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Las ONGs se han convertido en los portavoces y los instrumentos organizados de la participación de la sociedad civil en la cooperación internacional y, de manera muy particular, en el debate sobre escenarios futuros de desarrollo. Sin embargo, dentro del sector terciario no tienen un distintivo homogéneo que permita hablar del conjunto de las ONGs como movimiento.
El mínimo común denominador de las ONGs que operan en el ámbito de
desarrollo, lo situaría en los "atributos" de Lester M. Salomon y Helmut
K. Anheier: sector voluntario privado sin ánimo de lucro, que se
caracteriza por: no-distribución de beneficios, autogobierno y acción de
voluntariado.
Walden Bello (director ejecutivo de Focus on the Global South) afirma
que las organizaciones de la sociedad civil son una fuerza para un
internacionalismo efectivo, capaces de plantear oportunidades
horizontales y verticales para la democracia.
Sin embargo, la fortaleza de su pluralismo es también la fuente de su
debilidad para mantener una agenda específica frente a la agenda
corporativa de las transnacionales en el debate de la globalización.
"Alternatives Sud", publicó en 1997 un excelente editorial: "Les ONG:
instruments du projet néo-liberal ou bases solidaires des alternatives
populaires". En él se plantea que el fenómeno sólo es evaluable dentro
de un marco global, sin reducir las ONGs a una realidad en sí mismas. Me
parece clave tener en cuenta este elemento, para poder "repensar" la
acción del sector terciario.
Es necesario desarrollar una agenda propia, con los aliados políticos
de cambio estratégico, para crear alternativas a la "vía única" de la
actual definición de la mundialización: la globalización neoliberal.
A mi manera de ver, esta apuesta por una agenda propia del bloque social
y político de cambio, capaz de generar propuestas basadas en los
derechos de todos los ciudadanos y en la justicia social, genera una
dinámica constructiva frente a la espiral de la protesta social centrada
en los "actos" que la locomotora del desarrollo insolidario y excluyente
impone.
La dialéctica de la resistencia es un método y no un fin en sí mismo. La
resistencia frente a la exclusión tiene capacidad de alternativa, en la
medida que los activos de lucha tracen la dinámica para la recomposición
innovadora de un paradigma de sociedad justa y solidaria desde la
política y desde la propia sociedad civil.
Partiendo de la experiencia concreta de trabajo solidario de ACSUR (1) a
lo largo de 15 años y de su reflexión institucional, el presente
artículo se propone caracterizar las aportaciones útiles de las ONGs
para una cooperación internacional solidaria, cuya finalidad es
contribuir a estrategias políticas y sociales que garanticen los
derechos humanos y de ciudadanía en un marco de desarrollo socialmente
justo y sustentable.
La reflexión se centra en propuestas concretas de sociedad civil para la
solidaridad en el área mediterránea, que fue el objeto de la mesa de
debate en la que participé en el Fòrum Europa 2001.
Quisiera introducir dos elementos de referencia para el abordaje del
trabajo civil solidario, coherentes con la perspectiva política de
organizaciones como ACSUR:
* El trabajo en desarrollo desde la perspectiva de los derechos humanos,
entendidos integralmente, exige un nuevo pensamiento de ciudadanía
global, trabajo político y generación de alianzas democráticas
* El territorio, lo local, constituye el gran ámbito de decisión y
concreción de las relaciones entre ciudadanos y las organizaciones
políticas y sociales.
La construcción de un territorio mediterráneo de solidaridad es un reto
a nuestro alcance.
Son objetivos específicos de este artículo la ponencia:
* La caracterización del trabajo solidario de ACSUR en el marco de las
ONGs laicas españolas y su recorrido desde la solidaridad con los
movimientos de liberación en Centroamérica al debate global de
desarrollo.
* Plantear el impacto de la cooperación al desarrollo y valorar la
necesidad de que los actores sociales y políticos tengan estrategias
desde el punto de vista democrático y participativo.
* Aportar propuestas concretas de "territorio solidario" aplicables al
intercambio en el área mediterránea.
