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La propuesta de este trabajo es hacer una primera lectura de una experiencia atípica (dentro de la provincia) que desde el año 2000 se está implementado en la localidad de Juan Jorba.
El énfasis de esa lectura está centrado en el municipio como un
potencial actor estratégico ya que ésta población no escapó a la crítica
situación mencionada, pero desde el gobierno local se intenta
denodadamente capitalizar esa crisis a fin de transformarla en el punto
de partida de un proceso de desarrollo rural en un contexto que no
permite desconocer lo global.
Características de la provincia de San Luis
La provincia de San Luis tiene una población de 286.458 habitantes según
el Censo Nacional de Población y Vivienda 91, y según la proyección
demográfica elaborado por el I.N.D.EC. (Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos), la población actual sería de 323.076 habitantes.
Hasta principios de la década del 80 la economía de la provincia tenía
como sectores fuertes a los sectores primarios y terciarios.
A partir de 1982 y con la vigencia de las leyes nacionales Nº 20560 y
22702 que conforman el Régimen de Promoción Industrial, se induce desde
el Estado Nacional un proceso de industrialización que cambia
radicalmente la estructura económica provincial, pasando a ser el sector
secundario, el de mayor envergadura.
Este régimen, fue, sin dudas la herramienta que permitió sentar las
bases para la transformación y el crecimiento económico de la provincia
y hoy los indicadores macroeconómicos posicionan a San Luis de un modo
sustancialmente diferente. Pero quienes vivimos allí sabemos que esto no
es suficiente.
Tal como lo señala Olguín (2001), durante la década de los ochenta el
PBG cuadruplicó su valor, destacándose el rol del sector industrial que
en ese período creció veintiocho veces.
El producto per cápita es un 35% superior a la media nacional, pero el problema de la inequidad en la distribución de los ingresos también se observa claramente en la provincia y hoy tenemos un 42,07% de la población con ingresos por debajo de la línea de pobreza y un 10,7% por debajo de la línea de indigencia.
Como fuerte señal de alarma es imprescindible reconocer que la brecha
de ingresos entre 1990-1999 creció a un ritmo del 94,3% mientras que la
media nacional lo hizo un 57%.
La organización política de la provincia es bastante particular: hay 64
municipios (que son las unidades político-administrativas más pequeñas)
distribuidos en nueve departamentos (que no tiene autoridades ejecutivas
que los integren, sino sólo representantes en la cámaras legislativas de
la provincia).
Esto que puede ser interpretado como un proceso de
descentralización, resulta en los hechos mas que nada un proceso de
fragmentación y atomización. A esto se suma que San Luis tiene la
coparticipación provincial más baja de todo el país, lo que termina
reforzando el centralismo del gobierno provincial y la reproducción en
condiciones de pobreza especialmente para los municipios más pequeños.
Es importante destacar que desde el regreso a la democracia en nuestro
país (1983), el Poder Ejecutivo provincial, está en manos de la misma
persona, quien ha sido reelecto por quinta vez consecutiva.
La obra pública provincial es muy significativa y la construcción de
viviendas, remodelación de los edificios públicos, obras de
infraestructura tales como diques, caminos, etc. son la fachada visible
de la obra del gobierno provincial.
En 1999 se lanza el llamado Plan 1000, que consiste en la realización de obras por un monto de 1000 millones en un plazo de cinco años. Muchas de las obras son propuestas por los vecinos, a través de organizaciones de base, y se presentan bajo la modalidad de proyectos.
Uno de los mayores inconvenientes de esta modalidad es la profusión
de proyectos inconexos, sin ninguna instancia de articulación
superadora.
Desde Abril del 2001, rige en la provincia un salario mínimo vital y
móvil, fijado en $450 para el sector privado y $550 para el sector
público.
Esto representa una mejora en el sueldo inicial de los empleados públicos, ya que hasta entonces dichos salarios eran de los más bajos del país, pero aquellos que ya suman varios años de antigüedad y que el monto supera los $550, no perciben ningún diferencia.
Por otra parte los municipios no tienen posibilidades de pagar esos
sueldos, y en algunos casos despiden empleados y se lo compensa con
beneficiarios de programas de empleo transitorio.
Existen en la provincia sólo seis ciudades con mas de 5.000 habitantes,
de las cuales 2 (Villa Mercedes y San Luis) concentran aproximadamente
el 65% de la población total. La mayoría de las localidades restantes
son poblados muy pequeños de entre 300 y 500 personas.
