Estos centros desarrollaban las actividades en fines de semana, a
menudo sin un marco jurídico claro, aunque a la larga se impuso la
estructura de asociación sin ánimo de lucro como la fórmula más
adecuada.
La palabra CE evoca juegos, colonias, excursiones, fiestas en la calle,
talleres, monitores muy jóvenes, animación, locales a menudo muy
precarios, campañas económicas, participación...
Representa, muy genuinamente, aquello que los franceses llaman
"educación popular", una educación no académica, con alto contenido de
dinamización social, que surge del pueblo para el mismo pueblo.
Con el gobierno autónomo y los primeros ayuntamientos democráticos se
abre, a partir de 1979, la posibilidad de intensificar el funcionamiento
del CE en unos momentos en que empieza a cuajar la conciencia de lo
importante que puede ser el tiempo libre en el desarrollo del niño.
Es interesante constatar que las primeras subvenciones municipales para
las colonias organizadas por CE se consiguieron en 1977 en L'Hospitalet
de Llobregat como resultado de la madurez que el movimiento asociativa
de tiempo libre ya había alcanzado en esa ciudad.
Con el impulso del soporte institucional, algunos CE empezaron a
intensificar su funcionamiento, pasando de abrir los fines de semana a
abrir cada día de la semana.
Este proceso disparó las expectativas sociales, elevó los presupuestos y el listón de calidad exigible,
así como la necesidad de profesionalizar un trabajo que hasta el
momento sólo se había contemplado como voluntario.
Durante la transición y los primeros años de la democracia, muchos
monitores abandonaron el CE al encontrar otras posibilidades de
intervención social antes prohibidas o reprimidas.
Los que quedaron se formaron a base de formación propia (en
Catalunya hay 25 escuelas de formación de monitores) y también, en
muchos casos, buscando en la universidad estudios próximos: magisterio,
pedagogía, psicología...
Una encuesta realizada en 1977 por la Fundación Jaume Bofill entre los
movimientos educativos de tiempo libre destacaba que más del 70% de los
monitores afirmaban que les hubiera gustado dedicarse profesionalmente a
la entidad de tiempo libre a la que pertenecían.
Sin embargo, la mayoría de estos jóvenes,
tuvieron que compaginar su trabajo "de verdad" con la dedicación voluntaria a un CE que cada vez se hacía más complejo.
Profesionalizar el CE es, todavía hoy, un proceso muy ambicioso, puesto
que hay que asegurar en condiciones precarias el funcionamiento
cotidiano, la estabilidad, la formación y la dedicación del equipo, la
cualidad pedagógica...
Y, todo esto, manteniendo la independencia en tanto que asociación de servicio público nacida de la iniciativa social.
Se trata, pues, de un modelo institucional joven, incipiente, que encuentra en su implantación social muchas dificultades y contradicciones, pero que cuenta con precedentes interesantes en otros países de Europa.
Asimismo, es necesario remarcar que los CE tal y como los
conocemos en Catalunya son un producto típicamente de nuestro país,
fruto de la evolución social y del tejido asociativo del pueblo catalán.
Definición y rasgos de identidad del CE
A la definición histórica de CE se han ido añadiendo matices o acentos a
lo largo de los últimos años, pero básicamente no ha variado mucho.
- Una definición social sería:
El CE es una entidad educativa en el tiempo libre de niños y jóvenes, arraigada e identificada con un territorio (barrio o pueblo), configurada como una asociación sin ánimo de lucro, independientemente de la Administración,
que realiza un servicio público, que desarrolla, a medida que
se profesionaliza, el trabajo conjunto de voluntarios profesionales y
que se sitúa en el sector de la economía social.
- Una definición pedagógica sería:
Un CE es una entidad educativa que se plantea formalmente la educación integral de niños y jóvenes en su tiempo libre.
En un CE se pueden hacer actividades de teatro, de naturaleza, deportivas, de ludoteca, de música, plásticas, científicas, que los niños y jóvenes realizan en grupo y que les ayudan a relacionarse y a interpretar mejor el medio que les rodea.
Todo esto se hace, en función de un proyecto educativo global.
Personalidad propia
Para educar en el tiempo libre, para desarrollar a fondo todas sus
posibilidades es necesario una institución que se dedique a ello.
Hace falta que la sociedad se haga cargo de esta necesidad social a
partir de una célula o ente social que, como la familia o el colegio,
garantice la finalidad, la continuidad y la estabilidad del proceso
educativo.