Trabajo solidario de ACSUR
Al igual que muchas de las ONGs laicas españolas, ACSUR nació hace 15
años, al socaire del apoyo solidario a los movimientos de liberación en
Centroamérica (CA). Nicaragua (de ahí nos viene el sobrenombre "Las
Segovias", región de ese país) y El Salvador fueron los primeros países
donde trabajamos.
Un factor determinante, y que explica la evolución posterior del
movimiento de ONGs laicas españolas, es que en aquel momento las
personas que nos comprometimos con esta solidaridad procedíamos de la
izquierda antifranquista en un entorno de transición política a la
democracia recién cumplida.
En el mismo período, el gobierno socialista en el poder organiza la
Secretaría de Estado para la Cooperación, a través de la cual aparecen
las primeras financiaciones estatales para la cooperación internacional.
Lo que muy bien hubiera podido ser un primer movimiento de fuga de la
acción política en nuestro ámbito se convirtió, gracias al debate y
reflexión con las organizaciones centroamericanas, europeas,
canadienses, estadounidenses,... en un auténtico laboratorio de
respuestas civiles concretas para la acción política centrada en la
injusta relación Norte-Sur.
Para la mayoría de la población de los países de CA, la paz era el
objetivo básico por el que se expresaron en las urnas.
Sin embargo, esta paz sigue amenazada. Después de 10 años hay
desesperanza: el crecimiento de la pobreza, la vulnerabilidad frente a
las catástrofes, producto de los desastres ecológicos, el crecimiento de
la corrupción, etc., son los factores desestabilizadores.
Esta realidad ha hecho surgir con fuerza la necesidad de trabajar desde
un contexto global, y por tanto, crear coordinación y alianza de
objetivos frente a un sistema injusto que apareja de manera inherente:
déficit democrático, exclusión e irrespeto al medio ambiente.
Garantizar los derechos de manera integral
Las publicaciones anuales de las NN.UU., los informes de las ONGs, los
informes de los institutos que monitorizan el desarrollo en el ámbito
mundial sacan un conjunto de datos de "entorno" totalmente apocalíptico
entorno a la realidad de un desarrollo injusto, que tiende a acrecentar
la brecha de pobreza y convierte en una utopía (sino un sarcasmo) el
propósito del Banco Mundial de erradicar la pobreza en el 2015.
Todos estos datos, atroces y de sobra conocidos son consecuencia de la
política neoliberal de acumulación económica, tendente a la acumulación
en muy pocas manos de inmensos capitales, que "viajan" globalmente en
busca y a la creación de mercados especulativos. Desde esta lógica del
sistema es imposible la generación de desarrollo y redistribución de
riqueza.
Tampoco es anecdótica la necesidad de contar con la
participación creciente de los ciudadanos de los países ricos en esta
concepción del crecimiento económico: como ejemplo, la incentivación de
los fondos de pensiones privados, con los que se generan inmensas bolsas
de capital no dedicado a la inversión es un exponente claro del
"accionariado" dependiente y necesariamente interesado en la
maximización de las ganancias.
A esta masa de capital financiero fácilmente reproducible a través de la
especulación se une la gran masa de capitales salidos de los países
pobres vía fuga de capitales y vía pago de la deuda contraída.
La circulación y acumulación de esta masa de capital no ha
servido para creación de inversiones al desarrollo, sino todo lo
contrario, ya que ha sido uno de los principales factores causantes del
aumento de la brecha entre pobres y ricos.
El proyecto hegemónico de globalización neoliberal, promocionada por
Banco Mundial, FMI y OMC y liderada (Stiglitz, El País 17-6-01) por
EE.UU. causa un vacío de poder democrático. La reducción de la capacidad
de regulación de las políticas económicas y sociales por parte de los
estados se da sin que haya instancias de poder global que regulen,
protejan y garanticen la ciudadanía con todos sus derechos.
La idea de que el final de la guerra fría daría paso a formas de
gobierno mundial cohesionadoras ha perdido todo fundamento.
El sistema de NN.UU. que en el período de enfrentamiento de bloques vivía en permanente parálisis por los vetos, está perdiendo toda credibilidad frente a la estrategia globalizadora liderada por EE.UU. y sus alianzas económicas: La total inoperancia se manifiesta en los protocolos y convenios no ratificados por EE.UU. (Kioto, Tribunal Penal internacional, Convenio sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales).