Esto implica también una desigual distribución de bienes y servicios
fundamentales como salud, educación, trabajo, etc. A los fines de este
trabajo podríamos caracterizar las localidades en tres grupos sin
pretender negar la heterogeneidad al interior de cada uno de ellos:
1) El primer grupo lo conforman las ciudades de Villa Mercedes y San
Luis capital, con una población aproximada de 90.000 y 130.000
habitantes respectivamente.
Son centros urbanos que han crecido mucho en las dos últimas décadas, y
es donde más claramente se ve el cambio en la estructura de su sistema
productivo, debido a la radicación de un importante número de fábricas
en ambas localidades.
Esto implicó también un “explosivo” crecimiento demográfico
convirtiéndose en polos de atracción para habitantes de zona rural y de
provincias vecinas.
Si bien se produjeron transformaciones importantes es imprescindible
reconocer que no todas han sido ventajas.
La mayoría de las industrias asentadas continúan teniendo la administración, la comercialización y quienes tienen el poder de tomar decisiones en Buenos Aires.
Por otra parte la dimensión exagerada de los beneficios obtenidos
permitió una rápida amortización de los costos de la inversión
realizada, lo que sumado a la inexistencia de relación entre las
empresas del medio y la producción primaria local, se ha creado un
vínculo muy lábil caracterizado por la expresión de “fabricas con
rueditas”.
Habiendo pasado ya la etapa de auge del proceso de industrialización de
la provincia, y sumado la incorporación de tecnología de punta en varias
empresas, comienzan a verse signos de decaimiento tales como el cierre
de algunas fábricas, y en otros casos la expulsión de gran cantidad de
personas, especialmente de aquellos no calificados.
La oferta de servicios públicos tales como educación salud, seguridad,
infraestructura en general, ha aumentado, pero no cubre ni en cantidad
ni en calidad a la demanda.
2) El segundo grupo está conformado por las localidades que tiene entre
5.000 y 10.000 habitantes. Ellas son: Justo Daract, Merlo, La Toma y
Quines.
Algunos tuvieron procesos incipientes de industrialización que si bien
no llegaron a consolidarse, produjeron efectos importantes.
Cuando se instalan empresas en estas ciudades, mucha gente abandona su lugar de trabajo estable (no en el sentido legal del término sino por que fue la fuente de ingresos de varios años y en algunos casos de varias generaciones), por otro que prometía progreso.
Al entrar en la fase regresiva de dichos procesos, estas localidades
han quedado con características bastantes similares a las de la zona
rural, pero más pobladas y con sus distintos sectores productivos,
reducidos y en crisis.
Solo Merlo y Quines han registrado progresos basados en actividades
genuinas como son el turismo y la producción agrícola.
3) El tercer grupo lo constituyen las poblaciones de entre 300 y 5.000
habitantes. Probablemente este sea el grupo más heterogéneo pero tienen
algunas cosas importantes en común como que por ejemplo: la mayor fuente
de ingreso es el sector primario, tienen dificultades para acceder a
servicios básicos, como educación, salud, comunicaciones, transporte
etc. encontrándose aislados de centros urbanos importantes, lo que no es
sólo cuestión de distancia.
Cabe consignar que en este momento, esos factores se potencian
negativamente. Así por ejemplo el bajo valor de comercialización de los
productos, ya sea agrícola, ganadero o de minería, combinado con la
dificultad para acceder por ejemplo al polimodal, han dado lugar a gran
número de migrantes que no tienen posibilidades de incorporarse al
mercado formal de trabajo en ciudades más grandes y que en su mayoría
terminan engrosando los sectores urbanos-marginales.
Por lo general en estas localidades no se ha desarrollado el trabajo
asalariado fuera del sector público que por otra parte es muy reducido.
La mayoría de los pobladores ha vivido siempre del trabajo informal que
según la zona de que se trate estará relacionado con la minería, la
producción agrícola-ganadera a escala de economía de subsistencia y
eventualmente con un pequeño excedente que comercializan.
En la zona sur de la provincia -por ejemplo departamento Gobernador
Dupuy- son característicos los latifundios dedicados a la actividad
ganadera, y sus propietarios viven fuera de la provincia. En el norte en
cambio los pobladores son minifundistas con todas las características
propias del sector.
