Un nuevo Partido Laborista, una nueva Gran Bretaña.
Sé que para algunos de vosotros el Nuevo Laborismo ha sido doloroso. El
dolor más intenso que puede sufrirse en la vida política es el
nacimiento de una nueva idea.
Pero yo creo en él y quiero explicaros por qué. Para mi el Socialismo
nunca ha significado un nacionalismo o el poder del Estado. No sólo en
economía, incluso en política. Es un propósito moral que guía mi vida.
Un conjunto de valores. Creer en la sociedad. En la cooperación. En
poder alcanzar entre todos lo que no es posible asumir individualmente.
Y es así como intento vivir mi vida. Las verdades sencillas. Yo no soy
superior a los demás. Soy el guardián de mi hermano.
No puedo pasar de largo y cambiar de acera. No somos sólo
personas que vivimos aisladas unas de otras, enfrentadas a la
eternidad... somos miembros de la misma familia, comunidad, de la misma
raza humana. Este es mi socialismo.
Y la ironía de los muchos años que hemos estado en la oposición consiste
en que la mayoría del pueblo británico comparta estos valores. Yo me
afilié a este partido porque representaba estos valores.
Pero sentía algo más y, creo que vosotros, en el fondo de vuestro
corazón, también lo sentíais.
A pesar de la grandeza e intemporalidad de nuestros valores, la política
de nuestro partido, así como su estructura e incluso su ideología, ya no
reflejan aquellos valores de manera que el pueblo pueda percibirlos como
algo vivo. Estábamos separados del mismo pueblo que decíamos que
representábamos.
Decíamos que era "nuestro pueblo", aunque olvidábamos quien era en
realidad. Para mi, el año 1983 fue la línea divisoria. nació el Nuevo
Laborismo. Gracias al coraje de un único hombre.
Nosotros no estaríamos aquí hoy, orgullosos y llenos de confianza, sin
el esfuerzo de este hombre, Neil Kinnock. Creció inspirado por la
sabiduría de John Smith, quien nos guió a través de la revolución en la
democracia de nuestro partido.
Hemos transformado nuestro partido. Hemos vuelto a redactar nuestra
Constitución. Nuestras relaciones con los Sindicatos han cambiado. La
organización de nuestro partido ha mejorado. La educación política en
una escala sin precedentes. Una nueva política, descubriendo nuevos
horizontes.
Prefiero Bambi a Stalin
No obstante, yo no me introduje en el mundo de la política para cambiar
el Partido Laborista. Me introduje en el mundo de la política para
cambiar el país. Y creo, con toda honestidad, que si no hubiéramos
cambiado, si no hubiéramos regresado a los valores originales en nuestro
partido, liberados del peso de su ideología desfasada, no podríamos
cambiar el país.
No podríamos ganar y, aunque lo hubiésemos hecho, no habríamos gobernado de la forma en que lo necesita Gran Bretaña. Porque yo no quiero un Gobierno Laborista de un solo mandato, que deslumbra durante unos instantes para caer a continuación en la desilusión.
Yo quiero un Gobierno Laborista que gobierne durante una
generación y que cambie Gran Bretaña para siempre.
Ha sido difícil, lo sé. A menudo difícil para mi. El año pasado era
Bambi, este año Stalin. De Disneylandia a la dictadura en doce cortos
meses. La verdad es que no sé cual de los dos prefiero. De acuerdo,
prefiero a Bambi, de verdad.
También ha habido momentos buenos. Como ayer, cuando por primera vez
desde que me convertí en el líder del partido, conseguí impresionar a
mis hijos.
¿De verdad conociste a Kevin Keegan, papá?, ¿Es cierto que hiciste 27
golpes de cabeza consecutivos?. ¿Verdad que está bien que Eric Cantona
haya vuelto a jugar?. Esperemos que esta vez recuerde que eso de dar
patadas a la gente en los dientes le toca al Gobierno Conservador.
Así que ha sido duro. Nadie creía que podríamos conseguirlo. Pero lo
hemos hecho. Pero no lo hice yo solo. Lo hicimos todos juntos.
Así que gracias. Unos resultados de elecciones complementarias que baten todos los récords. Unos resultados de elecciones municipales que baten todos los récords. Y me siento igualmente orgulloso de las nuevas candidaturas Laboristas que hemos elegido.
Aunque también hay algo de dolor. Pero mirad qué resultados.
Podríamos tener 80 o 90 diputadas tras las próximas elecciones generales
y, este hecho por sí solo, transformaría la vida política de Gran
Bretaña.
¿Por qué cruzó el pollo la calle?
El otro día leí que ningún escaño Tory ganable había elegido a una
mujer. Qué vergüenza. Aunque claro - ¿acaso hay algún escaño Tory que
tenga todas las posibilidades de ganar?. Peter Lilley.
Diputado por Saint Albans. Mayoría 16.000. No es seguro. Lilley, asustado igual que un pollo, hacia el distrito electoral de Hitchen y Harpenden. El presidente de los Conservadores, Brian Mawhinney.
El trabajo de este hombre consiste en decir que los
Conservadores volverán a ganar en todo el país. Mayoría de 5.000. No es
seguro. Asustado igual que un pollo, hacia el distrito electoral de
Peterborough y Cambridgeshire. Y el señor de Basildon, David Amess.
Le horroriza pensar que toda la nación pueda ver la noche de las
elecciones como se borra de golpe esa sonrisa tan confiada. Asustado
igual que un pollo, hacia el distrito electoral Southed. ¿Por qué cruzó
el pollo la calle? Para encontrar un escaño más seguro. Pero jamás
habían cruzado tantos pollos la calle en vano. Y como bien alguien dijo:
pueden correr, pero no pueden esconderse.
