Al estilo de los Papparazis de la prensa del corazón, reporteros discuten si la Fed subirá la tasa de fondeo federal, que hoy se encuentra en 1% (su mínimo en casi medio siglo), de manera agresiva y de una sola vez por todas, o si lo hará gradualmente a lo largo del año.
Si subirá un cuarto de punto o si será medio. Hay quienes argumentan
que el 30 de Junio no sería buena fecha para dar sorpresas pues coincide
con la entrega de la soberanía de Irak por parte de Estados Unidos al
gobierno interino que se hará cargo del país.
Otros discuten el significado del adjetivo "mesurado", que utilizara
hace algunos días Alan Greenspan, el presidente de la Fed, para
describir el grado en que el banco central pretende apretar su política
monetaria para contener la inflación. Hay quienes declaran que
"mesurado" podría ser un término insuficiente si la inflación se sale de
control.
En fin, hasta la semántica de las palabras de Greenspan se están
analizando cada que hace alguna declaración.
Al día siguiente se discute la declaración de algún otro gobernador de
la Fed que "entre líneas" sugirió que la decisión del banco central
podría ser más enérgica.
El chisme detona el mecanismo y hace que los índices accionarios
bajen y que los futuros de las tasas de fondeo federal suban
inmediatamente. Y a final de cuentas no haga caso, no haga caso, son
rumores, son rumores.
Incluso los más amarillistas se preguntan si el brote inflacionario en
Estados Unidos llegará a los niveles de la década de los 70s y parte de
los 80s cuando la inflación alcanzó niveles de 2 dígitos.
Una verdadera exageración cuando hace apenas un año la discusión
respecto a la política monetaria en Estados Unidos se centraba en los
peligros que implicaba el fantasma de la deflación para la economía.
Sin embargo, más allá de las exageraciones y el chisme financiero (que
por cierto ya nos quitaron buena parte del espacio de este artículo), no
podemos negar una realidad: la inflación está de regreso en Estados
Unidos. Apenas hace días nos enteramos que la inflación de Mayo fue del
0.6%.
Un dato por encima de lo esperado, el mayor crecimiento mensual en
más de 3 años. Si se toman en cuenta los datos para los primeros 5 meses
del año, los precios al consumidor han estado creciendo a una tasa
anualizada superior al 4%.
Y esto se debe a varios factores, que hacen toda una mezcla; entre
ellos: las señales de crecimiento económico vigoroso que se vienen dando
desde hace varios meses en Estados Unidos, la política monetaria laxa de
la Fed que promueve el dinero a un precio históricamente barato en
Estados Unidos, el nivel del déficit fiscal de la administración Bush
(la verdadera arma de destrucción masiva parece estar en casa), la
debilidad del dólar que encarece las importaciones de bienes y servicios
y la prima de riesgo por factores geopolíticos que castiga actualmente a
los precios del petróleo y los mantiene en niveles elevados.
Vamos analizando algunos de estos puntos. El crecimiento económico de
este año no es propiedad exclusiva de Estados Unidos. Japón creció a una
tasa anualizada del 6.1% en el 1er trimestre del año y NO es broma
aunque parezca. China creció al 9.8% para el mismo lapso y eso que el
gobierno está "enfriando" su economía.
Estados Unidos ha crecido en los últimos 9 meses a una tasa promedio
anualizada del 5.6%, el crecimiento más alto para un periodo similar
desde 1984. El Banco Mundial estima que América Latina crecerá este año
un 4.3%. Bank of America pronostica para el 2004 crecimientos del 4.5%,
4.4% y 1.7% para Estados Unidos, Japón y la Eurozona, respectivamente.
El punto es que el mundo está dando fuertes señales de que este será un
año de crecimiento económico vigoroso.
El rendimiento de los bonos a largo plazo en las principales economías del mundo está elevándose como reflejo de la expectativa generalizada de crecimiento económico que lleva de la mano la aparición de presiones inflacionarias futuras.
