LA NUEVA INMIGRACIÓN EN EL BAIX LLOBREGAT

Autor: Luis Miguel Narbona Reina

OTROS CONCEPTOS DE ECONOMÍA

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06-2005

Texto

Hablar de un tema que es foco de atención preferente para los medios de comunicación, que es tema de conversación en los bares de cualquier barrio de cualquier ciudad de nuestro país, sobre el que todo ciudadano suele tener unas claras ideas preconcebidas y, además, hacer una aproximación clarificadora y que aporte elementos para el debate no es tarea fácil.

 En estas breves páginas trataré de hacer una aproximación a tres aspectos que entiendo que pueden ser de interés para la comprensión de la inmigración de trabajadores extranjeros, fundamentalmente marroquíes, en el Baix Llobregat.

La visibilidad de la migración

Cuando se habla de migración extranjera todo el mundo piensa rápidamente en la migración africana, y especialmente en la de origen marroquí.

Los temas que son considerados como noticia por los medios de comunicación, el estudio preferente de algunos colectivos por parte de los investigadores de las Ciencias Sociales y la opinión pública en general no hacen más que reforzar el estereotipo común de que el fenómeno migratorio es reciente y está protagonizado por un gran contingente de individuos, mayoritariamente de origen marroquí.

Puede ser importante ofrecer unos cuantos datos que enmarquen el tema de la migración extranjera y que nos ayuden a deshacer algunos de estos estereotipos (ver anexo).

La característica fundamental de la migración extranjera en Catalunya es una gran concentración; sólo tres comarcas: Barcelonès, Baix Llobregat y el Vallès Occidental concentran más del 60% de la migración extranjera.

Cuando hablamos de migración extranjera en la provincia de Barcelona estamos hablando de una migración compuesta en su mayoría por ciudadanos europeos y americanos y por una migración cuantitativamente concentrada en los municipios costeros, aunque paulatinamente, desde 1991, se va produciendo un progresivo desplazamiento de la migración hacia las poblaciones del interior de la comarca.

Esto es importante, ya que pone en evidencia uno de los hechos a tener en consideración ante el estudio de cualquier proceso migratorio: la visibilidad de la migración y la alarma social que conlleva.

 Resulta significativo que, en la mayoría de los casos, cuando se habla de migración extranjera el discurso general hace que se entienda que estamos refiriéndonos al colectivo de la migración africana; si sumamos todos los inmigrantes africanos a nivel provincial únicamente obtenemos un 26,71% de los inmigrantes extranjeros:

 poco más de ¼ de la migración extranjera adopta la categoría de visible. Los motivos de esta percepción son variados y complejos, pero dos cuestiones van a ser relevantes:

- La distribución espacial desigual, comarcal y localmente:
- la migración extranjera se concentra en la región metropolitana de Barcelona; en el resto de las poblaciones de la comarca la presencia de extranjeros es inferior cuantitativamente hablando, y conforma un colectivo compuesto básicamente por trabajadores marroquíes.

- en las distintas localidades los inmigrantes marroquíes ocupan las zonas periféricas o centrales (casas antiguas), donde el valor de la vivienda es menor.
- las zonas residenciales, y bien comunicadas con Barcelona, son las preferidas por la migración del primer mundo, compuesta fundamentalmente por directivos técnicos y profesionales cualificados.

- el prestigio personal o la capacidad adquisitiva de los distintos colectivos van a ser determinantes en la configuración de la visibilidad.

Europeos y occidentales en general son migrantes que ocupan cargos técnicos o directivos altamente cualificados y remunerados, viviendo en apartamentos, chalets y casas unifamiliares de tipo medio-alto; se desplazan en vehículos propios o de la empresa para la que trabajan. El perfil de los marroquíes es de todos conocido, trabajan en lo que pueden y, generalmente, en trabajos poco reconocidos socialmente y muy poco cualificados: peón agrícola, peón albañil, obrero en la industria,...

 Son mayoritariamente hombres solos que viven en pisos o viviendas baratas compartidas; el hacinamiento en infraviviendas es común, la estabilidad en el trabajo precaria. Se desplazan a pie, en autobús y en medios de transporte públicos. El resultado es pues una mayor visibilidad de los inmigrantes marroquíes.

