Según cuenta una curiosa leyenda, el portafolio de Alan Greenspan es
la clave para pronosticar si habrá cambios en las tasas de interés cada
que el presidente de la Fed se reúne con el equipo que conforma el
Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC por sus siglas en
inglés).
El secreto está en observar el maletín de Greenspan cada que arriba a
las instalaciones de la Fed en Constitution Avenue en Washington D.C.
antes de su reunión con el Comité de Mercado Abierto.
Dicen que si Greenspan va a proponer un cambio en las tasas de
referencia, su portafolio irá relleno de muchas evidencias y papeles; en
cambio, si no tiene planeado ningún movimiento, el portafolio lucirá
ligerito. Desafortunadamente para Wall Street, no hay manera de pesar el
maletín de Greenspan antes de cada reunión del Comité.
De lo que sí podemos estar completamente seguros es de que ese maletín
siempre va lleno de cautela.
Alan Greenspan es un hombre sumamente analítico y cuidadoso que
piensa dos veces lo que va a decir antes de abrir la boca. Y no es para
menos cuando este hombre puede mover los mercados financieros del mundo
con unas cuantas palabras.
Las decisiones en materia de política monetaria de Greenspan y el Comité
de Mercado Abierto de la Fed definen en cierto modo la dirección de la
economía estadounidense y en consecuencia la economía del mundo.
La creación de empleos, el crecimiento económico, la disponibilidad
de crédito, la generación de inversión, el ritmo del comercio exterior,
el bienestar de la población, entre otros muchos elementos, están en
juego cada que Greenspan y la Fed deliberan sobre el rumbo de la
economía estadounidense.
Simplemente el 27 de febrero pasado en su presentación semestral sobre
el estado de la economía estadounidense ante la Cámara de
Representantes, Greenspan hizo un breve e inesperado comentario sobre
México en respuesta a una pregunta de un legislador relacionada con la
crisis argentina.
Indicó que en América Latina los mercados se están comportando "razonablemente bien, y en especial México, que se ha desempeñado bastante bien".
No dijo por qué, ni gracias a quién, ni cómo, pero este pequeño
reconocimiento levantó al Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la
Bolsa Mexicana de Valores en 2.38% al cierre de ese día.
A lo largo de sus casi 15 años como líder del banco central más poderoso
del mundo, Greenspan se ha caracterizado por la costumbre de oscurecer
sus mensajes, por ocultar la idea central de sus declaraciones en
construcciones verbales complejas que siempre llevan una fuerte dosis de
cautela.
Este año no ha sido la excepción, el discurso de Greenspan sigue
llevando el ingrediente cautela, sin embargo el tono de su mensaje ha
cambiado gradualmente al terreno optimista ante la lluvia de indicadores
económicos positivos que sugieren que lo peor de la recesión americana
ya quedó atrás.
Por lo pronto el pasado 19 de marzo la Fed decidió dejar sin cambios,
por segunda ocasión en el año, su tasa de interés de corto plazo
favorita: la tasa de fondos federales. Está tasa de referencia se
mantiene en 1.75% luego de los once recortes seguidos que sufrió en todo
el 2001 cuando inicialmente se ubicaba en 6.5%.
La Fed también modificó su postura respecto al balance de riesgos
futuros de la economía estadounidense.
Luego de 15 meses de mantener su balanza inclinada al riesgo de una mayor debilidad económica, la postura de la Fed se ha movido a neutral, es decir, está equilibrada entre la debilidad de la economía y el surgimiento de presiones inflacionarias.
Este cambio en su apreciación de los riesgos económicos es el
indicador definitivo de que la temporada de recortes ha llegado a su
fin.
Mientras tanto en Wall Street ya empezaron las apuestas. Los mercados de
futuros marcan la posibilidad de que la Fed ubique la tasa de fondeo
federal en 2% por ahí de junio. Incluso el futuro a un año de la tasa de
fondeo está por arriba del 5%, lo cual refleja el consenso del mercado
respecto al regreso del crecimiento y de la inflación como elemento
principal de riesgo para la economía de EUA en el mediano y largo
plazo.
Sin embargo, a pesar de las buenas noticias que indican un repunte de la
actividad económica, la inflación en EUA está bajo control (el índice de
precios al consumidor de febrero aumentó en 0.2%) y la intensidad de la
recuperación económica sigue siendo incierta por no decir que será
moderada.
Así que un incremento en las tasas de interés al parecer no está en
las prioridades de la agenda de Greenspan en el futuro inmediato.
A principios de marzo en su comparecencia ante el Senado de EUA,
Greenspan habló de recuperación y esta vez sus palabras fueron más
claras que el agua pura: "las evidencias recientes sugieren que la
expansión económica va por buen camino, aunque una serie de influencias
únicas a este ciclo empresarial probablemente moderarán su velocidad".