Como dato ilustrativo podemos mencionar que estos municipios perciben de
coparticipación provincial aproximadamente $4.000 por mes, con los que
deben cubrir sueldos, obras y servicios públicos etc., ya que es casi
nula la recaudación por tasas municipales.
De esta manera no tienen ninguna posibilidad de implementar
programas, por que carecen de capacidad económica y técnica para
hacerlo.
Para finalizar con la caracterización de la provincia es necesario
señalar que San Luis se caracterizó históricamente por el bajo
desarrollo de organizaciones de la sociedad civil y esto no se ha
modificado en los últimos años, sino que por el contrario, ha
recrudecido al influjo de los valores del mercados traspolados a la
sociedad en general.
La mayoría de las organizaciones existentes se caracterizan por
tener liderazgos anquilosados, mantener estructuras formales vacías de
contenidos y representatividad, y por ser fácilmente cooptadas por el
poder político provincial
Características de Juan Jorba
Jorba es una localidad rural ubicada en el centro-este de la provincia,
a 15 km. de Villa Mercedes y otros tantos de límite con Córdoba, sobre
la ruta nacional 8.
El pequeño casco urbano alberga aproximadamente 200 habitantes, lo que
se extiende a 500 tomando la parte rural.
El perfil productivo de la zona es claramente agrícola-ganadero, con
predominio de explotaciones pequeñas y medianas y sólo excepcionalmente
algunas grandes. Allí se cría ganado bovino y siembran maíz, soja,
girasol y alfalfa. Jorba, al igual que muchas otras localidades de la
provincia surge al influjo del F.F.C.C. (BAP).
En 1928 se realiza un loteo de terrenos que da lugar al surgimiento de
una “especie de colonia agrícola”, que con el transcurso del tiempo
terminó rodeando un núcleo algo más densamente poblado, a modo de
precario casco urbano.
Jorba cuenta con servicios elementales en cuanto a salud y educación:
sólo una escuela primaria donde se dicta hasta el séptimo año de la
E.G.B. y una sala de primeros auxilios a cargo de una enfermera, sin
médico ni ambulancia.
En el edificio de la escuela se están construyendo más aulas a fin de
poder completar el dictado del tercer ciclo de la E.G.B., o sea octavo y
noveno año.
Por el momento los chicos que asisten a esos cursos, como así también
los que están cursando el polimodal, son trasladados a Villa Mercedes
diariamente, en transporte costeado por la municipalidad. Se ha
incorporado el dictado de asignaturas “especiales” tales como inglés,
educación física y funciona por las tardes la escuela de apoyo para que
los chicos realicen sus tareas guiados por personal especializado. Estas
actividades también se financian desde el municipio.
Con esto tratan de evitar que los chicos repitan la historia de sus
padres, ya que con excepción de los propietarios de los campos, la
mayoría de los adultos tiene muy bajo nivel educativo: a lo sumo,
primario completo. El intendente señala que quienes poseían mayor nivel
de capacitación emigraron a la ciudad en los momentos de auge de la
radicación industrial, ya que no encontraban en Jorba opciones
superadoras y quedaron en el pueblo, fundamentalmente, personas sin
demasiadas posibilidades ni interés en progresar. Esto constituye una
verdadera preocupación para el gobierno local que trata de generar
condiciones que permitan revertir la situación.
Hay dos pequeñas industrias radicadas bajo el régimen de promoción
industrial, que en total ocupan 25 personas, aunque no todas viven en
Jorba. El sector comercio se reduce prácticamente a dos almacenes y una
estación de servicio ubicada sobre la ruta 8.
A fin de ampliar y diversificar la actividad económica de la localidad,
el municipio ofrece terrenos, acceso a servicios como agua potable,
energía eléctrica, gas en zepelin, excepción del pago de tasas
municipales y gestión de excepción de impuestos provinciales como
Ingresos Brutos. A cambio exige la presentación de un proyecto del que
se evaluará sustentabilidad, entendida como vinculación genuina con el
medio, impacto social y ambiental.
Coincidente con lo que sucede en la provincia, se lleva acabo en Jorba
una importante obra pública. Esto incluye: apertura y asfaltado de
calles, rearmado de la red agua potable, construcción de un acueducto
que provee de agua para consumo de los animales a la zona denominada “el
Cerro de la Garrapata”, electrificación rural y asfaltado de la ruta
provincial 1. Estas obras se realizan con los fondos asignados al Plan
1000, pero con administración municipal, lo que constituye casi una
excepción en la forma de administración de dicho plan.
