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En primer lugar déjenme resumir qué entendemos por “la nueva
economía”. La nueva economía es un término que está consagrado en los
medios de comunicación y por tanto, más que intentar siempre
redefinirlo, cambiar las palabras y decir “no, no es la nueva economía,
es otro tipo de economía”, prefiero, en general, ir con lo que se
comunica, ir con la comunicación, pero, darle un contenido preciso y
analítico.
¿Qué es concretamente la nueva economía? Para empezar, la nueva economía
es la nuestra, es en la que estamos ya. No es el futuro, no es
California, no es América,... es la nueva economía que se desarrolla de
forma desigual y de forma contradictoria, pero que se desarrolla en
todas las áreas del mundo.
La economía del conocimiento
Se caracteriza fundamentalmente por tres grandes rasgos
interrelacionados:
Es una economía que está centrada en el conocimiento y en la información
como bases de producción, como bases de la productividad y bases de la
competitividad, tanto para empresas como para regiones, ciudades y
países.
Esto se dice pronto pero tiene grandes consecuencias, porque el tratar de cómo se genera productividad quiere decir cómo generamos riqueza, que en el fondo es la base material para lo que luego podamos hacer. Por ejemplo, reforzar el Estado de bienestar y ampliar la protección social en lugar de desmantelarlo.
Esto que parece un problema difícil de resolver en una época de crecientes problemas sociales. En el momento en que hay más abundancia, no hemos resuelto los problemas, porque más recursos se pueden utilizar para hacer la guerra en lugar de para hacer el amor, pero por otro lado, sin los recursos, todos los problemas se hacen extremadamente más angustiosos.
Por consiguiente, generar fuentes de productividad es un tema
absolutamente esencial y, en este sentido, la nueva economía está por
fin permitiendo prever la posibilidad de un salto histórico en la
relación entre forma de actividad económica y generación de riqueza.
Hablando claro, lo que se esperaba desde hace tiempo, que ya había
analizado junto con otros economistas y sociólogos desde hace 5 o 6
años, la idea de que la revolución tecnológico-informacional, a partir
de un determinado momento y a partir de una cierta transformación
organizativa de empresas y cultural de sociedades, podría empezar a
proporcionar el dividendo de productividad, se está observando
estadísticamente. Se está observando pese a la debilidad de nuestras
categorías estadísticas procedentes de la sociedad industrial.
Pero, en estos momentos podemos, sobretodo en Estados Unidos, porque ha habido unos pequeños cambios de categorización estadística que han permitido ya, sólo con estos pequeños cambios, medir algo mejor lo que se estava produciendo.
En Estados Unidos, en el año 99 la productividad ha crecido, en promedio, al 2’9%. En los últimos seis meses ha crecido al 5%. Un incremento del 5% de productividad, sobre tasa anualizada, es realmente espectacular; es más del doble de lo que se produjo en los años gloriosos de crecimiento económico de los 60.
En Europa, en cambio, la productividad se está manteniendo, en los
últimos dos años, entorno a una tasa media de crecimiento, en la Unión
Europea, del 1’9%.
Simplemente pasando al promedio anual americano, creo que puede ser más
alto: un punto más. Un punto más, en los próximos diez años, quiere
decir que cambia todo y que por ejemplo, en Estados Unidos, hoy día,
cuando hace 5 o 6 años la discusión era si se quebraba la Seguridad
Social o no, en estos momentos la discusión es para que se utilizan los
billones de 12 ceros de dólares, si para pagar la deuda nacional, cosa
que nunca se había planteado en ningún país en la historia, o para
asegurar la Seguridad Social en los próximos 30 años.
Eso no impide que 45 millones de americanos no tengan seguro de salud
y que un niño americano de cada cinco viva en la pobreza.
Pero ahí entramos en el problema de redistribución social, en el
problema de desigualdad y de competitividad individual salvaje. Ahora
más que nunca es una sociedad injusta, la sociedad americana, porque
precisamente en estos momentos hay la capacidad, puede haber la
capacidad de desarrollo de productividad. Este es un tema central para
todo el mundo.