Además, la reedición de la carrera armamentista vuelve una utopía
cualquier rédito aplicable a desarrollo e inicia un camino desaforado de
gasto militar (beneficio de las multinacionales del sector). El espacio
exterior de EE.UU. es ya el espacio supuestamente cubierto anteriormente
por el Consejo de Seguridad.
Hay, pues, evidencias claras de que el subdesarrollo y la pobreza son
consecuencia de un orden injusto y premeditado, y no consecuencia de la
barbarie de las personas. Intentar paliar este desorden a través de la
ayuda, sin crear los mecanismos de garantía de los derechos de las
personas y los pueblos a su desarrollo es tarea claramente paliativa,
cuando no creadora de mayor dependencia.
Los estudios sobre el impacto de la Ayuda al Desarrollo (cito
expresamente a Manuel Iglesia-Caruncho) asientan la evidencia de que la
ayuda, incluso en el supuesto de una distribución eficiente, sólo
deviene en estímulo al desarrollo cuando los objetivos en los que se
invierte coinciden con las políticas a largo plazo de los gobiernos de
los países receptores, o lo que es lo mismo, con las políticas públicas
de los gobiernos.
La evidencia recogida por todas las organizaciones de evaluación de
Desarrollo muestra que unas mejores políticas distributivas de los
gobiernos significan una rápida mejora del nivel de los indicadores de
desarrollo humano (educación, mortalidad infantil,...), sin embargo, la
sustentabilidad de estos logros está expuesta a condicionantes negativos
impuestos por el orden económico global. Entre estos condicionantes
"bomba de relojería" para el desarrollo de los pueblos y las personas,
destacaría:
*La carga de la deuda externa es insostenible para más de 80 países del
Tercer Mundo, los cuales enfrentan pagos por servicios de la deuda
superiores al 4% del PIB (valores por encima del gasto público en
educación o salud, que suele ser inferior al 3%).
Por otra parte los sucesivos programas de reestructuración han
conseguido con total claridad beneficios para los países acreedores. Se
han mantenido objetivos financieros y macroeconómicos de corto plazo,
frente al establecimiento de condicionalidades para la inversión en
desarrollo social.
*Transacciones financieras especulativas y políticas de ajuste que han
derrumbado economías de países enteros: México 1994, Sudeste asiático
1997, Rusia 1998, Brasil, 1999.
* Políticas agrarias proteccionistas y apropiación de las reservas
genéticas de la biosfera, a través del sistema de patentes genéticas.
* Freno a la libre circulación de personas.
He citado estos datos que son prácticamente de manual, sólo para afirmar
los tres enunciados siguientes:
* Necesidad de una acción política democrática transformadora de la
sociedad.
* Necesidad de una agenda global de la solidaridad, capaz de asumir los
retos de un cambio civilizatorio que sólo puede ser generador de
oportunidades para la humanidad en la medida que globalice la
solidaridad, la sostenibilidad y la equidad.
* Pensar en términos de ciudadanía global significa replantear los
mecanismos tradicionales de la resistencia social: frente al
corporativismo de las transnacionales no se puede oponer el
corporativismo de los ciudadanos cotizantes o de los consumidores, sino
los derechos del conjunto de todos los ciudadanos.
Ninguna de estas apuestas constituye una fuga utópica. Todas ellas
trazan un camino de acción política para el cambio, sobre la base de
otros elementos que no son tan citados por los manuales de desarrollo,
pero que considero importante establecer como fuente de oportunidades en
una estrategia política que conduzca a la sociedad de la equidad, a la
sociedad socialista de los derechos:
* El avance tecnológico de la sociedad de la información y la denominada
sociedad red están cambiando la concepción tradicional del trabajo como
base civilizatoria. Surgen nuevas formas de relación entre las personas,
nuevas formas de aprensión del conocimiento y de relación con la
naturaleza.
* Los avances tecnológicos en el campo de la genética, la biología, la
actuación sobre las enfermedades, la producción alimentaria..., generan
una expectativa inédita para las generaciones anteriores.
