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El hundimiento de los Bloques dio paso a la emergencia sin
precedentes de Nacionalismos impregnados de exclusión y de los
fundamentalismos radicales.
Se ha transformado la estabilidad internacional, en un mundo de
contornos imprecisos, con múltiples conflictos y con tensiones latentes.
El sistema multipolar actual, todavía confuso, en donde los conflictos
Regionales han substituido los que fueron propios de la
internacionalización de la guerra fría.
Las tensiones entre Regiones nos ponen en presencia de nuevas formas de
internacionalización cuyas consecuencias son, todavía, imprecisas.
Han cambiado las relaciones capital-trabajo, así como la división
internacional del mismo, en donde un número determinado de países
industrializados producían bienes, productos de consumo, capitales, etc.
Y otro gran número de países eran productores de materias primas. La
globalización está significando una superación de la organización
multinacional del trabajo por una reorganización transnacional de la
producción, en muchos casos con una nueva lógica que escapa del control
político de los Estados. El capital financiero ha adquirido una
preponderancia en movilización de recursos que está significando una
preeminencia de la economía sobre la política.
No hay que confundir globalización con neoliberalismo. La
"globalización" es la consecuencia de un proceso de avances, científicos
y técnicos. El neoliberalismo es una opción política- ideológica muy
concreta que, pretende confundir una cosa con la otra para llevarnos a
lo que se ha venido defendiendo como "pensamiento único".
El reto para los que estamos en contra del neoliberalismo es, buscar
alternativas progresistas ante la globalización.
Los poderes locales y las ONGs ante la nueva situación
Las nuevas tecnologías, los medios de transporte rápidos, la facilidad
de ponernos en contacto en tiempo real con los rincones más insólitos,
hace que veamos al mundo cada vez más pequeño.
La mayor facilidad para el conocimiento de otras realidades, el impacto
de los medios de comunicación, audiovisuales y escritos, han contribuido
a universalizar las aspiraciones de la gente, y han contribuido también
a sensibilizar a una buena parte de la opinión pública de la injusta
división del mundo. Hoy nadie puede ignorar la cantidad de personas que
padecen desnutrición, no disponen de asistencia sanitaria básica, no
tienen acceso a la cultura, a la educación, etc. En definitiva no tienen
ni las más mínimas condiciones ni posibilidades para desarrollarse
dignamente como personas.
La globalización impone la búsqueda de estrategias conjuntas. La
dispersión de los centros de poder, la creación de redes económicas y
financieras, la apertura y liberalización de los mercados son el inicio
de un nuevo marco de relaciones internacionales, que no pueden ser (de
hecho ya no son) exclusivas de los Estados.
En este contexto recobra una gran importancia el papel de los municipios
en las relaciones internacionales y también las organizaciones de la
sociedad civil.
En estas últimas décadas en todas las Conferencias Mundiales temáticas
convocadas por las Naciones Unidas, se han convocado los Foros
alternativos correspondientes de la sociedad civil, de las
organizaciones no gubernamentales. Además las organizaciones no
gubernamentales han ido obteniendo (todavía de una forma simbólica), una
representación en las Conferencias Gubernamentales. Desde la Conferencia
de Lomé se posibilitó la apertura de una brecha que ya no tiene, por
suerte, vuelta atrás.
Los poderes locales, los Ayuntamientos, han hecho visible a través de
múltiples asociaciones municipalistas, de ámbito europeo y mundial, la
idoneidad de sus funciones y responsabilidades en esta fase de cambios.
El exponente más importante y reciente fue la convocatoria de Naciones
Unidas de la Conferencia Mundial de Ciudades en 1996 en Estambul, a
cuyas conclusiones me voy a referir a lo largo de este artículo.
Transición local en España
Nuestra experiencia democrática, relativamente reciente, conllevó que
durante la transición nuestra máxima preocupación fuera la consolidación
de las instituciones democráticas recién recuperadas. Se dio una
explosión de participación política, ansias de participar y dirigir las
instituciones y la administración. Queríamos hacerlo con criterios
nuevos, con ideas renovadas y a la vez dar respuestas rápidas a los
déficits acumulados.
Se iniciaron dos procesos, paralelos y complementarios: por una parte
toda la actividad legislativa que actualizará nuestro ordenamiento
legislativo acorde con la nueva realidad y por otra, un despliegue de
actividad municipalista que nos empujaba a la búsqueda de soluciones de
emergencia para la ciudadanía.
La capacidad para combinar, soluciones de emergencia, planificación y
reformas legislativas de los hombres y mujeres que formaron parte de los
primeros ayuntamientos democráticos, a pesar de su juventud e
inexperiencia, ha sido uno de los mayores éxitos de la transición
española.