Este acuerdo con el gobierno provincial permitió que a través de
concurso de precios, el municipio pudiera seleccionar las empresas que
llevan a cabo las obras e imponerles la condición de que fuera del
personal calificado, la mano de obra que se contrate, debe ser local.
De acuerdo a lo que determina la constitución provincial las localidades
con menos de 800 habitantes están a cargo de un intendente comisionado.
En este municipio en particular hay dos personas designadas en tareas de
gestión, una responsable de lo administrativo y un número de
trabajadores no estable para las cuestiones vinculadas a la provisión de
servicios, que varía en función de la cantidad y tipo de obras que se
estén realizando. La vinculación laboral con estos últimos es bajo el
sistema conocido genéricamente como “pasantías” que se financian desde
el mismo municipio.
El monto que percibe en concepto de coparticipación provincial es
aproximadamente $5000, la recaudación por tasas y servicios es nula y la
mayor fuente de ingresos proviene de la Empresa Vial Municipal, de
reciente conformación, y responsable del mantenimiento de 560km. de
caminos rurales, lo que reporta cerca de $12.000 mensuales.
Para el equipamiento de esta empresa el municipio contrajo una deuda con
la provincia que se descuenta de la coparticipación y que es casi
equivalente al monto de la misma. La misma se salda en el 2003, antes
que finalice el mandato del actual intendente.
En cuanto a programas sociales, hay algunos de tipo asistencial
vinculados a la alimentación, pero ponen especial énfasis en la
implementación de aquellos con componentes de capacitación que permitan
generar proyectos de autoconsumo de los cuales puedan derivarse
microemprendimientos productivos. Así se han articulado acciones con
Pro-Huerta que han dado lugar a una conejera comunal de reciente
constitución y del que participan siete familias (especialmente las
mujeres), que completaron la capacitación específica. A fin de evitar
que el proyecto termine transformándose en una nueva frustración para
sus habitantes han decidido implementarlo respetando de alguna manera
los tiempos de los beneficiarios para que asuman plenamente sus
responsabilidades. También enmarcado en Pro-Huerta se promueve las
plantaciones familiares de frutillas. Implementan un plan de forestación
de 1000 árboles en la zona urbana a cargo de un grupo de mujeres del
pueblo que han conformado una brigada ecológica y que disponen una
asignación presupuestaria.
Como dato curioso podemos señalar que nunca se celebró y ni siquiera se
sabía cuál era el “día del pueblo”. La actual gestión municipal ( en
base a documentos encontrados), ha instituido el 11 de Noviembre como la
fecha de la fundación de Jorba y en el año 2000 se lo festeja por
primera vez. La celebración tiene como acto más importante la
realización de un festival de jineteada y doma, que se ha constituido
por ley en el evento provincial clasificatorio para el festival de Jesús
María. La primera edición convocó gran cantidad de público de
localidades cercanas (1200 personas), lo que sumado a una buena
estrategia de difusión, logró dar visibilidad pública a Jorba, dentro
del territorio provincial.
Finalmente, podemos señalar que si bien hay en la localidad varias
asociaciones, algunas vinculadas a lo productivo y otras de tipo social,
no escapan a las características y problemas generales de las otras
asociaciones de la provincia.
Una lectura de Jorba desde la mirada del desarrollo
A diferencia del crecimiento económico, el desarrollo implica la
posibilidad de acceder, por parte de la población, de manera equitativa
y sustentable, a los distintos capitales circulantes. Por lo tanto
podemos señalar que esta orientado por criterios flexibles para poder
sostenerse en el tiempo, está estrechamente vinculado con el modo de
distribución de lo producido, y hace referencia tanto a bienes
materiales como no materiales (culturales, sociales, simbólicos, etc.).
(Dorzán, Mirna, et. al.; 1998).
Albuquerque (1999) señala como algunos de los componentes más
significativos para las Iniciativas de Desarrollo Local, a los
siguientes:
- La calificación de los recursos humanos. Este es un factor
determinante en la capacidad de las unidades económicas para enfrentar
las mutaciones estructurales. Estas capacidades no son sólo de
naturaleza técnica o profesional, sino que implican capacidad de gestión
e innovación, habilidades para analizar y resolver problemas, para
negociar, etc.