El CE cultiva una personalidad propia que le hace identificable frente a
otras entidades e instituciones.
Ciertamente, la misma actividad que desarrolla se podría introducir (con mayor o menor dificultad) en otras instituciones:
un colegio, un ayuntamiento, una empresa... pero esto desvirtuaría la
aportación como modelo asociativo para niños y jóvenes dentro del
abanico de opciones plurales que permite la sociedad democrática.
Sin una entidad social responsable, es decir, sin una red estructurada
de recursos humanos, sin un equipo de educadores visibles, con nombres y
apellidos, la educación en el ocio sería una pura elucubración teórica,
una suma de hipótesis.
Educación integral de niños y jóvenes en el tiempo libre
El CE es una institución educativa para la educación integral porque se
ocupa de todos los aspectos del desarrollo del niño:
los cognoscitivos, los afectivos y los psicomotrices, bajo un marco
de libertad, de no-obligatoriedad.
A diferencia de la escuela, el CE está libre de programas escolares
sometidos a evaluación, está libre de obligatoriedades y de exigencia de
rendimiento respecto a los contenidos preestablecidos.
Esto le permite dedicarse más a la educación de las actitudes y de
los valores, a la educación a partir de los intereses y proyectos
personales de los niños y de los jóvenes.
En un CE se puede hacer de todo porque engloba un conjunto de
actividades diversas organizadas en la medida que ayudan el proceso
educativo de los niños.
Caben, pues, todo tipo de actividades que se desarrollan en
horario complementario al del colegio, es decir, después de la jornada
escolar, en días laborables, en fines de semana y por vacaciones.
Lo que caracteriza al CE no es una actividad en concreto sino el hecho
de plantearse formalmente la educación integral de los niños y de los
jóvenes.
No es lo que se hace dentro sino la manera como se hace, la finalidad
que tiene y la actitud con la que se viven las actividades y las
experiencias.
Es evidente que en nuestro país existen muchas ofertas diferentes de
actividades concretas para el ocio infantil.
Muchas veces estas ofertas pueden precipitar a las familias hacia la
desorientación y la dispersión, pero el valor añadido del CE radica en
la concepción educativa global.
En este sentido, los educadores de un CE pueden plantearse conjuntamente
con los padres y los profesores los riesgos de la hiperactividad y la
dispersión, el riesgo de menospreciar la necesidad de descanso, y
cualquier otro factor del desarrollo integral del niño, porque
precisamente lo prioritario es la educación global y no sólo la
realización de una actividad.
El CE debe trabajar, pues, en corresponsabilización con la familia y la
escuela. La coordinación y cooperación entre estas tres instituciones
educativas es básica para poder ofrecer a los niños y jóvenes una base
estable y coherente de acciones educativas.
Vinculación al territorio
El CE es una entidad de barrio o de pueblo. Tiene una definición
territorial, una implantación social como equipamiento y proyecto
reconocido.
Es el lugar donde los niños y niñas hacen su vida asociativa, donde se mezclan niños y niñas de colegios diferentes, el lugar donde el barrio llega a ser elemento identificador y se aprende a descubrirlo.
El lugar donde niños y niñas llegan a ser también "vecinos".
Esta identidad territorial es consubstancial al modelo institucional de
CE y constituye un ámbito prioritario de actuación.
Esto no quiere decir que no se puedan llevar a cabo acciones fuera
del territorio, pero se considera que la vinculación a las necesidades
del propio medio es una señal de identidad que impregna de autenticidad
asociativa al CE.
Asociación sin ánimo de lucro
Los CE son una expresión del movimiento asociativo catalán. Son
entidades independientes de la administración pública pero con vocación
de servicio público. Por tanto, se trata de iniciativas sociales, de una
tercera vía entre la iniciativa privada de carácter lucrativo y la
iniciativa pública propia de las administraciones.
El momento actual de revitalización del tejido social y de la
sensibilidad política hacia el asociacionismo da un relieve especial a
este rasgo de identidad.
El hecho de que una iniciativa educativa de educación en el tiempo libre sea protagonizada por el movimiento asociativo aporta un valor añadido:
la ausencia de finalidad lucrativa, la adhesión libre y entusiasta de
los asociados, la heterogeneidad y flexibilidad de los recursos humanos
capaces de movilizarse por el proyecto...
Los CE en Catalunya se cuentan entre las asociaciones sin afán de lucro
más organizadas y productivas.