Una economía global
En segundo lugar, no insistiré pero hay que mencionarlo, esta economía
basada en la productividad generada por conocimiento e información, es
una economía global. Global no quiere decir que todo esté globalizado,
sino que las actividades económicas dominantes están articuladas
globalmente y funcionan cómo una unidad en tiempo real. Y,
fundamentalmente, funcionan entorno a dos sistemas de globalización
económica: la globalización de los mercados financieros interconectados,
en todas partes, por medios electrónicos y, por otro lado, la
organización a nivel planetario de la producción de bienes y servicios y
de la gestión de estos bienes y servicios.
Les recuerdo para marcar algunas ideas, que cuando se está discutiendo,
sobretodo, la internacionalización del comercio es, en realidad, una
función de la internacionalización de la producción, o sea, más que
exportar, lo que se está haciendo es producir internacionalmente.
Las 53.000 empresas multinacionales y sus 415.000 subsidiarias
organizan, en estos momentos, el 25% del producto bruto mundial en
términos de producción, representan más o menos un 75% del comercio
internacional incluyendo un 40% del comercio mundial que se realiza al
interior de firmas y de sus empresas subsidiarias.
Por tanto, cuando estamos haciendo grandes batallas sobre el comercio
internacional, lo que realmente ha ocurrido es que hemos
internacionalizado la producción, y es a través de estos circuitos donde
se está generando la articulación económica planetaria. Por eso, el
proteccionismo tiene cada vez menos sentido, porque ya están las
empresas funcionando de forma transnacional y mucho más, obviamente, en
sistemas cómo la Unión Europea.
La tercera característica, indispensablemente ligada a estas otras dos,
es el hecho de que es una economía que funciona en redes, en redes
descentralizadas dentro de la empresa, en redes entre empresas, y en
redes entre las empresas y sus redes de pequeñas y medias empresas
subsidiarias.
Es esta economía en red la que permite una extraordinaria
flexibilidad y adaptabilidad. Es, por tanto, una economía informacional,
es una economía global y es una economía organizada en red, y ninguno de
esos factores puede funcionar sin el otro. Por tanto, no es sólo una
economía del conocimiento, es una economía algo más compleja y eso es lo
que se llama la nueva economía.
Internet es una forma de organización
Esta economía tiene una base tecnológica. Esa base tecnológica es
tecnologías de información y comunicación de base microelectrónica y
tiene una forma central de organización cada vez mayor, que es internet.
Internet no es una tecnología, internet es una forma de organización de
la actividad. El equivalente de internet en la era industrial es la
fábrica: lo que era la fábrica en la gran organización en la era
industrial, es internet en la Era de la Información.
La nueva economía no es las empresas que hacen internet, no son las empresas electrónicas, son las empresas que funcionan con y a través de internet. Y si quieren les pongo un ejemplo, porque si no parece demasiado abstracto. Podría poner ejemplos más, digamos, cercanos a la realidad catalana o europea, pero prefiero ilustrar las ideas. Quiero tomar un ejemplo de una empresa concreta.
Lo mismo que en la forma de organización de la era industrial se tomó como ejemplo, como símbolo en cierto modo, la organización de la producción en la empresa “Ford”, hasta el punto que ciertos economistas acuñaron el término fordismo y postfordismo, etc
. No estuve muy de acuerdo con ésta terminología, es demasiada gloria
para Ford. En todo caso lo hubiera llamado ford-leninismo, porque Lenin
admiraba profundamente el sistema de Henry Ford y organizó la producción
soviética en torno al mismo modelo.
Pero si tratamos de hacer el mismo sistema, el mismo ejemplo, hoy día
encontraremos una empresa que se llama Cisco Systems. Es una empresa de
Silicon Valley, en California, que produce los commutadores y los
reuters, que son los sistemas de dirección de los flujos de internet.
Para entendernos, es, un poco, la fontanería de internet, son los
equipamientos de fontanería de internet. Venden el 80% de estos
equipamientos en el mundo.
Cisco Systems funciona de la forma siguiente: tienen un webside en que hay una serie de ofertas tecnológicas de productos y de soluciones de ingeniería a estos productos.
Las empresas que quieren instalar sus sistemas de internet se
van a este webside y expresan, a partir de lo que hay allí, sus
necesidades, las necesidades de lo que quieren comprar, que no tiene que
ser uno de los productos o la combinación, sino dicen: “éste es el tipo
de producto que queremos, con estas características y estas
necesidades”, y esa información pasa a los proveedores de Cisco Systems.