- La construcción de redes e institucionalidad para reforzar el
funcionamiento de los mercados. Esto implica la construcción de
mecanismos de cooperación e institucionalidad que faciliten la formación
de redes entre todos los agentes decisivos.
- Fomento de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Hoy el
óptimo de producción no está relacionado únicamente con el tamaño de la
empresa, sino que también cuentan de forma decisiva las economías de
gama, diferenciación y calidad.
- Dotación de infraestructuras básicas y servicios de apoyo a la
producción. Estos elementos del entorno constituyen un marco que
condiciona las posibilidades de surgimiento crecimiento e innovación de
las distintas unidades económicas.
- Existencia de liderazgos representativos de los distintos actores,
identificados con valores implícitos en las políticas de desarrollo.
Esto supone capacidad de movilizar y convocar, de intermediar en
diferentes niveles, de generar consensos básicos, confianza mutua entre
los distintos actores, y la construcción colectiva permanente de una
imagen de futuro activa y dinámica.
- Alta sensibilidad sobre el reconocimiento de la importancia de los
factores culturales y la necesidad de alentar aptitudes creativas e
innovadoras.
La descentralización constituye el marco indispensable en este proceso,
que otorgando competencias, recursos y responsabilidades a las
diferentes instancias territoriales. Lo que implica subrayar la
innovación y la capacidad propia de desarrollo local, más que las
modalidades de redistribución de nivel central.
Ello supone la movilización de los actores sociales territoriales
implicados en los procesos de desarrollo local, para crear la
institucionalidad apropiada para el desarrollo territorial como
resultado de la concertación estratégica de la sociedad local.
Para analizar específicamente la experiencia de Jorba tomaremos algunos
de los ejes que Arocena (1995) propone en la matriz de análisis y
evaluación de los procesos concertados de desarrollo local.
La dimensión social:
1) Superación de las carencias básicas: Los habitantes de la zona urbana
de Juan Jorba no tienen trabajo estable y sus ingresos se ubican en
general próximos a la línea de indigencia, casi todas las familias
perciben al menos un ingreso de $150 proveniente del sistema de
pasantías implementado en el municipio. Las viviendas que habitan
disponen de terreno para hacer huerta, criar pollos, etc., esto les
permite obtener algunos insumos que aportan a la subsistencia
alimentaria y que se complementa con los aportes de los programas
específicos.
Esto está muy lejos de ser suficiente ya que como lo señala Lechner
(1995) en algunos sectores el sistema opera reduciendo el sistema de
necesidades y este es sin dudas uno de estos casos, pero la autonomía
alimentaria constituye un umbral de satisfacción no despreciable si se
tiene en cuenta las condiciones de contexto. “Sólo se puede pensar en
calidad de vida si se tiene asegurada la supervivencia”.
2) Integración Social: Castell señala dos factores fundamentales que
atraviesan la línea integración-vulnerabilidad-exclusión y ellos son
tipo de trabajo e inserción relacional.
La precariedad de las relaciones laborales predominantes ubican a
esa franja de la población apenas por encima de la exclusión, en la zona
de más alto riesgo dentro de la vulnerabilidad, pero hay algunos otros
hechos como los fuertes vínculos existentes entre los vecinos que actúa
a modo de red de contención en situaciones de crisis, como así también
la política municipal de apoyo a la permanencia de los chicos en el
sistema educativo formal (escuela de apoyo, traslado para que completen
sus estudios, etc.), que mitigan levemente el riesgo de exclusión.
3) Participación y organización social. Elites dirigentes: Como se
señala precedentemente los procesos de organización social y
participación son incipientes, débiles y están inducidos y sostenidos
por el gobierno local.
Este punto plantea una encrucijada clave ya que según como se lo
“trabaje” el resultado puede derivar en procesos participativos, con
organizaciones sociales representativas consolidadas capaces de
articular acciones, constitución de elites dirigentes y acciones
sociales; o bien pueden ser agrupaciones de personas cooptadas
políticamente y algunas individualidades agregadas actuando como grupo
corporativo.
La dimensión identitaria
1) Identidad: Podríamos decir que los habitantes de Jorba se debaten
entre una identidad nostálgica y devaluada y la posibilidad de
incorporación de nuevos hechos en la construcción de una identidad más
rica.