* Con toda la desigualdad, analfabetismo y exclusión social de 2/3
partes de la humanidad, nunca ha habido en el planeta un nivel igual de
integración de la mujer, de personas formadas, de accesibilidad a los
servicios, etc.
Estas oportunidades desde el punto de vista tecnológico, de formación,
etc., pueden ser instrumento de desarrollo en la medida que se enfrente
el injusto sistema imperante basado en la acumulación de capital, sin
sujeción a control social alguno.
Se trata de un problema de distribución y es el reto de una
ciudadanía solidaria de futuro, ciudadanía capaz de construir referentes
políticos que a través de la garantía de los derechos de todos, sea
capaz de crear una sociedad de la equidad, sostenible con relación al
medio ambiente y también sostenible para el conjunto de la humanidad. En
definitiva, estamos hablando de construcción democrática y justicia
social.
Alternativas democráticas de desarrollo
Siguiendo el lema del Forum Social Mundial de Porto Alegre, "Globalizar
la solidaridad", la denuncia de la desigualdad debe acompañarse de la
capacidad de acción política articulada de manera amplia, en la que las
ONGs, organizaciones sociales, organizaciones políticas, etc., confluyan
en un auténtico movimiento plural, con estrategias de cambio frente a un
modelo perverso desde el punto de vista de desarrollo humano.
Quizás el reto más importante para las ONGs que se distinguen como
sujetos de esta red de acción política sea precisamente el
reconocimiento de su complementariedad y su potencial de generación de
conciencia social y de establecer sinergias entre organizaciones.
La erradicación de la pobreza, la educación y la salud para todos/as, el
desarrollo y respeto de los derechos de ciudadanía en todos y cada uno
de los inmigrantes, la atención a la gente mayor,... son objetivos
inalcanzables sin políticas públicas potentes, respaldadas y
representativas del apoyo y participación de los ciudadanos. El papel de
las ONGs no es substituir el papel de las instancias representativas, ni
el de los partidos políticos.
En la medida que las ONGs tengan potentes relaciones de partenariado
entre organizaciones de diversos países, establezcan alianzas, sean
capaces de influir en los medios de comunicación... serán instrumentos
tanto más útiles para la red plural en la que debiera ser medida la
eficiencia de su trabajo de construcción democrática participativa, que
en definitiva, se expresará en las políticas representativas.
Agenda solidaria de la sociedad civil del Mediterráneo
En base a las experiencias de intercambio solidario entre organizaciones
civiles y sociales de la cuenca mediterránea, planteamos unas propuestas
concretas que permiten articular y dar seguimiento al trabajo iniciado
en las redes de las que formamos parte, que a su vez, constituyen
algunas de las prioridades identificadas para el trabajo de cooperación,
incidencia política y sensibilización social en el área mediterránea:
* Promover los acuerdos del Foro Civil de Marsella 2000, reconociendo la
diversidad del Área Mediterránea, con incorporación de la variable
cultural a todos los programas de cooperación e intercambio.
* Fortalecer los espacios de interrelación, promoviendo programas de
cooperación que garanticen acceso a las nuevas tecnologías.
* Promover redes estables de reflexión política y social con relación a
estrategias locales de desarrollo. Establecer planes concretos para la
implicación de los municipios.
* Trabajar en redes que permitan procesos sinérgicos de intercambio de
experiencias a propósito de la cooperación euromediterránea y del
trabajo en el ámbito de los derechos humanos, como la Red
Euromediterránea de Derechos Humanos.
* Promover acuerdos entre los gobiernos de la cuenca mediterránea para
introducir contenidos educativos curriculares sobre la realidad social y
cultural de los países de la cuenca.
* Promover experiencias de codesarrollo. Desde nuestra realidad
asociativa, nos proponemos potenciar el papel de las organizaciones de
la economía social en la cooperación e intercmabio euromediterráneo.
* Proponer al Consejo Económico y Social Europeo la interlocución de las
organizaciones de desarrollo de la sociedad civil, con una apuesta
decidida de codesarrollo en el área mediterránea.
Montserrat Figuerola - http://www.lafactoriaweb.com
Publicado Originalmente en la revista cuatrimestral la factoría*
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