La capacidad de maniobra, de convocatoria, de realizaciones
concretas, es generalmente reconocida por amplios sectores de la
población.
A pesar de todo, arrastran problemas de debilidad económica, de poco
reconocimiento social, de poca profesionalización...
que tienen mucho que ver con el hecho de que la vida democrática es
todavía joven en nuestra casa, y los medios y recursos para promover el
asociacionismo (jurídicos, fiscales, económicos, laborales...) todavía
son escasos.
Voluntarios y profesionales
Los voluntarios han sido desde siempre el gran capital humano de las
asociaciones, y los CE son un ejemplo.
Son una de las garantías de la ausencia de lucro. Los voluntarios aportan dinamismo, flexibilidad, capacidad de adaptación... y no piden nada a cambio.
No sería posible desarrollar estos proyectos de educación en el
tiempo libre sólo a partir de la dedicación profesional.
Asimismo, el crecimiento de muchas asociaciones comporta en la práctica
dotarse de personas que se puedan dedicar profesionalmente.
De este modo, muchas asociaciones llegan a estructurar equipos
mixtos de voluntarios y profesionales, de gran heterogeneidad y
polivalencia.
Los proyectos educativos de los CE piden unos voluntarios muy
profesionales y unos profesionales muy voluntarios.
Por un lado, la seriedad y la ambición de la faena educativa exigen
personas voluntarias formadas, exigentes y comprometidas y, por otra
parte, cuando la entidad se dota de profesionales, estos deben aportar
una buena dosis de trabajo y espíritu voluntario para enfrentarse a
todos los retos de su trabajo.
Estructura de actividades y servicios
Cualquier clasificación de las actividades posibles a desarrollar por un
CE es válida ya que las variables y los híbridos son incontables.
Hay CE que funcionan cada día; los hay que sólo funcionan los fines de
semana; algunos acogen niños y adolescentes desde los 3 hasta los 17
años; otros sólo tienen niños o sólo tienen adolescentes... Las
modalidades son tan diversas como las características de la población a
la que atienden.
Pero a título de esquema "comprensivo", en el que se recogieran todas
las actividades y servicios que actualmente se realizan, podríamos
plantear el siguiente:
- Actividades estables con niños y jóvenes.
- Actividades y servicios para las familias.
- Actividades y servicios para las escuelas.
- Actividades y servicios para el barrio y la ciudad.
Actividades estables con niños y jóvenes
·Durante el curso escolar:
- Actividades globalizadas para los más pequeños: merienda, juegos,
canciones, cuentos...
- Talleres o grupos entorno a aficiones: cerámica, guitarra, naturaleza, cocina, danza, plástica, grupos de teatro, grupos de animación (diables, xanquers...), laboratorio de fotografía, revista, graffiti...
- Juegos de movimiento y de estrategia en la calle, plaza, jardines
públicos.
- Espacios libres de acogida y encuentro.
- Ludoteca.
- Biblioteca o centro de lectura.
- Deporte de competición (fútbol, baloncesto, tenis de mesa...).
- Deporte lúdico (patinaje, piscina, esquí, gimcanas, carreras
populares...).
- Centros de interés alrededor de personajes, historias y cuentos
infantiles.
- Excursiones y deporte de aventura (escalada, espeleología, piragüismo,
descenso de cañones...).
- Fiestas populares.
- Proyectos de cooperación y solidaridad.
- Actividades de dinamización cultural: cine, teatro, exposiciones.
·En época de vacaciones (Navidad, Semana Santa, verano):
- Casals d'estiu (actividades d'esplai en temporada de vacaciones).
- Colonias.
- Campamentos.
- Rutas.
- Intercambios internacionales.
- Campos de trabajo.
·Actividades y servicios para las familias
- Servicio de acogida por la mañana y por la tarde para llevar y recoger
al niño de la escuela, cuando el horario laboral de los padres no
coincide con el horario escolar.
- Servicio de organización de fiestas de cumpleaños.
- Espacios comunes de juego para la madre o padre y el niño o niña.
- Escuela de madres y padres.
- Excursiones y fiestas familiares.
- Asociación de madres y padres.
·Actividades y servicios para las escuelas
- Servicio de comedor escolar y de atención educativa a los niños en el
tiempo del mediodía.
- Servicio de asistencia al maestro en las colonias escolares y en
los viajes de fin de curso.
- Servicio de asistencia al maestro en la integración de niños con
disminuciones en el aula.
