los ha dejado desubicados desde
una perspectiva organizativa.
1.3. Reforzar el sindicalismo en toda Catalunya comporta también prestar
una atención específica a la realidad de las Uniones Intercomarcales de
Girona, Lleida y Tarragona.
Este congreso tendría que servir también para concluir la apuesta organizativa iniciada en el V Congreso de la CONC.
Que ahora pasa en lo que respecta a estos ámbitos territoriales, por la constitución y refuerzo de todos los sindicatos intercomarcales y para encarar la configuración a nivel de las uniones intercomarcales de espacios comunes confederales que nos permitan aprovechar mejor los recursos y las sinergias en lo que respecta a las elecciones sindicales, la formación sindical, el asesoramiento primario, las políticas de ocupación y sus instrumentos, la salud laboral y la política de servicios en sentido amplio.
1.4.Los cambios de naturaleza de trabajo, de las personas trabajadoras y de los centros de trabajo está expulsando del ámbito de actuación del sindicalismo y de las relaciones laborales a nuevos colectivos de trabajadores, caracterizados por su relación de autonomía formal y dependencia real del ámbito de control de las empresas en las que se incardina su trabajo.
Son el caso más extremo de descentralización productiva en el que la persona es a la vez trabajador y empresa y muchas veces centro de trabajo.
Impulsar un proyecto sindical que permita a estos nuevos trabajadores
autónomos dependientes (TRADES) ganar espacios de contractualidad y
negociación con las empresas en las que se encuadran y organizarse como
colectivos con su propia responsabilidad es una necesidad del próximo
período.
2.- Después de siete procesos electorales y de veinte años de elecciones
sindicales, las CCOO de Catalunya continúan ostentando la condición de
primera fuerza sindical de Catalunya.
Este último periodo de renovación y extensión de los delegados/as, que concluye el 31 de diciembre de 1999 ha supuesto el incremento en términos absolutos y relativos de nuestra representatividad. Unos 3.000 delegados/as más que al finalizar el último proceso y un porcentaje del 43%.
Estos datos están construidos sobre la base de los resultados de la renovación de las empresas en las que ya teníamos presencia, de la extensión de las elecciones a nuevas empresas y sectores y al esfuerzo por entrar en centros de trabajo con fuerte precariedad laboral.
Este crecimiento cuantitativo y cualitativo de CCOO se ha
producido en paralelo a la recuperación de UGT en relación a los
resultados de 1994-95 en que perdió una buena parte de su
representatividad en beneficio de otros sindicatos y de delegados no
afiliados y que nos permite hablar al mismo tiempo de la victoria de
CCOO y de consolidación del sindicalismo de clase en Catalunya.
La homogeneidad de nuestra presencia en todos los sectores de la
producción y los servicios, con independencia de la dimensión de la
empresa, comarca o sector nos otorgan a CCOO de Catalunya la
responsabilidad de actuar como un eje vertebrador del sindicalismo
catalán.
Una responsabilidad que podemos continuar ejerciendo a partir de los
datos sindicales que se desprenden del cómputo electoral, que nos da un
importante diferencial (un 42% ante un 26% de la UGT) en las empresas de
más de 500 trabajadores y la condición de primera fuerza también en el
colegio de técnicos y administrativos.
Que valoremos positivamente los resultados globales no significa que
todos los datos de elecciones sindicales sean positivos.
Tras cada resultado electoral hay una realidad organizativa y la valoración de los trabajadores de nuestra tarea sindical. En algunos ámbitos se han puesto de manifiesto insuficiencias organizativas y problemas sindicales derivados de las dificultades de participación y vinculación con la gente.
Este proceso congresual tiene que servir también para que todas
las estructuras sindicales hagan una autoverificación detallada de los
resultados y de las lecturas sindicales que se desprenden de ello.
En lo que respecta a los datos de género de las personas elegidas, no
nos podemos sentir plenamente satisfechos, ya que a pesar de ser la
primera organización sindical también en número de delegadas, el
porcentaje todavía es insuficiente e inferior al de mujeres afiliadas,
lo que pone de manifiesto las dificultades de todo tipo que tienen las
trabajadoras para acceder a la condición de representante sindical.
VII. CCOO, “LA CONFEDERACIÓN”, DIVERSA, PLURAL, UNITARIA, E
INDEPENDIENTE
El crecimiento de la afiliación va acompañado de una significativa
evolución de su tipología, de forma que podemos hablar de un verdadero
cambio de piel en nuestra afiliación.
Esto es lo que se desprende de los trabajos realizados en el marco del Observatorio de la Afiliación.