La mayoría del trabajo que hemos realizado para preparar
nuestro partido ha sido realizada por John Prescott. Un buen amigo que
me ha dado mucho apoyo. Franco, sincero, sin pelos en la lengua. Y así
es como me trata.
Veo que el señor Major piensa retarme a un debate televisivo durante las
Elecciones Generales. Muy bien. Su historial contra nuestras políticas.
Donde quiera y cuando quiera. Pero yo tengo una idea mejor.
En lugar de limitarnos a retarnos a un debate televisivo, ¿por qué no nos reta a unas elecciones generales?. Ahora tenemos 100.000 nuevos afiliados.
El año que viene y, por primera vez desde los 50, tendremos más afiliados que el Partido Conservador. Y un aumento enorme del número de afiliados del Partido Laborista Juvenil. Cinco veces más que los Conservadores Juveniles. Nosotros valoramos a nuestros afiliados, tanto a los nuevos como a los veteranos.
Pero no tenemos que caer en el error estúpido de olvidarnos de
los pobres, de los parados y de aquellos que no tienen casa, con el
objetivo de buscar un nuevo apoyo.
He estado enfadado, apasionado e indignado durante 16 años. Porque he
visto a la gente joven reunida en las porterías, familias vencidas por
el paro y los pobres, que no son capaces de hacer frente a un nuevo mes
sin dinero. Y estoy harto de estar enfadado. Os lo digo.
Ellos no necesitan nuestra ira. Necesitan acción.
Y no la tendrán con la rabia de la oposición, sino con un
Partido Laborista que tiene el valor de tomar decisiones duras, de
acceder al Gobierno y de hacer cosas por ellos. Y quiero deciros algo.
Las decisiones duras son más duras cuando estás en el gobierno.
Cuando nos negamos a correr riesgos con la inflación porque vemos que no
podríamos volver a construir este país desde una prosperidad repentina
hacia una bancarrota rápida, incluso para fomentar la creación de
puestos de trabajo a corto plazo.
Cuando queremos enviar más jóvenes a las universidades, aún sabiendo que el Plan de Becas para Estudiantes será sustituido, tenemos que afrontar unas decisiones muy duras en lo referido a cual será su recambio.
En cuanto a los salarios del sector público, el Gobierno
Laborista, como cualquier otro gobierno, tendrá que decir que no,
incluso a gente que se encuentra en esta sala. Pero el gobierno quiere
decir esto, tomar decisiones duras.
Porque quiero a mi partido, odio que esté en la oposición
Quiero a mi partido. Y odio que tenga que ser la oposición. Quiero a mi
país. Y odio lo que le han hecho los Conservadores.
Todas sus promesas rotas: impuestos, paro, crimen, Servicio Nacional de Sanidad, enseñanza. Su historial es el de la incompetencia y la deshonestidad a escala épica. Y ahora suplican al pueblo británico: confiad en nosotros sólo una vez más. Yo digo esto al pueblo británico. Cada trato tiene dos partes.
Ellos hicieron sus promesas. Vosotros disteis vuestro voto. Rompieron
su palabra. Y ya no se merecen vuestro voto.
Os explicaré unas cuantas cosas sobre los Conservadores y los impuestos.
Redujeron vuestros impuestos antes de las elecciones y volvieron a
subirlos después.
Y siempre explican únicamente una parte de la ecuación: recortan el impuesto sobre la renta, pero suben el IVA, os hacen pagar recargos, como unos gastos adicionales en el Servicio Nacional de Sanidad, como los impuestos sobre el seguro del hogar.
Es una gran estafa. Nosotros queremos que las familias normales, las que trabajan muchísimo, paguen menos impuestos. Pero para poder reducir los impuestos tenemos que reducir el paro, el crimen, reducir los gastos de bienestar...
son las causas de la subida de los impuestos. Imaginad como sería Gran Bretaña bajo un quinto mandato conservador. ¿Habría un Servicio Nacional de Sanidad?, ¿Habría un sistema educativo gratuito para todos?, ¿Habría un Estado de bienestar?. ¿Sería el señor Redwood el responsable de decidir qué padres solteros podrían quedarse con sus hijos?. Si volvéis a elegirlos, no hay ninguna duda.
Volverán con el IVA sobre la gasolina. Fuera todos los colegios.
Venderán los correos.
Privatizarán todavía más el servicio de sanidad. Unos monopolios
gigantes privatizados que controlarán vuestros servicios, con las
tarifas establecidas por antiguos ministros de la junta. Porque ellos
también son un partido que ha cambiado mucho. La mitad de los diputados
no ministros votaron al señor Redwood para Primer Ministro.
Todos a bordo de la nave espacial Redwood, hacia el planeta Portillo.
Recordad el planeta Portillo. El año pasado fue un chiste. El año que
viene podría ser Gran Bretaña.
Una nueva generación para una nueva era
No dejéis que acaparen el futuro de Gran Bretaña porque no le ofrecen
nada. Esta es una nueva era. Y ha de estar liderada por una nueva
generación.
Os hablaré sobre mi generación. Nosotros crecimos después de la Segunda
Guerra Mundial. Leímos sobre fascismo, vimos la Unión Soviética y
aprendimos a tener miedo de la extrema izquierda y de la derecha.
Nacimos en la clínica del Estado de bienestar y del Servicio Nacional de
Sanidad, de la economía de mercado de cuentas bancarias y de los
supermercados, los tejanos y los coches.
Por nuestros bolsillos han pasado cantidades de dinero que nuestros
padres nunca habrían podido soñar. Viajamos al extranjero. Hemos vivido
la revolución sexual de los 60. La mitad de la población activa se
compone de mujeres y el mundo laboral se ha visto revolucionado por la
ciencia.