- Organización de actividades extraescolares.
- Casals d'estiu en la escuela.
- Servicio de talleres , ludoteca y otros espacios creativos del CE
abiertos a las escuelas.
·Actividades y servicios para el barrio y la ciudad
- Organización y dinamización de fiestas populares.
- Campañas y actos cívicos y reivindicativos.
- Dinamización de museos y exposiciones de arte.
- Cooperación en acciones municipales de solidaridad y hermanamiento
entre ciudades (acogida de niños saharauis, de la ex-Yugoslavia...)
- Cooperación con los servicios sociales del municipio en la
integración de niños y jóvenes con dificultades sociales.
Financiación
La financiación del CE debe garantizar la viabilidad y la calidad del
proyecto educativo, la estabilidad del equipo y también la independencia
de los poderes públicos.
Este difícil equilibrio se busca en la combinación de tres fuentes
financieras:
- Las cuotas de las familias.
- Los convenios con las administraciones públicas.
- Los recursos propios de la entidad.
·Las cuotas de las familias
Se considera que las familias deben aportar su esfuerzo económico al
mantenimiento de la entidad, en función de las posibilidades
socioeconómicas de cada territorio, pero también en función de cada caso
concreto.
La mayoría de los CE establecen unas cuotas mensuales según las
actividades escogidas por el niño.
En general, las cuotas son bastante bajas y, en algunos centros
situados en barrios de nivel socioeconómico bajo, son prácticamente
simbólicas.
Sin embargo, la gratuidad absoluta no es siempre deseable porque devalúa
el servicio y porque favorece la ausencia de compromiso y de vínculos
con la entidad.
·Los convenios con las administraciones públicas
Se considera también que los ayuntamientos y la Generalitat deben dar
soporte económico a los CE, en la medida en que se valora la tarea
educativa que realizan.
Este soporte debe ser en forma de convenios a largo plazo, que permitan concretar compromisos y que refuercen el trabajo en equipo entre el tejido social y la administración pública.
No es deseable que la aportación de una sola administración pública
supere el 50% del presupuesto de la entidad, ya que esto generaría en la
práctica una situación de dependencia.
Sin embargo, la aportación pública no está suficientemente normalizada y
difiere mucho de una población a otra.
·Los recursos propios
Para reforzar la independencia económica del CE, éste necesita dotarse
de recursos propios, de proyectos que generen ingresos para la entidad.
Prioritariamente, estos recursos propios se centran en servicios
educativos ofrecidos a otras entidades e instituciones.
De todas maneras, hay que considerar dentro del concepto de recursos
propios el mismo trabajo voluntario que se realiza y las campañas
económicas que, en mayor o menor medida todavía acompañan la economía de
estas entidades: sorteos, subastas, rifas...
El momento social en Catalunya con relación al CE
Aparte de las consideraciones generales que hemos expuesto, vale la pena
repasar los elementos y acontecimientos más concretos que han afectado
el tiempo libre infantil de los niños y jóvenes en nuestro país.
·La crisis de la sociedad y de valores
La crisis de sociedad y de valores en los años ochenta ha puesto el
acento en la esfera más privada del individuo, en la aspiración
creciente hacia unos modelos determinados de consumo, y en la
relativización de los referentes éticos, transformando a menudo la
tolerancia en indiferencia.
Esta crisis de valores ha hecho tambalear fuertemente los rasgos de
identidad de muchas asociaciones basadas, precisamente, en el altruismo,
el espíritu de servicio y el compromiso. La presión social tiende a
considerar a los asociados más como usuarios o clientes de un producto
de consumo que como participantes activos de un proyecto colectivo.
·Las nuevas demandas sociales
El desarrollo del Estado de bienestar y las consecuencias de nuestro
modelo de crecimiento económico han comportado la aparición de nuevas
demandas sociales alrededor de la ocupación del tiempo libre.
La fuerte dualización de la sociedad, los retos que arrastran los
movimientos migratorios, el paro "estructural"...
genera, entre otras cosas, la necesidad de dotar a la sociedad de instrumentos de compensación y de mediación sostenidos, en buena parte, por la energía y la creatividad de la sociedad civil.
Más que nunca la sociedad necesita instancias intermedias entre
el Estado y el individuo, que ayuden a recomponer, mantener o elevar la
calidad de vida en un medio social en riesgo de exclusión de los
colectivos más desfavorecidos por parte de los colectivos más
"solventes".
