Los parques infantiles de juego

Autor: Imma Marín  Silvia Penón

OTROS CONCEPTOS DE ECONOMÍA 

06-2005

El ocio infantil ha ido cobrando importancia a lo largo de las últimas décadas. El aumento del nivel de vida y el deseo de una mayor calidad, ha permitido que prolifere el negocio del ocio familiar, y más concretamente del infantil.

Este nuevo mercado ha encontrado la manera de ser atractivo, tanto a los niños como a los adultos, a través de los parques infantiles. Todo el mundo sale ganando; padres y madres, niños, profesores... y empresarios/as.

Origen de los parques infantiles

El parque infantil, como una estructura de psicomotricidad donde se paga por horas, aparece en primer lugar en EEUU y el Reino Unido.

 Nacen con la clara intención de permitir a padres y madres realizar sus compras, ver una película o practicar un deporte de manera tranquila, sabiendo que sus hijos están entretenidos y seguros.

Primero se comenzó en la rama de hostelería, principalmente en establecimientos de comida rápida, por ser uno de los locales de preferencia infantil. Mc Donald's fueron los pioneros en montar este tipo de pequeños parques de ocio infantil en sus establecimientos (carruseles, toboganes, columpios...).

Estas fórmulas fueron copiadas por las grandes superfícies. Uno de estos ejemplos son las espectaculares atracciones "Cortilandia" que El Corte Inglés ha montado en sus campañas navideñas, en sus centros más representativos.


Los grandes almacenes de productos especializados (muebles, bricolaje, alimentación, etc....) han continuado con esta estrategia, como es el caso del centro IKEA de Montigalà (Badalona) que ofrece un pequeño parque infantil para sus clientes.

La idea de ofrecer actividades lúdicas a los niños en lugares que les pueden resultar, a priori, aburridos y pesados, se ha ido extendiendo, sobre todo en el extranjero, en hoteles, piscinas, complejos deportivos, estaciones de servicio, centros comerciales, y también en salas de hospital, aeropuertos, delegaciones de la Administración pública etc. Unos concebidos como negocio y otros como servicio.

Aunque es importante y positiva esta creciente preocupación por el ocio infantil, en un principio no se cuidaron mucho las formas educativas, para llevarlo a cabo. Se pensó en un producto comercial, atractivo al público infantil y resultón, pero al margen de unas directrices educativas que lo contuviesen y justificasen.

 En referencia a las iniciativas españolas, y más concretamente a las catalanas, éstas empiezan a contemplar más estos contenidos pedagógicos, sobre todo en lo que respecta a los grandes parques infantiles.

¿Qué se entiende por parque infantil?

La novedad de estos parques radica en su ubicación (espacios cerrados), sus grandes dimensiones y sus grandes estructuras psicomotrices, donde las tarifas se establecen por horas.

Hasta el momento lo que se conocía eran los parques y jardines en espacios abiertos y las ludotecas o salas para jugar en espacios cerrados, en ambos casos, con planteamientos y funcionamientos totalmente diferentes a los actuales parques infantiles que nos ocupan.

El desconocimiento que se tiene todavía hoy en nuestro país sobre las ludotecas, puede crear confusiones con los dos conceptos que parten de dos modelos diferentes dentro del marco del ocio infantil.

En primer lugar las ludotecas tienen una clara intención educativa, social y cultural y están concebidas como un servicio. Se trata de educar en el tiempo libre de los niños, a través de juegos y juguetes, por eso se pide un mínimo de fidelidad a sus usuarios.

 En segundo lugar se rigen por una programación anual, llevada a cabo a través de una metodología concreta. Los niños juegan con juegos, con juguetes y con otros niños, guiados por un equipo de ludotecarios, profesionales especializados en la educación a través del juego, que realizan la función de educadores.

Sin embargo, los parques infantiles tienen como única finalidad la de entretener a través de estructuras psicomotrices básicamente. No necesitan de ninguna programación, simplemente ponen a disposición de los usuarios una instalación adecuada y atractiva para ellos.

 El equipo de monitores tiene una función controladora, debido a que no han de planificar ni ejecutar ninguna actividad, se trata de asegurar el orden y la seguridad física de los pequeños clientes.

