Sin duda resulta más contemporáneo el criterio del Nobel de Economía,
James Tobin, en el sentido de que la tendencia hacia el eslogan rápido,
suministrado con el efecto multiplicador de la comunicación, acaba
creando recetas económicas instantáneas, pero, con frecuencia,
rápidamente perecederas.
Nadie podrá soprenderse, por tanto, que afirme que la iniciativa
pública
local, una pequeña tuerca del sistema -desde luego, no insignificante,
pero sí engarzada y sujeta al giro a los otros engranajes de la
maquinaria-, no cuente entre sus recursos con la varita mágica de la
autosuficiencia.
Forma parte de su responsabilidad moral, eso sí, la obligación
de contribuir, a partir de aquellas políticas que son de su competencia,
a la mejora de las condiciones de vida de su comunidad.
Históricamente, L'Hospitalet ha sido depositaria de una fuerte base
industrial, que, no obstante, se ha visto sometida en las últimas dos
décadas a la evolución darvinista precipitada por la crisis económica,
la implantanción de las nuevas tecnologías y la propia mundialización de
la economía. Esa selección natural ha reducido, pero también depurado
nuestro tejido industrial.
De hecho, la transformación de la estructura empresarial de la ciudad
en los últimos años ha sido de tal magnitud que difícilmente se puede
seguir afirmando que L'Hospitalet sigue siendo un municipio
eminentemente industrial: las actividades relacionadas con los servicios
superan en número de empresas y de personas ocupadas a las relacionadas
con el sector secundario.
El camino seguido hasta ahora viene descrito en Las condiciones del
progreso económico, del economista Colin Clark: La vía de progreso se
sostiene en un primer estadio, en la primacía del sector secundario
sobre el primario y, en una fase siguiente, del sector terciario (los
servicios) sobre el secundario (la industria).
Las nuevas empresas que se están ubicando en L'Hospitalet y también en
las poblaciones del Baix Llobregat se engloban en el ámbito de los
servicios. Así lo indican las cifras de la evolución de las actividades
económicas en la ciudad entre 1986 y 1994.
Las empresas del sector servicios han incrementado en seis puntos su representación en la estructura productiva para alcanzar el 64 por ciento en 1994. El análisis de la actividad laboral por sectores apunta igualmente al creciente peso de los servicios en la economía local.
El sector terciario ha pasado de ofrecer el 45 por ciento de los
puestos de trabajo en 1986 a dar empleo al 63,8 por ciento de los
asalariados.
Este fenómeno se consolidará e incrementará en los próximos años con la
progresiva ocupación del suelo industrial disponibles en las zonas de
Granvia Sud y Pedrosa.
Completamente urbanizadas, por sus características y buena ubicación
-cerca de las principales infraestructuras de comunicación de Barcelona-
constituyen una excelente localización para empresas urbanas, no
polutivas, a medio camino entre la transformación y la innovación,
generadoras de puestos de trabajos caracterizados por un elevado grado
de especialización.
No hemos escatimado recursos para que la industria de servicios disponga
de un entorno adecuado a sus necesidades en L'Hospitalet, pero tampoco
nos hemos dejado embaucar por los cantos de sirena que elevan la
tercerización de la economía a la enésima potencia.
Sin industria, una industria aquilatada a las necesidades del
mercado, no es posible hervir el caldo del que se nutren el propio
sector terciario y el empleo. De hecho, el número de empresas
industriales en la ciudad se mantiene respecto a las cifras de 1986. El
sector, asimismo ocupa al 30,6 por ciento de la población activa de
L'Hospitalet.
Tasa de desocupación europea
El último estudio sobre la evolución del desempleo en Catalunya refleja
que L'Hospitalet es la ciudad del área metropolitana de Barcelona menos
castigada por el paro, con una tasa de desempleo del 8,8 por ciento,
porcentaje en la línea de la Unión Europea y a cierta distancia del
11,31 por ciento que registra la media catalana.
Esa cifra resulta alentadora, pero no tanto como para olvidar que
persisten bolsas de desempleo entre sectores sensibles de nuestra
población. Básicamente entre jóvenes entre 16 y 29 años y entre mayores
de 50.
Es cierto que esta epidemia social de nuestra época no puede combatirse
exclusivamente desde la administración local, puesto que el problema
trasciende a nuestras competencias.
Podemos, no obstante -y en el caso de L'Hospitalet doy fe de ello-
articular las políticas de formación y creación de infraestructuras
necesarias para que cada metro cuadrado del término municipal sea capaz
de adaptarse a las demandas de las grandes corporaciones financieras e
industriales como al tupido tejido, indispensable para cualquier ciudad,
de la pequeña y mediana empresa.