En Estados Unidos hace apenas un año el rendimiento del bono del
Tesoro a 10 años andaba en 3.1%. Hoy alcanza ya niveles del 4.8%.
De acuerdo a la revista The Economist, las políticas fiscal y monetaria
de las naciones que forman el G-7 podrían encontrarse en su punto más
relajado en muchos años. El déficit fiscal promedio de estas naciones
medido como porcentaje de su PIB se encuentra en su nivel más alto en
los últimos 50 años.
Qué decir de la política monetaria de estos países que se encuentra
a tasas anormalmente bajas, niveles no vistos desde 1970.
Tal parece que los días del dinero barato en Estados Unidos están muy
cerca de terminarse para pasar a los días del dinero "un poco menos
barato". Iniciaremos Julio sin la histórica tasa de fondeo federal del
1%. Después de 4 años en donde vimos 13 recortes, las tasas iniciarán su
recorrido cuesta arriba.
Gracias a la expansiva política monetaria de la Fed, las empresas
encontraron facilidades para endeudarse, los estadounidenses (que casi
no les gusta gastar) encontraron el pretexto perfecto para sacar de una
vez el Jaguar o el Ferrari que siempre habían querido, o bien, animarse
para comprar la casa o el departamento que traían en mente a tasas que
envidiaríamos en América Latina.
Los inversionistas y los bancos aprovecharon para pedir dinero
prestado a tasas regaladas para invertir los recursos en proyectos
rentables, en acciones o en bonos del tesoro.
El mismo Wall Street Journal indica que la política de la Fed fue la
gran causante de que en 2003 el 92% de las acciones del índice S&P 500
registrara un alza, la mayor proporción de ganadores desde que existe el
índice. Por su parte, el Dow Jones registró un crecimiento del 25% el
año pasado motivado por lo mismo. El diario señala que hasta un "chango
ciego" podría haber manejado un fondo de inversión con resultados
exitosos en tal escenario.
Ahora esperemos que en los próximos meses ningún chango ciego ni algún
paparazzi se hagan cargo de la política monetaria estadounidense porque
hay varias cuestiones que podrían ponerse delicadas si la inflación se
intensifica.
Suena muy fácil, como de recetario, decir que sólo es cuestión de subir
las tasas un cuarto de punto porcentual el 29 de Junio y de ahí para
adelante subirlas paso a pasito hasta finales de año.
Al menos ese es el consenso del mercado, a pesar de tanto ruido que
se ha hecho alrededor del tema. Sin embargo qué pasaría si la inflación
da fuertes señales de vida. La Fed se vería obligada a actuar de acuerdo
al tamaño del monstruo para poderlo desinflar correctamente.
Esto significa que los aumentos de tasas quizás serían más fuertes y
rápidos con un "pequeño" inconveniente para consumidores y empresas en
Estados Unidos: justamente en este momento tienen el nivel de las deudas
hasta el cuello.
Los sobre endeudados consumidores, que destinan cerca del 18% de su
ingreso disponible para pagar el crédito de la casa, resentirían más que
en cualquier otro momento los incrementos en las tasas ya que una buena
proporción de los créditos hipotecarios en Estados Unidos se encuentran
ligados a las tasas de interés de corto plazo. Muchos créditos fueron
negociados a tasa variable y se mueven conforme a la dirección de la
tasa de fondeo.
Con tasas de interés más altas, las acciones tendrían ahora que competir
contra los rendimientos más atractivos que ofrecerá el mercado de bonos.
Además las compañías tendrán que pagar más por el servicio de sus
deudas, lo cual eventualmente terminará por reducir sus ganancias y por
afectar nuevamente el precio de sus acciones.
Pero bueno… son sólo especulaciones, para que hacemos tanto chisme,
mejor que hable el tiempo.
Licenciado en Administración Financiera por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ITESM
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