Una mayor presencia de las mujeres, una significativa aunque insuficiente afiliación de los jóvenes, la presencia de personas con culturas, etnias y religiones diversas, una distribución territorial que confirma una desbarcelonización de la CONC y una mayor penetración en el resto de Catalunya y la aparición y consolidación de una fuerte diversidad profesional, formativa, de condiciones de trabajo y de tipología de las empresas.
Una diversidad personal que se expresa también en términos colectivos
en función del tipo de empresa, sector o profesión de las personas
afiliadas y que nos obliga a construir un proyecto sindical que cada vez
más preste atención a la diversidad en la acción sindical y la
negociación colectiva si queremos ser un sindicato general
representativo del conjunto de personas trabajadoras.
Y que en el terreno organizativo nos ha de llevar a potenciar la
diversidad como modelo con un refuerzo del vínculo colectivo, no por la
vía de la uniformización, sino de la cohesión del proyecto sindical.
Esta representatividad a pequeña escala de la realidad trabajadora de Catalunya ha sido fruto de la apuesta sindical de comienzos de los 90 por la construcción de estructuras sindicales estables en todos los sectores y territorios.
Este cambio es más evidente en la incorporación de mujeres a CCOO que
hoy ya representan el 30% de la afiliación, mientras esto no se traslade
suficientemente ni a los organismos de dirección, ni de representación.
A pesar de las dificultades y el retraso que padecen los jóvenes para
incorporarse al trabajo, el sindicato comienza a tener presencia entre
la gente trabajadora de menos de 30 años.
Esto es especialmente visible en las empresas de servicios y entre las mujeres afiliadas. Pero tenemos que reconocer que CCOO no somos todavía un referente para los jóvenes.
El proyecto “Acción Joven” puesto en marcha a mitad de este mandato e impulsado por el Departamento de Jóvenes de la CONC ha establecido las bases para hacer de CCOO de Catalunya el sindicato de la gente joven.
Hoy disponemos de núcleos organizados en algunas comarcas, especialmente en el Baix Llobregat y el Tarragonés, se ha iniciado el proceso de coordinación de los jóvenes que tienen responsabilidades en secciones sindicales y el departamento es un punto de referencia tanto para las acciones de estudiantes, como para las entidades del Consell Nacional de la Joventut en el que estamos representados.
En el próximo mandato la consolidación del proyecto “Acción joven”
tiene que tener como primer objetivo el acercamiento a aquellos jóvenes
de 30 años que están en proceso de formación, en situación de búsqueda
de trabajo, o en condiciones precarias, ofreciéndoles un espacio útil en
el que poder organizarse y luchar por sus reivindicaciones propias,
garantizando que las problemáticas de la gente joven están presentes en
nuestra actividad sindical en los centros de trabajo e impulsando un
trabajo con relación a las problemáticas sociales de los jóvenes.
La apuesta por el carácter multiétnico de la CONC nos ha llevado a tener
afiliados a un buen colectivo de personas nacidas en otros países y que
hoy son trabajadores catalanes.
En esta diversidad social está la base profunda de la pluralidad de las
CCOO de Catalunya, que aumenta en la medida que crece la afiliación y
esta expresa también la fuerte pluralidad política e ideológica de los
trabajadores catalanes.
Diversidad y pluralidad que hacen todavía más necesaria la apuesta
histórica de la CONC por la autonomía y la independencia sindical.
Una autonomía basada en la capacidad para construir propuestas y soluciones propias que nacen de la realidad y la experiencia de los centros de trabajo.
Una independencia con relación a los empresarios y la patronal, a los poderes económicos, a los partidos políticos y a las instituciones.
Una pluralidad, autonomía e independencia que se convierte en
condición necesaria e imprescindible para ejercer el conflicto social y
construir la unidad sindical de los trabajadores.
Es esta diversidad social y pluralidad la que nos ha llevado
históricamente a apostar por un modelo de organización confederal, que
hoy en un momento de importantes cambios en el mundo del trabajo llegan
a ser aun más útil para encajar formas organizativas muy diversas que
den cabida a nuevas personas asalariadas con realidades laborales muy
diferentes entre ellas.
CCOO de Catalunya apuesta por ser “LA CONFEDERACIÓN” en la que
encuentren cabida todo tipo de personas trabajadoras y diferentes
colectivos, con su diversidad y pluralidad y con las diferentes formas
de organización.
VIII. PARTICIPACIÓN, COMUNICACIÓN, FORMACIÓN. LAS TRES BASES DE LA
ORGANIZACIÓN
Las estrategias económicas del capital y su apuesta por la
descentralización productiva y la desregulación de condiciones de
trabajo están generando dificultades al sindicalismo en nuestra función
de agregar voluntades, reivindicaciones, luchas de manera solidaria y
están propiciando la aparición de viejas y nuevas formas de
corporativismo.