Construimos una nueva cultura popular, transformada por la televisión en
color, por el programa "Coronation Street" y por The Beatles. Gozamos de
miles de ventajas materiales que nunca tuvieron nuestras generaciones
precedentes, pero sufrimos de una inseguridad y de una duda espiritual
muy profundas que estas generaciones no conocieron.
La familia está debilitada, la sociedad está dividida. Vemos que la
gente mayor tiene miedo del crimen y que se maltrata a los niños.
Vivimos sabiendo que el mundo, a través de las armas nucleares y químicas y a través del menosprecio hacia el mundo natural, podría destruir millones de años de evolución.
Mi generación ha tenido más libertad que cualquiera otra, pero
también ha tenido menos seguridad sobre cómo ejercerla de forma
responsable. La generación a punto de entrar en el nuevo milenio, que
tiene miedo de nuestro futuro y no está segura de cual es nuestra alma.
Vivimos en una nueva era, pero en un país viejo. Gran Bretaña ganó dos
guerras mundiales.
Tuvimos un Imperio y formamos la Commonwealth. Inventamos los
deportes que practica el resto del mundo; hemos dado al mundo una parte
de su mejor literatura, arte y poesía. Estamos orgullosos de nuestra
historia, pero su peso no nos va demasiado bien. ¿Por qué?.
Porque ha hecho que nos hayamos estado definiendo como a una nación
durante demasiado tiempo, sin tener en cuenta lo que nos une, sino lo
que nos separa. Un sistema de clases desigual y anticuado.
Un tejido social deshilachado y roto. Una vida política donde los dogmas excluyen el sentido común.
E incluso un sistema educativo donde una parte de la nación recibe
una enseñanza distinta de la que recibe otra. Y si no cambiamos la
dirección, tendremos dos clases de servicio sanitario, dos clases de
escuelas estatales, dos Gran Bretañas, una que recibirá asistencia
social y otra que la pagará.
Volvamos a ser un país joven
Quiero que volvamos a ser un país joven. Joven. Con un propósito común.
Con unos ideales que apreciamos y defendemos. Sin vivir de la gloria del pasado. Olvidando las batallas pasadas. Y sin relajarnos, sin tapar nuestra boca con la mano, escondiendo un bostezo de cinismo, sino dispuestos a afrontar el reto de cada día.
Ambiciosos. Idealistas. Unidos. Donde la gente prospere en función de la contribución que haga su país en vez de en función de lo que saque de su país. Sin decir: "este fue un gran país", sino "Gran Bretaña puede ser, y debe volver a ser, un gran país".
Una Gran Bretaña con conocimientos. Un país joven que
construirá la nueva economía del futuro. Ya está bien de patrones contra
obreros, tenemos que fomentar una relación de trabajo conjunto. Ya está
bien de finanzas públicas contra privadas. Queremos una cooperación para
reconstruir la red viaria y ferroviaria de nuestro país, así como de las
ciudades y regiones.
Ya está bien de economías de prosperar y morir. La inflación es el
enemigo de la estabilidad que las empresas necesitan para planificar el
futuro.
Más ayudas para las pequeñas empresas. Una nueva relación entre el sector público y el privado para reconstruir infraestructuras.
Unas medidas que fomenten inversiones a largo plazo. Pero sobre
todo, hoy presentamos nuestras propuestas para formar a nuestra gente y
a nuestras empresas en relación a los nuevos retos tecnológicos y
económicos, y para cambiar la base de la filosofía de este país que ha
perdurado durante los últimos 100 años.
La mejor política económica es la enseñanza
La mejor política económica es la enseñanza. Y nuestro futuro pasa
necesariamente por el matrimonio de la enseñanza y la tecnología.
Quizás ha acabado la carrera del armamento. Ha empezado la carrera de
los conocimientos. Nunca podremos ser competitivos si partimos de una
economía de salarios bajos y de explotación de los trabajadores.
Sólo tenemos un activo. Nuestra gente. Su inteligencia. Su potencial.
Desarrollándolo tendremos éxito. Desatendiéndolo fracasaremos. Es así de
sencillo. Y el ritmo del cambio tecnológico significa que la tarea es
urgente.
La enseñanza no deja de existir cuando se sale por última vez por la puerta de un colegio. La enseñanza es para toda la vida. Se trata de una cuestión de economía pura.
Como más se aprende, más se gana. Es así como se puede avanzar
en la vida. Puestos de trabajo. Crecimiento. Esta combinación de
tecnología y conocimientos transformará la vida de todos nosotros.
Pensad en la industria y el comercio. Una plataforma petrolífera en el
Golfo de Méjico presenta fatiga del metal; se puede diagnosticar desde
un despacho en Aberdeen, Escocia.
Unas empresas europeas están cerrando un negocio con los japoneses. Con traducción simultánea por la línea telefónica. Y las llamadas podrían ser gratuitas. El ocio también.
El turismo de la realidad virtual que nos lleva a cualquier lugar del mundo. Los ordenadores aprenden cosas sobre los niños a medida que van enseñándolo, configurando los cursos para que se adapten a sus necesidades personales. Los conocimientos son poder.
La información, oportunidad. Y la tecnología puede hacerlo posible si
la utilizamos adecuadamente.
Pensemos un momento. El acceso directo a las aptitudes docentes desde el
puesto de trabajo o desde casa. Una clase de una sola persona.
El ingeniero que quiere mantenerse al día de los cambios técnicos. El arquitecto que trabaja por su cuenta y que quiere llevar su propia contabilidad.
El operario de informática que tiene que adaptarse a nuevos sistemas. La madre que está de baja por maternidad puede aprender un nuevo idioma para ayudarla cuando vuelva al trabajo. Puede hacerse. Pero, ¿se hará?. Sólo si lo hacemos nosotros.