También aparecen las necesidades derivadas de la incorporación de la
mujer al trabajo fuera de casa: el tiempo del comedor en el colegio, el
tiempo de "impasse"
entre la hora de ir a trabajar los padres y la hora de ir al colegio, la buena suma de días entre el final de la escuela y el principio de las vacaciones de los padres.
·La valoración social del tiempo libre
El aumento cuantitativo del tiempo libre también ha comportado un
aumento en la valoración que la sociedad hace de ese tiempo libre.
Actualmente, es un espacio de tiempo deseado, consentido y mejor
considerado que años atrás.
Para todo el mundo, el tiempo libre posee un valor en sí mismo: las familias, los comerciantes, los políticos, los educadores...
Aquello que se hace con el tiempo libre se entiende como un
complemento para la formación personal, para la diferenciación
individual o para el prestigio social.
En este contexto, las iniciativas educativas en el ocio pueden
sincronizar con profesores y familias en la búsqueda de una mayor
eficacia, calidad y coherencia educativas.
·La aparición del sector lucrativo
La aparición de estas nuevas demandas sociales ha generado la creación
en el mercado de un sector lucrativo también nuevo: el de las empresas
de servicios educativos,
que llevan a cabo desde la iniciativa privada tareas y funciones antes realizadas exclusivamente por asociaciones y movimientos educativos.
Por otra parte se consolida el sector de la industria del ocio infantil sin finalidad educativa explícita y con una notable dispersión de ofertas que, en cualquier caso, refuerzan la vivencia del ocio como producto de consumo.
·La intervención de la Administración
Es necesario destacar la intervención de la administración pública en el
ocio infantil y juvenil.
Haciéndose eco de una demanda creciente, las administraciones han destinado recursos económicos y humanos a la potenciación pública del tiempo libre de los niños.
Desgraciadamente, esta sensibilidad loable de los poderes públicos se
ha traducido, a veces, en afán de protagonismo y tendencia a engordar
los servicios propios en detrimento de los que ya existen como
patrimonio asociativo.
Para poner un ejemplo:
la política, sin duda bienintencionada, de colonias municipales de
los primeros ayuntamientos democráticos ahogó a menudo la iniciativa
local que ya existía por parte de muchos grupos y asociaciones de ocio.
Está claro que cualquier institución puede impulsar con toda legitimidad
proyectos o programas de educación en el ocio (colonias municipales, de
empresa, espacios similares al CE en centros cívicos...)
que resulten pedagógicamente correctos e incluso de gran
calidad. Sólo hace falta que la institución impulsora se dote de los
recursos humanos y económicos necesarios.
Pero la "paternidad" de la actividad es un valor añadido a la actividad
misma.
Que el tejido asociativo sea capaz de impulsar este tipo de iniciativas, refuerza el valor de cohesión social.
Lo deseable es, pues, que el interés de las instituciones por la educación en el ocio de los niños y jóvenes se concrete en la promoción del asociacionismo para abordar esta necesidad social.
·Las limitaciones estructurales de la escuela
Actualmente se da una fuerte exigencia hacia la institución escolar, la
cual, además de los contenidos clásicos de carácter "troncal", se ve
presionada a trabajar, también los llamados
"ejes transversales": la educación vial, la educación para el consumo, la educación por la paz y la cooperación, la educación sanitaria, la educación ambiental, la sexualidad...
Todo el mundo espera mucho de la escuela y casi "sólo" de la escuela.
Frente a esta exigencia, los movimientos de renovación pedagógica buscan
corresponsabilidades educativas por parte de muchos agentes diferentes,
y el CE es uno de ellos.
La escuela no puede hacerlo todo y hacerlo bien. Es imposible.
En una sociedad cada vez más compleja, se impone el concepto de
ciudad educadora, en la cual diferentes agentes educativos se coordinan
y se complementan.
Sin embargo, la escuela tropieza en nuestro país con una serie de
limitaciones estructurales que condicionan el trabajo en
corresponsabilidad con otros agentes educadores en torno del tiempo
libre de los niños:
- Los horarios escolares no acaban de armonizar con las necesidades de los niños, de las familias y de los profesores.
- La ausencia de una regulación clara en los espacios de tiempo libre (por ejemplo, el mediodía escolar) no facilita la adopción de medidas sólidas.
- En el caso de la escuela pública, muchas veces la toma de
decisiones se encuentra fragmentada y dificulta la posibilidad de llegar
a convenios con otros colectivos para abordar profesionalmente la
globalidad de las necesidades de los niños en el tiempo libre.