CCOO hemos intentado dar cohesión a nuestro proyecto resaltando el valor
de la participación, la comunicación entre personas y estructuras
sindicales y la formación de los afiliados y afiliadas y los que asumen
alguna función de representación o dirección en la CONC.
1.- Tenemos que reconocer sin pena las dificultades que estamos teniendo
en los últimos años para desarrollar la participación de los afiliados y
afiliadas en el sindicato y de los trabajadores y trabajadoras en esta
nueva realidad.
Reconstruir nuevas formas participativas tiene que ser una de
nuestras prioridades en el próximo mandato, entendiendo que la
legitimación que comporta la participación no es un factor más sino un
elemento central de nuestra apuesta para intervenir en el gobierno de
los cambios que se dan en la empresa y en la producción de bienes y
servicios.
Impulsar las prácticas participativas necesita en primer lugar que
avance la cultura de la participación, y entender que en una
organización sindical a la que legitiman los trabajadores con su
afiliación y sus votos, la eficacia está también estrechamente vinculada
a las formas participativas con las que el sindicato se tiene que
legitimar en su actividad cotidiana.
Una participación construida a partir de una organización estable y
que para ser posible necesita adaptarse a la diversidad de situaciones
profesionales, personales y de entorno social que hoy tienen las
personas trabajadoras.
2.- SER, ACTUAR Y COMUNICAR.
Durante estos años se ha incrementado notablemente la implicación de
la estructura sindical en la cultura de la comunicación, que se ha
expresado de forma muy nítida en una mayor presencia del sindicato en
los medios de comunicación en general, y comarcales o provinciales en
particular, pasando de la prensa escrita a una participación estable
también en medios audiovisuales.
Dado el carácter estructurado de nuestra organización y la fuerte
presencia sectorial y territorial, la multiplicidad de agentes
comunicadores se ha convertido en uno de nuestros principales activos.
Como se pone de manifiesto en la realización como media anual de unas
450 notas informativas, de las que el 18% son ruedas de prensa y otras
750 apariciones, canalizadas a través del gabinete de prensa de la CONC.
Un esfuerzo de comunicación expresado también en la puesta en marcha a
partir de finales del 96 de la página Web, que nos ha permitido
comunicarnos con personas e instituciones a las que no llegamos a través
de los mecanismos más tradicionales del sindicato.
Y en este camino para aprovechar cualquier espacio hay que resaltar la consolidación del programa de TVC que ya ha llegado a los 60, con una audiencia limitada en términos televisivos, pero que no es nada despreciable para nosotros y que además nos ha posibilitado la utilización posterior de los programas para tareas sindicales de comunicación, asesoramiento o formación.
Apuesta para estar presente con personalidad propia que ahora
ampliamos a la radio, con una participación de la CONC en un programa de
temas laborales y sindicales en “COM Radio”.
Hacer de la información y la comunicación una herramienta de implicación
de la afiliación y de consolidación organizativa, nos ha llevado a
mantener un contacto directo con 1.700 cuadros sindicales que ostentan
responsabilidades de dirección a diferentes niveles, que han recibido
periódicamente información interna sobre temas de interés general.
Y es la valoración positiva de esta experiencia la que nos lleva a plantearnos para el próximo mandato la configuración de un sistema integral de comunicación (Intranet) que llegue a todas las organizaciones y a las secciones sindicales y que permita también su utilización personal para los afiliados y afiliadas de la CONC.
Un sistema que permita comunicar el inmenso potencial de
conocimientos y de experiencias que tenemos como organización, de forma
transversal, actuando como un factor de socialización de la información
y las buenas prácticas sindicales y organizativas y un elemento
determinante de la cohesión de nuestro proyecto.
La transformación y consolidación de Lluita Obrera como uno de nuestros
principales activos se ha expresado durante este mandato en la
regularidad e intensidad con la que ha llegado a la afiliación y
especialmente en la diversificación de sus contenidos a partir de las
revistas de las Uniones Comarcales e Intercomarcales.
Este bagaje y experiencia positiva nos sitúa en condiciones de pensar
en la posibilidad de dispones de una publicación digital periódica, que
nos permita comunicarnos directamente con la afiliación y los
trabajadores y trabajadoras sin las interferencias que siempre comportan
las intermediaciones de medios no propios.
3.- LA FORMACIÓN. MATRIZ DE UNA ORGANIZACIÓN.
Una organización tan amplia, diversa y plural como la CONC necesita de instrumentos que nos permitan avanzar en la identificación de todas las personas afiliadas con el proyecto común de las CCOO.