La reciente instalación del centro logístico para el sur de Europa de la
multinacional coreana Samsung en el polígono Pedrosa, o la próxima
apertura de las oficinas del grupo asegurador Banco Vitalicio son fruto
del, desde mi punto de vista, buen resultado de una política urbanística
acertada.
No hemos dejado al margen la trascendencia de la pequeña y mediana
empresa en su función creadora de empleo. L'Hospitalet tiene censadas
13.000 actividades económicas. Nos consta que el perfil industrial de la
ciudad se caracteriza por el creciente grado de diversificación de su
estructura productiva, constituida por un buen número de pequeñas y
medianas empresas, que abarcan, prácticamente, todos los sectores de
actividad.
Una ciudad con recursos
Sería absurdo pensar que el trabajo ya está hecho y basta con sentarse a
ver caer la fruta madura del árbol sembrado.
Creo más sensato pensar que la tarea emprendida está a medio hacer, que efectivamente los árboles se han sembrado, pero hay que dedicarles tiempo y cuidados e, incluso replantar, si la cosecha resulta tardía o insuficiente.
Se me permita el símil agrario para recordar que no hemos pasado de
puntillas sobre el campo que debe generar nuestros recursos del futuro,
y que entroncan con las ideas que he intentado desbrozar hasta aquí. Si
acaso, los pilares asentados son la urdimbre de una voluntad
transformadora, que no sólo se ha puesto de manifiesto desde la
Administración local, pero que desde ésta hemos sido capaces de dar
forma.
Recursos humanos cualificados
El Libro Blanco sobre crecimiento competitividad y empleo, publicado por
la Unión Europea en 1993, recogía la necesidad que para la viabilidad
laboral de los países miembros tiene la correcta cualificación de sus
recursos humanos y la adaptación de éstos a una demanda en continua
evolución.
Es una realidad que los hospitalenses están hoy mejor preparados para
dar respuesta a las necesidades de un profesionalizado mercado laboral.
Un ejemplo ilustrativo: el número de jóvenes de nuestra ciudad que
cursan estudios universitarios es cada vez mayor.
Así, en seis años, se ha pasado de 3.850 alumnos a 6.650, siendo las
especialidades más concurridas las de derecho, ciencias empresariales,
administración y dirección de empresas e ingenierías técnicas y
superiores, todas ellas marcadamente especializadas.
Este incremento de jóvenes universitarios es el fruto de una sólida
oferta de educación primaria y secundaria formada por 33 centros de
educación infantil -3 de ellos públicos-, 71 centros de educación
infantil y primaria -42 públicos-, 16 centros de formación profesional y
otros 14 de BUP y COU- la mitad de ellos de carácter público.
En estos momentos 25.023 alumnos se reparten en 1.066 aulas de
educación infantil y primaria, 7.514 en 249 aulas de FP y 6.839 en 198
aulas de BUP y COU.
Además conscientes de que la formación ocupacional es una herramienta
indispensable para todas aquellas personas que buscan una respuesta
eficaz a la adquisición y actualización de conocimientos, el
Ayuntamiento, a través del Instituto Municipal de Formación Ocupacional
(IMFO), ha concentrado la oferta en materia ocupacional en un nuevo y
moderno centro de formación dirigido a procurar la inserción laboral de
las personas en paro.
La mayoría de los cursos impartidos en este nuevo equipamiento, al
igual que las escuelas taller que funcionan en estos momentos, están
financiados en parte o en su totalidad con fondos procedentes de la
Unión Europea.
Disponibilidad de suelo industrial
El desarrollo económico de L'Hospitalet se asienta en dos grandes ejes.
Uno de ellos es el desarrollo económico de la zona sur de Pedrosa y
Granvia Sud aprovechando la transformación económica del Baix Llobregat
y del Delta. En estos momentos más de medio millón de metros cuadrados
urbanizados están disponibles para la recepción de nuevas industrias. El
segundo eje de nuestra economía es, como ya he apuntado anteriormente,
la potenciación del sector terciario y del comercio.
Pero vayamos por partes.
L'Hospitalet cuenta con la reserva de suelo industrial más importante
del área metropolitana de Barcelona. Esta privilegiada situación ha sido
el resultado de un importante esfuerzo de gestión y recursos por parte
de las administraciones públicas y la iniciativa privada, que ha puesto
remedio a las deficientes condiciones de urbanización y a la ausencia de
infraestructuras de estas zonas.
La magnitud de la superfície a urbanizar, el carácter fragmentario de
la propiedad del suelo y la escasez de recursos económicos obligó a
diseñar un modelo donde la iniciativa pública jugaba un papel
catalizador de la iniciativa privada, en el caso del sector Granvia Sud
y Carretera del Mig, y de cooperación entre administraciones, en el caso
del sector Pedrosa, donde el propietario mayoritario era el Institut
Català del Sòl.