Dentro de un mismo colectivo también se producen efectos de mayor o menor visibilidad. Un ejemplo dentro del colectivo marroquí, y que puede ser extensible a otras zonas, sería la situación en la ciudad de Viladecans.

 En Viladecans existe un barrio, el Barrio Sales, que frecuentemente es identificado como el Barrio donde viven los inmigrantes marroquíes.

 Es usual ver artículos en la prensa comarcal o escuchar comentarios de locales señalando que la mayoría de los inmigrantes de Viladecans viven en este barrio, o que éste es un barrio problemático porque la totalidad de los inmigrantes marroquíes de Viladecans viven allí,...

Un análisis riguroso nos demuestra algo muy distinto, únicamente viven en el Barrio Sales un 27,81% de los marroquíes residentes en Viladecans o, lo que es lo mismo, un 71% de los inmigrantes, la gran mayoría, viven fuera del Barrio Sales. Resulta curioso y esperanzador que gran parte de la migración pase desapercibida; aunque la cuestión sigue estando planteada, ¿por qué?.

La percepción de la migración varía fuertemente según las pautas externas y visibles del colectivo.

En el Barrio Sales, por el coste y la facilidad de conseguir vivienda, residen gran parte de los inmigrantes recién llegados, justo aquellos que tienen mayores problemas de idioma o trabajo, y que tienen gran movilidad geográfica por los pueblos del área metropolitana buscando empleo; constantemente se ven caras nuevas, ya que los trabajadores cambian de localidad frecuentemente.

En el Barrio Sales han abierto sus puertas los primeros comercios regentados por marroquíes; el acceso a estas tiendas de una parte de los inmigrantes del pueblo y de los pueblos limítrofes es un elemento más que hace que la visibilidad del colectivo en el barrio sea mayor...

Cuando los inmigrantes llevan algún tiempo en la localidad y su situación económica mejora, o bien se estabiliza, encuentran vivienda en otras zonas de Viladecans (donde hay más oferta); este cambio supone que conocen mejor el idioma, que han cambiado sus ropas más sencillas por otras mejores y
sobre todo, que tienen un trabajo más o menos estable:

- realizan una jornada laboral y no están todo el día en la calle: se les ve menos deambular.
- tienen unas pautas de consumo similares a las de un trabajador local.
- es un colectivo más estable, son personas que llevan bastante tiempo residiendo en la misma calle o barrio.

En estas otras zonas del pueblo siempre se ven las mismas caras. Cuando los inmigrantes extranjeros de un barrio cambian frecuentemente de localidad a causa de su inestabilidad laboral, constantemente se ven nuevas caras; aunque el número de inmigrantes no varie sustancialmente, la percepción de los que viven en el barrio es de que cada vez hay más inmigrantes extranjeros.

Se podrían enumerar cientos de detalles que hacen que la percepción de la migración varíe de un lugar a otro dentro de una misma población o comarca. La casuística sería inmensa y abordarla supera los objetivos de este artículo.

Evolución y proceso

La llegada de inmigrantes extranjeros, principalmente marroquíes, al Baix Llobregat es un fenómeno que se viene produciendo desde hace más de 25 años. Múltiples factores han ido definiendo el tipo y la cadencia de los asentamientos; varios de ellos van a ser decisivos:

- la localización de gran parte del Baix Llobregat en el entorno metropolitano/industrial de Barcelona.
- la posibilidad de obtener trabajo puntual en el campo.
- la coyuntura económico/política internacional, nacional y local.

La doble característica industrial y agrícola de la comarca se va a convertir en uno de los atractivos que consolidarán la corriente migratoria marroquí.

 El Baix Llobregat es un lugar particularmente favorable para el asentamiento de trabajadores extranjeros, ya que por su localización la estancia en el Baix Llobregat permite alternar los empleos jornaleros en el campo con las posibilidad de encontrar trabajo en la industria y en la construcción.

La inmigración de trabajadores marroquíes en el Baix Llobregat comienza a finales de los años 60, principios de los 70, y aumenta considerablemente a partir de 1985.