Quiere decir, la asociación del sector privado, el gobierno,
las universidades, los centros de búsqueda y los laboratorios
científicos, porque elaboran un sistema avanzado de enseñanza continua
para la edad electrónica. Para la gente con trabajo y para la que lo
pierde. Requiere un esfuerzo nacional supremo. El mercado no lo hará.
La Universidad para la Industria
Un Gobierno Laborista sí lo hará. Ya estamos trabajando en ello. Se
llamará la Universidad para la Industria. Y transformará la enseñanza y
las aptitudes en Gran Bretaña, haciendo que la enseñanza a lo largo de
la vida se convierta en una realidad.
Pero tenemos que fijarnos unos objetivos todavía más valientes. Tenemos
unas ventajas enormes. Tenemos algunas de las mejores empresas de
comunicación del mundo. Los lideres mundiales de la radiodifusión.
El idioma más importante del mundo, el inglés. Todo esto nos podría
dar años de ventaja en cuanto a la enseñanza, la tecnología y el
comercio. Pero en la Gran Bretaña Conservadora estamos malgastando
nuestros activos.
No los utilizamos, no organizamos, no sacamos el máximo provecho. Se nos
acaba el tiempo y el reto es muy grande. Porque otros países ya se han
puesto a hacerlo.
Un Laborismo público y privado
Hago esta propuesta hoy mismo: tendríamos que abrir los mercados de la
comunicación y la tecnología. Sí, una solución de mercado.
Las empresas de cable contribuyen a ello haciendo un buen uso de las
nuevas tecnologías. Pero nuestro objetivo debería ser la competencia
leal y libre, eliminando las restricciones que no permitieron que BT,
Mercury y otros contribuyeran a la "conexión" de Gran Bretaña, hasta que
exista una competencia libre y abierta a todo el mundo a partir del
2.002.
Este mercado tiene un potencial enorme. Pero estas empresas tienen obligaciones hacia nuestra nación. Durante las últimas semanas hemos estado negociando con BT.
A cambio de acceso al mercado, puedo anunciar que se ha
comprometido a conectar todas las escuelas, todos los colegios, todos
los hospitales y todas las bibliotecas de Gran Bretaña a medida que vaya
construyendo su red. Gratis.
Se le da la oportunidad de ganar nuevos mercados. Pero a la nación se le
da la oportunidad de tener éxito.
Este es el Nuevo Laborismo. Público y privado. Trabajando juntos. Construyendo una economía dinámica. Que trate las necesidades de la nación y que esté al servicio de los intereses de la nación.
Nuestro objetivo es la conexión de todas las casas de Gran Bretaña. Es un objetivo por el que vale la pena luchar. Podemos hacer que sea una realidad. Expansión del comercio. Tendremos una vida más amena. Mejora de los servicios públicos. La gente vivirá mejor.
Gran Bretaña vivirá mejor.
Puedo anunciar una tercera iniciativa público-privada. David Blunkett
iniciará negociaciones con las autoridades de enseñanza y las empresas
informáticas que las abastecen para ver como podemos conseguir el
objetivo de garantizar que cada niño tenga acceso a un ordenador
portátil.
Esto comportaría nuevas formas de formación del profesorado. Haría falta
toda una red de liberación. Pero es posible. Pensad. Hace 50 años los
abuelos de estos niños llegaron a las escuelas estatales por primera
vez, y se sentaron en su silla detrás de un pupitre de madera.
Las dos cosas fueron proporcionadas por un Gobierno Laborista. Ahora, medio siglo más tarde, un nuevo método para una nueva era.
Es esto lo que quiero decir cuando hablo del nuevo Laborismo.
Quizás John Major se conforma con ocupar la 35a. posición en el ránking
de la enseñanza. Pero yo no entré en la política con la intención que
Gran Bretaña se quedara en la 35a. posición en nada. Arreglaremos
nuestro sistema de enseñanza. No más dogmas. No más debates sobre las
estructuras.
Una financiación justa y equitativa para todas las escuelas. No queremos volver a la selección, sea académica o social. Queremos un nuevo trato en nuestras aulas. Seremos los campeones del siglo 21 en cuanto a los niveles. Más apoyo.
A cambio, una exigencia de progreso mayor. El objetivo de una plaza en un jardín de infancia para todos los niños de tres y cuatro años. Una red voluntaria de profesores asociados -adultos expertos en un idioma extranjero o en la empresa- para ayudar al profesor de la clase. Una proporción de alumnos-adultos en las clases.
Promovida por las autoridades Laboristas. Y hecha efectiva en todo el
territorio de Gran Bretaña. Una orientación adecuada para todos los
niños de cinco años.
Unos colegios que aprovechan sus puntos fuertes.
No sólo tecnología (que, por cierto, tendría que formar parte del plan de estudios de todas las escuelas). Necesitamos unas escuelas especializadas que sepan conseguir el máximo rendimiento de sus alumnos.
La ciencia. O la música. O el diseño. O las matemáticas.
Desarrollando ámbitos especializados, asignaturas sobre las que los
alumnos podrán profundizar tanto como puedan. Se convertirán en centros
de excelencia, que serán aprovechados por toda la comunidad.
Y otra cosa. Los Conservadores dicen que el número de alumnos por clase
no tiene importancia. Si esto es cierto, me pregunto por qué hay muchos
que invierten tanto dinero para encontrar clases pequeñas en el sector
privado.
Los Conservadores gastan más de 100 millones de libras esterlinas
anuales en su Plan de Plazas Asistidas. Los laboristas suprimiríamos
este Plan de forma gradual.
Sesenta millones de libras -poco más de la mitad del Plan de Plazas
Asistidas- son suficientes para que todos los niños de cinco, seis y
siete años puedan recibir educación en clases de menos de 30 alumnos. Y
es así como será la enseñanza que recibirán los niños de cinco, seis y
siete años en la nueva Gran Bretaña.