Sin embargo no todos los parques infantiles son iguales, sino que podemos clasificarlos según sea su finalidad y diseño conceptual y organizativo. Distinguimos básicamente cuatro tipos:

- Estructuras psicomotrices:

- Podríamos decir que éstos son los parques infantiles como tales. Suelen instalarse en grandes locales (como naves industriales) ya que ofrecen estructuras psicomotrices de gran tamaño y complejidad. Se distinguen por sus campañas de márqueting y por los servicios paralelos que ofrecen: fiestas de aniversario y restauración . Suponen una gran inversión de capital y la mayoría funcionan como franquicias. Es el caso del Happy Parc y Xiqui Park entre otros.

Consisten en circuitos abiertos, como pistas americanas, formados por dos o tres niveles superpuestos, llegando a alcanzar hasta seis metros de altura. Los niños y niñas a medida que avanzan por el circuito van encontrando diferentes obstáculos. Los más corrientes suelen ser la piscina de bolas, los toboganes, las rampas y los túneles...

Todos ellos cuentan también con un hinchable de grandes dimensiones y que suele tener obstáculos también en su interior.

Combinan dos espacios, claramente diferenciados según las edades: uno de pequeñas dimensiones para la pequeña infancia (de 2 a 5 años), y una gran estructura psicomotriz para las edades restantes (de 6 a 12 años).

Uno de los servicios más solicitados y de mayor éxito es la celebración de fiestas infantiles. Después de merendar los niños pueden acabar la fiesta jugando en la gran estructura psicomotriz.

- Existen, sin embargo otro tipo de parques, basados también en estructuras psicomotrices pero de dimensiones mucho más reducidas. El fenómeno "parque infantil" supone una rentabilidad innegable.

 No es de extrañar, pues que observemos una creciente proliferación, dentro de toda el área metropolitana.

En general se trata de pequeños locales que combinan espacios psicomotrices reducidos, con el juego simbólico o los juegos de mesa para los más mayores. Los locales más grandes cuentan con un soporte informático para niños entre 12 y 15 años.

El funcionamiento es el mismo que el de los grandes parques: estipulan un precio por hora/niño, celebran fiestas infantiles y de aniversario y ofrecen su infraestructura a las escuelas. De todos modos los precios resultan substancialmente más baratos.

Debido al coste que supone el montaje de las grandes estructuras psicomotrices, los pequeños empresarios están optando cada vez más por crear híbridos entre una sala de juegos y un parque infantil. El funcionamiento es el de un parque infantil. Sin embargo podemos encontrar juegos típicos de una sala de juegos o de una ludoteca.

- Estructuras psicomotrices y máquinas

Esta combinación de los dos tipos de atracción es la que podemos encontrar en los centros comerciales como el Max Center de L'Hospitalet (Magic Land) o el Maremagnum (Big Fun).

Por una parte cuentan con un circuito psicomotriz con los obstáculos antes mencionados, pero con unas dimensiones más reducidas y prescindiendo del hinchable. Y, por otro lado, acaban de configurar el espacio con diferentes tipos de máquinas para niños: carrusel, canastas, máquinas de fuerza, autos de choque, máquinas con movimiento, etc...

Las edades previstas varían según los metros cuadrados disponibles, por tanto, la oferta será diferente según los centros. Por ejemplo, el Big Fun se ofrece a un público familiar (podemos encontrar desde la "clásica" estructura psicomotriz o el carrusel infantil, hasta las máquinas de realidad virtual o la bolera) y el Magic Land se centra en niños entre los 2 y los 12 años aproximadamente.

- Espacios lúdicos creados en establecimientos comerciales

Como hemos mencionado anteriormenter, la oferta lúdica infantil está pasando por una fase de expansión, hasta tal punto, que han encontrado su espacio en establecimientos que no han sido creados para el público infantil. Nos referimos a cines, tiendas de alimentación, museos (Museu d'Història de Catalunya), comercios (IKEA), etc...

Estos pueden ser clasificados en dos tipos según sea su finalidad:

- Los que pertenecen al mismo establecimiento (como es el caso de IKEA) que pretenden ofrecer un valor añadido a su establecimiento, cuidando de los hijos/as de sus clientes, de manera divertida y segura.

Mientras tanto los padres pueden realizar sus compras tranquilamente, ver una película o simplemente pasear.

Se trata de espacios no muy grandes que combinan las atractivas piscinas de bolas (estrella de estas estructuras), con módulos de psicomotricidad para pequeña infancia, rincones de dibujo y construcción y espacios de juego simbólico para jugar "a las casitas" o a tiendas.