 Los inmigrantes de origen marroquí proceden básicamente de la zona Norte de Marruecos, correspondiente al antiguo Protectorado Español de Marruecos (76% de los regularizados en la provincia de Barcelona durante la Regularización Excepcional de 1991).

En su mayoría provienen de la zona del Rif (noreste marroquí: actuales provincias de Nador y Alhucemas) y, en segundo lugar, de la zona del noroeste marroquí (actuales provincias de Tetuán, Lareche, Tánger y Xauen (esta última, aunque perteneciente a la Gomara histórica del Protectorado, es un territorio culturalmente limítrofe con el Rif y en algunos pueblos se utiliza el idioma bereber, chelja o rifeño;

 muchos de los habitantes que proceden de esta zona se defienden, y son definidos por el resto de marroquíes, como rifeños). Como es habitual en todos los procesos migratorios, la migración se realiza a partir de redes de parentesco o vecindad, con lo que es generalizado que se produzcan concentraciones de inmigrantes procedentes de un mismo pueblo o zona en los lugares donde se establecen.

 De este modo tenemos pequeñas variaciones en la procedencia, según las distintas localidades :
Viladecans, Gavà, Sant Vicenç dels Horts y Olesa de Montserrat, entre otras, serían localidades con inmigración mayoritariamente proveniente de la zona del Rif . Gavà contaría además con un amplio porcentaje de inmigrantes procedentes de la zona del Atlas, Uxda y la zona centro (Rabat-Salé, Casablanca, Fez, Mequinez, Taunat, etc...).

El Prat de Llobregat tendría una población mas heterogénea, con dos grupos mayoritarios provenientes de la zona del Rif y del noreste marroquí, y con un 20% aproximadamente de inmigrantes procedentes de la zona Atlántica y centro.

Castelldefels se muestra como la única población que tiene un núcleo de inmigrantes mayoritariamente no proveniente de la zona Norte; la mayoría de los inmigrantes marroquíes en esta población procede de la zona Atlántica, aunque también hay un importante grupo de inmigrantes rifeños.

Sant Boi de Llobregat tendría una población mayoritariamente procedente de la zona noreste de Marruecos, al igual que la ciudad de L'Hospitalet del Llobregat, que aunque administrativamente no pertenece a la comarca del Baix Llobregat, tiene un perfil migratorio perfectamente incluible en la comarca.


Por otro lado, la llegada de inmigrantes marroquíes se va a ver grandemente influenciada por la coyuntura político/económica internacional. La crisis económica (crisis del petróleo),

 que se inicia a partir de 1973, va a producir reacciones en los países europeos, que en el ámbito de la migración se traducirán en un mayor endurecimiento de las condiciones de entrada para los trabajadores extranjeros; la imposibilidad de acceder al resto de países europeos, objetivo inicial de la migración, configurará en gran medida el flujo de la migración hacia Catalunya.

Otros elementos importantantes como la entrada de España en la CEE, o las regulaciones excepcionales de extranjeros de 1981, 1986 y 1991, van a ser fundamentales a la hora de entender como el Baix Llobregat -España en general- pasa de ser considerado, inicialmente, como un lugar de paso hacia los países mas desarrollados de la CEE, a ser un lugar de destino de la migración(1).

El conjunto de estas variables nos ofrece claves para interpretar el desarrollo de un proceso migratorio que, sin un marco legal definido con anterioridad, se ha caracterizado, desde 1985, por una gran inseguridad para los inmigrantes.

 Instauración de un modelo de permiso de residencia y trabajo que ha de ser renovado cada año, legislación farragosa y, sobre todo, excepto en 1991 con motivo de la regulación excepcional de inmigrantes que se produjo ese año, una política inmigratoria restrictiva que no ha facilitado los procesos de reunificación familiar.

 La Administración ha venido barajando con situaciones de hecho, sin llegar a eliminar la inseguridad de los que ya están establecidos desde hace años ni paliar suficientemente las bolsas de indocumentados e ilegales.

Hablamos pues de una inmigración prolongada en el tiempo, pero con unos objetivos variables según el momento, y con unos flujos de migración también variables. Inicialmente, para la mayoría de los inmigrantes marroquíes, el objetivo final de su proceso migratorio no era España o el Baix Llobregat, sino Europa.

