"Quien recorra India encontrará manos, ojos, voces y cerebros que hacen gran cantidad de cosas sorprendentes a menor precio: procesan formularios de seguros, atienden la oficina de servicio al cliente de Swissair, hablan con usuarios estadounidenses de tarjetas de crédito de General Electric, incluso custodian edificios de oficinas en California (las fotografías de seguridad son sencillamente enviadas por satélite)".
Valió la pena tomar este fragmento del libro "Un Futuro Perfecto"
(excelente para quien quiera aprender más sobre la globalización) de
John Micklethwait y Adrian Wooldridge, dos redactores de la revista The
Economist, quienes abordan esta contundente realidad.
Quienes creían en aquel viejo esquema en que la globalización solamente
dictaría el destino de las plantas de manufactura de las multinacionales
y de los miles de empleos para obreros que éstas representan, se han
quedado ya cortos. La globalización está afectando también a todos los
profesionales.
Ingenieros, abogados, licenciados en recursos humanos, financieros, economistas y hasta doctores están ya en la mira del "offshore outsourcing".
En cualquier momento una decisión de alto nivel puede dejarlos
desempleados cuando sus compañías evalúen las ventajas de contratar
externamente sus mismos servicios, pero a mitad de precio, en países
como la India.
Con más de mil millones de habitantes, un crecimiento económico que el
año pasado llegó al 7.5%, con universidades que año con año arrojan al
mundo laboral a más de 75 mil ingenieros en Tecnologías de Información
que hablan bien el inglés, India se ha convertido en el centro de
atracción mundial de los trabajos del sector de servicios. Call centers,
desarrollo de aplicaciones y software, centrales de RH o de
procesamiento de información financiera son sólo algunos ejemplos.
Empresas como American Express, HSBC, GE Capital o Citigroup cuentan
con importante presencia ahí.
Son precisamente estos trabajos, que requieren un mayor grado de
educación, conocidos en EUA como los "white-collar jobs", los que se
están ya exportando a países con "cerebro de obra" más barato.
Analistas estiman que para el 2015 más de 3 millones de estos trabajos de cuello blanco habrán abandonado EUA para mudarse a otros países.
Incluso estiman que la tendencia apunta hacia la salida de trabajos
cada vez más complejos, de mayor capacidad de análisis como los
departamentos de investigación y desarrollo.
La consultora A.T. Kearney recomienda a la India, Filipinas, Rusia,
China, México, Canadá e Irlanda, como los países más atractivos para el
"offshore outsourcing" para las compañías estadounidenses.
Otra consultora, Bain & Co., pronostica que para el 2006 el mercado
del "offshore outsourcing" crecerá un 45% en Rusia y un 57% en la India.
Incluso los países de Europa del Este tendrán también su atractivo.
Y es que no se puede negar que la combinación de salarios más bajos y la
caída en los costos de las telecomunicaciones permite hoy en día que las
multinacionales tomen decisiones que implican cerrar departamentos
enteros para llevárselos de un país a otro.
Por citar un ejemplo, mientras que en EUA un desarrollador de software cobra US$60 la hora, en India el mismo servicio solamente cuesta US$6 la hora.
El costo de una llamada de larga distancia desde EUA a la India ha caída en más del 80% desde principios del 2001, según reporta The Economist Intelligence Unit en un artículo reciente. Además estos movimientos permiten que las compañías prácticamente operen las 24 horas del día.
Las mismas agencias de Recursos Humanos, como Accenture, conscientes
de este fenómeno, se están moviendo a los destinos más atractivos para
la subcontratación con la intención de evitar quedarse fuera de la
jugada.
En este año electoral en EUA muchos políticos están más proteccionistas
que de costumbre pronunciando sus discursos en favor de "proteger" a los
americanos de que los extranjeros los despojen de sus trabajos.
Algunas acciones como la reducción de la cantidad de visas de trabajo
otorgadas a extranjeros en EUA y el apoyo de iniciativas de ley para
prohibir la subcontratación en el extranjero de servicios para agencias
estatales, en lugar de ayudar a la economía y defender las plazas de
trabajo para los estadounidenses, solamente están causando que las
empresas estadounidenses pierdan competitividad, que el mercado laboral
siga deprimido y que finalmente el mayor costo de mantener trabajos en
EUA tenga que ser absorbido por los consumidores y los contribuyentes.