Lógicamente se cometieron errores. Seguramente uno de los más
importantes fue que ante la necesidad de consolidar las instituciones
democráticas, las magnificamos. De una manera, más o menos consciente,
los cargos electos municipales quisieron asumir una doble función, su
representación política, y representar al movimiento popular.
Esta visión inicial contribuyó a la descapitalización del movimiento
ciudadano restándole legitimidad. No hubo, por parte de los partidos
políticos de la izquierda una apuesta clara de transformación, de un
movimiento que se había caracterizado como reivindicativo, para
convertirlo en un movimiento participativo y propositivo.
Este fue un gran error estratégico, que ahora, por suerte, es objeto de
revisión y debate. Cada vez hay más voces, que desde distintos ámbitos
hablan de la necesidad de reformar nuestra democracia. Se hace a partir
de la constatación de que los mecanismos de relación entre la sociedad
civil y los representantes políticos no funciona adecuadamente. Se
constata un desinterés creciente de la ciudadanía por la política.
¿Cómo corregir este error?, ¿cuáles son las líneas de trabajo a
emprender?
Un buen análisis, un buen diagnóstico con la implicación de la gente en
su definición, es una buena base de avance para las soluciones.
Está en crisis la manera de tratar y abordar los problemas. Queremos
muchas cosas a la vez; eficacia y rapidez, cumplimiento es-crupuloso de
la ley, queremos ser consultados, queremos participar. (J. Subirats).
Se dice que la dimensión local es la más idónea para explorar nuevas
vías de participación que favorezcan la implicación de la ciudadanía en
los asuntos públicos, pero muchos estudios que se han realizado sobre la
participación en el ámbito local demuestran que se ha quedado reducido a
la elaboración de algunos reglamentos de participación y a la creación
de algunas concejalías, básicamente de tipo consultivo (R.Villasante).
No se ha cambiado conceptualmente la visión de una democracia
representativa a una democracia participativa, deliberativa y
propositiva.
La falta de interés por los asuntos públicos no es un problema sólo de
nuestro país, lo podemos generalizar, por lo menos, a las democracia
occidentales, como dice Bobbio se ha desarrollado una cultura de
súbditos, no participativa.
Es necesario desarrollar una nueva cultura política, que recupere los
valores propios de la ciudadanía y de una tradición democrática
articulada en torno a la idea y control comunitario de la vida social y
política (A. Merino).
Capítulo aparte merece la participación social y política de las
mujeres.
En el movimiento asociativo; ONGs, Asociaciones de padres y madres de
alumnos, Asociaciones vecinales, etc., hay una gran proporción de
mujeres participando. Son las que organizan actividades, preparan
conferencias, fiestas,... están a la cabeza de las reivindicaciones
sobre temas básicos como: salud, educación, servicios sociales,... Pero,
a la hora de ocupar cargos electos se vuelven invisibles, no existen.
La división sexual del trabajo que han generado las sociedades
patriarcales persiste a la hora de seleccionar a los candidatos y
candidatas. Sin embargo, se empiezan a detectar síntomas de cambio en lo
que ha sido la minimización de los asuntos cotidianos. La dicotomía
entre lo productivo y lo reproductivo, entre ámbito público y ámbito
privado está seriamente cuestionado. Esto es así a partir de la
reflexión que se ha generado entre las propias mujeres cuando su
incorporación al mercado laboral, o su implicación en actividades
sociales y políticas las obliga a diseccionarse en dos mundos que la
sociedad tradicional ha construido.
El acceso de las mujeres en los gobiernos locales es especialmente débil
en nuestro país. Hay solo un 13´5% de concejalas, frente a un 22% de
diputadas y un 33% de eurodiputadas. Esta cifra representa la mitad de
la media europea.
El diferente peso numérico de la presencia femenina y masculina
corresponde la contundente discriminación en relación con el lugar
numérico que ocupan en las listas.
Los países más igualitarios en Europa son, Finlandia y Suecia, con un
45% de concejalas. El más discriminatorio es Grecia, con solo el 4%.
Dentro de España las comunidades autónomas con mayor participación
femenina en los poderes locales son Madrid, La Rioja, País Vasco y
Aragón. La presencia más escasa se da en Galicia, Ceuta, Canarias y
Cantabria. (Datos de la F.D.I.).
El mismo estudio de la F.D.I. pone de manifiesto la menor permanencia de
las mujeres en sus cargos. Solo el 30% de las candidatas repetía
legislatura en las elecciones locales de 1995, este dato deja claro la
importancia de los obstáculos que impiden a las mujeres la acumulación
de la experiencia y práctica política necesaria para la consolidación de
un liderazgo.
Democracias locales. Democracias participativas.
La política local constituye un ámbito estratégico de intervención
pública y de participación social. En el contexto de la Unión Europea,
el desarrollo local es uno de los intereses prioritarios de un doble
proceso de transferencias políticas mediante el cual se está articulando
el sistema.
