En 1995 se llevó a cabo el Tercer Estudio Internacional de
Matemáticas y Ciencias con la participación de 28 países. En el ranking
mundial, como resultado del estudio, en niveles de primaria y
secundaria, México reprobó y obtuvo 4 últimos lugares y 2 penúltimos.
México también fue el único país que mantuvo en secreto sus resultados,
pero 6 años después salen a relucir. Se aclara que los resultados no
incluyen a niños que no estudian porque tienen que trabajar, o porque en
su casa no se le da importancia al estudio, porque los padres a su vez
no lo tuvieron.
Considerablemente debajo de la media se ubicaron los estudiantes
mexicanos tanto de tercero y cuarto de primaria, como los de primero y
segundo de secundaria. En algunas categorías hasta 100 puntos debajo de
la media internacional.
Los países que ocuparon los primeros sitios fueron: Singapur, Corea,
Japón y Hong Kong. También participaron países como Chipre, Grecia,
Portugal, Canadá, Inglaterra, Canadá, Lituania.
Según expertos, algunas de las causas de por qué salimos tan mal son:
- el sistema mexicano de enseñanza está basado en la memorización, no en
el raciocinio
- los maestros no están bien preparados
- los libros de texto no se utilizan adecuadamente
- el sistema de evaluación es muy complaciente
- la politización y macroadministración de la SEP
- muchos padres de familia no se involucran como deberían
También puede ser falta de enfoque: en el caso de Europa, los dos
primeros años de educación primaria, son dedicados exclusivamente a la
lengua y las matemáticas
-pirámides del conocimiento en general-. A los 8 años, los niños ya
dominan estas materias. En el caso de México además de lengua y
matemáticas se les imparten clases como ecología, valores, historia,
etc.
Sin juzgar el plan de estudios y desde el punto de vista de
competitividad, el sistema mexicano está rezagado.
También salen argumentos que van directamente contra los padres de
familia que dicen que la educación empieza en casa; que como están tan
ocupados y apurados con la vida, ven a la escuela como guardería y no se
involucran con el proceso.
Pero hay algo más importante aún.
El tema central no es solamente el atraso educativo, sino la conexión
que tiene con el progreso de una sociedad.
Japón y Alemania se levantaron del polvo y las cenizas, al perder en las
guerras mundiales, y se lo deben a la masa crítica educada que ahí
estaba lista para actuar.
Los cubanos que salieron cuando Castro y sus descendientes, son los
hispanos más prósperos y mejor colocados en Estados Unidos. ¿La razón?
Porque son los hispanos con mayor grado de educación que jamás han
llegado a ese país.
En el más reciente estudio sobre competitividad, México perdió lugares y
quedó por debajo de países como Sudafrica, Chile, Brasil y China.
La conexión es obvia, pero no todo mundo la ve y no aparece como
prioridad de desarrollo. Por ejemplo, acaban de estar en el país Michael
Porter y Jeffrey Sachs, y declararon que lo que requieren los países en
vías de desarrollo es impulsar medidas macroeconómicas al mismo tiempo
que las micro-económicas para “que propicien una verdadera
competitividad en sus mercados”. Interesantes comentarios pero aportan
poco. Nuevamente se detecta la propensión de querer arreglar problemas
de países en desarrollo con recetas de países desarrollados.
Si es tan clara la conexión, ¿por qué México no le da prioridad?
En parte porque hay demasiadas cosas por hacer: hay cerca de 5 millones
de mexicanos en estado de desnutrición; hay un asunto político/económico
en el campo mexicano; hay un reto para que se estabilice el nuevo
gobierno; la amenaza al aparato industrial mexicano de los chinos... y
síguele. ¿Por dónde empezar?
También persiste la idea en políticos anácronicos repartidos por el
mundo, de que un pueblo ignorante es más fácil de dominar y permite a
aquellos en el poder que prolonguen su mandato (dictaduras, dinastía,
nepotismo, militarismo, excesos en nombre de Dios). Una mente ignorante
es más fácil de fanatizar.
El gran catalizador de México es un pueblo con educación.
Si en algo están de acuerdo los economistas del mundo es que un país que
invierte en educación, tenderá a salir más rápido del subdesarrollo.
Se necesita educación para el desarrollo, y tecnología para la
educación. Puede ser que una ventana de oportunidad, se encuentre en el
e-learning (educación virtual). Si se aprovecha la tecnología, la
educación se masifica: un excelente maestro que sólo da clases a 20
alumnos se está desperdiciando, porque con un buen equipo de personas,
pudiera diseñar e impartir clases para 200, 2,000 ó 20,000 alumnos.
Gente talentosa con preparación es el primer requisito para el
desarrollo de una organización y de un país.
El subdesarrollo está en la mente y en la actitud. México ya dio muestra
al mundo con su proceso democrático. También lo puede hacer en
educación, y como consecuencia, en progreso.
MBA (Universidad de Texas en Austin, 1991), Lic. Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, 1980)
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