Un caso concreto
Cisco es una empresa industrial, manufacturera, fabrica, pero no tiene
fábricas. Tiene, en realidad, una fábrica y 29 fábricas, privilegiadas,
que no forman parte de Cisco Systems. Estas fábricas van, también, al
webside y miran que está pidiéndose en ese día y en esa hora, y con qué
características técnicas.
Y, entonces, ofrecen productos que se adaptan a la especificación técnica de Cisco Systems, a lo que esas fábricas pueden producir indicando en qué tiempo y con qué costo, resultará lo que los clientes están pidiendo. Y a partir de ahí se realiza la transacción.
El 85% de las operaciones de Cisco Systems pasan por el webside y el
50% de las ventas se realizan sin ninguna intervención de los ingenieros
de Cisco Systems. Entonces, ¿qué vende Cisco Systems? Vende
conocimiento, pero no sólo conocimiento tecnológico, sino conocimiento
de aplicación de ingeniería y conocimiento de qué tipo de proveedores
existen en el mundo.
El webside se actualiza cada día y a veces cada hora. O sea, capacidad
de adaptación en base a conocimiento e información.
La empresa Cisco Systems parece una empresa que, en términos de empleo,
no es tan grande, tiene 25.000 empleados, tan sólo, la mitad en
California, pero cabe subrayar:
Uno: vende el 80% del equipamiento de base de internet.
Dos: La capitalización de Cisco Systems, que fue una empresa que empezó
hace 14 años con dos millones de dólares de capital inicial, en estos
momentos, es de 310.000 millones de dólares en cotización de la semana
pasada, que para darnos una idea, es cinco veces el valor de mercado de
General Motors. O, si quieren, en otra estimación, 6 veces el valor de
mercado de Boeing.
Se puede decir: “sí, pero están sobreevaluados”. Están sobreevaluados
pero con su valor se han comprado 20 empresas en el último año,
entonces, la sobreevaluación se convierte en patrimonio real.
Les pongo éste ejemplo porque estoy intentando pasar del modelo “Ford”
al modelo Cisco. Y “Ford”, también, “Ford”, cómo saben ustedes, el mes
pasado distribuyó créditos a sus empleados, les regaló ordenadores
personales, tiempo de internet y cursos de formación para trabajar en
internet.
“Ford” ahora adopta el modelo Cisco. Éste modelo es el modelo que se está desarrollando en todas las actividades. El señor Martí Parellada nos contaba la existencia del lanzamiento de un nuevo sitio en internet: “todoelmarisco.com”.
Perdonen por la publicidad. En el que ustedes organizan su
mariscada y ellos se la traen a casa. Y, obviamente, ellos seguro que no
producen marisco, como la gente que maneja Amazon no han leído un libro
en su vida, probablemente porque estaban demasiado ocupados en construir
el webside de internet. Tengo alguna base empírica para poder decir
esto.
Permítanme fijar dos ideas:
Una: Este tipo de actividad y de trabajo es generalizado, es de toda la
economía y son todas las empresas que están evolucionando en esta
dirección. No se trata solamente de que todas utilicen internet, sino de
que se organizan entorno a la red de relaciones, que esta
electrónicamente conectada y basada en la información.
¿Por qué esa nueva economía es y será mundial y no simplemente
norteamericana? Muy sencillo, porque por competencia global, las
empresas que no funcionen así serán eliminadas. La comparación con la
era industrial es: producir con electricidad o sin electricidad.
Acabo de llegar de Lisboa, de una reunión de la presidencia portuguesa
de la Unión Europea y las conclusiones de esa reunión fueron éstas: que
Europa entra de lleno en la nueva economía y que el gran desafío, el
gran reto, es cómo las instituciones europeas y el modelo social europeo
se adaptan, no para servir a la nueva economía, sino para que la nueva
economía sirva al modelo social y político europeo. Creo que es el gran
reto.
La nueva economía es global pero no todas las instituciones tienen que
ser cómo Silicon Valley y no todas las sociedades tienen que ser cómo
California, afortunadamente.
El papel de las ciudades
En ese sentido, ¿qué papel juegan las ciudades en medio de esta
transformación?, que me parece absolutamente histórica, no en términos
ideológicos, sino en términos de lo que estamos observando. Creo que, de
entrada, las ciudades van a jugar un doble papel que trataré de
detallar.