Transferencias verticales en ambos sentidos: ascendentes, desde los
Estados Nacionales hacia la Unión Europea y descendiente, desde la Unión
Europea hacia las Regiones y los municipios.
Esta tendencia no es única en Europa. La Regionalización de los procesos
y la descentralización político-administrativa de los Estados hacia los
Entes locales está siendo compartida por organismos internacionales de
diversa índole, Naciones Unidas, Fondo Monetario Internacional,...
En esta última década el movimiento internacional de ciudades ha entrado
con fuerza en el escenario de la política internacional. La Conferencia
de Naciones Unidas sobre medio ambiente y desarrollo celebrada en Río en
el año 1992 supuso el inicio de un trabajo conjunto de más de 20
organizaciones de ciudades. Esta movilización seguramente fue
determinante para la convocatoria que en Diciembre del mismo año hizo la
Asamblea General de Naciones Unidas de celebrar una Asamblea Mundial de
Ciudades y Autoridades Locales para el año 1996 en Estambul en ocasión
de la celebración de la Conferencia Hábitat II. La riqueza del mundo
local tiene como debilidad, muchas dificultades de coordinación.
Estamos lejos todavía de las Ciudades Unidas dentro del sistema de
Naciones Unidas. (J. Borja).
La falta de reconocimiento que tienen los gobiernos hacia la importancia
de lo local, ha contribuido a que, muchos de los documentos
preparatorios y conclusiones de la Asamblea de Ciudades, de una enorme
importancia, no hayan tenido ningún tipo de difusión.
La corta experiencia de los Entes Locales y de las Organizaciones no
Gubernamentales en el ámbito de las relaciones internacionales, se ha
basado inicialmente, en una idea tradicional de ayuda al desarrollo de
los países del tercer mundo, partiendo de una concepción formal, como
expresión e instrumento principal de solidaridad hacia los países menos
desarrollados.
Atendiendo a algunos de los elementos de análisis expuestos al principio
del artículo tales como: globalización de las relaciones económicas y
tecnológicas y la mundialización de las relaciones políticas nos empujan
a cambios de planteamientos, a cambios de concepción profunda con
relación a la anterior. Hoy tenemos que reformular el paradigma de la
cooperación sobre la base del intercambio. Intercambio de instrumentos y
experiencias útiles para encarar temas de interés común.
El debate abierto sobre el papel de las administraciones locales y
territoriales, el papel de la Descentralización no podemos limitarlo
solo a la transferencia de competencias y recursos de los niveles
estatales al municipal, (aunque son condiciones necesarias) sino a
plantearnos nuevos modelos de desarrollo, entornos territoriales
novedosos que tengan en cuenta: la ecología, la adecuación de las
estructuras productivas, la inversión en recursos humanos,... y la
implicación activa de la gente en la definición y concertación de los
procesos.
Las Asambleas Sectoriales convocadas por Naciones Unidas desde el año
1992, a pesar de ser sectoriales, han contribuido a dar una visión de
integridad de las problemáticas: 1992 Medio Ambiente y Desarrollo, 1993
Derechos Humanos, 1994 Población, 1995 Desarrollo Social, 1995 Mujeres y
1996 Ciudades y Autoridades Locales. Paradójicamente las Conferencias de
NN.UU, son intergubernamentales. Las autoridades locales están ausentes.
Tienen solamente una actividad marginal en los foros alternativos. (J.
Borja).
La experiencia de los municipios españoles en el tratamiento integral de
las políticas en los territorios es importante y ilustrativa. Se han
basado en una buena comprensión del principio de subsidiariedad que hace
mucho más eficaz la actuación municipal.
Desde el principio la mayoría de ayuntamientos entendieron la necesidad
de la organización y actuación global en el territorio. Esta comprensión
no fue casual ni espontánea, el conocimiento de los municipios de
nuestro entorno europeo fue el espejo donde los municipios españoles
estábamos mirando, queríamos imitar a los municipios del bienestar.
A pesar de lo antes mencionado, hay que tener en cuenta que nuestro
proceso municipal consta de diferente etapas. La elaboración de la Ley
de Bases de Régimen Local no se aprobó hasta el año 1985, y la Ley de
Financiación hasta el año 1987. A pesar de este enorme retraso los
Ayuntamientos habían ido asumiendo un conjunto de competencias
independientemente de su regulación y los Ayuntamientos habían aumentado
entre 5 y 10 veces sus presupuestos.
Hoy, desde todos los puntos de vista, hay un reconocimiento generalizado
de que los municipios y los entes locales españoles han aportado la
parte más importante de las mejoras en bienestar social.
Se ha trabajado transversalmente en todas las problemáticas que afectan
a los territorios: planes urbanísticos, planificación sectorial de los
servicios sociales, proyectos culturales, proyectos por la igualdad etc.