Por tanto se trata de un servicio gratuito que ofrecen a sus clientes y que, por tanto, busca tener el mínimo coste posible.

- Los que son ajenos al establecimiento en el que están ubicados. Lo que hacen es aprovechar un equipamiento que concentra una gran afluencia de público, por un lado, y que se dirige a un público sobre todo adulto.

No se pretende entretener solamente a los niños/as de los clientes, si no crear una clientela específica, que se dirija al centro comercial expresamente. Este el caso del centro Global Kids (en el centro comercial Las Glorias) que merece una mención especial por ser un centro único en sus características.

 Es un centro educativo, deportivo y lúdico que ha introducido en España la experiencia de diversos países. El resultado son innovadoras actividades de juego con pompas de jabón, grandes construcciones con grúa incorporada, juegos de ordenador, cocina o música.

¿Quiénes son los destinatarios de los parques infantiles?

Los niños y niñas que asisten al parque son los usuarios que lo configuran. Sin embargo, los verdaderos destinatarios son sus progenitores. La vigilancia esmerada de estos centros infunde una gran confianza a los padres y madres, ofreciéndoles la posibilidad de poder dejar a sus hijos, durante un rato, contentos, distraídos y sin ningún peligro.

Nos hallamos ante un binomio perfecto: un producto que atrae al público infantil y que resulta útil para un público adulto que cuenta con niños.

Una de las distribuidoras más reconocidas en este tipo de material utilizado por los parques infantiles, hace notar a sus clientes el siguiente hecho: "Los niños entre 6 y 12 años influyen un 90% de las decisiones de sus padres de comer fuera. Hoy son los niños quienes deciden".

Comer fuera significa para los clientes de los restaurantes, aprovechar el potencial que tienen estas áreas de ocio dentro de los propios establecimientos. De este modo los padres comen tranquilos mientras sus hijos se lo están pasando bien (Mc Donald's).

Las escuelas también son clientes potenciales de los parques infantiles, ya que la mayoría de éstos, ofrecen a los grupos escolares su equipamiento, por un tiempo limitado. Normalmente dedican toda la mañana al juego libre, pero según en que centros, se combina con sesiones guiadas.

Es un buen recurso, todavía poco aprovechado, ya que se podría trabajar alguna área concreta del currículum, sobre todo, en educación infantil.

El equipamiento: distribución del espacio y estructuras lúdicas

Todos estos centros dividen el espacio en grupos de edad. Una de sus ventajas es la amplia franja de edad que acogen, extensible desde 1 año hasta los 13 o 14, según cada establecimiento. Aunque en la mayoría de los casos, el límite de edad está en los 10 años.

 De este modo no hay ningún pequeño que quede excluido del juego, mientras sus hermanos/as mayores se lo están pasando bien.

El espacio queda configurado de la siguiente manera:

-Espacio A: para niños/as entre 1 y 4 años.
-Espacio B: para niños/as entre 5 y 12 años.

El Espacio A es común en todos los parques. Consiste en pequeños módulos de psicomotricidad de diferentes formas geométricas o bien con formas que ambientan un centro de interés. Indiana Bill (Mataró) ha utilizado como recurso temático un barco pirata. La zona infantil está compuesta por pequeños módulos en forma de pulpo, caballito de mar o estrellas de mar.

Otras figuras utilizadas son los coches y los animales.

En este espacio también podemos encontrar una pequeña estructura psicomotriz que suele componerse de un tobogán, una pequeña piscina de bolas y suaves rampas. Otro tipo de juegos son construcciones de gran tamaño para los más pequeños.

El Espacio B es más complejo. Cuenta con diversas actividades psicomotrices y varía mucho en función de la capacidad del local. Estos circuitos lúdicos están construidos con un material plástico flexible de gran resistencia y estructuras metálicas que lo sostienen. Éstas están debidamente protegidas.

Son muy rápidas de instalar (4-5 semanas), muy seguras, rápidas de limpiar y muy fáciles de mantener. Todos ellos cuentan con un servicio anual de mantenimiento.

Estas estructuras psicomotrices pueden tener uno, dos, tres y hasta cuatro niveles diferentes. Conforme aumentan los niveles, aumenta la dificultad del obstáculo ya que va dirigido a niños más mayores.