Esa nueva economía es, por un lado, una economía de extraordinaria
capacidad de generación de riqueza, pero es una economía centrada, en
estos momentos, en el desarrollo de redes entre individuos y empresas
extremadamente competitivas sin ninguna al interés público, al bien
común, a lo que sean valores que no puedan ser capitalizados en el
mercado
. Entonces, mi tesis general, que ahora voy a tratar de analizar en
concreto, es que las ciudades son claves tanto como productoras de los
procesos de generación de riqueza en el nuevo tipo de economía, como
productoras de la capacidad social de corregir los efectos
desintegradores y destructores de una economía de redes sin ninguna
referencia a valores sociales más amplios, más colectivos o no medibles
en el mercado, como por ejemplo la conservación de la naturaleza o la
identidad cultural.
En concreto, ¿qué quiere decir esto? En primer lugar, las ciudades son,
empíricamente, los medios de innovación tecnológica y empresarial más
importantes.
A principios de los 90, junto con otro colega, nos recorrimos
el mundo (una paliza y no se crean tan agradable, porque en esos casos
lo único que se ven son empresas tecnológicas y aviones y trenes de alta
velocidad) y observamos cuales eran, donde estaban realmente los medios
de innovación tecnológica. Los medios de innovación tecnológica, casi
sin excepción, son grandes áreas metropolitanas con ciudades potentes
impulsando esas áreas metropolitanas, empíricamente hablando.
No encontramos, ningún caso de un medio de innovación tecnológica o
empresarial que se hubiera desarrollado de forma nueva, en pleno
desierto, en relación con un proyecto voluntarista de gobierno:
simplemente no existen. Existen algunos parques tecnológicos con éxito,
pero no medios de innovación realmente generadores de riqueza.
Desde entonces han habido dos de los lugares observados como embriones
posibles, que se han desarrollado con mayor nivel de innovación. Uno es
Cambridge, en el Reino Unido, y otro es el parque de Hsin-chu ,
relativamente cercano a Taipei, Pero en realidad Hsin-chu está a 70 Km.
de Taipei y es parte de la área metropolitana de Taipei, y Cambridge,
por mucho que digan que no, es parte de Londres. Con lo cual, en buena
medida, son áreas tecnológicas desarrolladas y ligadas a grandes áreas
metropolitanas.
Como Silicon Valley es una área metropolitana, que está separada de
San Francisco, pero que está ligada a San José, que es más grande que
San Francisco. En este momento San José tiene 1.100.000 habitantes y San
Francisco 700.000.
El primer elemento es que estos medios de innovación metropolitanos, son
esenciales porque, a través de la sinergía que generan, de las redes de
empresas, de innovaciones, de capital, atraen continuamente los dos
elementos claves del sistema de innovación, que son la capacidad de
innovación, es decir, talento, personas con conocimiento e ideas, y
atraen capital, sobretodo capital riesgo, que es el capital que permite
la innovación.
Por ejemplo, ¿porqué Silicon Valley sigue siendo la punta de la
innovación mundial? No por las cosas que hacía en los años 80, sino
porque en los años 90 se ha vuelto a renovar. ¿Cómo se ha vuelto a
renovar, cuando ya había agotado toda la capacidad de innovación que
existía en California? Silicon Valley está importando cientos de miles
de ingenieros y técnicos avanzados de China, India, Rusia, Taiwan, etc.
El estudio que hicimos en nuestro departamento el año pasado muestra
que de las nuevas empresas creadas en Silicon Valley, en los años 90, el
30 % son creadas y dirigidas por chinos o indios. Capital que apuesta
sobre el talento y talento que llega desde donde sea.
Esto es un medio de innovación, y un medio de innovación es un centro de
atracción, con lo cual observamos que esta economía global tiene nodos,
tiene concentración territorial.
Estos medios de innovación están territorialmente concentrados.
Para hacer algo hoy día en tecnología, hace falta esta capacidad en
tecnología y en innovación empresarial, hace falta estar en ciertos
medios de innovación que después se articulan a través de redes de
telecomunicaciones en el conjunto del mundo.
