Empecemos diciendo que el precio no es la razón más importante para decidir una compra.
En todos los estudios sobre motivaciones de compra se afirma que el
precio por lo general no es la motivación principal.
Por supuesto, es importante. Y, si todo lo demás es igual, va a ser el
factor decisivo. Pero muy pocas veces "todo lo demás" es igual.
¿Cuántos de nosotros vestimos trajes usados comprados en una "feria
americana"?
¿Cuántos de nosotros miramos televisión en un aparato en blanco
y negro de 14 pulgadas, modelo 1969? ¿Que auto tiene usted? ¿Un Topolino
modelo 1963?
Usted no siempre compra sobre la base del precio. ¿Por qué entonces
piensa que sus clientes sí lo van a hacer?
El problema principal en la mente de sus clientes no es el precio: es el
riesgo.
¿Qué es el riesgo? Es el costo potencial de cometer un error.
No es solamente la plata. Es además el costo emocional, social y psicológico que su cliente va a pagar si su decisión no es la correcta.
Cuanto menor sea el riesgo involucrado en la decisión, mayor va a ser
la probabilidad de que su cliente diga "sí".
Para entender esta idea, usted tiene que ver el asunto desde la
perspectiva de su cliente. Ponerse "en sus zapatos". Calcule la cantidad
de riesgo que sus clientes pueden asumir cuando usted les pide que le
digan "sí".
Entonces: ¿cómo luchar con el asunto del "precio"? Preocúpese menos por
el precio, y más por bajar el riesgo percibido por el cliente.
Aquí hay cuatro estrategias para hacerlo.
1. Construya relaciones sólidas con las personas que toman decisiones.
Las buenas relaciones minimizan el riesgo. Cuanto más profunda es la
relación, más bajo es el riesgo percibido.
Esta es la razón por la cual el vendedor que tiene una relación
más antigua con el cliente siempre tiene por lo menos el "beneficio de
la duda" en una situación de lucha competitiva. Otra vez: no es el
precio, es el riesgo, mi amigo.
2. Use ampliamente recomendaciones de terceros, testimonios de clientes
y casos. Todo eso le dice al cliente que otros, muchos "otros", usan su
producto o servicio. Esto significa que hay menos riesgo para su cliente
si le compra.
3. Trate de involucrar a su cliente lo más posible. Por ejemplo, si
usted vende un equipo, trate de que el cliente pruebe el funcionamiento,
o al menos que visite algún lugar donde se usa.
Cuando el cliente ve o siente el producto, el riesgo es menor.
4. Finalmente, trabaje con su empresa para crear ofertas que reduzcan el
riesgo percibido. Garantías, períodos de prueba, mesas de ayuda,
servicio inmediato; todas esas cosas reducen significativamente la
percepción de riesgo de su cliente.
Conclusión: es mucho mejor ofrecer un riesgo bajo que ofrecer un precio
bajo. También para su cliente.
Lic. Alejandro Wald - http://www.waldweb.com.ar alejandroarrobawaldweb.com.ar
Conferencista, capacitador y autor
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