Es muy variada la oferta de actividades que ofrecen estas estructuras: piscina de bolas, rampas, toboganes, toboganes de tubo, circuitos laberínticos (uno de los preferidos por el público infantil), el punch ball (una especie de saco de boxeo), puentes colgantes, péndulos, lianas, boyas colgantes y torres en zig-zag.

Estas estructuras no son fijas, sino que pueden irse modificando y ajustándose al espacio introduciendo o anulando módulos, pero ello supone tener el establecimiento cerrado durante unas cuantas semanas.

Servicios y actividades

Existen unos servicios comunes a todos estos establecimientos. Sean pequeños o grandes locales. Estos son:

- Juego libre dentro del espacio.
- Servicio matinal para las escuelas.
- Fiestas infantiles y de aniversario.
- Servicio de bar.

Uno de los servicios más lucrativos son las fiestas infantiles que consisten en la combinación de una hora de merienda y una hora de juego.

Todos los establecimientos han encontrado, en esta actividad, un modo de financiación importante, y los padres y madres, un modo de no privar a sus hijos de una fiesta, sin que ello suponga una gran carga de trabajo para ellos.

Algunos parques, como Xiqui Park, han creado clubs que permiten a los usuarios hacerse socios y disfrutar de sus ventajas. También se editan pequeñas revistas creadas con las colaboraciones de los socios, y los menos (sobre todo los más pequeños) realizan talleres y servicio de canguro por las tardes.

Pero todos ellos cuentan con un servicio de restauración, más o menos completo, según las posibilidades de cada equipamiento.

 Ello permite que los acompañantes puedan tomar un refresco mientras ven jugar a sus niños/as. Incluso pueden quedarse a comer, en caso de que la insistencia infantil les haga sucumbir.

Los parques ubicados en centros comerciales cuentan además con un busca, que permite al centro localizar a los acompañantes en cualquier momento. Este servicio, que en un principio pueda parecer desmesurado, tiene mucho éxito entre los padres y madres de niños menores de 5 años.

El personal

Las grandes estructuras psicomotrices pueden llegar a tener una altura de hasta 6 metros. Es por ello que el objetivo principal de los monitores sea velar por la seguridad infantil.

Aunque se trata de un material muy resistente y seguro, el riesgo de accidentes es mayor en un equipamiento donde los niños no dejan de correr, saltar, salvar obstáculos y hundirse en una piscina de bolas hasta llegar a desaparecer.

La función de los monitores, en la mayoría de casos, se ve reducida al control. Suelen haber unos 6 monitores/as en los grandes locales (900 metros cuadrados) y 4 o menos en espacios de menor envergadura. No suelen participar en el juego infantil, debido a la cantidad de usuarios que llegan a pasar por estos parques.

El tipo de contrato (por horas) tampoco facilita la relación entre el niño y el monitor. El personal varía a menudo dependiendo de las horas y de las épocas de más afluencia (fiestas navideñas, fines de semana y período vacacional).

La formación de este equipo se centra en su mayoría en estudiantes de pedagogía, magisterio o jardín de infancia.

Muchos de ellos tienen contratos de prácticas para obtener el título de monitores en el tiempo de ocio infantil, firmando un convenio con la escuela donde lo han cursado.

Muy pocos de ellos cuentan con profesionales de la educación.

Tarifas y horarios

Los horarios son los mismos en todos los parques: de lunes a domingo, de 10 a 21 horas (los centros comerciales amplían su horario en función de los cines). En el período de vacaciones infantiles los horarios se diversifican.

Las tarifas también acostumbran a ser similares. Sólo existe una pequeña variación por lo que se refiere a descuentos especiales: por ser socio del club, por comprar una bonificación...

 Lo mismo ocurre en la oferta de fiestas infantiles, hay precios con decoración, con o sin cotillón, etc... Es decir, para todos los gustos y bolsillos. El precio medio habitual por 1 hora de juego es de 500 ptas. y el de una fiesta de aniversario, 1.100 ptas.

Los grupos escolares tienen descuentos especiales según la cantidad de niños, aunque el mínimo que se suele admitir en los grandes parques es 50 niños para amortizar el espacio.

Entrando en valoraciones

El juego es la actividad principal de la infancia. Es un impulso primario y gratuito que responde a su necesidad de mirar, tocar, escuchar, reír, correr saltar ... es decir, entrar en contacto con los otros, con el mundo y la vida para descubrirla, conocerla y estimarla. Jugar es, para los niños y niñas una fuente de estímulos para su desarrollo físico, intelectual, social y afectivo.

