¿Me estás escuchando?

Autor: Lic. Alejandro Wald

PUBLICIDAD, PROMOCIÓN Y RELACIONES PÚBLICAS

11-2006

Escuchar es una de las habildades más valiosas que una persona puede desarrollar. Y lo único que se necesita es prestar atención.

Ser sinceramente curioso. Hacer preguntas porque usted está genuinamente comprometido con la conversación e interesado en la persona que tiene enfrente.

 Tener ganas de adquirir nueva información e ideas, y actuar a partir de lo que escucha.

Estas son algunas sugerencias concretas para ayudarlo a desarrollar el "músculo de la escucha":

- Sea abierto. Ser abierto significa olvidar (o al menos poner a un lado) todo lo que usted ya sabe sobre la persona o el tema y escuchar con cada gramo de su atención.

- Interésese. La mayoría de las personas intentan ser interesantes, cuando en realidad deberían interesarse.

Para ser un comunicador realmente exitoso, usted debe ser curioso sobre la forma en la que trabaja la mente del otro. Usted tiene que querer entender a los demás, tiene que querer saber más sobre lo que piensan y sienten.

- No se distraiga. Ponga toda su atención en la conversación. No permita que sus ojos divaguen cuando alguien entra a la habitación o pasa por ahí. No conteste a su celular.

No mire el reloj. Todas estas señales le dicen a la otra persona que lo que le está diciendo no tiene importancia para usted.


- No interrumpa. Resista el ansia de respondes inmediatamente a lo que la otra persona está diciéndole. Aprenda a retener sus pensamientos hasta que le llegue su turno. Hablar por hablar no agrega nada a la conversación.

- Muéstrese tal cual como es.

Escuchar bien no significa que lo único que usted hace es escuchar. Una persona que escucha bien también revela información sobre sí misma, lo cual hace que la otra persona se sienta más cómoda y abierta.

Por ejemplo, si alguien le cuenta sobre un problema que está teniendo, espere hasta que termine. Luego, sin poner el foco en usted mismo, responda con un poco de información sobre un problema similar por el que usted haya pasado.

- Haga preguntas inesperadas.

 No haga preguntas de las que usted cree que sabe la respuesta. Pregunte "¿por qué?" o "¿por qué no?" Use preguntas inesperadas para descubrir lo que es significativo para la otra persona. Usted puede conseguir una respuesta inesperada, lo cual podría llevar a la conversación por un camino más interesante.

- Pida aclaración. Usted no lee las mentes. Si la otra persona usa jerga o palabras que usted no comprende, o hace afirmaciones que lo confunden, pregunte: "Cuando usted dice ____, ¿qué es lo que está queriendo decir?" O, "¿Puede darme un ejemplo de lo que está diciendo?"

- Saque ventaja de un bache ocasional en la conversación.

No sienta que usted tiene que llenar el vacío en un momento silencio con una pregunta forzada o con un comentario innecesario. Espere y vea lo que la otra persona dice.

Muchas personas escuchan con la intención de responder. Pero es mejor escuchar con la intención de entender. Si usted escucha con la intención de responder, va a invertir su tiempo pensando en lo que usted va a decir después que el otro termine de hablar, y va a perder el hilo de lo que le están diciendo.

Si usted escucha con la intención de entender, usted va a escuchar mejor: no solamente lo que le están diciendo, sino también las implicancias de lo que le están diciendo.

No hay nada que afecte más a la calidad de sus relaciones que su voluntad de escuchar a los demás.

Empiece a escuchar mejor desde hoy mismo, y va a ver grandes cambios en su vida personal y profesional: mejores relaciones, más (y mejores) clientes, más respeto, y más atención cuando usted habla, también.

 

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Lic. Alejandro Wald - http://www.waldweb.com.ar   alejandroarrobawaldweb.com.ar 

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