Es imposible que usted espere contar con una frase hecha y adaptable
a cualquier situación, que resuelva las preguntas y las dudas de un
comprador.
Lo que usted sí puede hacer es aprender a hacer algunas preguntas que
van a darle una idea de lo que realmente quiere decir su cliente, además
de lo que dijo.
Si usted hace esto, usted puede, con la práctica, desarrollar
un estilo de negociación que lo lleve un paso más allá de
las palabras que escucha.
Ahora vamos a prestar atención a algunas de las cosas que los clientes
dicen durante las discusiones de negociación, y qué es lo que puede
estar sucediendo bajo la superficie cuando usted escucha estas palabras.
Y dos principios muy simples para responder de manera efectiva.
El poder de las palabras
Vamos a ver. ¿Es usted de esos vendedores a los que les tiembla el pulso
cuando un prospecto le dice: "Este traje es ridículamente caro" o "Sus
condiciones de pago son absurdas"?
¿Es usted es de los que sufren un gran cambio en su emocional cuando escucha esta clase de palabras? O quizás piensa para usted "Dios mío, tiene razón ... se dio cuenta.
Probablemente nuestros precios son demasiado altos." O: "¿Qué hago
ahora? Tal vez tenga razón sobre nuestras condiciones de pago".
Si es así, usted está dejando a este prospecto que use esas palabras
para definir una realidad para usted. Esa es la mayor ventaja para
negociar que usted puede dar.
¿Y sabe qué? Que usted acepte dar esa ventaja es probablemente el
objetivo real detrás de las palabras que usted acaba de escuchar.
Veamos de nuevo.
Prospecto: "¡Sus condiciones de pago son absurdas!"
Usted: (tos nerviosa, mirada perdida, cambio de estado emocional,
expresión de "¿Y ahora que hago?").
¡Usted está perdido! Muchos prospectos dicen cosas como esta para ver
cómo reacciona usted. Para ver si usted les deja marcar el ritmo de la
discusión, y definir la realidad de la sesión de negociación.
Vea ahora un ejemplo de cómo la mayoría de los vendedores manejan una
objeción de precio:
Prospecto: "Este traje es demasiado caro."
Vendedor: (después de entrar en pánico y aceptar que lo que este
prospecto acaba de decir es la realidad de esta conversación): "Está
bien, podría hacerle un descuento adicional del 15%."
Principio de negociación #1
Ahora: esta es una de dos ideas que yo quiero que usted tenga presentes
cuando escucha algo así. Responda: "¿Qué es lo que le hace pensar eso?"
Oiga: ¿Se va a acordar de hacer esta pregunta?
Veamos un ejemplo:
Prospecto: "Este traje es demasiado caro."
Usted: (con expresión de curiosidad): "¿Qué es lo que le hace pensar
eso?"
(Ahora, después de hacer esa pregunta, usted se queda tranquilo y
esperando una respuesta específica.)
Usted también forma parte de la realidad de la negociación.
Por lo tanto, usted tiene todo el derecho de saber qué significa exactamente la frase "Este traje es demasiado caro" para este prospecto.
¿En qué se basa esa afirmación? ¿Es lo que se le ocurre al prospecto? ¿Es lo que el prospecto leyó en un estudio sobre precios al consumidor del mes pasado?
¿O, quizás, lo está comparando con el precio que vio en otra tienda?
¿O lo está comparando con el precio que pagó por un traje similar diez
años atrás? ¡Usted tiene que saber la respuesta!
Así que, descúbrala. Cada vez que usted escuche algo desafiante, o
provocativo, o incluso escéptico durante una negociación, descubra que
es lo que específicamente le están diciendo. Pregunte: "¿Qué es lo que
lo hace pensar eso? No permita que las opiniones o afirmaciones del
cliente constituyan la única realidad de la situación.
Entonces, la situación va a desarrollarse del siguiente modo:
Prospecto: "Este traje es demasiado caro."
Usted: (con curiosidad): "¿Qué es lo que le hace pensar eso?"
Prospecto: "Bueno, es que vi esta misma clase de traje por un precio
bastante más bajo en Tiendas Acme."
Ahora usted tiene algo con lo cual trabajar.
Principio de negociación #2
Ahora viene la segunda de las dos ideas que quiero compartir con usted
hoy: sorpréndase.
Irónicamente, sorprenderse requiere un poco de práctica.
Dado que las negociaciones en las que participamos suelen ser
estresantes para nosotros, y dado que no sabemos exactamente qué es lo
próximo que vamos a escuchar, los vendedores tenemos que practicar de
antemano cómo vamos a responder ante cierta clase de situaciones. No
practique las palabras:
practique las emociones.
Hágame caso: usted necesita practicar "estar sorprendido". No quiero
decir alarmado. No quiero decir aterrado. No quiero decir paralizado.
Ahora fíjese cómo funciona:
Prospecto: "Bueno, es que vi esta misma clase de traje por un precio
bastante más bajo en Tiendas Acme."
Usted (sorprendido): "¿De veras? Claro. En Tiendas Acme los tienen en
oferta, por lo que no aceptan hacer arreglos específicos sin costo
cuando usted les compra.”
Pare de hablar y espere a ver qué pasa. Llegado este punto, algunos
prospectos van a retirar su objeción. Los que no lo hagan, seguramente
van a reducir la concesión requerida.
Ahora pregunto ¿Qué es mejor? ¿Usar estas dos ideas para negociar, u
ofrecer instantáneamente un descuento sobre sus precios? Mi respuesta:
es mucho mejor usar las dos ideas que hemos comentado.
Pruébelas y ya va a ver.
Lic. Alejandro Wald - http://www.waldweb.com.a r alejandroarrobawaldweb.com.ar
Conferencista, capacitador y autor.
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