Jugando estimulan el afán de superación personal, expresan sentimientos y emociones, canalizan positivamente la fuerza y la agresividad, experimentan la alegría de la autonomía.

Sin embargo, cada vez el juego libre y espontáneo de los niños y niñas sufre más restricciones: los espacios cada vez son más limitados, las casas son pequeñas y se pueden romper las cosas, las calles resultan peligrosas o así nos lo parece a los mayores; los parques y jardines tampoco resultan seguros y, además, a menudo están sucios.

Tampoco les sobra a los niños y niñas tiempo. La mayor parte se dedica a la televisión o a actividades extraescolares, donde algún adulto dice y organiza lo que se ha de hacer. Por otra parte, cada vez resulta más difícil encontrase con los amigos para jugar: no hay tiempo ni lugar donde quedar.

Desde este punto de vista, los parques infantiles vienen a solucionar todos estos inconvenientes: un espacio para jugar a sus anchas, repleto de posibles compañeros y compañeras de juegos, en donde no hay adultos que organicen, ni manden, donde todo esta pensado para la diversión sin peligros.

 No hay que planificar la salida, ni comprometerse a nada, ni dar ninguna explicación, sólo hay que ir. ¡Es casi un sueño!.

Pero además, tiene otra ventaja. Y es que los padres y madres ven esta alternativa con buenos ojos, resulta fácil convencerles: son lugares seguros y aparentemente más limpios.

Los niños juegan a sus anchas, sin peligros, pueden estar con otros amiguitos, correr, saltar, chillar,... sin estropear nada, ni ensuciarse, ni desordenar la casa... El parque se ocupa de todo, sólo hay que pagar.

No es de extrañar pues que los parques hayan tenido tanto éxito entre adultos y niños, todos salen ganando.

¿Pero es esta forma de jugar la que los niños necesitan?, ¿Es suficiente con correr, saltar, salvar obstáculos, lanzarse caer, empujar y sudar?.

Diferentes tipos de espacio

( Como hemos mencionado al principio del artículo, el nacimiento de estos grandes parques infantiles se da en Inglaterra y América del Norte y de allí se trasladan a toda Europa. Son espacios muy grandes que han sido concebidos en nuestro país siguiendo los mismos modelos y conceptos.

Sin embargo el público es diferente, los hábitos, costumbres, e incluso la tradición cultural que existe en Catalunya, sobre todo a lo que al ocio infantil se refiere, es muy distinto del contexto inglés y americano.

Los grandes espacios que necesitan este tipo de parques comportan una serie de inconvenientes, normalmente no resueltos y que perjudican enormemente la calidad del juego de los niños:

- Una gran resonancia que multiplica los ruídos y da una sensación de gritos y alteración constante.

- Su excesiva altura resta calidez y familiaridad.

- Todo el conjunto confiere al espacio un aire de descontrol nada más entrar en el establecimiento.

- Las grandes dimensiones de las estructuras dificultan su cambio y renovación, convirtiéndose rápidamente en estáticas.

- Los acompañantes suelen tener dificultades para encontrar a los niños que se están moviendo constantemente por el espacio. Éstos tiene la percepción de que los niños juegan de manera descontrolada y sin ningún tipo de criterio selectivo.

- Por otra parte, los niños se sienten desbordados ante una estructura que les sobrepasa.

Cuando entran reciben tal cúmulo de estimulación visual, que su juego se convierte en una alocada carrera por pasar por todas las actividades ofertadas. Transcurrida la hora, los niños salen sudados, nerviosos y alterados por un modo de juego descontrolado.

Los parques de dimensiones más reducidas, no resultan tan rentables económicamente pero, sin embargo, suelen resolver mucho mejor todos estos inconvenientes.

La importancia educativa

Crear un parque infantil significa pensar en sus destinatarios desde todos los ámbitos que le involucran, es decir, potenciar al máximo las capacidades del niño.

La mayoría de estos centros se han basado en importantes teorías sobre psicomotricidad, pero han descuidado otros aspectos educativos de igual importancia, que están implícitos por el mero hecho de dirigirse a la infancia.

( Todos los parques reciben asesoramiento por parte de técnicos en educación (aunque no se sepa muy bien qué significa el término), en lo que se refiere a montaje e instalación de la estructura.