Pero el precio que cuesta un grado de apoyo mayor son unas expectativas más altas. Y más acciones para combatir el fracaso.
Los profesionales docentes deberían recibir una compensación justa. Pero si no pueden hacer el trabajo, no deberían dedicarse a ello. Los directores tendrían que demostrar sus aptitudes de liderato antes de ser considerados para el cargo. Los padres tienen obligaciones.
Los niños tienen ejercicios para hacer en su casa. No deberían hacer campana. Y si la hacen, tanto los padres como la escuela tienen la obligación de poner remedio.
Nosotros apoyamos el desarrollo de contratos casa-escuela a través de
los cuales las escuelas y los padres se corresponsabilizan de los niños.
Unas inspecciones más rigurosas. Unos objetivos más altos. Y una
actuación más rápida cuando las cosas no van bien. Suena muy duro pero
en realidad es muy justo. Si toleramos el fracaso en nuestras escuelas,
serán los niños quienes sufrirán las consecuencias, y no podremos vender
su futuro.
La Gran Bretaña participativa: justicia y responsabilidad
Pero el reto de ser un país joven no es solamente un reto económico.
Tiene también un importante carácter social y moral. Mirad las ruinas de
nuestra sociedad deshecha. Mirad Gran Bretaña a través de los ojos de
nuestros hijos. ¿Estamos realmente orgullosos?. Drogas, violencia,
jóvenes rondando las calles sin hacer nada.
Tenemos que tener el valor de construir una nueva sociedad civil, un
nuevo orden social. Donde todo el mundo tenga un interés y todo el mundo
participe. Justicia para todos. Responsabilidad de todos.
Es un acuerdo entre nosotros y el pueblo. Nadie piensa que podremos
resolver el problema del paro de la noche al día. Pero ninguna sociedad
decente puede tolerar estos niveles de paro de larga duración, con toda
la miseria y el colapso social que representan.
Cogeremos el superávit de los nuevos magnates de La Gran Bretaña
Conservadora de las empresas de servicios públicos privatizadas y las
utilizaremos para los programas laborales y de enseñanza más radicales
que nunca se han propuesta en Gran Bretaña.
Y también utilizaremos -y ahorraremos- este dinero dando a los padres y madres solteros la oportunidad de no vivir de los subsidios asistenciales y planificar su futuro, y organizando servicios de jardines de infancia y formación para que puedan mantenerse ellos mismos y sus hijos.
Dejando de ser el objetivo de la propaganda Conservadora para
convertirse en los ciudadanos de la nueva Gran Bretaña que pueden
ganarse un sueldo y tener cuidado de los hijos que quieren.
Con oportunidades, responsabilidades. Es absurdo que en el debate sobre
el crimen haya algunos que hablen de sus causas, mientras que otros
hablan de la necesidad de castigar a los criminales. Basta de dogmas.
Tenemos que ser duros con el crimen y con las causas del crimen. La
reforma del sistema de justicia criminal. Un programa de gran amplitud
para tratar la delincuencia juvenil; acciones para tratar el problema de
la drogadicción;
un tratamiento adecuado para víctimas y testigos. Unas penas más duras para la violencia o las armas; una línea dura con todos aquellos que, haciendo ruído o perturbando la paz, hacen de la vida en su barrio un infierno.
Por primera vez, una política de prevención del crimen a nivel
nacional, con la participación y planificación conjunta de las
comunidades, la policía, las escuelas, las empresas y las
administraciones locales.
La ley y el orden es una cuestión de los Laboristas.
Todos podemos ser víctimas del crimen... pero especialmente pueden serlo los pobres y los más vulnerables. Pero es el Gobierno quien tiene la obligación de protegerlos.
Y en lugar de malgastar centenares de millones de libras en la
implantación de carnets de identidad obligatorios, tal y como proponen
los
Conservadores más de derechas, sería mejor asignar este fondo para que
podamos tener más oficiales de policía a pie de calle en nuestras
comunidades locales.
Pero la verdad es que las dos mejores políticas de prevención del crimen
son un trabajo y una familia estable. Un país joven que quiere ser un
país fuerte no puede adoptar una posición moralmente neutra en relación
a la familia.
La familia es la base de cualquier sociedad decente.
Las familias fuertes son la piedra angular de las comunidades fuertes. Visitad cualquier tribunal de menores y lo veréis. En la familia, la gente aprende a respetarse y a cuidar los unos de los otros. Si se destruye esto en una familia, no es posible volverlo a construir en un país.
En todos los ámbitos de la política tendremos que examinar su
efecto sobre la familia, viendo como la podemos reforzar y mantener
unida.
En cuanto a las subvenciones, la ocupación, la enseñanza y la vivienda,
son ámbitos en los que permitiremos que las autoridades locales utilicen
el dinero procedente de la venta de las viviendas protegidas para poder
eliminar una de las vergüenzas más evidentes de la Gran Bretaña
Conservadora,
es decir, el gasto de millones de libras para alojar, en
auténticos tugurios, familias sin casa, cuando podríamos estar dedicando
estos fondos a la construcción de viviendas de nueva planta.
Un nuevo Estado de bienestar
Un país joven tiene que construir un nuevo Estado de bienestar. Necesita
reformas. Y el partido que lo fundó y que cree es el partido que lo
tiene que reformar. Estas son decisiones difíciles, pero deben tomarse
con justicia e igualdad.
Este partido introdujo las pensiones universales. Seguimos creyendo que
tienen que seguir siendo la base de la provisión de pensiones, aunque no
podemos remediar la pobrezas que sufren los pensionistas solamente con
la pensión estatal.
Unas 600.000 personas del total de la gente mayor de nuestro
país han sido ignoradas por no reclamar un apoyo a sus intereses que se
determina mediante la comprobación de sus medios económicos.
Pero cada vez mayor número de pensionistas tienen dos o tres pensiones.
Por este motivo estamos estudiando las posibilidades para conseguir que
la gente pueda reunir una renta de fondos públicos y privados para
garantizar una mínima calidad de vida a nuestros pensionistas.
La política tiene como objetivo eliminar el estigma del sistema
de comprobación de los medios económicos, asegurando una renta mínima
que permita vivir la vejez con dignidad. Este es el nuevo Laborismo.
También estamos pensando en algunos nuevos sistemas de planificación
sanitaria a largo plazo.
Todos conocemos gente mayor que ha ahorrado durante toda su
vida para ver como los costes de las residencias se comen sus ahorros. Y
cuando hayamos finalizado nuestra evaluación de todas estas cuestiones
haremos propuestas para ayudarles.
No quiero un orden social antiguo. Lo quiero nuevo, con una reglas
actualizadas. Creo en la familia.
Y creo que tenemos que ser duros con el crimen. Habrá quién dirá que estos valores son los valores morales de la gente de derechas y de ideas anticuadas.
No permitáis que los
Conservadores reivindiquen estos valores para ellos mismos -son nuestros
valores. Se puede ser duro tanto con el crimen como con los prejuicios.
En cualquier país joven se permite que florezca el talento de cualquier
persona. No tendría que existir discriminación por razones de
discapacidad, género, edad, sexualidad o raza.
En vez de esto, queremos tolerancia y respeto. Y digo a los
Conservadores: quien juega en política con la raza o la inmigración
traiciona los valores decentes de toda sociedad civilizada.
Y justicia al trabajo. Los trabajadores tendrían que tener un interés en
su empresa. Unos niveles mínimos de justicia.
Un país joven otorga derechos, aunque también exige responsabilidades. Dejemos atrás las batallas del pasado.
Las votaciones, el piquete pacífico, una gestión correcta de
controversias, estas leyes se quedarán. Pero también habrá unos nuevos
derechos para todas las personas que trabajan. Un Gobierno Laborista
formará parte del Capítulo Social.
Los empleados a tiempo parcial ya no serán tratados como ciudadanos de
segunda clase. Se pondrá fin a los contratos de cero horas.
La gente joven recibirá una protección adecuada en cuestiones de
contratación de menores. La afiliación a un sindicato será de libre
elección. Pero siempre que se ejerza este derecho habrá derecho de
representación y, si así lo desea la mayoría, un derecho de
reconocimiento sindical.
Queda otra asignatura pendiente en el ámbito de las relaciones
industriales. Durante diez años, unos trabajadores buenos y patrióticos
de GCHQ se han visto privados del derecho a pertenecer a un sindicato
libre.
El Gobierno Laborista les devolverá este derecho.
Otra cosa. Keir Hardie no consiguió el salario mínimo para Gran Bretaña.
Tampoco lo consiguió Attle. Harold Wilson tampoco. Jim Callaghan
tampoco. El Nuevo Laborismo introducirá un salario mínimo estatutario
para Gran Bretaña. No queremos construir una población activa esperonada
por el miedo o motivada por la inseguridad, sino una población activa de
socios comprometidos con una Bretaña nueva y dinámica a nivel laboral.
Unos servicios públicos modernos para el pueblo
Un país joven, la nueva Gran Bretaña, eliminará el dogma existente en
nuestros servicios públicos. Hay que modernizarlos, pero se han de
mantener como servicios públicos que volverán a estar al servicio del
público, y no como intereses particulares de ningún tipo.
Nosotros creamos el Servicio Nacional de Sanidad, y nosotros lo
salvaremos. Y lo cambiaremos para mejorarlo.
El billón de libras esterlinas adicional gastado por los Conservadores
en burocracia, contables y coches de empresa podría ser invertido en
camas y pacientes y enfermeras.
Tiene que dejar de existir el mercado interno que pone a los hospitales en rivalidad. Nuestro sistema de asignación de médicos de cabecera tendría que sustituir el de médicos de cabecera capitalistas que ha creado este sistema costoso y de dos niveles, porque el Servicio Nacional de Sanidad vuelva a funcionar como un servicio. Que los médicos hagan lo que los médicos tienen que hacer.
Que curen a los enfermos y que no se les fuerce a hacer un
negocio de ello.
Hoy anunciamos una propuesta hecha por el profesor Robert Winston, uno
de los asesores más importantes del mundo, hoy presente entre el
público.
Trata sobre como podemos utilizar la tecnología para crear centros regionales distinguidos por su excelencia en el cuidado especializado, conectados directamente, a través de nuestras propuestas de las superautopistas, con los hospitales y consultorios locales. No sólo se limita a defender con pasión el Servicio Nacional de Sanidad, sino que lo quiere mejorar.
Es, asimismo, un partidario apasionado de este partido. Trabajando
para el Laborismo, trabajando para Gran Bretaña.
Eliminar el dogma del mercado en el transporte y el medio ambiente.
Nuestras ciudades están congestionadas, nuestras carreteras son una pesadilla para los conductores y nuestra red ferroviaria está tan carente que el último horario publicado contiene tantas promesas falsas como un manifiesto del Partido Conservador.
Esta nación necesita un buen sistema de transporte nacional integrado
que sirva las necesidades de la gente y que proteja, al mismo tiempo, el
medio ambiente. Y tendríamos que sentarnos como un país y planificarlo.
No podemos esperar que el mercado libre lo construya -tenemos que
planificarlo juntos.
Quiero dejar una cosa bien clara. No firmo cheques en blanco en ningún
ámbito de política, incluyendo este. Por mucho presión que se pueda
ejercer.
Pero si hay alguien que piense que podrá hacerse con nuestros ferrocarriles, construidos durante tantos años, para poder sacar un beneficio rápido a medida que nuestra red se deshaga y se venda, le diré: el Gobierno Laborista implantará un sistema ferroviario de propiedad pública y de responsabilización pública.
Y ahorraremos los centenares de millones de libras que se están
gastando en la venta de nuestros ferrocarriles para mejorar nuestro
servicio y modernizar las líneas. Las empresas del sector público
privatizadas serán reguladas adecuadamente.
También tenemos planes para la Lotería. Los beneficios de la Lotería
podrían utilizarse para unas buenas causas.
A Camelot todavía le quedan seis años de contrato. Un Gobierno Laborista buscará un promotor eficaz sin ánimo de lucro para que podamos facilitar más dinero para que se aprovechen las buenas causas que hay en Gran Bretaña.
También buscaremos formas de asegurarnos que las opiniones de los mismo jugadores de lotería sean tenidas en cuenta cuando las juntas de las loterías decidan como se tiene que gastar el dinero recaudado.
Es la lotería del pueblo. El pueblo tendría que sacarle más partido.
La Gran Bretaña democrática
No obstante, es en nuestra vida política donde se aprecia la necesidad
de un país joven. Cambiaremos la vieja y muerta cultura política de Gran
Bretaña. En cuanto a las cosas que están bien, colaboraremos, tanto como
a oponernos sobre la cuestión del cambio constitucional.
Sobre la cuestión de Irlanda del Norte. No estoy dispuesto a jugar con
el proceso de paz en Irlanda del Norte. No estoy dispuesto a jugar con
el proceso de paz en Irlanda del Norte. La paz es demasiado importante
para eso. Yo sé lo que a mucha gente le gustaría decir a los
Conservadores.
No sirve de nada ondear el tejido de nuestra bandera si has dedicado
los últimos 16 años a romper el tejido de nuestra nación. Rompiendo los
lazos que unen las comunidades y que hacen que seamos un Reino Unido.
Rompiendo la seguridad de aquella gente, aferrada a sus banderas del
Reino Unido, llenos de orgullo por su victoria sobre la tiranía,
gritándome para que "eche fuera a estos Conservadores",
porque quieren seguridad, quieren dejar un mundo mejor para sus hijos
y para sus nietos, un mundo mejor que el que crearon para sí mismos, y
saben que los Conservadores son incapaces de ello. Gente decente. Buena
gente. Gente patriótica.
Cuando oigo como la gente nos incita a luchar por "nuestra gente", os
digo:
Esta es nuestra gente. Son la mayoría. Y tenemos que servirla y
construir aquella nueva Gran Bretaña, aquel país joven, para sus nietos
y sus familias.
Y yo hago esta promesa ahora mismo. Haré todo cuanto me sea posible para
echar a los Conservadores. Y cada vez que respire, cada vez que mueva un
músculo, lo haré para asegurar que vuestros nietos puedan vivir en
aquella nueva Gran Bretaña, en un mundo nuevo y mejor. Disciplina.
Coraje. Decisión. Honestidad. La victoria puede ser nuestra.
El premio es inmenso. Es la nueva Gran Bretaña. Una sola Gran Bretaña.
El pueblo unido por unos valores compartidos y unos objetivos
compartidos.
Un Gobierno que gobierna para todo el mundo. El partido fundado por el pueblo regresa de nuevo, como el partido del pueblo.
El Nuevo Laborismo. La nueva Gran Bretaña. El renacimiento de un país.
El Nuevo Laborismo. La nueva Gran Bretaña. Ya es hora de acabar con la suciedad conservadora. Ha llegado la hora de poner fin al estado de "casi-organismos" no gubernamentales.
Ha llegado la hora de reclamar el poder de la gran gobernabilidad y
compartirlo con el pueblo.
Escocia tendrá su Parlamento. Gales tendrá su Asamblea. Se promulgará la
legislación pertinente durante el primer año. El pueblo tendrá una voz
en la gestión de sus servicios sanitarios, educativos y de ley y orden.
Un país joven no debe tener miedo de este tipo de cambios. Fortalecerán
Gran Bretaña. La única cosa que puede amenazar la Unión es un gobierno
que se niegue a escuchar, año tras año, lo que le dice el pueblo.
Londres, nuestra gran capital, será gestionada por una autoridad elegida
directamente, como cualquier otra capital.
Y si con el tiempo, las regiones de Inglaterra quieren tener más voz y voto en sus servicios de sanidad, enseñanza, política y transporte, pues, también llegará.
Volveremos a construir la administración local y a acabar con el
sistema confuso de la limitación de los gastos locales. De esta manera,
también cambiará la relación entre el ciudadano y el estado. Una Ley de
Libertad de Información para el Gobierno Central y Local.
Pondremos fin al sistema de pares hereditarios en la Cámara de los Lores,
como un primer paso a una segunda cámara de elección directa. Y el
pueblo tendrá la oportunidad de decidir después de la elección el
sistema a través del que elegirán el Gobierno del futuro.
Los Conservadores establecieron el Comité Nolan sobre las Normas de la
Vida Pública. Y se niegan a implantarlas porque obliga a los diputados
Conservadores a decir cuánto dinero ganan de sus consultorios externos.
Nosotros lo implantaremos. Totalmente.
Una Gran Bretaña fuerte
Un país joven, orgulloso de su identidad y de su lugar en el mundo, que
no vive de su historia, sino que coge las oportunidades que le ofrece el
futuro. Es una vergüenza que el Partido Conservador haya expuesto la
política exterior británica al ridículo. Es evidente que Europa necesita
reformas.
Hemos solicitado que se reforme la CAP y las instituciones de Europa. Y
también está claro que si se toman medidas integradoras, el pueblo
tendría que poder expresar su voz, a través de elecciones generales o de
un referéndum.