Hace tres semanas, Newsweek sacó un número especial sobre el desarrollo
de la nueva economía en Europa y señaló 14 puntos que son grandes áreas
de innovación, y que están convirtiéndose en los centros motores de la
nueva economía en Europa. Todas grandes áreas metropolitanas y con
Barcelona en el noveno lugar.
Madrid no está en la lista. Barcelona, sí: como economía dinámica y uno de los más rápidos desarrollos de empresas internet en Europa, etc.
Lo digo para señalar la verificación empírica de que son los
medios de innovación territorialmente concentrados en torno a ciudades
dinámicas, los que constituyen las fuentes de riqueza en la nueva
economía.
El conocimiento está en las personas
Entremos un poco más en por qué es así. Creo que, por un lado, hay la
idea de que lo que llamamos conocimiento, información, no es abstracto.
Está depositado materialmente en cerebros y los cerebros, generalmente,
suelen ir unidos a personas. Por consiguiente, son trabajadores de alta
cualificación. Son innovadores capaces de tener ideas y aplicarlas, los
que constituyen, realmente, la materia prima de esta nueva economía.
Pero desarrollemos la idea. Si lo que importa son personas de alta
capacidad intelectual y de conocimiento, ¿cómo se producen estas
personas? No se generan por razones genéticas, ¿cierto?
Fundamentalmente, hay tres elementos. El primero es la educación. Pero
la educación no es solamente el poner al niño en la escuela o que haya
buenas escuelas.
La educación, en primer lugar, es que a partir de un desarrollo del sistema educativo, sea una educación capaz de producir gente con autonomía de pensamiento y con capacidad de autoprogramación y de adquisición de conocimientos el resto de su vida.
Pero es más, es algo que en Barcelona han desarrollado ya hace tiempo y que es el concepto de ciudad educativa: no es solamente la escuela cómo elemento de educación, sino es la idea del conjunto de una sociedad local, a través de una serie de interacciones, incluyendo actividades culturales, incluyendo relaciones con los medios de comunicación, incluyendo elementos de animación ciudadana
. Es el conjunto del sistema de relaciones sociales locales que
produce un sistema de información interactiva, que desarrolla la
capacidad educativa en un sentido amplio y no simplemente de adquisición
de conocimientos.
Un segundo elemento: servicios públicos que funcionen. Michael Cohen
señala que por mucho internet que se desarrolle y mucha inversión que
haya en las ciudades, si luego los transportes no funcionan o hay
inundaciones, internet no resuelve estos problemas. Por consiguiente, la
calidad de los servicios públicos y, en concreto, de los servicios
públicos municipales, es absolutamente decisiva para que todo lo demás
funcione.
En el famoso Silicon Valley acaba de hacerse una encuesta que indica que el 80% de la gente está entusiasmada con su trabajo, con su dinero, con todo esto. Pero el 80% de gente dice que no soporta la vida en Silicon Valley, porque tienen que pasarse tres horas y media al día en los atascos del tráfico, porque no pueden respirar, porque están aislados, porque es el individualismo feroz, porque la familia se hunde.
Es decir, una total insatisfacción con todo lo que no es el trabajo y
el dinero. Trabajan cada vez más y viven encerrados en su trabajo y
comiendo comida china que les traen por internet. Pero,
fundamentalmente, el deterioro de todo lo que es colectivo acaba
impactando sobre la productividad del trabajo.
Y en tercer lugar, en términos más amplios, no son los servicios
públicos sino la calidad de vida, en el sentido amplio. Hay una serie de
investigaciones que muestran como la calidad de vida hace dos cosas en
los medios de innovación.
Por un lado, atrae gente a los medios de innovación, es decir aquellos medios de innovación que ofrecen poca calidad de vida no son capaces de atraer, con respecto a otros, el nuevo talento que es necesario. Y segundo, una vez que se está en un lugar, hay que retener ese talento y, además, hacer posible que ese talento sea capaz de aplicaciones tecnológicas y empresariales no totalmente destructivas y no totalmente neuróticas, que tienen, en buen sentido, una relación directa con la calidad de vida. En términos sintéticos, existe un efecto retroactivo de calidad de vida sobre productividad y de productividad sobre calidad de vida.
Es un efecto virtuoso: calidad de vida urbana y metropolitana y su
efecto sobre la productividad y la creación de riqueza.