Por un lado el campo y el ferrocarril como fuente de trabajo y por lo
tanto de integración desaparecieron o han menguado su importancia. Por
otro la percepción generalizada en los habitantes de la provincia -desde
principios de la década del 80 y durante el auge del proceso de
radicación industrial-, de que aquellas poblaciones donde no se
radicaran industrias entraban indefectiblemente en agonía, dieron lugar
a esa identidad nostálgica del pasado y devaluada respecto del presente
y del futuro.
Hay en esta experiencia, dos hechos del orden de lo simbólico que pueden
incidir en la construcción de una identidad más compleja y sólida. Uno
de ellos es haber instaurado “el día del pueblo” . Como señala Enriquez
(1997, 19) “No hay sociedad sin discurso inaugural y sin transmisión
infinita de ese discurso”. La fundación deberá constituirse en mito, en
saga, que tendrá por función provocar en el prójimo un impulso afectivo
e insertarlo en un orden e incitarlo a comportamientos conformes a
aquellos del relato.
El otro hecho que actúa de manera similar es que la celebración sea con
un festival de doma y jineteada, otorgándole un lugar jerarquizado a
prácticas tradicionales, habituales, pero devaluadas.
2) Cultura de la iniciativa: Entendida como cultura del emprendimiento y
la capacidad de asumir los riesgos de esa iniciativa, es una
característica propia de los productores, pero de manera individual y no
como actor social.
3) Cultura de la información: No hay indicios que permitan pensar en
aumento del nivel de conocimiento e información localmente generado.
Desde una posición “optimista” podría pensarse en que el municipio como
impulsor de éste proceso, se encuentra en una etapa previa (no en
sentido evolucionista): necesidad de disponer de información integral de
la zona
La dimensión económico-productiva
1) Arocena señala para esta dimensión una serie de puntos o ejes: a)
economía local dinámica con acumulación descentralizada, b) tejido
empresarial local, c) inversión en tecnología apropiada, d) servicios
particulares y a empresas, e) integración rural-urbana. El desarrollo de
ellos constituye, por el momento, una utopía.
La dimensión política
1) Autonomía y eficiencia de la gestión local: Aún con las limitaciones
derivadas de la falta de realización de los aspectos
económico-productivos, se observa un desempeño atípicamente autónomo y
eficiente del gobierno local.
La relación entre el municipio y el ejecutivo provincial, se encuentra
en una etapa “idílica”, lo que permite pensar en esta experiencia de
alguna manera como en términos de una “experiencia protegida”. Pero el
modo dominante de vinculación entre provincia y municipio en San Luis,
da lugar a creer , que si el proceso se desenvuelve de la manera deseada
y surgen se consolidan nuevos actores, se acabará el “idilio”.
2) Agenda pública sobre desarrollo: La falta de actores locales impide
la construcción de una agenda pública como espacio de debate,
negociación, consensos, etc.
Una lectura rápida de este análisis exige reconocer que este experiencia
dista de poder “encuadrarse” en los términos de desarrollo rural,
Pero dadas sus características particulares, nos hemos planteado al
mirar esta experiencia, tratar de reconocer sus posibilidades y alertar
sobre sus limitaciones a fin de pensar en futuras líneas de acción que
permitan superarlas.
Por el momento, y a modo de balance inicial, vemos que los obstáculos
son muchos y difíciles de superar, ya que algunos son de orden
estructural y otros están vinculados a comportamientos enraizados que no
cambian a corto plazo, que no hay certeza que a largo plazo sí lo hagan,
especialmente si no hay referentes empíricos que aporten a la
generación/consolidación de nuevos comportamientos.
Que el municipio sea quien impulsa este proceso, tiene a favor el hecho
de ser un actor con capacidad de regulación e incidir en el proceso de
manera integral. Tiene en contra, numerosos antecedentes en la historia
argentina donde el estado promueve la generación de procesos, actores,
referentes sociales, etc., que jamás se independizan de él.
Probablemente el hecho más significativo pase por la sensación de que en
la “gráfica” que representa la historia de Jorba, nos hallamos frente a
un punto de inflexión dada por una combinación de reconocimiento de
carencias, deseos de cambio y capacidades básicas como para lograrlos.
Proyecto de Investigación 59903: El Mercado Laboral en la provincia de
San Luis.
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http://www.geocities.com/trabajoysociedad mgutvayarrobafices.unsl.edu.ar
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