Al mismo tiempo que ofrece a la afiliación y a nuestros
representantes las habilidades necesarias para ejercer el conflicto
capital trabajo en una realidad económica tan compleja.
3.1.La formación sindical es pues la matriz de nuestra organización. Y
este trabajo se ha materializado durante este mandato en un ingente
esfuerzo para permitir el acceso de afiliados a la formación básica.
Ofreciendo el graduado escolar a través de la escuela Manuel Sacristán a aquellos delegados/as que la necesitan para poder acceder después a la formación sindical.
Ampliando la formación básica a alrededor de 7.500 delegados/as, con un crecimiento sostenido y la novedad de hacerlo al mismo tiempo en que se están celebrando las elecciones sindicales. Es significativo resaltar que la participación de mujeres, próxima al 30%, es superior a la de mujeres delegadas e incluso a la de afiliadas.
A pesar del esfuerzo hecho la distribución de la formación todavía es desigual en función de la plantilla de la empresa, ya que mientras el 29 de los delegados o delegadas de empresas de más de 250 trabajadores han participado en acciones formativas, en las de menos de 50 sólo son un 13%.
También es muy significativo resaltar el factor de la edad con relación a la predisposición a participar, que es muy superior en lo que respecta a los delegados/as jóvenes.
La Escuela de Formación Sindical ha desarrollado durante este
mandato actividades a las que han asistido unos 1.400 dirigentes de la
organización, con una mayor presencia proporcional también de las
mujeres.
Consolidar esta apuesta y ampliar su alcance y contenido es una
necesidad de primer orden para una organización como la nuestra, que
tiene una incorporación masiva de nueva afiliación, en sectores con poca
tradición sindical y que necesita desarrollar estructuras sindicales
estables en todos los sectores y territorios.
Especialmente si se tiene presente la apuesta por un proyecto autónomo que tiene también en la formación uno de sus puntos de referencia.
Los avances de estos años en la ampliación de la oferta
formativa y en la función dinamizadora de las organizaciones nos permite
pensar en un futuro de planificación de la formación en función de las
necesidades organizativas de cada estructura sindical, de forma que
hagamos realidad la idea de hacer de la formación sindical la verdadera
matriz de la organización de la CONC.
3.2. La cultura ha sido un factor clave en la vida de las organizaciones
obreras, que ahora en una época de uniformización y globalización
cultural adquiere una nueva dimensión.
Por ello es importante resaltar que en el terreno de las actividades culturales y deportivas este período ha vivido una verdadera explosión de iniciativas descentralizadas.
A partir de las experiencias más punteras y enraizadas de la USCOB en el terreno de la poesía, con los premios Miquel Martí i Pol y José María Valverde, y al rescoldo de la semana cultural del primero de mayo o de los actos del once de septiembre o de propuestas descentralizadas, hoy podemos exhibir experiencias que nos reencuentran con una de las razones de ser del sindicalismo: crear espacios culturales y de ocio propios para las personas trabajadoras.
Nos referimos a la creación del grupo de teatro l’Atressí en el Vallés Occidental. Los actos en homenaje a Pere Quart celebrados en el Baix Llobregat, la consolidación de la semana de cine social de Lleida o la expansión del club deportivo “Cocos” en el Baix Llobregat.
De forma que hoy podamos comenzar a pensar en la creación de un
espacio común que en forma de Ateneo pueda dar cobertura a todas estas
iniciativas de carácter cultural que nacen de dentro del sindicato.
3.3. Dar la batalla de las ideas comporta también luchar para mantener
nuestra memoria colectiva. Y esto es lo que hacemos a través de la
“Fundación Cipriano García –
Archivo Histórico de la CONC”, que después de los acuerdos con el Archivo Nacional de Catalunya, es hoy el archivo de referencia para la historia del movimiento obrero de los últimos 50 años. La publicación de libros, la convocatoria del premio sobre historia del sindicalismo y el contacto permanente con los profesionales nos hace sentirnos orgullosos.
Es un buen ejemplo de ello la celebración de la muestra “Milán
1972 – Barcelona 1997”, para homenajear a los artistas e intelectuales
que dieron soporte y su solidaridad durante los años de la dictadura.
IX. NUEVOS DERECHOS Y SERVICIOS SINDICALES A LAS PERSONAS Y A LAS
ORGANIZACIONES
Avanzar en la estabilidad de la afiliación y en la organización del
sindicato requiere también poner a disposición de las personas
afiliadas, de los representantes del sindicato, de las organizaciones,
un amplio abanico de instrumentos y servicios sindicales. La
consolidación de los más históricos como el Gabinete Técnico-Jurídico de
la CONC y la puesta en marcha de otros han sido nuestros objetivos
durante este mandato.
1.- El balance de traba