Ciudad y universidad
Otro elemento que es fundamental, en este sentido, es la relación entre
ciudad y universidad en la nueva economía. Parece obvio que las
universidades son un motor de crecimiento económico, tecnológico y
empresarial, pero también, son un factor de creación de ciudad. Hoy día,
la universidad no es un elemento más.
Es un elemento esencial de la dinamización del tejido urbano, a la vez que un elemento esencial de la producción de mano de obra cualificada, de innovadores y de personas con ideas nuevas. Esta nueva economía no es simplemente de gente que hace electrónica, es de gente que aprende a pensar o enfocar las cosa de forma nueva. Y esto depende de la calidad del sistema de educación universitaria.
Por cierto, que, en este sentido, se está imponiendo cada vez
más la idea de la importancia de los campus urbanos como elemento, a la
vez, de dinamización y de absorción de ideas de un tejido social más
amplio que el de la propia universidad. Por campus urbanos quiero decir
campus, también.
La idea de universidades con facultades distribuidas en el conjunto de
la ciudad, no parece eficaz. Históricamente, se produce así en muchas
ciudades y se puede tener una buena universidad en esos términos, pero
la dispersión hace que el trabajo interdisciplinario, la fusión de
enseñanzas de distinto tipo, tenga mucha mayor dificultad.
Es mucho más difícil para los estudiantes tomar materias de distintas
facultades, que es un elemento fundamental de la nueva universidad. Es
mucho más difícil para los colegas articularse entre ellos.
Por tanto, la noción de campus sigue siendo una noción productiva en
términos culturales y de innovación pero, al mismo tiempo, la
integración de ese campus en tejidos urbanos densos parece que también
es el elemento que se está señalando como de mayor productividad
cultural y, a la vez, urbana.
La cuestión de cómo estimular territorialmente esos medios de innovación
a los que me he referido antes, parece ir en sentido contrario a los
llamados parques tecnológicos. Me explico, porque es un tema que he
trabajado bastante y, en particular, en España.
En primer lugar, la mayor parte de parques tecnológicos, de tecnológico
tienen poco. Son, generalmente, o bien viejas operaciones de tipo zonas
industriales o, en la mayor parte de los casos, operaciones
inmobiliarias con un añadido de prestigio ideológico. Pero, más aún,
diría que, aparte de esto, que es una crítica que ya se ha hecho muchas
veces, hay algo más.
Que es que la problemática de parques tecnológicos de los años 80, no es
aplicable en el año 2000, incluso ya en los últimos años de los 90,
porque en este momento no se trata tanto de hacer hard como de hacer
soft. La idea no es poner más fábricas de microelectrónica.
No tiene ningún sentido añadir más fábricas de microelectrónica a las
que ya existen en los lugares que ya se han especializado en
microelectrónica. Dejemos, en cierto modo, que los japoneses hagan
microelectrónica o que las grandes empresas multinacionales estén
trabajando en microelectrónica en Asia del sudeste.
Lo que hoy día cuenta es la capacidad de acción tecnológica sobre
aplicaciones, sobre sistemas de software avanzado y sobre tecnologías de
redes de todo tipo: tecnologías de telecomunicaciones. La gran frontera,
a la que ya se ha llegado, es el internet móvil. Son los temas de
telecomunicaciones y de transmisión y procesamiento electrónico en
tecnología móvil.
Éste tipo de acción no se soluciona con parques tecnológicos donde se
puedan concentrar grandes instalaciones industriales, son medios de
innovación intensivos en inteligencia más que intensivos en edificios. Y
el tema ahí, consiste en buscar las formas de articulación entre el
territorio y estos mecanismos de innovación, mucho más sutiles, mucho
más ligados a la dinámica propia de la innovación y, en particular, de
la innovación de pequeñas y medias empresas. Y, también para fijar las
ideas, dos ejemplos: uno negativo y otro positivo.
El mayor fracaso de desarrollo tecnológico territorial de los último 5
años es el llamado “ corredor multimedia” de Kuala Lumpur en Malasia, en
donde se han gastado miles y miles de millones de dólares en crear una
megaestructura absolutamente futurista para atraer grandes fábricas.
Con todos los nombres de la electrónica han creado un consejo
consultivo presidido por Bill Gates y en el cual está IBM y están todas
las grandes empresas de la microelectrónica. Y, ¿qué han puesto ahí?