Actualmente la ciudad cuenta con tres millones de metros cuadrados
calificados como zona industrial. Los polígonos de Granvia Sud y Pedrosa
están aproximadamente al 50 por ciento de su ocupación y el Ayuntamiento
es propietario de 40.000 m2 en este territorio y, por lo tanto,
cualquier actividad económica o empresarial interesada en ubicarse en
L'Hospitalet dispondría de espacio para ello.
La feria del 2000
La Feria Internacional de Barcelona afrontaba la década de los noventa
con el reto de encontrar el emplazamiento más adecuado para ampliar sus
instalaciones de Montjuïc, para poder así dar una adecuada respuesta a
un calendario de actividades cada vez más numeroso y sectorializado y
seguir al frente de los recintos feriales europeos.
En este sentido, la instalación de Fira de Barcelona en los terrenos de Pedrosa es una de las actuaciones más relevantes que se han llevado a cabo en la ciudad en las últimas décadas.
En primer lugar, por su carácter de equipamiento de ámbito
metropolitano y, en segundo lugar, porque ha significado la
recalificación y dinamización de una zona que hasta ese momento tenía un
marcado uso industrial, que se verá favorecida con la futura llegada del
metro. Además, la celebración de certámenes genera un impacto económico
anual que en el caso de la Fira de Barcelona se estima en más de 90.000
millones de pesetas.
La inauguración oficial de Montjuïc 2-L'Hospitalet por Sus Majestades
los Reyes, el 27 de noviembre de 1995, supuso la culminación de un largo
proceso iniciado en 1990 y cuyo objetivo era que la ampliación de la
Fira de Barcelona se realizase en nuestra ciudad.
Las nuevas instalaciones disponen de dos pabellones de 10.300 y
27.000 m2 -el más grande de España en una sola nave-, un edificio de
servicios generales de 2.800 m2, un espacio de 15.000 m2 para
exposiciones al aire libre y un aparcamiento con capacidad para 1.500
turismos y 54 camiones.
En los últimos meses, Montjuïc 2-L'Hospitalet ha acogido diferentes
salones monográficos como Expopell, Informat, Barnajoya, Firelectric,
FIPAC y Rehabitec. El éxito de visitantes y expositores ha puesto de
manifiesto la idoneidad de las modernas instalaciones.
Las grandes infraestructuras
Barcelona y su área metropolitana ocupan el séptimo puesto de una lista
que según el Instituto de Investigación Económica de Munich (IFO),
enumera las ciudades europeas con mejores perspectivas de desarrollo
hasta el año 2000, con crecimientos anuales de más de un dos por ciento.
El estudio confirma así que, cada vez más, las grandes metrópolis
europeas enfocan su desarrollo a través de los servicios y destaca la
voluntad de potenciar el puerto de Barcelona con ayuda de proyecto
Llobregat-Delta que convertirá esta zona en el centro de la logística
más importante del sur de Europa.
El desarrollo del Plan del Delta convertirá en un importante núcleo de
actividad un territorio que históricamente no tenía una función dinámica
desde el punto de vista económico. Por tanto, la vía de comunicación que
une al aeropuerto con la ciudad de Barcelona empieza ahora a cobrar la
importancia que debe tener cualquier arteria de estas características.
Por su situación geográfica la zona de la Granvia de L'Hospitalet, con los polígonos de Granvia Sud y Pedrosa, está llamada a convertirse en lo que podríamos denominar la espina dorsal de las infraestructuras del Llobregat.
En la medida que el Delta del Llobregat lleve a cabo uno de los
proyectos que en estos momentos contempla - ampliación del aeropuerto de
Barcelona, desvío del río Llobregat para facilitar la ampliación del
puerto y llegada del Tren de Alta Velocidad-, éste actuará como
locomotora económica y facilitará el desarrollo de los municipios del
área.
La Granvia es una de las claves del futuro desarrollo de L'Hospitalet.
Por un lado, la existencia de la Ciudad Sanitaria y Universitaria de
Bellvitge es un punto de atracción de nuevos equipamientos docentes, de
investigación, universitarios y ligados a la sanidad. Por otro, los
terrenos del cuartel de Lepanto se convertirán en sede de un importante
equipamiento supramunicipal, aún por determinar. Estas actuaciones,
conjuntamente con la transformación de esta vía en un bulevar y la
remodelación urbanística de la plaza Cerdà, configurará un nuevo eje de
centralidad, fachada de L'Hospitalet del año 2000.
Por otro lado, la nueva Farga, situada en el mismo centro de la ciudad y
en los terrenos que antes ocupaba la fundición de Altos Hornos de
Catalunya, está llamada a constituirse en un segundo espacio de
centralidad y punto neurálgico de la vida local.