 El Baix era un objetivo meramente temporal: bien acudiendo al trabajo estacional ofertado en el campo y volviendo año tras año a Viladecans, Sant Boi o el Prat, desde Marruecos (modalidad imposible de mantener tras 1985), o bien buscando recursos económicos mediante el trabajo jornalero para continuar el viaje hacia los países de Europa: Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, países donde habían mayores y mejores oportunidades de trabajo, y donde los salarios y las condiciones sociales eran más elevadas.

 El término Europa tiene aquí las connotaciones que el sentido no geográfico del término tenía en los años 70 y principios de los 80: desarrollo, bienestar, libertad y estabilidad política, avance social, etc.

 El término se identifica básicamente con la CEE. Recordemos que España y la CEE no firmarán el Tratado de Adhesión hasta el 12 de junio de 1985 y la entrada no estará en vigor hasta enero de 1986.

En ambos casos la estancia en el Baix Llobregat raramente se preveía como asentamiento estable.

A partir de 1985, fecha en que por presiones de la CEE se promulga la Ley de Extranjería (nombre popular de la Ley Orgánica 7/1985, de primero de julio, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España, BOE, nº 158, miércoles 3 de julio de 1985), el conseguir la documentación necesaria para estar legalmente en el país va constituirse en un problema:

las condiciones legales de nuevo cuño van a ser un obstáculo para el grueso de los inmigrantes que encontraban su espacio económico dentro del mundo de la economía sumergida; la ley, al establecer la equivalencia entre contrato de trabajo y el binomio permiso de trabajo/residencia, permitía un estrecho margen de maniobra a la hora de estar regularizado.

 Los inmigrantes extranjeros se veían obligados a renovar anualmente sus permisos de residencia y trabajo, estas renovaciones anuales inciden directamente en el sentimiento de interinidad de los inmigrantes; aunque legalmente en la Ley de Extranjería estaban previstos permisos de trabajo de 5 años de duración, en la práctica difícilmente se conseguían.

La fecha de caducidad del permiso de trabajo ha estado planeando como una Espada de Damocles sobre unos inmigrantes que temen constantemente perder la precaria legalidad que tienen (incluso los más antiguos del lugar).

Para la mayoría, hasta la reforma del reglamento de la ley de extranjería de 1996, la duración del permiso era anual. Los trámites, lentísimos y burocratizados, producían que el inmigrante no tuviera la cartilla de residencia/trabajo hasta que ésta ya estaba prácticamente caducada; es decir, la mayor parte del tiempo el inmigrante se encontraba en un estado de inseguridad legal.

Al marco legal poco propicio para el reagrupamiento familiar hay que añadir, a partir de 1986, el aumento de precios del mercado inmobiliario en general y de Barcelona en particular. Se produce un desplazamiento de personas desde Barcelona ciudad hacia las ciudades del entorno buscando mejores condiciones de alquiler o compra de vivienda.

Los inmigrantes marroquíes aspirantes a una reunificación familiar se encuentran así con un mercado donde la demanda de pisos es muy amplia y los precios se disparan tanto en la compra como en el alquiler.

Con contratos poco estables y una situación precaria a nivel legal, la problemática de la vivienda se ha ido arrastrando hasta hoy en problemas de hacinamiento, pensiones ilegales, viviendas de pésima habitabilidad y algunos brotes de barraquismo en la comarca desde finales del 1992. Actualmente la dificultad para obtener vivienda es, al margen de los problemas laborales, el principal problema del colectivo.

Después de un cuarto de siglo de proceso migratorio, el perfil del colectivo marroquí en el Baix Llobregat se podría definir como mayoritariamente compuesto por hombres solos. Pese a todo, paulatinamente, a través de un largo proceso, comienzan a cobrar cierta importancia el número de familias nucleares establecidas y la presencia de hijos de los inmigrantes en los centros de enseñanza de la población.