Fábricas de segundo orden, fábricas que no necesiten en otros lugares,
con muy poco valor añadido, relativamente poca creación de empleo, pero
sobretodo, nula capacidad de innovación; es aplicación de la innovación
que ya existía.
Pero, sin embargo, lo que sí se ha conseguido es una operación
publicitaria de que el gobierno de Malasia va a ser casi tan importante
cómo el de Singapur, que, por su cuenta, ya había desarrollado ésta
operación, con mucho más éxito, cuando había que desarrollarla hacía 15
años.
Un ejemplo positivo que es muy polémico, pero quiero explicar el por qué
es positivo en mi opinión. Positivo en términos de que ha generado una
extraordinaria innovación: el desarrollo de lo que se llama “el barrio
multimedia” en San Francisco. El barrio multimedia en San Francisco ha
generado, en estos momentos, entorno a las 2.500 empresas pequeñas, muy
pequeñas en general, de menos de 10 y 15 personas como promedio.
San Francisco y Nueva York, más o menos al mismo nivel, son hoy los dos
centros de diseño real de multimedia. El mercado que han desarrollado en
el último año oscila entorno a los 35.000 millones de dólares, porque
son los que hacen las cosas que luego Hollywood pone en funcionamiento.
Pero la tecnología y la concepción está ahí. No es que a mi me guste
mucho pero, por ejemplo, todos los efectos especiales de la ultima serie
de “La Guerra de las Galaxias” están desarrollados allí. Por tanto, no
es alta creación cultural.
Pero “La Guerra de las Galaxias generó en publicidad, no en
ingresos, 2.500 millones de dólares. En publicidad, simplemente, para
poner marcas dentro de la película. Fuera o no un éxito la película, era
lo que esas empresas querían introducir cómo publicidad indirecta en el
texto de la película.
El caso de San Francisco
Este multimedia en San Francisco se ha generado, en los últimos 10 años,
en la zona más deteriorada de la ciudad, una vieja zona industrial
bastante destruida que estaba ocupada, fundamentalmente, por dos
subculturas: la subcultura sadomasoquista y la subcultura de artistas
pobres, que no eran los mismos. Los sadomasoquistas eran más ricos
mientras que los artistas, realmente, estaban allí porque necesitaban
mucho espacio para hacer sus obras y usaban las viejas naves
industriales.
Estos artistas, un buen día, fueron contactados por empresas de
Silicon Valley que querían entrar a fondo en el multimedia, pero que
necesitaban mentes enfebrecidas, no tecnológicas, sino capaces de
imaginar cosas rarísimas que impactaran a la gente, con lo cual se hizo
la conexión entre la capacidad artística de creación y la tecnología
electrónica más avanzada. De ahí salieron las empresas multimedia. Pero,
entonces, ¿qué ocurre?
Estos artistas vivían en sus casa en una zona residencial, que había
sido industrial y había cambiado la calificación a la residencial para
que pudieran vivir allí esta gente, más o menos marginada, pero
respetada por el municipio. ¿En qué medida, el municipio, ha
contribuido, en los últimos 5 años al desarrollo de esta zona? Han
cambiado la ordenanza municipal y han creado una ordenanza mixta de
trabajo y residencia en el mismo local, que en el fondo reconstruye el
principio de la era industrial y, por tanto, reconstruye lo que era la
actividad industrial de esa zona en la prehistoria de San Francisco.
Es decir, hace 110 años o 120 años, al principio de la historia
de San Francisco. Y a partir de esa recalificación permiten que la nueva
industria, las nuevas actividades industriales ligadas a la residencia,
se desarrollen en esa área.
Permiten que se recalifiquen los usos pero no permiten que especuladores
inmobiliarios entren, compren y echen a estas empresas. Por
consiguiente, se aumentan los usos pero se prohibe el utilizar esa
recalificación de usos del suelo para un proceso de transformación en
viviendas de lujo para los que sean más ricos de estas empresas.
En torno a esto se permitió la ampliación de usos a locales comerciales,
a bares, restaurantes, y en estos momentos, se ha generado una
extraordinaria actividad urbana en la que, junto al trabajo de
innovación, se desarrolla el tejido social de bares, restaurantes,
encuentros en la calle, etc., que da vida a este lugar. En este momento,
está pasando a ser, después de la industria financiera, la segunda
industria más dinámica de la ciudad de San Francisco.