La frase ha sido bien respaldada por cifras positivas como el
comportamiento descendente del desempleo en lo que va del año (5.6% en
enero y 5.5% en febrero), el inesperado crecimiento económico de EUA al
último trimestre del año pasado (una tasa anualizada del 1.7%), el
despertar de la producción industrial (0.4% en febrero), el paso
impresionante de la productividad en el último trimestre del 2001 (una
tasa anualizada del 5.2% que hasta a Greenspan sorprendió), el repunte
de la confianza del consumidor estadounidense en marzo a niveles no
vistos desde agosto pasado (de acuerdo al índice de The Conference
Board), el crecimiento de los pedidos de bienes duraderos en febrero
(1.5%), etc.
Además, de acuerdo a su último comunicado, la Fed reconoce que la
economía estadounidense se está expandiendo a un ritmo importante
impulsada por un marcado cambio en la inversión en inventarios.
Sin embargo, deja en claro que el hecho de que las empresas aumenten su producción para reponer los estantes vacíos de sus almacenes no es garantía suficiente para consolidar la recuperación de la economía.
El retorno al crecimiento sostenido depende en gran medida de la
recuperación en la inversión empresarial y del fortalecimiento de la
demanda de parte de los consumidores. Y precisamente en estos dos puntos
es donde el panorama no se ve tan claro.
Si hablamos de la inversión corporativa es difícil esperar que se dé un
repunte importante en el corto plazo. Las fuertes inyecciones de capital
a finales de los 90s, especialmente en equipos de alta tecnología de
información y software, han dejado "empalagadas" y fuertemente
endeudadas a muchas empresas.
Hoy en día gran cantidad de compañías tienen capacidad instalada en exceso que no está siendo bien aprovechada debido a la caída general de la actividad económica. Estas empresas se quedaron "vestidas y alborotadas" ante el drástico deterioro de las expectativas de ganancias del año pasado.
Por el momento la preocupación central de estos negocios es plantear
nuevas estrategias o reestructurar sus operaciones para volver a ver en
sus estados financieros los márgenes de ganancias que en poco tiempo se
han evaporado. Más allá de proyectos de inversión y expansiones, muchos
negocios (especialmente en el sector tecnológico) siguen pensando en
cómo hacerle para oscurecer los números rojos.
Si las esperanzas en la recuperación de las ganancias corporativas
siguen siendo sólo fantasía, entonces la solución podría estar en las
carteras de los consumidores estadounidenses. Sin embargo, ¿Con qué cara
se le puede pedir más consumo a los estadounidenses? Ellos ya han hecho
su parte al respecto y de manera sobresaliente: gracias a sus compras
durante todo el 2001 la recesión de EUA hoy es calificada como la más
suave en la historia del país.
El gasto de los consumidores estadounidenses a lo largo del año pasado
(un crecimiento de 3.1% anual) fue la nota buena e inesperada entre
tantos datos tan deprimentes. Gran parte de la causa del buen desempeño
del consumo está en la serie de recortes de la Fed que empujó hacia
abajo las tasas a largo plazo de las hipotecas y favoreció la
adquisición de nuevas viviendas o la reestructuración de los créditos
hipotecarios.
Además los planes de financiamiento a cero intereses en las ventas de
autos dieron también un impulso muy fuerte al gasto al consumo. A final
de cuentas los estadounidenses siguieron endeudándose aprovechando las
tasas dignas de ganga que les regaló la Fed.
Gene Sperling, el principal ex consejero económico de Bill Clinton, ha
comentado a manera de broma que si la revista TIME lo hubiera pensado
bien, el consumidor estadounidense habría recibido sin duda alguna el
reconocimiento a la personalidad del año que otorga la revista y así
hubiera evitado el dilema público en que se metió al ventilarse que la
decisión estaba entre Osama Bin Laden y Rudy Giuliani (afortunadamente
para las ventas de la revista la decisión final fue por el segundo).
Así es que podemos deducir que esta vez no es muy probable que se dé un
repunte fuerte del consumo, ni de la inversión empresarial.
El nivel de endeudamiento de familias y negocios podría ser el
prietito en el arroz que limite la intensidad y la velocidad de la
recuperación económica en EUA.
Por ahora queda pendiente ver cuál será el efecto que tenga sobre la
recuperación el paquete de auxilio económico aprobado por el Congreso
estadounidense recientemente y que tendrá un costo aproximado de 42 mil
millones de dólares en los próximos 10 años.
En fin, el acertijo está sobre la mesa, sólo nos queda esperar al 7 de
mayo, fecha de la próxima reunión del Comité de Mercado Abierto de la
Fed, para ver si Greenspan nos da más pistas para resolverlo, o bien, si
usted es más curioso, para ver si el maletín del chairman de la Fed luce
más relleno.
Licenciado en Administración Financiera por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ITESM
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