El complejo, en el que se han invertido 6.070 millones de pesetas, consta de un Max Center de 17.800 m2, dedicado a actividades comerciales y de ocio y más de un millar de plazas de aparcamiento. Sus más de 120 comercios, entre tiendas, restaurantes y salas de cine, evitará que el consumidor tenga que desplazarse para realizar sus compras a una gran área comercial de otra población.
A su lado se halla el Centro de Actividades La Farga, un
moderno equipamiento capaz de dar respuesta a todo un conjunto de
actividades diversas -ferias, congresos, actos culturales y ciudadanos,
entre otros- que precisan de unos espacios amplios y bien comunicados.
Un comercio competitivo
No ha pasado desapercibido que si en otros tiempos fueron la industria y
posteriormente la distribución comercial las que acabaron imponiendo sus
condiciones al mercado, ahora son los propios consumidores los que han
asumido la hegemonía en el sector. Las voces de los expertos enumeran
importantes cambios en los hábitos comerciales, que han desembocado en
una radical transformación del sector:
- La crisis económica ha hecho que el consumidor medite mucho más la
utilización de su capacidad adquisitiva.
- Se han limitado las posibilidades de nuevas compras y se tiende a la
reposición.
- Los cambios demográficos provocan el incremento de la edad media del
consumidor y tienden a crear un nuevo tipo de cliente.
- La incorporación de la mujer al mercado laboral provoca una reducción
del tiempo dedicado a las tareas domésticas y, por consiguiente, un
desvío en la elección de productos de uso en el entorno familiar.
- La independencia de la unidad familiar provoca que la compra se
convierta en una actividad lúdica. Se concentra en el fin de semana y
cada miembro de la familia la individualiza.
- Aumenta el grado de formación de la población, y por tanto el grado de
exigencia por parte del consumidor.
- Aumenta la importancia del factor tiempo; se reduce el periodo
destinado a compras.
- Mayor sensibilidad hacia lo ecológico con una marcada tendencia a
consumir productos que respeten el medio ambiente.
- Preocupación por la salud: preferencia por las actividades deportivas
y una alimentación más sana.
- Disminuye el peso de la alimentación y productos del hogar y aumenta
el consumo personal y el de productos de ocio y cultura.
Este importante vuelco en los usos y las tendencias del consumo ha
fijado en el otro lado del espejo una acuciante necesidad de
transformación en el sector comercial a la que L'Hospitalet no ha sido
ajena.
La ciudad dispone de un consolidado tejido comercial que se ha ido aglutinando de manera espontánea alrededor de cuatro grandes zonas comerciales: los barrios de Collblanc-la Torrassa, la Florida, Santa Eulàlia y el Centro. En total son 3.000 comercios, que abarcan desde la alimentación hasta los servicios, y que responden a una estructura de negocio familiar. Este sector ha realizado, en los últimos años, un importante esfuerzo por modernizar y hacer más competitivo sus negocios.
Así, con el objetivo de atraer a un público que se trasladaba para
realizar sus compras a los municipios vecinos, han puesto en marcha una
serie de actuaciones -implantación de diferentes modalidades de
tarjetas, servicios de reparto a domicilio y promociones especiales
determinados días de la semana o períodos del año- que tienen como
objetivo adaptarse a los nuevos hábitos alimenticios.
La creciente importancia del sector del ocio
Como ya hemos mencionado, los recursos de las administraciones locales
en el ámbito económico son limitados. No obstante, cualquier actuación
llevada a término desde un consistorio repercute en la vida económica y
laboral de la ciudad.
Como alcalde de L'Hospitalet, considero que las realizaciones en materia urbanística, socio-cultural o deportiva, también va en esta línea. Así, en una sociedad en la que sus ciudadanos cada vez dedican más tiempo y es
fuerzo a la cultura y al ocio -el llamado sector cuaternario-,
proyectos que ya son una realidad como el Complejo Deportivo de
L'Hospitalet Nord y el Parque Metropolitano de Las Planas y la futura
reconversión de la Tecla Sala en un centro cultural de ámbito
metropolitano pueden y deben ser un elemento más para la activación de
la economía local.
Así pues, L'Hospitalet proyecta su futuro con todo el optimismo que le
proporciona saberse encuadrada en uno de los ámbitos de desarrollo
económico más activos y con mejores perspectivas del sur de Europa, el
disponer de unos recursos humanos cualificados capaces de dar respuesta
a una demanda altamente tecnificada, a una tasa de desempleo igual a la
media europea y a unas modernas infraestructuras capaces de dar
respuesta a los retos de las próximas décadas.
Celestino Corbacho - http://www.lafactoriaweb.com
Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*
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