Ante este pavor injustificado que despierta en EUA la exportación de
trabajos al extranjero por la vinculación que hacen muchos políticos de
este proceso con el nivel de desempleo que sufre la economía
estadounidense, podemos hacer 3 apuntes:
Primero, hay que dejar en claro que cerca del 70% de los trabajos que
pertenecen a la industria de los servicios en EUA no se van a mover
nunca.
Esto debido a la misma naturaleza de esos empleos en actividades como
la hotelería, restaurantes, comercio, la industria del cuidado personal,
etc.
Segundo, de acuerdo a estimaciones de McKinsey, la economía
estadounidense ha creado en los últimos 10 años más de 35 millones de
empleos en el sector privado. Un promedio de 3.5 millones de nuevos
trabajos al año.
Las personas que se quedan sin trabajo como resultado del
"offshoring" encuentran un nuevo empleo en un periodo que puede durar
hasta meses. El salario promedio de esa gente reempleada es equivalente
al 96.2% de su sueldo anterior.
Tercero, analistas estiman que para el 2015 EUA necesitará 15.6 millones
de trabajadores extras para poder mantener los estándares actuales de
vida de su población y para mantener la proporción actual de
trabajadores respecto a la población total.
El "offshore outsourcing" es una alternativa para cubrir esa
demanda.
La consultora McKinsey afirma que este proceso de "offshoring" es
finalmente una relación de ganar-ganar donde los beneficios no sólo son
para las compañías americanas y sus contrapartes en el extranjero, sino
también para la economía americana al liberar recursos para crear nuevos
trabajos de mayor especialización.
De acuerdo a un estudio de esta consultora, por cada dólar que antes era
gastado en algún negocio en EUA y que ahora va a la India, India se gana
un beneficio de 33 centavos de dólar netos en forma de impuestos
gubernamentales, sueldos pagados por las compañías americanas que
subcontratan en ese país, los ingresos para las agencias locales que
ofrecen esos servicios de outsourcing y sus proveedores.
Según los cálculos de McKinsey, la economía estadounidense también crea
valor en varias formas:
La mayor fuente de recursos proviene de la reducción de costos que
representa para las empresas americanas el "offshore outsourcing". Las
compañías americanas ahorran cerca de 58 centavos de dólar solamente en
salarios, por cada dólar que destinan a esos trabajos en el extranjero.
Esta mayor competitividad de las empresas beneficia también a los
consumidores americanos a través de precios más bajos y mejores
perspectivas económicas par la economía en general.
Se calcula también que las mismas compañías extranjeras que ofrecen los
servicios de "outsourcing" gastan a su vez cinco centavos de dólar en
bienes y servicios estadounidenses, por cada dólar que EUA manda al
extranjero en forma de trabajos.
De esta manera la misma exportación de trabajos a la India genera a
su vez exportaciones de productos americanos hacia aquel país.
Además, 4 centavos de dólar son repatriados a EUA por cada dólar que las
empresas gastan en mandar sus trabajos al exterior.
Y por último, existe también un beneficio indirecto para la economía
estadounidense, resultado de estos ahorros de capital que generan las
compañías americanas. Los recursos liberados pueden dedicarse a la
inversión en trabajos de mayor valor agregado.
En resumen, McKinsey estima que por cada dólar que gastan las compañías
americanas en trabajos en países más baratos, directamente se recuperan
67 centavos de dólar (los otros 33 centavos se quedan en el país
destino) e indirectamente se podrían generar entre 45 y 47 centavos de
dólar adicionales.
La ganancia neta podría ser de 12 a 14 centavos de dólar por cada
dólar destinado a la subcontratación de trabajos en el extranjero.
La tendencia parece inevitable y la realidad lo confirma. Los beneficios
para la economía de subcontratar en el extranjero se pueden medir, sin
embargo en el corto plazo nadie quisiera quedarse sin trabajo, esa es la
gran desgracia.
Habrá que ver la disposición de las empresas multinacionales y de los
gobiernos para amortiguar el golpe que significa para miles de personas
dejarlos sin empleo. Seguros de desempleo de las mismas empresas o
reubicaciones y capacitación para los empleados podrían ser algunas
alternativas.
En fin, cada quien sacará su balance del tema, por lo pronto yo estoy
convencido de que los beneficios de vivir con más globalización superan
por mucho la opción de encerrarse en una burbuja.
Licenciado en Administración Financiera por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ITESM
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