Cómo vender cuando su precio no es el más bajo
03-09-2008
Esta es una de las preguntas que más me formulan los vendedores en mis
cursos (y también sus jefes).
Hay varias respuestas. Pero podemos identificar una de las más efectivas
maneras de tratar este problema.
Para empezar, el precio no es la razón más importante para decidir una
compra. En todos los estudios sobre motivaciones de compra, el precio
nunca es la motivación principal.
Por supuesto, es muy importante. Y, si todo lo demás es igual, va a ser
el factor decisivo. Pero muy pocas veces "todo lo demás" es igual.
¿Cuántos de nosotros vestimos trajes usados comprados en una "feria
americana"? ¿Cuántos de nosotros miramos televisión en un aparato en
blanco y negro de 14 pulgadas?
Usted, ¿siempre compra sobre la base del precio? ¿Por qué entonces
piensa que sus clientes lo van a hacer?
Voy a decirle una cosa. El problema principal en la mente de sus
clientes no es el precio: es el riesgo.
¿Qué es el riesgo?
Es el costo potencial para el comprador de cometer un error. No es
solamente la plata. Es además el costo emocional, social y psicológico
que su cliente va a pagar si toma una mala decisión de compra. Cuanto
menor sea el riesgo involucrado en la decisión, mayor va a ser la
probabilidad de que su cliente diga "sí".
Para entender esta idea, le recomiendo que vea el asunto desde la
perspectiva de su cliente. Póngase "en sus zapatos". Calcule la cantidad
de riesgo que sus clientes pueden asumir cuando usted les pide que le
compren.
Entonces: ¿cómo luchar con el asunto del "precio"? Preocúpese menos por
el precio, y más por bajar el riesgo percibido por el cliente.
Aquí le explico cuatro estrategias para hacerlo.
1. Construya relaciones sólidas con las personas que toman decisiones.
Las buenas relaciones minimizan el riesgo. Cuanto más profunda es la
relación, más baja es la percepción de riesgo. Esta es la razón por la
cual el vendedor que tiene una relación más antigua con el cliente
siempre tiene cuando menos el "beneficio de la duda" en una situación de
lucha competitiva. Otra vez: no es el precio, es el riesgo.
2. Use ampliamente recomendaciones de terceros, testimonios de clientes
y casos. Eso le dice al cliente que otros, muchos "otros", usan su
producto o servicio. Esto quiere decir que hay menos riesgo para su
cliente si le compra.
3. Trate de involucrar a su cliente lo más posible. Por ejemplo, si
usted vende un equipo, trate de que el cliente pruebe el funcionamiento,
o al menos que visite algún lugar donde se usa.
Cuando el cliente ve o siente el producto, el riesgo es menor.
4. Finalmente, trabaje con su empresa para crear propuestas que reduzcan
el riesgo percibido. Garantías, períodos de prueba, mesas de
ayuda, servicio inmediato; todo eso reduce la percepción de riesgo de su
cliente.
Moraleja: es mucho mejor ofrecer un riesgo bajo que ofrecer un precio
bajo. Y no solamente es mejor para usted: también es mejor para su
cliente.
Lic. Alejandro Wald
http://www.waldweb.com.ar
alejandroarrobawaldweb.com.ar
Conferencista, capacitador y autor.