La migración marroquí es un hecho consolidado

La presencia de una migración compuesta mayoritariamente por hombres jóvenes solos y el empleo de éstos, en muchos casos, en trabajos temporales, hace planear sobre el colectivo la idea de que se trata de una migración coyuntural. Se ha creado la idea de que la migración es un fenómeno nuevo y reciente...

y, en cierto modo, se percibe como un fenómeno coyuntural y pasajero. Se ha impuesto la falsa idea de que los inmigrantes vienen a hacer los trabajos que nosotros no queremos hacer,

 y adquieren una posición marginal en la economía con trabajos en el sector informal o de jornalero en el campo, aunque hay que tener cuidado con la frase que, con un objetivo inicial noble de intentar destacar la poca competencia laboral entre trabajadores autóctonos y extranjeros, y por tanto evitar un supuesto rechazo, se ha convertido en una sentencia que confina o relega a una parte de la población a realizar los trabajos poco remunerados y considerados.

 De este modo estos trabajos se convierten en los trabajos de extranjeros y la promoción social (base de cualquier sistema democrático) comienza a ser vista como una alteración del orden.

A partir de los problemas de regularización legal se forja una imagen de interinidad social; se habla de inmigrantes legales e ilegales, los que tienen derechos y los que no.

 Se obvia el hecho de que la diferencia entre ambos tipos de inmigrantes no es la comisión de un delito, sino, únicamente, no haber cumplido un trámite administrativo. Mientras tanto, entre tantos tira y afloja, irregularidades e interinidades, se está construyendo un nuevo entorno social, y la sociedad sigue avanzando como siempre, mostrando tercamente el camino a seguir.

Ya se ha expuesto anteriormente que la migración marroquí en el Baix se remonta a principios de 1970; es decir, no es un fenómeno nuevo, y cuando hablamos de fenómenos tan prolongados hemos de convenir que la coyunturalidad se desvanece. Dos elementos aparecen como característicos de una situación de normalización de la comunidad en nuestra comarca:

En primer lugar, la presencia de oratorios o mezquitas destinados al rezo y la reunión de los musulmanes locales. En la provincia de Barcelona sólo hay dos comarcas que no tengan un oratorio/mezquita para el rezo de la población musulmana:

El Garraf y L'Anoia. El resto de las comarcas disponen de oratorios o mezquitas, en la mayoría de los casos locales sencillos, donde poder rezar y reunirse. La presencia de estos centros es una muestra del asentamiento estable de los colectivos y de una convivencia normalizada.

 El Baix Llobregat cuenta con 5 mezquitas o centros de culto, muestra evidente de un proceso migratorio que ya se ha instalado en la comarca (ver anexo).

En segundo lugar, parece particularmente relevante constatar la existencia de una 2a. generación de inmigrantes marroquíes que ya empieza a ser significativa en las escuelas.

 Sin contar aquellos muchachos que han nacido en Marruecos y que han llegado con sus padres para socializarse en Catalunya, desde 1973 hasta 1995 se han registrado en el Consulado de Marruecos en Barcelona 3.459 hijos de marroquíes,

 nacidos en Catalunya. Más del 50% de estos niños han nacido en la provincia de Barcelona (2.300) y cerca de un 20% de ellos (450 niños) en el Baix Llobregat (en las comarcas del Barcelonès y Baix Llobregat se han producido el 60% de los nacimientos de toda Catalunya)(2).

Supone una cifra considerable de ciudadanos cuyo porvenir está ligado al presente y futuro de la comarca, son ciudadanos que están superando la adolescencia en el Baix Llobregat y cuyos referentes culturales incluyen los transmitidos por sus padres y los vividos entre nosotros.

En pocas palabras, son parte del futuro de la comarca y, junto con el resto de muchachos de su generación, son el exponente de un nuevo Baix Llobregat.

(1). El proceso está desarrollado en varias de mis publicaciones anteriores: Marroquíes en Viladecans: Una aproximación al tema de la migración, Viladecans, Ajuntament de Viladecans, 1992 y El procés migratori Rif/Viladecans: perpetuació duna estructura tradicional en Perspectiva
(2). Ángeles Yetano El consulado de Marruecos en Barcelona, pág 77-78 en Bernabé López: 1996.
 

Luis Miguel Narbona Reina  - http://www.lafactoriaweb.com 

Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*

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