Sin embargo no cuentan, habitualmente, con un asesoramiento pedagógico por lo que se refiere al funcionamiento diario.

( Las estructuras psicomotrices están poco explotadas. No suelen cambiarse, ni variarse, aunque su diseño lo permita y no se realiza ninguna actividad dirigida en ellas. Incluso las escuelas, que son quienes mejor pueden aprovechar el recurso, se limitan a unas cuantas horas de juego libre, cosa que no lo diferencia de si la visita la realizasen con sus padres.

( Los parques que han ambientado la estructura psicomotriz a partir de algún centro de interés: la selva, el barco pirata,... consiguen introducir a los niños y niñas en el juego simbólico, ampliando de manera importante las posibilidades del juego del Parque.

Ya no sólo se trata de correr y salvar obstáculos, sino que también pueden imaginar y recrear historias y fantasías que den sentido a sus acciones. Sin embargo, estos centros de interés deben estar poco estructurados, simplemente pinceladas que incentiven la creatividad.

( El equipo de monitores es una de las claves para que un establecimiento de este tipo tenga éxito. Aunque el propio centro no permite una gran interacción entre monitores y niños, se deberían cuidar más las formas. Un trato afable y simpático y participativo, conseguiría un ambiente de más afectivo y relajado.

Las fiestas infantiles

( A lo que las fiestas infantiles se refiere, hemos observado también algunos aspectos pobremente resueltos:

- No se fomenta la relación entre los invitados y el anfitrión. No hay comunicación, sólo piensan en acabar rápido para ir a jugar, olvidando el motivo por el cual han ido a merendar al parque.

- Existe muy poca intimidad durante la celebración, ya que normalmente no hay separación entre el espacio lúdico y el espacio para las fiestas.

Los niños no pueden hablar entre ellos debido al ruído y los gritos de los niños que están jugando (además las fiestas se celebran por la tarde, momento de máxima asistencia).

- Los espacios están pobremente decorados, dando la sensación de ser una fiesta sin importancia, ya que lo importante es el juego posterior. Los invitados ni siquiera participan de dicha decoración, ya que no hacen dibujos ni otro tipo de manualidad para el homenajeado.

- Los padres y madres se desvinculan totalmente de la fiesta, ya que el parque lo facilita y organiza todo: merienda, invitaciones, cotillón, pastel... Padres e hijos quedan al margen de una fiesta que es suya, para convertirla en un producto manufacturado.

Resulta evidente que la oferta de actividades infantiles, desde el punto de vista comercial, no debe descuidar nunca las necesidades e idiosincrasia de sus destinatarios.

Conclusiones

En resumen, los parques infantiles son una novedosa y original oferta de juego para el tiempo de ocio de niños y niñas que pretende entretenerlos y divertirlos ofreciendo a los padres momentos de descanso, tanto si se quedan en el parque leyendo o merendando mientras observan el juego de su hijo, como si aprovechan para ir de compras o al cine.

Desde este punto de vista, no sólo son una alternativa lícita sino que pueden ser una buena alternativa para ocasiones concretas.

 Sin embargo, sería recomendable mejorar muchos de los aspectos citados, ya que cualquier actividad dirigida a la infancia ha de posibilitar la adquisición de pautas positivas de comportamiento social, relaciones enriquecedoras, espacios y actividades estimuladoras, agradables y adecuadas a sus necesidades, ya que todo lo que rodea al niño le educa en un sentido o en otro. Por tanto, no se pueden dejar a criterios prácticos, comerciales o improvisados ninguna de las ofertas de tiempo libre infantil.

El parque infantil puede ser una actividad esporádica sana y divertida, sobre todo si se consigue evolucionar y mejorar su concepto, pero no es suficiente para garantizar las necesidades lúdicas infantiles.

 Al contrario, como casi todas las cosas, en exceso puede resultar incluso negativo.

Si queremos proporcionar a nuestros niños y niñas horas de juego rico y estimulante de su desarrollo físico, intelectual, social y afectivo deberemos mejorar la tolerancia de los adultos al juego, abriendo nuestras casas a otros niños y niñas, reservando espacios y tiempo para jugar en familia, y ofreciéndoles otras alternativas como los centros de tiempo libre, las colonias de vacaciones, ludotecas, centros excursionistas...
 

Imma Marín  Silvia Penón  - http://www.revistalafactoria.eu/ 

Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*

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