Pero Europa representa una parte virtual de nuestros intereses
nacionales. Quedarse al margen sin influencia no es una traición hacia
Europa. Es traición hacia la misma Gran Bretaña. Una fracción, cada vez
más considerable, del Partido Conservador querría que Gran Bretaña
saliese del todo de Europa.
Esto sería desastroso para los puestos de trabajo y para el comercio. Y
así lo digo, con toda la sinceridad del mundo, a mi país. No podemos
estar siempre con un pie dentro y otro fuera.
Este país tendría que estar liderando Europa, cosa que hará bajo un gobierno Laborista. Una nación que defenderá los derechos de las otras naciones, como Bosnia.
Una nación que respaldará a sus aliados, cuando tengan razón, y tomará una postura cuando estén equivocados, como por ejemplo, cuando hemos condenado sin reservar la decisión de Francia de realizar pruebas nucleares en el Pacífico del sur.
Una nación que recibe con orgullo a sus amigos extranjeros, como lo hará el jueves con la visita de Thabo Mbeki, y como también lo hacía con orgullo dándoles apoyo en la prisión, y no tan solo en el Gobierno.
Una nación que jamás en la vida sacrificaría su presupuesto de ayuda
al extranjero destinado a la gente más pobre del mundo con el único
objetivo de ganar una ventaja electoral a corto plazo -para vergüenza de
los Conservadores, que sí lo proponen.
Un país joven, preparado para el futuro con una sociedad justa, una
nueva política y una clara comprensión de lo que tiene que ser su papel
en el mundo. Quiero hacer esta promesa hoy, a todo el país y,
especialmente a las personas que, ya desilusionadas con los políticos,
casi han perdido toda esperanza de cambio.
Que el partido que yo dirijo implantará, cuando esté en el gobierno, el
programa que proponemos en nuestro Manifiesto. Nada más, nada menos, doy
mi palabra. Damos lo que hemos prometido. No prometemos lo que no
podemos dar. ¿Verdad que es una visión por la que vale la pena luchar?.
No ven que ya se están poniendo los cimientos de una nueva Gran Bretaña.
A la cabeza de la tecnología. Las escuelas transformadas.
El Servicio Nacional de Sanidad restaurado y salvado. La Policía patrulla las calles. La renovación democrática y política.
La gente que no tenía casa, viviendo en una y no en la calle. Un sistema de transporte integrado, una red nacional viaria y ferroviaria. Una asociación entre el gobierno y el comercio, y los sectores público y privado, con el objetivo de crear la economía dinámica que necesitamos.
Atacamos al paro de larga duración directamente. Una asistencia de verdad que ayudará a los padres y a las madres solteros a abandonar la seguridad y a encontrar trabajo.
Sentid como la nueva Gran Bretaña recupera la vida. Sentid la vitalidad que puede correr por las venas de este país, rejuveneciéndolo. Aceptad el reto, juntos.
El Nuevo Laborismo sólo puede crear la Nueva Gran Bretaña.
Reto a este país: animémonos a perseguir un nuevo propósito moral para
nuestra nación. Construir un país nuevo y joven, que pueda olvidar los
viejos prejuicios que han dominado nuestra tierra durante generaciones.
Una nación para todos, construida por todos. Olvidemos las divisiones
del pasado. Una nueva fuerza en la nación. Trabajemos juntos.
Unidad. Solidaridad. Asociación. Una sola Gran Bretaña. Este es el
patriotismo del futuro. Nunca más tendríamos que hacer política
recurrente a una sección de la población en detrimento de otra.
Cuando tu hijo tiene problemas es mi hijo también, tu padre enfermo y con dolor es mi padre, tu amigo parado e indefenso es mi amigo, tu vecino es mi vecino. Este es el auténtico patriotismo de una nación.
Para que todos juntos podamos hacer que este país sea el país que soñó mi generación. Cincuenta años después de la guerra. A cinco años del nuevo milenio.
Un momento decisivo en nuestra historia. Sed fuertes y tened coraje. Los Conservadores os dirán que no se puede hacer.
Dirán mentiras sobre ti. Dirán mentiras sobre mi. Dirán mentiras
sobre ellos mismos. No dejéis que el miedo asuste a la esperanza. Las
próximas elecciones no son una lucha para el poder político. Son una
batalla para el alma de nuestra nación. Y yo os digo, a mi partido. Sed
fuertes y tened coraje.
El primer Partido Laborista en ganar el apoyo del pueblo británico fue
el Nuevo Laborismo. El 1945 fue el Nuevo Laborismo.
El 1964 fue el Nuevo Laborismo. Ambos eran el Nuevo Laborismo porque
ambos tenían el coraje de tomar los valores del Partido Laborista y de
utilizarlos, no para el mundo tal como era, sino para el mundo que ellos
querían. Y el Nuevo Laborismo hoy, en 1995, está preparado para
construir la nueva Gran Bretaña.
Durante los días de conmemoración del final de la Guerra, yo compartía
la plataforma con los ministros Conservadores. A medida que bajábamos
por el Mall, había miles de personas que ondeaban las banderas del Reino
Unido y, poco a poco, fue quedando muy claro que muchos eran Laboristas.
Estaban saludando y gritando, instándome para que "echara a los Conservadores".
Esta es nuestra gente. Quieren a este país, igual que lo queremos nosotros. Y es precisamente mi amor por este país lo que hacer que esperen que nosotros lo cambiemos. Así que, digámoslo con orgullo. Somos patriotas. Este es el partido patriótico.
Porque es el partido del pueblo. Y la semana que viene, mientras que
los Conservadores ondeen sus banderas del Reino Unido, yo sé lo que
estará pensando mucha gente.
Tony Blair -
http://www.lafactoriaweb.com
Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*
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