Amén de la puesta a punto de todos los servicios básicos de
infraestructuras: agua, alcantarillados, residuos, alumbrado,...
Un ámbito de intervención de especial relevancia es el del Desarrollo
Económico Local.
El primer impulso lo dio, en parte la fuerte crisis económica de los
años 80. La búsqueda de alternativas para intentar paliar los problemas
de la desocupación creciente, hicieron que los Ayuntamientos, aún sin
tener competencias reconocidas para ello, empezaran a actuar en el campo
de la promoción económica. Las personas desempleadas acudían a los
Ayuntamientos en demandas de ayudas para las cosas imprescindibles y las
autoridades locales no podían cerrar los ojos a esta realidad.
Con el paso de los años y vista la experiencia, este ámbito de trabajo
ha resultado ser estratégico. Se ha dado apoyo al tejido
microempresarial, a la creación de autoempleo, a la mejora en la gestión
de los recursos públicos y a la planificación estratégica del
territorio.
Planes estratégicos
La iniciativa de elaborar Planes Estratégicos en los municipios parte de
la necesidad de diseñar modelos de crecimiento y desarrollo de las
Ciudades a largo plazo. Su filosofía es incorporar la integridad de los
espacios físicos y toda la actividad humana que en ellos se desarrolla.
Para ello hace falta un método de trabajo participativo, desde el
principio, en donde el conjunto de agentes públicos y privados,
sindicales y populares, que actúan sobre el territorio estén
representados. El éxito en el desarrollo y aplicación de los planes
estratégicos depende del grado de consenso y participación que haya
tenido en el proceso de elaboración y definición de objetivos. Si no se
pervierten, ni la filosofía ni la metodología, puede ser un buen
instrumento para desarrollar la democracia participativa.
Participación en los procesos de desarrollo municipal de otros países
La participación local en la actividad internacional es muy reciente. La
actividad desarrolla por las Organizaciones no Gubernamentales para el
Desarrollo (ONGs) y posteriormente las campañas de la Plataforma para el
0´7, han tenido una gran receptividad por parte de los Ayuntamientos.
Los datos que se dan por parte de la Agencia de Cooperación española son
ilustrativos. Se parte de la dedicación de poco más de quinientos
millones en el año 1986, hasta la cifra aproximada de once mil millones
para el año 1998.
Han sido muchos los factores que han contribuido de una forma positiva a
una aceptación mayoritaria de la ciudadanía para que se dedicaran una
pequeña parte de sus impuestos como contribución a la lucha por las
desigualdades Norte-Sur, pero la situación nos obliga a hacer un gran
ejercicio de responsabilidad sobre el destino y uso que damos a estos
recursos.
Los recursos locales están gestionados, en parte por las
administraciones locales directamente, como también, por la ONGs, o
grupos y comités solidarios locales.
Es necesario iniciar un diálogo, entre instituciones locales y las
Asociaciones, para que cada parte desde su especificidad, y de acuerdo
con su partenariado, profundicemos en la definición de objetivos, de
políticas y podamos llegar a concertar programas de actuación.
El reto más importante que tenemos hoy, desde las administraciones
locales y desde la sociedad civil, es la apuesta por la construcción de
democracias participativas fuertes.
Este reto está planteado a nivel mundial: globalización, desarrollo sustentable, transnacionalidad de la economía, lucha contra la pobreza, la igualdad y la exclusión social son temas, todos ellos, que no tienen fronteras.
Cuestionan el consumo indiscriminado del Norte y la necesidad
de desarrollo en el Sur. En definitiva los retos son a escala
planetaria.
Los procesos de carácter global, como los movimientos migratorios o las
contradicciones entre defensa del medio ambiente y crecimiento
económico, exigen políticas basadas en compromisos de base local. Para
ello se necesitan gobiernos locales que garanticen la aplicación de las
políticas y su continuidad.
Con relación a la aportación que los Ayuntamientos y Entes locales
pueden aportar sobre la base del intercambio de experiencias, puesta en
común de los nuevos retos del municipalismo, intercambios técnicos y
científicos y también la apuesta por la construcción de democracias
participativas fuertes.
La relación que habría que establecer entre municipios y organizaciones
no gubernamentales para el desarrollo es de vital importancia, aunque
ésto no exime a estas últimas de su implicación y participación en los
temas locales. Tal actitud imposibilitaría la superación del paradigma
de Ayuda por la del Intercambio.
Analizar, innovar, construir y participar, con la complejidad de la
situación actual tiene que ser tarea común de todos los pueblos. Para
ello es necesario fortalecer bases orgánicas y representativas,
legitimadas por la participación y la construcción de amplios consensos.
Carme Coll - http://www.lafactoriaweb.com
Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*
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