Retos de futuro para el CE
Con el equipaje de su historia y el análisis del momento social actual,
los CE de Catalunya deben poder afrontar los próximos años los retos
siguientes:
·La acogida de las demandas sociales
La sensibilidad del CE se debe basar en un diagnóstico permanente de las
necesidades de los niños, de las familias y del entorno, y se debe
concretar en una adaptación flexible del funcionamiento, sin renunciar a
aquello que es consubstancial:
la educación integral de los niños y los jóvenes en el tiempo libre.
·La calidad pedagógica
El proyecto educativo y el funcionamiento cotidiano del CE debe ofrecer
un buen nivel de calidad en consonancia con las necesidades educativas,
en la línea de innovación,
de revalorización del patrimonio pedagógico propio del movimiento d'esplai, de investigación y ensayo de contenidos y metodologías, de mejora de la atención personalizada, de reforzamiento de la educación de valores...
·La cooperación con la familia y con el colegio
El desarrollo futuro del CE dependerá, en buena medida, del nivel de
cooperación y de sintonía a que se llegue con los otros agentes
educadores, especialmente la familia y la escuela.
Es necesario buscar fórmulas de participación, de trabajo común, que tienden a estrechar los lazos entre todos los que persiguen la educación integral de los niños y los jóvenes.
·La cooperación con la administración pública
La independencia del CE se debe acompañar de una relación sólida con las administraciones públicas. Debe ser posible estrenar un estilo de trabajo con objetivos comunes en el que cada parte asuma lo que le es propio.
·La resolución de la financiación básica y de las infraestructuras
La financiación básica y los equipamientos de los CE todavía no están
bien resueltos en la actualidad. Se arrastran muchas situaciones de
precariedades que debilitan a los equipos y lastran la acción educativa.
Esta resolución pasa por la puesta al día de los instrumentos jurídicos
(ley de asociaciones, fiscalidad, mecenazgo...)
que favorezcan su desarrollo, por aumentar la participación económica de las administraciones públicas mediante convenios a medio y largo término, por aumentar los recursos propios de las entidades y también, en muchos casos, por una puesta al día de la participación económica de las familias.
·La consolidación del equipo humano
Por una parte, se debe ampliar el colectivo de voluntarios y hacerlo más
heterogéneo, se debe ser capaz de aglutinar, alrededor del proyecto, a
personas de edades, profesiones y compromisos diferentes.
Por otra parte, se debe estabilizar el equipo de educadores que se
dedican de manera profesional, dignificando sus condiciones de trabajo.
Y es necesario profundizar y mejorar la formación de todos ellos para
que responda cada vez con más calidad a los retos educativos del
presente.
·La presencia social y la mejora de la imagen
Los CE deben reforzar su imagen social y situarse en el lugar que les
corresponde por la labor que desarrollan.
Lo que hacen y lo que pretenden pocas veces sale a la luz pública. No es objeto de atención por parte de los medios de comunicación. Este hecho provoca que el trabajo educativo en el tiempo libre no tenga muchas veces
suficiente prestigio social ni para las familias de los niños
que acuden, ni para los mismos monitores que se dedican.
Conclusiones
Actualmente ninguna institución puede adjudicarse la exclusiva de la
educación del niño y del joven.
El único aprendizaje que tiene sentido es el aprendizaje de la vida, y éste sólo se hace en la vida misma.
Por este motivo, quien educa globalmente es el entorno educativo, la
ciudad educativa, es decir, el conjunto coordinado de esfuerzos de todas
las instituciones y recursos sociales.
Dentro de este conjunto de recursos educativos, dentro del paisaje
pedagógico de Catalunya, es necesario definir el CE como agente
educativo potencialmente corresponsable, a pesar de que su nivel de
consolidación social no es todavía tan elevado como la escuela.
El CE constituye un patrimonio pedagógico típicamente catalán que no
podemos permitir el lujo de desaprovechar.
Por el contrario, es necesario reforzar y desplegar el actual
nivel de desarrollo de los CE catalanes para situarlos como
interlocutores sociales en la comunidad educativa.
El CE es el nuevo modelo de entidad que posibilita, en el tiempo libre
de niños y jóvenes, la educación creativa, divertida y solidaria.
Roser Batlle - http://www.lafactoriaweb.com
Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*Acerca de GestioPolis
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