Un último tema de la relación entre política ciudadana y desarrollo de
la nueva economía y de las nuevas tecnologías de información: es la idea
de mercados locales de tecnología en base a políticas ciudadanas y
ambientales que sean intensivas en información y en tratamientos
avanzados de información, desde la modernización de servicios públicos,
a partir de la introducción inteligente y gradual de internet, hasta la
creación de sistemas de participación ciudadana en que, junto a los
sistemas tradicionales de tejido social de base, se articulen formas de
participación ciudadana interactiva a través de internet, como por
ejemplo la experiencia de la ciudad digital en Amsterdam, y políticas
ecológicas y de medio ambiente, ya que las políticas ecológicas bien
realizadas requieren sistemas de información avanzados.
No solamente esto genera una mejora de la gestión local, sino que,
además, crea mercados locales, que pueden ser mercados de partida para
pequeñas y medianas empresas innovadoras locales, que pueden ser la base
del desarrollo futuro.
Una tecnología que se transforma con su uso
Y, concluyo con un tema que me parece, quizá, el más prospectivo. Y es
el tema de que las tecnologías de que estamos hablando, la tecnología de
información y comunicación interactiva, no es una tecnología
tradicional, no es lo mismo que la ingeniería tradicional: es una
tecnología que se transforma con su uso. No es una tecnología estática
que se utiliza y sigue siendo la misma.
El uso transforma la tecnología. Les doy un ejemplo para ilustrar, también, lo que quiero decir: el internet que se pensó originalmente no es el internet que tenemos hoy día. Se habla del origen militar de internet, para defender las comunicaciones contra la posibilidad de un ataque a los centros de comunicaciones.
La forma de defenderlas era que no hubiera centros de comunicaciones, que hubiera una red. Así es como los científicos americanos que trabajaban para el Pentágono lo vendieron al Pentágono. Pero el Pentágono nunca los tomó en serio. Ésta es la parte de la historia que se conoce menos.
El Pentágono nunca los tomó en serio y ellos nunca quisieron hacer ésta cosa militar que les aburría muchísimo. Pero lo que los científicos sí querían hacer era utilizar una serie de superordenadores que había en el conjunto del país. Sólo había unos pocos. Entonces inventaron un sistema de relación entre éstos superordenadores, que era el sistema internet, para compartir tiempo de superordenador.
Ése era el objetivo real que querían hacer. Pero ocurrió que cuando ya tuvieron la posibilidad de compartir tiempo real en los siete superordenadores que había en Estados Unidos, se dieron cuenta que no necesitaban tanto, que, realmente, no tenían nada que hacer con tanto tiempo de ordenador.
Entretanto, intentando montar el sistema, descubrieron una aplicación
que se convirtió en la base de su trabajo en el futuro y en la base de
nuestra vida actual: el correo electrónico. Y ese correo electrónico es
lo que realmente fue el primer gran producto que salió del programa
internet.
De la misma forma se podrían multiplicar los ejemplos de cómo la
utilización, la apropiación de internet por sus usuarios a muchos
niveles, ha sido lo que realmente genera nuevos tipos de tecnología y no
sólo de usos de esa tecnología.
¿ Esto, qué quiere decir? Que la utilización, a fondo, en una
ciudad con políticas innovadoras en términos de servicios públicos, de
ecología, de participación ciudadana, de difusión de la educación, puede
llevar a un desarrollo de nuevas aplicaciones y, por tanto, de nuevos
usos y de nuevas tecnologías de comunicación, que amplían la gama de
utilización de internet, de los usos propiamente comerciales, en los que
está basado, en estos momentos, el desarrollo de internet a usos y
aplicaciones de un espectro mucho más amplio que, además de generar
mercados importantes, también permitirán una utilización de la
revolución tecnológica en aras de una mayor calidad de vida.
En ese sentido, el papel de las ciudades en la Era de la Información es
ser medios productores de innovación y de riqueza, pero es, aún más, ser
medios capaces de integrar la tecnología, la sociedad y la calidad de
vida en un sistema interactivo, en un sistema que produzca un círculo
virtuoso de mejora, no sólo de la economía y de la tecnología, sino de
la sociedad y de la cultura.
Manuel Castells - http://www.lafactoriaweb.com
Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*
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