Desde luego, el Gobierno se ha encontrado con grandes barreras por la
oposición y muchas veces con poca colaboración de los sectores
empresariales de integrase con las microempresas en pro del desarrollo
productivo del País.
En este escrito, analizamos cuál es la realidad actual de las
microempresas que sabemos han proliferado producto del desempleo, pero
también de algunas oportunidades que el Gobierno nacional esta
proporcionando, especialmente con la apertura de su política de Comercio
Exterior.
ASPECTOS BÁSICOS, ALGUNOS DATOS Y ACCIONES TOMADAS.
En una publicación sobre este tópico de parte del Gobierno nacional
señala, que no es posible olvidar, que las pequeñas y medianas empresas
venezolanas, históricamente, han tenido una baja capacidad para
competir, debido a la carencia de fondos propios, los obstáculos para la
obtención de créditos de largo plazo y su incapacidad para negociar en
condiciones favorables con la banca, entre otros factores.
Desde 1978, el sector industrial de Venezuela ha estado sometido a un severo proceso de desinversión, manifestado en la caída de la tasa de crecimiento de la inversión productiva.
Durante años, se fomentó una cultura rentista en torno a la
distribución de una renta petrolera; en oposición a la cultura
productiva: en lugar de conformarse un sector capitalista industrial
identificado con la ganancia y el esfuerzo basado en la inversión, se
afianzó el modelo de distribución por parte del Estado de una parte
sustancial de la renta petrolera, que no era producto del esfuerzo
productivo interno sino de una transferencia unilateral a favor de
Venezuela.
El Estado y las empresas estratégicas venezolanas compraban
crecientemente en el exterior, en lugar de atender la oferta nacional.
En 1998, el 60% de las materias primas que utilizaban las
empresas locales provenían del mercado internacional.
Se ha demostrado que las empresas pequeñas son especialmente vulnerables
ante la incapacidad de los gobiernos para actuar como “poderes
compensadores”, es decir para balancear el predominio de las grandes
empresas a través del cuidado preferente de las firmas más débiles pero
pujantes y competitivas.
En síntesis, las angustias de las PyMEs venezolanas han estado muy
asociadas a la escasa importancia y apoyo concedidos por el gobierno a
este sector empresarial.
Hasta marzo del 2001, la Sociedad Nacional de Garantías
Recíprocas para la Pequeña y Mediana Industria (Sogampi) fue la única
institución pública de garantía de crédito para las microempresas
venezolanas.
A todo ello se agrega señala el escrito que considérese que en los
países subdesarrollados, entre un 50% y un 75% dejan de existir durante
los tres primeros años, sólo del 10% al 20% permanece al cumplirse el
quinto año.
Puede argumentarse con razón, que nacen tantas o más PyMEs como las que mueren; su “Talón de Aquiles” es la falta de financiamiento, agravada en estos tiempos porque los neoliberales han decretado la muerte del Estado keynesiano y han hecho una “autopsia” con diagnóstico equivocado.
El neoliberalismo, que actúa bajo la apariencia del fomento al libre desarrollo empresarial, en realidad obliga a las PyMEs a seguir, disciplinadamente, las órdenes que emanan de las necesidades de ganancias de las grandes compañías; o de lo contrario, están condenadas a la desaparición o la marginalidad.
El sector informal aparece como la única “salida” posible, lo que va en detrimento de la creación de empleos y la expansión de la economía nacional. Resalta el escrito, que en Venezuela, la oposición no parece tener muy claras estas realidades.
Sus propuestas centrales para relanzar el sector de la pequeña y
mediana empresa del país siguen apuntando hacia la aplicación de la
desgastada y trasnochada fórmula neoliberal.
Ante esta realidad, el Presidente Chávez ha visto en la promoción de las
pequeñas y medianas empresas, una fuente para reactivar el empleo y la
economía del país.
En virtud de ello, se creó el Fondo Nacional para el Desarrollo de la
Pequeña y Mediana Empresa (FonPyME), organización estatal que cuenta con
un capital de 50 mil millones de bolívares anuales, pero según la ley
este monto puede ser puesto en riesgo hasta una cantidad superior en 10
veces a la inicial, es decir el capital real pudiera ascender a 500 mil
millones de bolívares.
Como accionistas del Fondo, están presentes el Banco de Comercio
Exterior (Bancoex), el Fondo de Crédito Industrial (Foncrei), el
Ministerio de la Producción y el Comercio y el Ministerio de Finanzas;
aunque también se pretende incorporar a Petróleos de Venezuela (PDVSA),
a la Corporación Venezolana de Guayana, al Ministerio de Agricultura y
Tierras y al Banco del Pueblo, entre otros.
Desde mayo del 2003 hasta mediados del 2004, se otorgaron más de 9,7 mil
millones de bolívares en garantías a las pequeñas y medianas empresas de
los estados de Zulia, Aragua, Falcón, Táchira y Cojedes.
También, se ha abierto el sistema de garantías de FonPyME a
otras regiones como Lara, Sucre y Monagas.
Por otra parte, se ha puesto en práctica el mecanismo de las compras del
Estado para apoyar a las pequeñas y medianas empresas.
En el año 2003, el plan de compras gubernamentales se ubicó en 400
mil millones de bolívares, de ellos 302 mil millones se destinaron a la
reincorporación de casi 2 130 microempresas y cooperativas al sector
productivo nacional.
Con estas compras se reducen las importaciones, a la vez que contribuyen
a construir el nuevo tejido industrial que demanda el país.
Adicionalmente, por esa vía se han creado más de 500 mil puestos de
trabajo en el 2003 y en el presente año la cifra debe ascender a más de
1 millón de nuevos empleos.
Hasta la fecha, el programa de compras del Estado ha beneficiado a 24
900 PyMEs y cooperativas.
Para las compras del año actual, el Ministerio de Educación Superior cuenta con un monto de 50,4 mil millones de bolívares, PDVSA con 30,4 mil millones y Corpozulia con 970 millones de bolívares.
Son sumas que, en definitiva, estarán en función de los planes del
desarrollo económico y social del país.
La Federación de Artesanos, Micros, pequeños industriales de Venezuela (Fedeindustria),
estima que en el primer semestre del actual año el sector experimentó un
crecimiento de 45%-50% y recuperó su aporte promedio al PIB de los
últimos cinco años, al elevar su participación a 11.7%-12%.
Consideramos que el Gobierno Nacional debe apoyar más a los microempresarios, proporcionarle no solo ayuda financiera, sino capacitación, formación al personal y sobre todo, intégralos en sus programas económicos, especialmente en su apertura de su política de comercio exterior a fin de ayudarles a desarrollarse, a ofertar sus productos.
Debe definitivamente el estado vincularse más con estas microempresas
y los resultados serán muy distintito, dado a que conllevará a más
vinculación y a usar adecuadamente la fuerza productiva del país.
Fuente: misionflorentino.org.
Ing. Carlos Mora Vanegas - cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |